The Translator's Invisibility. A history of translation.

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Autor/a/es: VENUTI, Lawrence
Editorial: Routledge
Año: 1995
Idioma/s: Inglés
Nº de páginas: 313

Por Sergio Ramírez Olloqui

Introducción

En este libro, Lawrence Venuti, hace un estudio de la evolución de las traducciones y el como la fluidez ha sido el canon principal, mantenido desde su aparición y relegando a un segundo plano todas las demás tendencias traductológicas que aparecieron después de ella en el resto de Europa y América.

Resumen

Lawrence, comienza su obra con un estudio de la ‘invisibilidad’ de los traductores en cuanto a traducción literaria se refiere, en la que se les trata según él, como a esclavos. Esta situación, es agravada por el actual sistema de copyright, según el cual, los traductores han de demostrar que sus obras son traducciones y no copias de otro texto, para lo que tienen su copyright, si bien quedan relegados totalmente a las decisiones del autor, y dependen de el asuntos como la publicación de la traducción en si. De manera consiguiente, el traductor no tiene derecho a un pago porcentual en base a la venta de sus traducciones, sino que recibe una cantidad estipulada y fija por palabra traducida, independientemente del éxito de la obra. Esto pagos a su vez, son tan escasos que por si solos, no son suficientes para sustentar económicamente al traductor, el cual deberá recurrir al pluriempleo o a realizar mas de una traducción a la vez para poder sobrevivir.
Más adelante, el autor desarrolla el concepto de fluidez en traducción al que se refiere como ‘aquel texto natural e inmediatamente inteligible’. Este concepto queda unido en gran parte de los casos al concepto de domesticación, que desarrollara más adelante. Através de unos ejemplos de traducciones de Freud, el autor desarrolla la idea de que en traducción, el texto original debe ser adaptado a la cultura de llegada, pues de no ser así, los resultados pueden ser complejos, extraños para el lector y en ocasiones obtusos. A raíz de esos mismos ejemplos, el autor hace referencia a Bettelheim, autor que al realizar una traducción de Freud aplico la domesticación hasta el extremo pero lo compenso con una fluidez y una naturalidad que hacen que el texto resulte ameno y de fácil lectura, lo que camuflo las licencias que se tomo a la hora de la traducción. Posteriormente, el autor destaca la recuperación de antiguas y descartadas traducciones como un medio apto de documentación en el campo de la traducción y su evolución.
Volveremos luego al siglo XVII para contemplar el nacimiento del concepto que después pasaría a ser llamado fluidez. Es en esa época en que autores como Denham cambiarían el curso de la traducción para siempre dejando atrás las traducciones literales o palabra por palabra para dar paso a traducciones más libres en las que lo importante pasaría a ser el sentido del texto y no las palabras concretas. Para conseguir esta meta, se desarrollaría lo que ahora se conoce como domesticación de las traducciones, lo que no es más que una adaptación del texto original a la cultura de llegada de forma que los eventos descritos sean más fácilmente entendibles por el lector. Esto, se hizo plausible en ciertas traducciones que se realizaron sobre la caída de Troya en las que se adaptaba el texto que pasaba a relacionarse con la guerra civil inglesa. También es destacable el estudio realizado sobre dos traducciones sobre Gaius Valerius Catullus realizados por dos autores diferentes, Nott y Lamb. En sus obras, cada uno abogaba por una forma diferente de traducir la poesía del autor Romano. Esta poesía, famosa por contener numerosos elementos eróticos y en ocasiones homosexuales, no era demasiado bien considerada en la sociedad de la época, como consiguiente, Lamb decidió eliminar o tapar dichos fragmentos en la medida de lo posible sin alterar el sentido de la obra, para que su obra fuese aceptada positivamente en la sociedad. Por su parte Nott, tradujo la obra de Catullus de manera integra y sin omitir ni disimular ninguno de los fragmentos polémicos, lo que le acarreo numerosas criticas negativas. Estas dos traducciones son un claro ejemplo de oposición y apoyo de la domesticación en las que se omiten fragmentos para no escandalizar a los lectores, o por el contrario se mantiene la obra integra acercando la cultura Romana a la de la lengua de destino.
Como antítesis a esta tendencia, Schleiermacher, planteó un modelo de traducción diferente que pasaría a denominarse extranjerización y que consistía en llevar la cultura del texto original a la del de llegada, sacrificando en parte su inteligibilidad en pos de un acercamiento a la cultura origen. Este método, según Schleiermacher era el mejor para Alemania, pues su lengua no estaba del todo desarrollada, y el hecho de acercar otras culturas a la suya les ayudaría a establecer una base para su cultura y su idioma, además, el mismo afirmaba que esa era la postura más propensa de su país para con el resto de naciones. Sin embargo, esta tendencia surgió como contraposición al método de traducción francés (que en aquella época gobernaba parte de los terrenos alemanes) que no era otro que el de la fluidez. El objetivo de esta tendencia, era el de separar culturalmente a Alemania de Francia y como consiguiente independizarse de ellos y del absurdo régimen Napoleónico. Con respecto al modelo de Schleiermacher, surgió posteriormente Newman, quien desarrollo el concepto de extranjerización por medio del uso de arcaísmos en sus traducciones. Esta idea la desarrollo al extremo, y como consiguiente sus traducciones no fueron aceptadas y recibieron numerosas criticas negativas. Una de esta traducciones en concreto, atrajo la atención de Matthew Arnold, una versión de la Iliada en la que empleaba la balada al considerarla un estilo arcaico y a la vez popular, con lo que tendría una buena aceptación entre el publico no escolarizado. Arnold, criticó esta obra por ser ‘arcaica en exceso, descuidada en su elaboración y demasiado simplista’, y a su vez sugirió el uso de versos hexadecimales para la elaboración de esta obra al creer que resultaría más adecuado. Con el tiempo, las críticas dieron la razón a Arnold, en su selección de verso y en la mayoría de los casos estaban de acuerdo con que la obra de Newman era descuidada y nada natural. Posteriormente, Newman respondería a los argumentos de Arnold, pero pasaría a ser ignorado otra vez, y mientras que las obras de Arnold fueron reeditadas múltiples veces, las de Newman solo perduraron en el tiempo a modo de anotaciones en las obras de Arnold.
Tras mostrarnos el fracaso de dicha teoría, el autor pasa a mostrarnos otra forma de entender la extranjerización diferente, esta vez lo importante no es la traducción o el proceso que se sigue, sino la elección del texto a traducir. Esta teoría, viene de la mano del autor italiano Tarchetti. En la época de este autor, el género literario predominante en Italia era el realismo, y la ficción, era un género ignorado y en ocasiones despreciado. Tarchetti, utilizaba la ficción para plantear al lector un cambio de ideología como consecuencia del tono irreal y en ocasiones utópico de sus obras. Esto es así, porque Tarchetti creía que debía cambiar y regenerar la sociedad y la literatura italianas que según él, se encontraban en un estado de postración y profunda decadencia. Sin embargo, el verdadero motivo de sus obras era el de conseguir algo de dinero para poder sustentar su precario estilo de vida, y para esto, llego a afirmar que daría clases de ingles siguiendo su método de aprendizaje rápido en cuarenta lecciones (las cuales no llegaría a completar) para pagar un hotel en el que se hospedaba y que no podía pagar. Otra de sus ideas para conseguir dinero implica la traducción de una obra de Mary Wollstonecraft Shelley, ‘The Mortal Immortal’, la cual modificaría, y a la que le quito y puso partes, de forma que dejo de ser una traducción para pasar a se un plagio en otro idioma, pero que en la época no tendría mayor trascendencia, pues las leyes del Copyright no se establecerían hasta el año de la muerte de Shelley. La versión original de esta obra, es una burla del patriarcado y de la supuesta superioridad masculina, esto es así debido a que el protagonista, es un hombre débil, inseguro y cobarde, cuya única superioridad física es debido a un accidente, en el que bebe el elixir de la inmortalidad pensando que en realidad solo le curaría del mal de amores. En esta obra, Tarchetti, omite fragmentos del original posiblemente por desconocimiento del tema, en los que se presenta un fuerte Orientalismo, que conlleva unas ideas que al eliminar del texto no apoyan su objetivo como deberían. Esto, aleja un poco a su obra del original de Shelley, pero no por ello deja de ser un plagio de la autora inglesa.
Sin embargo, por medio de sus obras, Tarchetti dejaría el terreno preparado para otros que posteriormente seguirían la misma tendencia que el, lo que significa que con el tiempo, el realismo dejaría de ser el genero predominante en Italia, para pasar este a ser la ficción.
Por otra parte, el autor también habla de un concepto al que fue introducido por un amigo suyo. Este, le hablaba de su experiencia al traducir a un autor italiano de su misma época, del que decía que podía traducir con gran facilidad. Según él, esto se debía, a que él y el autor compartían una misma cultura general. Es más fácil traducir una obra, si el traductor era ‘simpático’, y por esto, no se refería a que se caían bien, sino a una acepción del italiano, por la que comparten una identidad común. Esto, además de las facilidades que proporciona el hecho de que fuesen coetáneos, permitía que las traducciones fuesen más exactas, naturales y resultasen sustancialmente más fáciles de elaborar que al traducir a un autor clásico con el que no tienes nada que ver y con el que no compartes una cultura.
Por último, el autor hace una llamada a la acción en la que se insta a los traductores a recuperar antiguos textos y tendencias traductológicas que fueron ignoradas o incluso repudiadas, porque forman parte de su pasado, y porque pueden ayudarles a desarrollar nuevas tendencias que hagan evolucionar el arte de la traducción. Por otra parte, también insta a forzar una revisión de todo aquel factor que hace quedar al traductor ignorado en las sombras, para conseguir así, acabar con la infravaloración de los traductores y conseguir darles el reconocimiento que merecen.

Comentario

En su obra, si bien Venuti, plantea numerosas ideas que deberían ser tomadas en consideración, creo que en ocasiones la vehemencia con que critica algunas ideas es excesiva y puede que hasta infundada. Por ejemplo, Lawrence critica fuertemente el sistema actual de Copyright sin tener en cuenta que en múltiples países, esto esta siendo revisado, y su critica es tan intransigente, que en ocasiones resulta pueril. Por otra parte, es necesario destacar que en su obra, Lawrence realiza un encomiable estudio, riguroso a la vez que exhaustivo, en el que se citan a numerosos autores de diferentes épocas, países y tendencias traductológicas que en general dan una muy buena imagen de conjunto y que permiten un fácil a la vez que ameno acercamiento a tendencias antiguas y poco conocidas que permiten una mejor comprensión del panorama actual de la traducción. El estudio histórico realizado por el autor, permite a su vez ver la evolución que llevo a la traducción a ser lo que ahora es y el porque algunas teorías no tienen cabida en la actualidad.
Por otra parte, el autor tiene una cierta tendencia a identificarse con uno de los dos elementos que este comentando, y esto en ocasiones le llevara a defender a uno u otro autor de forma contundente y a intentar desprestigiar al otro autor de cualquier manera posible. Esta imparcialidad, mancha el que de otra forma seria u excelente estudio sobre la historia de la traducción. Las numerosas y opuestas fuentes de las que toma sus citas, compensan la subjetividad del autor, y dan rigor a su obra y nos acercan un poco más a las obras de la época. Por otra parte, las referencias a múltiples autores de diferentes nacionalidades nos dan una visión más global en vez de centrarse exclusivamente en la visión inglesa del mundo de la traducción. Sin embargo, esta visión general, queda u poco oscurecida por el hecho de que la amplia mayoría de las traducciones y textos estudiados están dedicados expresamente a un publico, elitista, educado y en su mayoría perteneciente a la burguesía, dejando de lado al grueso del publico trabajador que no tenia la misma educación que los burgueses.
Por último, queda de manifiesto que este libro es más que un simple estudio de la historia de la traducción en el ultimo capitulo cuando hace una llamada directa a los traductores a forzar una revisión de la forma de lectura, de las criticas y sobre todo del papel que juega la traducción en la educación para hacer que esta disciplina cobre la importancia que requiere en el mundo de hoy, en el que es totalmente imprescindible para las relaciones entre diferentes culturas y países. También llama a la revisión de las tendencias que antiguamente fueron ignoradas con la intención de documentarlas de manera correcta y para posibilitar el nacimiento de nuevas tendencias traductológicas y darles una oportunidad de cambiar el futuro de la traducción sin ser automáticamente descartadas como fueron todas las teorías que se opusieron a la fluidez en el siglo XVII y épocas posteriores.

Conclusión

Si bien, esta obra tiene sus defectos, entre los que destaca la subjetivismo que rodea a la obra, esta claro que es un estudio exhaustivo y que merece la pena dedicarle tiempo pues nos puede abrir los ojos a la evolución de la traducción y nos ayuda a comprender mejor este mundo a menudo tan subestimado e infravalorado que es la traducción. Y aunque en algunos momentos quede plausible el sensacionalismo del autor, es encomiable la labor que desarrolla al intentar sacar de la oscuridad a los traductores literarios que hoy en día están en más que difíciles circunstancias. También es destacable el esfuerzo realizado al recoger tan variadas citas de múltiples procedencias y el haberlas traducido para facilitar su comprensión por el lector.