La evaluación en los estudios de Traducción e Interpretación

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Autor/a/es: María José Varela Salinas (Ed.)
Editorial: Editorial Bienza
Año: 2006
España
Idioma/s: español
Nº de páginas: 329
ISBN: 978-84-933962-8-2

Por Patricia Pérez Vicioso

Introducción

Se trata de una obra colectiva editada por María José Varela Salinas, Profesora Titular del Departamento de Traducción e Interpretación de la Universidad de Málaga. Está formada por aportaciones provenientes de diferentes autores relacionadas con la evaluación en los estudios de la titulación de Traducción e Interpretación como el propio título indica. Además, en este libro se observa que sus quince capítulos pueden dividirse en dos partes; los diez primeros están relacionados con el campo de la traducción mientras que los cinco últimos hacen referencia a la interpretación.
La carencia de una serie de criterios normalizados sobre la evaluación de los alumnos en el campo de la traducción y la interpretación es una de las preocupaciones de los autores. El hecho de tratar de mejorar las posibilidades de la evaluación de los estudiantes en este campo supone uno de los retos más importantes, pues se trata de un tipo de evaluación imprescindible. Dicha carencia reside, principalmente, en una falta de consciencia de qué es lo que se debe y se puede enseñar en las clases de traducción y, por lo tanto, qué es lo que se puede evaluar en una prueba académica de traducción. Otra de las dificultades se asienta en cómo cuantificar el progreso de los alumnos, y esto se debe a que la calidad de una traducción no se puede valorar con la misma facilidad que el desarrollo con éxito de una ecuación.
En definitiva, el objetivo de este libro consiste en ofrecer al profesor universitario de traducción criterios para la evaluación de los estudiantes que él mismo adaptará a circunstancias docentes posteriormente; pero también una serie de propuestas sobre cómo transformar la evaluación en un instrumento que permita al alumno progresar en lo que adquirir conocimientos y una mayor autonomía respecto del profesor se refiere.

Resumen

«Teorías traductológicas y su incidencia sobre la evaluación de traductores»

Por Guadalupe Ruiz Yepes
En este capítulo Guadalupe Ruiz Yepes habla sobre las principales corrientes en investigación de la traducción y de su didáctica. En primer lugar comenta el enfoque tradicional, la estilística comparada y los tratados teóricos. Al primero pertenecen obras como las de Scherer (1993) o Gil y Banús (1991), que ofrecen una serie de textos de diferentes géneros con propuestas de traducción y comentarios sobre los posibles problemas que podrían plantearse, centrándose en los de índole lingüística, gramática y léxica. En cuanto a las obras de estilística comparada se puede incluir la de Tricás Preckler que incluye una reflexión teórica, un capítulo dedicado a la interpretación de la carga pragmático-semántica del texto, otro al proceso de restitución y, por último, una serie de textos con sus propuestas de traducción y sus respectivos comentarios. Finalmente, en los tratados teóricos se podrían incluir los libros de Newmark (1988) y Baker (1992); ambos tratan cuestiones lingüísticas y estilísticas. Sin embargo, se puede concluir que ninguna de estas obras hace mención expresa de métodos o criterios de evaluación.
En segundo lugar, hace referencia a la teoría del sentido. En este enfoque, Guadalupe destaca los métodos de evaluación de Delisle y del grupo PACTE, liderado por Hurtado Albir. Según Gouadec, no existe ninguna obra didáctica de la traducción que no haga referencia al concepto ‘error’. Sin embargo, no todos autores denominan al ‘error’ como tal, como es el caso de Delisle. Este autor distingue entre faltas de la lengua, aquellas que tienen que ver con el desconocimiento de la lengua meta, y faltas de traducción, aquellas que se deben a una malinterpretación del texto original. Por otro lado, el método del grupo liderado por Hurtado Albir consiste en el diseño de una serie de tareas que persiguen unos objetivos de aprendizaje establecidos previamente y unas fases de formación que permitan progresar en la competencia traductora.
También habla de la escuela de la manipulación donde se puede incluir a la autora Snell-Horny, pionera en aplicar la teoría de scenes and frames de Fillmore (1977) a la traducción. Según ella, los errores cometidos a la hora de traducir textos literarios pueden explicarse a partir de esta teoría, por lo que es imprescindible para desarrollar un sistema de evaluación de traducciones literarias.
Otro de los enfoques es el funcionalista. Según Nord (1994: 366), Kupsch-Losereit es la primera autora en tener en cuenta el error de traducción desde una visión funcional. Dicha autora señala que la traducción debe corresponderse con el texto original de manera funcional, semántica y sintáctica.
En quinto lugar, Guadalupe tiende a comentar el enfoque textual. También ha habido autores que han creado modelos para la evaluación como House, quien tiene en cuenta aspectos textuales como la unión entre oraciones, el paralelismo de las estructuras, la presencia de fórmulas narrativas o la redundancia. A partir del estudio de los mismos, House saca el perfil textual.
En penúltimo lugar, se encuentra el enfoque cognitivista o psicolingüístico. El autor más representativo es Kussmaul, quien trata de encontrar una razón por la que se producen los errores de traducción desde la perspectiva psicolingüística, es decir, intentando imaginar qué es lo que ocurre dentro de la mente del traductor cuando se produce un error de este tipo.
Por último, el autor que más ha aportado al enfoque filosófico-hermenéutico ha sido Nida. Para él los factores que determinan la calidad de una traducción están basados en su totalidad en el destinatario, más específicamente en la facilidad de comprensión de la traducción por parte del mismo y en la reacción que le provoque al receptor a la hora de leer la traducción.
Como conclusión, la autora establece una tabla que resume las diferentes tipologías de errores de traducción. Además, aconseja buscar un enfoque que integre lo esencial de cada una de las corrientes.

«El horizonte de expectativas en la evaluación funcional»

Por Christiane Nord
Christiane Nord señala en este capítulo que el principio fundamental que condiciona cualquier proceso de traducción es la finalidad a la que está dirigida la acción traslativa, por lo que se posiciona en una postura funcionalista de la traducción.
Se puede hablar de varias formas de evaluación. La primera se produce en cada clase de traducción cuando se discuten las proposiciones de los alumnos. En este caso estaríamos hablando de una evaluación colectiva, pues intervienen tanto el profesor como los alumnos para tratar de llegar a un acuerdo sobre cuál sería la traducción que se adecuara más a un fragmento de texto determinado. La segunda forma de evaluación consiste en la realización de una prueba al finalizar un cierto período de enseñanza. Se trata de una ‘evaluación intermedia’ que sirve para controlar si el alumno ha logrado los objetivos fijados en esta fase para posteriormente continuar con la siguiente. La tercera y última forma de evaluación es el examen final, que tiene como objetivo comprobar si el estudiante está preparado para trabajar como traductor.
Nord se decanta por la ‘evaluación intermedia’, de manera que el alumno pueda tener en cuenta los contenidos aprendidos y aplicarlos a la resolución de otros problemas.
Por otro lado también ofrece una definición de lo que sería una traducción funcional. Para que pudiera denominarse de este modo tiene que lograr las funciones comunicativas que el cliente le ha encargado. Además establece una clasificación y una jerarquización de los errores de traducción y redacta un ejemplo que pone de manifiesto su forma de evaluación. Concluye su aportación destacando la importancia de una ‘evaluación positiva’, en la que no solo se hable de los errores y faltas cometidos por el alumno en una traducción.

«La evaluación diagnóstica, formativa y sumativa en la enseñanza de la traducción»

Por Mariana Orozco Jutorán
La mayor parte de las reflexiones en lo que respecta a la evaluación en este ámbito se centran en el error de traducción y en los baremos de corrección. Sin embargo, las investigaciones realizadas muestran que en la formación de traductores hay que tener en cuenta la evaluación en todos aspectos, no solo la calificación final de la asignatura, como rigen las instituciones, sino teniendo también en cuenta el proceso de aprendizaje del alumno. Además, también es necesario saber cómo y cuándo evaluar; según expertos es preciso utilizar más de una herramienta de evaluación para conseguir información contrastada de cada alumno, sin centrarse solo en las pruebas sino también en la dinámica de las clases. Para ello se deben considerar las tres variedades de la evaluación: diagnóstica, aquella que se centra en el tipo y el nivel de conocimientos que tienen los alumnos al inicio de un curso o asignatura por medio de dos pruebas de seguimiento, una al inicio y otra al final. De este modo se puede percibir el progreso de los estudiantes; formativa, está basada en el alumno y se trata de un seguimiento de carácter informativo que permite al profesor y al alumno conocer el progreso de estos últimos. Tiene como fin último fomentar el aprendizaje haciendo consciente al estudiante de sus éxitos y sus fracasos; por último la sumativa, que es la más conocida y la única utilizada en muchos casos, consiste en la calificación de una sola prueba al final de cierto período de tiempo. Se considera que realizar un solo examen a un alumno no ofrece información suficiente sobre los conocimientos adquiridos por el mismo.
Para concluir, Mariana señala la importancia del uso de las evaluaciones diagnóstica y formativa, de las que se podría obtener grandes frutos en el entorno de la traducción.

«La evaluación de competencias transversales en la titulación de Traducción e Interpretación»

Por Heike van Lawick y Ulrike Oster
Heike van Lawick y Ulrike Oster se centran principalmente en las competencias que debe adquirir un alumno en su carrera para la formación global del mismo.
En primer lugar hablan sobre los diferentes enfoques de la competencia traductora propuestos por el grupo PACTE y Austermühl (2001). Este primero considera la misma como un «sistema subyacente de conocimientos, aptitudes y habilidades necesarios para traducir», mientras que Austermühl propone una centralización en los contenidos y divide estas competencias en primarias y secundarias. En definitiva, ambos se centran en las competencias específicas y transversales que se hallan recogidas en el Libro Blanco de la titulación de Traducción e Interpretación. Además, sugieren un nuevo modelo de evaluación de las competencias transversales, así como un método a seguir por el estudiante para adquirir una mayor autonomía.
Para concluir, estos autores señalan la importancia de la coordinación de estas competencias, objetivos, actividades y evaluaciones para adquirir las que sean primordiales en la vida profesional como el dominio de las TIC (Tecnologías de la información y la comunicación).

«Evaluación de la traducción en un entorno de aprendizaje colaborativo»

Por Àngel Tortadès
Àngel Tortadès procede a describir en este capítulo un ejemplo de evaluación de una asignatura especializada en un entorno de aprendizaje cooperativo. Por una parte, el autor explica, desde el punto de vista teórico, conceptos sobre la traducción y la didáctica. De ambos se puede destacar el concepto de «interacción colaborativa». En el campo de la traducción se considera como el motor de los significados de una lengua que se trasladan a otras por medio de la traducción, mientras que en el segundo es considerado como el punto de partida para la modificación de las estructuras cognitivas del sujeto.
Por otra parte, el autor describe una metodología que requiere que el proceso de aprendizaje pueda estar controlado por el estudiante en todo momento. Para ello se utilizan herramientas que facilitan este control, como el portafolio, que permite una colección sistemática y organizada del trabajo llevado a cabo por el alumno y que tiene por objeto favorecer los procesos de reflexión sobre su propio aprendizaje.
Finalmente, Àngel Tortadès explica un método de evaluación que se basa prácticamente en el seguimiento del portafolio del alumno en entrevistas individualizadas entre el alumno y el profesor. También será necesario contar con una evaluación del producto final que se llevará a cabo por el alumno y por la agencia que le ha encargado la traducción.

«La evaluación en los estudios de traducción»

Por María-José Varela Salinas y Encarnación Postigo Pinazo
Estas autoras propusieron un proyecto de innovación educativa sobre la evaluación en los estudios de traducción en la Universidad de Málaga. Dicho proyecto tenía como objetivo analizar las necesidades de docencia con el fin de proponer un modelo de evaluación que se adecuara a las exigencias de la gestión de calidad. Para ello tomaron como punto de partida los últimos estudios que se estaban desarrollando en el campo de los estudios de traducción.
Para realizarlo, comenzaron estudiando el proceso de traducción, su enseñanza y su evaluación coleccionando las informaciones de traductólogos que se habían manifestado al respecto.
Las conclusiones a las que llegaron a raíz de este proyecto es que para la evaluación de un alumno no hay que tener solo en cuenta la calificación obtenida a final de curso, sino todo el proceso de enseñanza-aprendizaje del estudiante.
En definitiva, es indispensable desarrollar nuevas actividades y metodologías de evaluación, y dar un brusco cambio en lo que respecta a cómo estaba orientada la formación y evaluación del futuro traductor.

«Propuesta de material didáctico multimedia para la evaluación de la documentación aplicada a la traducción»

Por Rocío Palomares Perraut y Carmen Gómez Camarero
En esta aportación se describe el planteamiento e implementación de un material didáctico multimedia en la asignatura de Documentación Aplicada a la Traducción (DAT) que facilitan la acción docente. A raíz de ello destaca los aspectos evaluativos que se consideran necesarios para saber si el alumno ha adquirido unas determinadas competencias documentales y si ha alcanzado o no los propósitos de esta asignatura.
A continuación, estas autoras hacen una breve presentación de la asignatura y proceden a hablar sobre la influencia que las Tecnologías de Información y Comunicación (TICs) ejercen sobre los procesos de enseñanza-aprendizaje.
Como conclusión, este Material Didáctico Multimedia (MDM) pretende despertar en el alumno una actitud positiva frente al aprendizaje y uso de las TICs.

«La evaluación de la traducción en el aprendizaje del árabe: la creación de una personalidad traductora»

Por Nicolás Roser Nebot
En este capítulo Nicolás Roser Nebot señala una serie de aspectos a tener en cuenta en la traducción del o al árabe. Por otra parte, este autor propone también la aplicación de criterios tanto de evaluación como de autoevaluación en el proceso enseñanza-aprendizaje del mismo idioma. Para ello ejemplifica las posibles dificultades con las que uno se puede encontrar en este proceso. Las dos esenciales son, por un lado, que la estilística de esta lengua no se conoce todavía lo suficiente por los estudiantes para ser capaces de comprender el significado de las oraciones árabes y, por otro lado, la dificultad de crear una serie de asociaciones personales para encontrar unos equivalentes estilísticos españoles que se adecuen al contenido.

«La evaluación de traducciones al castellano de textos periodísticos alemanes realizadas por alumnos germanoparlantes»

Por María del Carmen Balbuena Torezano
En este capítulo, María del Carmen Balbuena expone una serie de parámetros (lingüísticos y extralingüísticos) acompañados de ejemplos que el profesor puede tener en cuenta para la evaluación de las traducciones al español de textos periodísticos alemanes cuando los estudiantes tienen como lengua materna la misma. Este sistema de evaluación está basado en la experiencia docente desarrollada recientemente en un máster de traducción en la que contribuyen titulados en Traducción e Interpretación o en Filología Alemana.
Esta autora a través de lo dicho llega a una conclusión que reside en la complejidad que conlleva la evaluación de una traducción: la valoración de una traducción de cualquier índole, ha de llevarse a cabo teniendo en cuenta dos elementos primordiales: en primer lugar la lengua materna del traductor, que determina que la traducción se haga de forma directa o inversa y, en segundo lugar, la atención al texto original.

«Un caso de valoración de errores en traducciones inversas (español-alemán)»

Por María-José Varela Salinas
Se trata del último capítulo en lo que respecta al ámbito de la traducción. La editora del libro plantea lo que es posible trasladar a los alumnos de manera que se aproveche al máximo el período que comprende el proceso enseñanza-aprendizaje. Esta aportación se centra en el error como obstáculo para alcanzar un nivel de calidad razonable. La autora además propone un lifelong learning, es decir, la formación a lo largo de la vida, y esto se debe a que la licenciatura en sí se basa prácticamente en las demandas del mundo laboral. El proceso de evaluación que defiende la editora es el de evaluación continua ya que tiene en cuenta la participación, los trabajos o las prácticas que el alumno ha llevado a cabo a lo largo de todo el curso. Al igual que en el capitulo anterior, esta autora también ejemplifica una serie de errores cometidos por los alumnos en traducciones inversas especializadas.
Varela Salinas llega a la conclusión de que para mejorar los resultados de la evaluación el profesor debe señalar unos objetivos, saber manipular las herramientas utilizadas en el aprendizaje correctamente y valorar lo que se va a evaluar.

«Evaluación de calidad en interpretación simultánea: variables, parámetros y factores»

Por Ángela Collados Aís
En el primer capítulo referente a la interpretación, la autora establece unos parámetros de calidad en los que priman los de contenido sobre los de la forma. De este modo, se considera que es más importante que el intérprete traslade de forma correcta el sentido del discurso que el hecho de que lo esté interpretando con un acento no nativo.
Por otra parte, lleva a cabo un estudio empírico donde explica los objetivos y las hipótesis del mismo, el material necesario para llevar a cabo la investigación sobre las expectativas y la evaluación de la calidad y los sujetos que contribuyen en la encuesta.
A través de este proyecto, la autora se da cuenta de que las expectativas de los sujetos son mayores en los parámetros de fondo con respecto a los de la forma o que las mismas varían de acuerdo con el ámbito científico al que pertenecen los diferentes usuarios. Otro dato importante es que parece que los usuarios no son conscientes de que el proceso de interpretación no se reduce solamente a ella, sino que incluye también una serie de factores que no se ven, y que si influyen en la calidad de la prestación es responsabilidad de los técnicos o las agencias.
En definitiva, la conclusión a la que se llega a raíz de este estudio es que es necesario seguir educando a los usuarios y a los demás intermediarios que participan en el proceso de la interpretación para perseguir el objetivo de una interpretación de calidad.

«La indefinición del parámetro «agradabilidad de la voz» y los estudios de calidad de la interpretación simultánea»

Por Emilia Iglesias Fernández
En este capítulo, al igual que en el anterior, la autora presenta un estudio empírico que se centra esta vez en la repercusión de la comunicación vocal no verbal (agradabilidad de la voz) en la evaluación de la interpretación simultánea. Dicho estudio se basa en un cuestionario realizado a nueve sujetos expertos para averiguar sus conocimientos acerca de la descripción de lo que es una ‘voz agradable’.
Se llegó a la conclusión de que los resultados de este estudio, a pesar del carácter subjetivo y de la multiplicidad de concepciones acerca de la agradabilidad de la voz, presentan ciertos rasgos que son comunes. Los sujetos tienen dificultad para identificar el parámetro voz en sí mismo, y solo hacen referencia al tono y al volumen como características de la voz, pero no al timbre, recurriendo a otros criterios como son la entonación, la pronunciación o la fluidez. Por consiguiente, considera que una intervención mayor de la investigación multidisciplinar en los estudios de la calidad de la interpretación colaboraría con una definición más acertada de ‘agradabilidad de la voz’.

«El patrón pausístico en interpretación simultánea y su influencia sobre la evaluación de la calidad»

Por Esperanza Macarena Pradas Macías
Este estudio pretende investigar la calidad de la interpretación simultánea (IS). Con dicho estudio se trata de reforzar la posibilidad de la existencia de un patrón pausístico en los intérpretes profesionales de alemán-español. En este capítulo, Pradas Macías presenta cuáles son los objetos de estudio (investigación de la fluidez y de las pausas), el objetivo principal, el cual es analizar las uniformidades pausísticas contando con un programa informático en las interpretaciones simultáneas de los intérpretes profesionales, los sujetos del estudio, en este caso son cuatro, el material necesario (interpretaciones simultáneas) y, por último, la metodología del proyecto.
Los resultados de dicho análisis verifican las regularidades pausísticas en lo que a la frecuencia, posición y duración de las pausas silenciosas en la producción de una interpretación simultánea de alemán-español se refiere.
Esta aportación concluye con la afirmación de que los resultados obtenidos fortalecen la hipótesis de la presencia de un patrón pausístico entre profesionales en la interpretación simultánea de un discurso alemán en el campo jurídico.

«El papel del asesor y corrector interjuez. Una experiencia de su actuación»

Por Jessica Pérez-Luzardo Díaz
Se trata de la penúltima aportación. En ella, la autora expone los problemas y dificultades que encierra el diseño de estudios empíricos sobre proposiciones pedagógicas y su puesta en práctica, comenzando por la dificultad de validar los resultados en este tipo de estudio, ya que determinados aspectos requieren un control y una manipulación específica. Debido a ello, es necesario contar con las figuras del asesor y el corrector o juez. El primero se encargará de la composición de ejercicios o textos que puedan ser útiles y el segundo desempeñará la función de evaluador y dará una calificación al trabajo realizado.
Con la participación de ambas figuras se obtiene una mayor objetividad del estudio y una mayor eficacia a la hora de sacar conclusiones e interpretar los resultados obtenidos.

«Panorama actual de los estudios de interpretación y la importancia de la evaluación en la formación de intérpretes»

Por Encarnación Postigo Pinazo
El libro concluye con la aportación de Encarnación Postigo Pinazo. La formación del intérprete requiere que el estudiante adquiera una serie de técnicas y habilidades que le permitan desarrollar su labor profesional de forma correcta. En este capítulo la autora se va a dedicar a explorar de una forma más profunda esta formación, haciendo hincapié en la evaluación y la autoevaluación de la interpretación. Sin embargo, también hace referencia a los principales problemas que el profesor puede encontrarse en la docencia de la interpretación como son, por ejemplo, los numerosos grupos de alumnos, la timidez que les impide la participación activa en clase o la falta de conciencia de los errores cometidos por los mismos.
A lo largo de la formación del intérprete, él mismo puede recibir juicios respecto al trabajo que ha realizado de sus compañeros, pero no es habitual encontrarse con una crítica abierta ya que esto podría complicar las relaciones de grupo. Por otra parte, el docente debe enseñar al futuro intérprete a evaluar su propio trabajo y el de sus compañeros.
Finaliza su aportación recalcando el importante papel que tiene el intérprete en diferentes ámbitos (sanitario, instituciones gubernamentales...), así como en el hecho de satisfacer unas condiciones de calidad y garantía de la misma. Sin embargo, la responsabilidad de los docentes es la de proporcionarle a estos futuros profesionales las herramientas adecuadas para su formación, fomentar la investigación y anticiparles la realidad con la que se van a encontrar al salir al mundo laboral.

Conclusión

En este libro los autores proponen una serie de objetivos para la buena formación del traductor y del intérprete. Además, muestran también una metodología que se adapta a las necesidades del estudiante, y cuya evaluación no debe depender solamente de una calificación final sino de todo el proceso que comprende el período de enseñanza-aprendizaje. En definitiva, este manual tiene la finalidad de conseguir que el estudiantado pueda adaptarse correctamente a las exigencias del mercado laboral.