Traducción: historia y teoría

Yebra.jpg







Autor: Valentín García YebraEditor: GredosAño: 1994Idioma: CastellanoPáginas: 466ISBN: 84-249-1653-0
Por Deyanira Peris


Introducción



La primera parte del libro está dedicada a la historia, y la segunda a la crítica y al estudio de la traducción, en la que nos presenta las distintas fases, los problemas que nos podemos encontrar y las soluciones; la mayoría de las veces desde el punto de la vista de la experiencia y contándonos su caso y sus experiencias.

Resumen


  • Historia
La traducción como tal, no existía en la antigüedad, se concebía como el proceso de adaptación de textos de una cultura a otra. Este proceso dio comienzo en los pueblos del próximo Oriente, la cuna de la cultura occidental; donde hace miles de años los sumerios y los egipcios comenzaron a desarrollar la escritura. Estos pueblos evolucionaron, y expandieron su cultura por los pueblos vecinos como los acadios, babilonios y demás pueblos de Mesopotamia, los cuales fueron evolucionando hasta llegar a la cultura helénica. Los griegos eran la primera potencia del Mediterráneo, llegando a expandirse por Egipto, donde las grandes figuras iban a estudiar. Entre ellos, Heródoto encontró la semejanza entre los dos pueblos, ya que el pueblo griego era una mezcla de antiguas corrientes indoeuropeas. El contacto con otros pueblos, era posible gracias a la traducción, en la mayoría de los casos implícita.

Con el imperio romano adquiere mayor protagonismo la traducción. Sus obras literarias y filosóficas, derivadas muchas veces de traducciones (en ocasiones, de “interpretaciones”, según la definición de Cicerón) llenan el pensamiento de la época.

La traducción podría ser explícita (la traducción en sí) e implícita (reproduciendo mentalmente en nuestra lengua desde otra distinta), aunque no existía una palabra para designarlo como tal.

«No traduzcas palabra por palabra, sino sentido por sentido»

Era la regla de oro de los latinos. De los textos griegos, tomaban el sentido que ellos entendían, y lo plasmaban en su lengua, expresado totalmente con sus palabras a partir de ideas, no ya del texto original. Luego comenzaron a crear su propia literatura, aunque contando con algunas interpretaciones de obras griegas adaptadas.

Más tarde, encontramos el Ars poética de la traducción, el primer conjunto de enseñanzas sobre la traducción, escrito por San Jerónimo, el cual hizo una de las primeras traducciones de la biblia, por lo que fue juzgado. Sus traducciones han sido interpretadas por varios autores, y cada uno ha llegado a conclusiones diferentes.

Después de San Jerónimo, a partir del S.VII, encontramos el desarrollo de la cultura islámica; un factor clave en el proceso de traducción, ya que fueron el puente entre la cultura griega y la occidental. Su gran actividad traductológica dio como resultado la aparición del verbo traducir.

Con Alfonso VI y su afiliación con los franceses, la cultura francesa entró por el Norte de la península, ayudando a la creación de la escuela de traductores de Toledo, de la mano de los monjes cluniacenses.

Llegamos al Renacimiento, época en la que se desarrolla una prosa con un castellano aún sin madurar, y aún así encontramos grandes traductores como Enrique de Aragón, el Arcipreste de Talavera, Alonso de Madrigal, etc. Y el término traducir se establece definitivamente como oficial para definir la labor realizada con los escritos pasados de otra lengua.
Aunque en esta época aumenta el número de traducciones, no confundimos calidad con cantidad; al contrario, tantas traducciones, pierden calidad al haber florecido con tanta rapidez.

En otros países podemos encontrar también grandes traductores. En Francia, Gide tradujo a Shakespeare, en Gran Bretaña; Safo, Edipo rey de Sófocles, y varias de las obras griegas más famosas fueron traducidas por Henry de Vere, Hilda Doolittle y Louis Macnice, y Alemania no se queda atrás en grandes escritores pasado a traductores, como hizo Albert Schaeffer, que tradujo a Óscar Wilde, a Homero, y a Virgilio. Mientras, en España, el anonimato en las traducciones estaba a la orden del día; y comienza la aparición de traductores en las universidades, aunque no como carrera en sí. En carreras especializadas en alguna lengua, se les da nociones de traducción, bases y principios elementales. Tras estos comienzos, se empieza a ver como una ciencia que debería estudiarse, sistematizarse y clasificarse.

De las lenguas base desde las que se traduce, los textos griegos y latinos estaban a la cabeza en el S.XIX; pero se han ido sustituyendo por las lenguas europeas como el italiano, francés, inglés o alemán.

De estos idiomas, sobre todo se traducen textos técnicos, y con los nuevos avances, también hubo un intento de automatización de la traducción, aunque infructuoso, ya que siempre es necesaria al final la intervención de la mano del hombre.

Las asociaciones de traductores, son algo relativamente nuevo, ya que fueron creadas hace no demasiado. La societé Française des traducteurs fue fundada en 1947, como primera asociación de traductores para defender sus intereses al darse cuenta de el gran papel social que desempeñaban y su creciente desarrollo. A esta le siguieron la creación de asociaciones por las grandes capitales de toda Europa, incluyendo España. De estas asociaciones de traductores surge la visión de la necesidad de la formación de buenos traductores especializados.

Uno de los grandes humanistas españoles fue Vives, el cual es analizado desde el punto de vista de Coseriu. Los ensayos de éste no sólo hablan sobre establecer principios y normas para traducir, sino que persigue la problemática de la traducción y la práctica de esta. Vives observa que las lenguas son comparables aunque diferentes, y derivado de esto, encontramos tres tipos de traducción.

En algunas traducciones se atiende más al sentido, dejando en un segundo plano la coincidencia semántica y literal. En otras, la simple estructura de la frase y la literalidad con la que se traduzca, es lo que más se valora; desempeñada por personas sin la diferencia entre lenguas muy bien establecida, no viendo que no hay ninguna que abarque todos los giros de las demás. Y en el último tipo, encontramos pesos equilibrados entre la traducción palabra por palabra y sentido por sentido. Vives apoya el cambio de estructura, y el añadir o suprimir palabras si para eso, sin modificarlo demasiado, llegamos al sentido más correcto. Pero Coseriu discrepa, abogando por acercarse más a la literalidad que al sentido.

En lo que ambos coinciden en el caso de los topónimos y los antropónimos, que deben dejarse según vienen de la lengua base.

Como otro de los grandes traductores podemos nombrar a Pierre Daniel Huet; que trata sobre todo la división del concepto latino intepretatio y la definición de traducción (texto que expresa en una lengua más conocida en contenido de otro texto redactado en una lengua menos conocida).

Establece una serie de requisitos del traductor:
-Fidelidad en la representación de las palabras.
-Escrupulosa expresión de los pensamientos con respecto al autor.
-Sumo cuidado al manifestar el color, pensamientos y palabras armonizados para que fluyan entre unos y otros.
-Que su traducción pueda ser leída como un original, con su elegancia y su armonía.
-Debe primar el pensamiento del autor sobre el del traductor.
-Se deben conservar las palabras y el estilo.
-Se antepondrá el sentido a las palabras, y éstas al color; siempre encontrándose dentro de los límites del autor.
-Se necesita un conocimiento profundo de la lengua a la que se va a traducir.
-Hay que estar familiarizado con el autor y ponerse a su disposición.
  • Teoría
Pasando a otro tema, el autor ahora nos habla de sus experiencias como traductor.

Comienza por su afición por El Quijote, que es lo que, desde joven, le llevó al estudio de las lenguas. Tratará además explícitamente en un capítulo el tema de la traducción, en el que recordará el episodio del caballero entrando en una imprenta.

Desde sus primeras traducciones el autor se enfrenta al dilema de la traducción poética, y recomienda el autor su práctica para coger soltura para todos los demás tipos, al ser la más complicada. Para tratar el tema habla primero de las artes y de la capacidad para traducir, expresar los sentimientos y percepciones del artista de un modo que los demás puedan entender el mensaje; es lo que se conoce como traducción semiótica.

En el siguiente apartado presenta los cuatro tipos de traducción que hay; escrita, oral, intralingüística e interlingüística.

La traducción interlingüística reproduce en una lengua un texto anteriormente formulado en otra; mientras que la traducción intralingüística trabaja dentro del ámbito de una misma lengua para que se conserve el íntegro sentido de la formulación anterior.

La formación de los traductores, las ventajas, la posibilidad y los modos de traducción son tratados en esta parte. De su lección se saca como conclusión que la traducción ha existido siempre como un proceso importante, sirviendo como propagadora de la cultura, creación y desarrollo de nuevas literaturas al inspirarse las europeas en las griegas y latinas; y como enriquecimiento de las lenguas a traducir, gracias a los préstamos (palabras tomadas de otra lengua sin traducir) y calcos (imitaciones con nuestras palabras de estructuras extranjeras).

A partir de aquí, el autor da ideas a los traductores; hablando sobre la definición del proceso de traducción, la posibilidad de traducción y los modos.

Analiza las dos fases del proceso de traducción como son la comprensión y la expresión, mostrando los grandes problemas que se pueden encontrar en cada fase y las transiciones entre ellas.


Conclusión


A través de la obra de Valentín García Yebra llegamos a conocer mejor la traducción, su evolución (tan desconocida), el método y los pasos a seguir si queremos mejorar los resultados, pues como dice el autor:

«Para saber si algo está bien o mal hecho, y por qué, es necesario saber cómo debe hacerse».

Este libro es de gran ayuda para el estudiante de traducción, ya que presenta los principales problemas y cómo solucionarlos, además de los procedimientos y resultados desde un punto de vista de la experiencia, lo que sin duda aporta seguridad al traductor.