Qué es la traducción

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Autor/a/es: Elsa Tabernig de Pucciarelli
Editorial: Editorial Columba
Año: 1970
Argentina
Idioma/s: Español
Nº de páginas: 82

Por Raúl Díez Carbajo

Introducción

La traducción no es tarea fácil, y la prueba la encontramos en que a lo largo de la historia se han dado multitud de definiciones de traducción y parece que ninguna es perfecta ni termina de convencer. Es más, la idea que se tiene sobre ella ha cambiado a lo largo de los años y siempre hubo debates entre unas personas y otras sobre cuál era el modo idóneo de traducir.
Elsa T. de Pucciarelli, la autora del libro, propone que, antes de hablar sobre la traducción, debemos saber cuál es su origen. Una vez sepamos esto, podemos entender que a lo largo de la historia se hayan dado diferentes definiciones y nombres para referirse a la traducción, así como que surgiera un continuo enfrentamiento entre la literalidad y el librismo.
A continuación, la autora, al igual que muchos lingüistas, se queja de que no haya una historia escrita de la traducción a pesar de su peso en el mundo a lo largo del transcurso del tiempo. Por eso, se toma la molestia de realizar ella misma una recopilación de la historia de la traducción desde la antigüedad hasta nuestra época.
Después, aborda el problema de la traducción desde un enfoque lingüista, señalando las dificultades sintácticas, semánticas, culturales, sociales... Asimismo, explica la tarea del traductor y plantea la imposibilidad de realizar una traducción perfecta.
Para finalizar con la obra, encara los diferentes problemas de la traducción, pero esta vez, desde un enfoque pragmático. Es decir, trata sobre los diferentes tipos de discursos traducibles y las finalidades que persiguen cada uno.

Resumen

La traducción en la historia

A pesar de que los hombres llevan siglos necesitando la traducción para comunicarse, aún no existe una historia de la traducción. Por ello, los lingüistas actuales la reclaman. No obstante, durante mucho tiempo la traducción se ha utilizado en todas las partes del mundo:
  1. Oriente: se han dado varios ejemplos en los que distintas civilizaciones hacían uso de la traducción para llevar a cabo sus distintos propósitos. Por ejemplo, en Egipto, se halló la famosa piedra de Rosetta, en la que hay un decreto de los sacerdotes de Menfis escrito en tres idiomas. En Asia, los budistas procedían de muchos países por lo que se necesitaba recoger la palabra de Buda en los distintos idiomas de sus adeptos. En Bagdad, se construyó un centro de traductores del griego y del hebreo al árabe, por lo que el legado filosófico griego pudo conservarse y difundirse.
  2. Roma: la traducción tenía fines culturales. Por ejemplo, al traducir a Homero, al latín se le proporcionó tanto un texto poético como una mitología griega. También, en la difusión del cristianismo tuvo mucha importancia la labor de personas como San Agustín, que tradujo varios textos bíblicos, pero sobre todo destacó San Jerónimo, que tradujo las Sagradas Escrituras al latín.
  3. Edad Media: el latín fue la lengua más usada y la que tenía más prestigio hasta el Renacimiento por lo que los textos griegos se tradujeron a esta lengua. No obstante, también se empezaron a traducir textos a las lenguas romances. En el siglo XII, la traducción experimentó una época de crecimiento ya que los eruditos cristianos tuvieron acceso a los textos de la Escuela de Traductores de Toledo y se tradujeron textos árabes y judíos a algunas lenguas peninsulares como el español. Además, la acción de estos traductores, que tenían intereses filosóficos y religiosos, cambió el pensamiento europeo.
  4. Renacimiento: el siglo XVI fue de crecimiento gracias a la invención de la imprenta. Esto, lógicamente, también supuso un impulso para la traducción, que se consideraba necesaria para muchos ámbitos de la vida. Esto se vio reflejado en el incremento de las traducciones y su implantación como asignatura en los centros educativos, llegando, en ocasiones, a ayudar en la fijación de una lengua. Aparecieron los primeros diccionarios bilingües y escritos sobre los problemas de la traducción y surgió el debate entre la traducción literal o libre, aunque teniendo siempre en mente que no se puede mantener una fidelidad absoluta. La traducción también llegó al ámbito de la religión, ya que se tradujeron textos sagrados a las lenguas modernas. Aunque muchas traducciones eran de obras clásicas, hubo bastantes obras que se tradujeron de una lengua moderna a otra. Sin embargo, a pesar de haber gran cantidad de traducciones, muchas fueron criticadas.
  5. Siglos XVII y XVIII: durante estos siglos la traducción recibió la influencia francesa. Es decir, los elementos decorativos que mejorasen la estética no estaban permitidos. Esto provocó una clara decadencia de la traducción ya que, además, los traductores empezaron a ser personas con menos preparación. Asimismo, se traducían obras que no eran originales y por lo tanto, la calidad de las traducciones bajó aún más. En esta época, Francia necesitaba amentar las relaciones comerciales con Oriente, así que creó en Estambul una escuela de turco y traducción para los jóvenes franceses con el fin de que el idioma no dificultase la comunicación. Tanto en Rusia como en China también surgió esta misma preocupación, por lo que crearon asociaciones de traductores en ambos países.
  6. Siglo XIX: en este periodo, se realizan traducciones integrales, es decir fieles a la forma y significación del original. Hubo traducciones que influenciaron indirectamente y repercutieron en los poetas y escritores de todo el mundo. La traducción fue la llave para acercarse a otras culturas y lenguas en un momento de progreso histórico y arqueológico. Los filólogos también trataron de realizar sus propias traducciones, aunque no gustaban a los lectores. Por ello, no tuvieron éxito en la propagación de la cultura.
  7. Siglo XX: en este siglo, la traducción aumentó su importancia debido al progreso tecnológico. Por eso, se empezó a buscar un modo más rápido para traducir, siendo la mecanización de la traducción uno de los inventos más renovadores de este periodo. No obstante, esto era una tarea ardua por lo que miles de investigadores por todo el mundo intentaban buscar la forma de traducir con los ordenadores, logrando sus primeros éxitos a mediados de siglo. En torno a 1960, se dieron cuenta de las limitaciones y carencias de los ordenadores como la inteligencia o el criterio de ordenación, por lo que la mecanización de la traducción se estancó. En 1966, se publicó un informe que explicaba que la programación de la traducción había fracasado parcialmente ya que los signos lingüísticos pueden tener diversas significaciones que los ordenadores no pueden detectar. Sin embargo, el trabajo de los investigadores no fue en vano ya que es de gran utilidad para los traductores humanos. Como consecuencia del informe, la investigación para mejorar la traducción automática cayó en picado, pero el interés por traducir sigue siendo muy grande.

La Traducción: Enfoque lingüístico

La caída de la traducción automática supuso el auge de la lingüística. Los estudios de esta disciplina disolvieron muchos problemas de la traducción. Muchos expertos estudian las dificultades de la lengua, ya que estos están íntimamente relacionados con las de la traducción. Y, como consecuencia, los científicos que se encargan de ella aprovechan estas investigaciones, cuyas premisas son:
  1. Lenguaje y comunicación: la lengua es un sistema de signos que utiliza una sociedad para comunicarse. Para que exista comunicación, es necesario que exista un emisor, un mensaje y un receptor. Por lo tanto, la tarea del traductor o intérprete es actuar de intermediario cuando uno de esos elementos falla.
  2. Expresión y comprensión: otra preocupación de los lingüistas era saber si todo lo que expresamos es comprendido íntegramente por los receptores. Hacia mediados del siglo XIX, se pensaba que esto sucedía así, pero ahora hay teorías que cuentan que cada persona tiene sus propias experiencias, por lo que solo el emisor es capaz de entender por completo lo que expresa. Es decir, es imposible realizar una traducción perfecta. Una de las principales tareas del traductor, además de dominar la lengua es, por tanto, comprender plenamente lo que va a cambiar a otra lengua. Para entender un texto, un traductor debe no solo adherirlo intelectualmente sino también examinar cada una de sus palabras y expresiones. Para ayudar en esta tarea al traductor, existen muchos tipos de diccionarios y se aconseja que sus traducciones sean de la lengua extranjera a la materna.
  3. Traductibilidad: los lingüistas y filósofos están de acuerdo en que la traducción es posible, aunque solo su semántica, es decir, el significado de los signos, ya que la semiótica (los signos en sí) es imposible de traducir.
  4. Distancia cultural: actualmente, las lenguas se suelen agrupar según sus diferencias culturales por lo que se distingue p. ej. entre las europeas y las africanas. Estas tienen rasgos distintivos tanto en su visión del mundo como en su nivel de desarrollo. Por eso, cuanto más cercana es la cultura entre dos lenguas, más sencillo será traducirlas. No obstante, la traducción de una lengua poco desarrollada a otra más avanzada es un problema bastante relevante, sobre todo para los países que fueron colonialistas y colonizados. La diversidad geográfica también supone otro problema para la traducción ya que en cada región tienen nombres específicos y diferentes para referirse a lo mismo. Por lo tanto, al traducir se utiliza el nombre genérico para no crear un excedente de información superfluo. En otras ocasiones, dos culturas terminan convergiendo, lo que facilita el entendimiento y la traducción entre ellas.
  5. Distancia lingüística: son las similitudes y diferencias que hay entre las estructuras de varias lenguas. Para estudiarla, se tienen en cuenta:
a) Los universales lingüísticos: los lingüistas pretenden demostrar la existencia de rasgos comunes en la comunicación humana, independientemente del idioma. Un método que lo confirma es la traducción, ya que demuestra la traductibilidad mutua. En el plano fonético se ha comprobado que las lenguas tienen siempre alguna similitud. En cuanto a la morfología, también hay parecidos, aunque son menos frecuentes. Por lo tanto, podemos deducir que si las lenguas tuviesen más universales lingüísticos, se darían menos problemas en la traducción.
b) Correspondencia: es la relación de concordancia y equivalencia entre el texto original y la traducción y aumenta cuanto menor sea la distancia lingüística. Se dan correspondencias entre dos lenguas en los planos fónico, morfológico, sintáctico y léxico. En cuanto a los nombres propios, hay tres opciones: que se trasladen en su forma original, que se transcriban gráficamente por pertenecer a un alfabeto diferente o que se hagan traducciones si son personajes históricos importantes. Por último, hay conjuntos de palabras en cada lengua que son fijos e inconmutables, aunque entre ellos también hay correspondencia. Estos son los clisés, idiotismos, dichos y proverbios, que son estructuras invariables y únicas que toma cada comunidad y que no pueden ser traducidas literalmente, sino que se necesita conocer el término pertinente. Si esto no fuese posible, se pondrían una nota aclaratoria explicando su significado. Un caso excepcional en el que no existe correspondencia semántica es el de los falsos amigos, ya que aunque sean similares morfológicamente, su significado es completamente diferente.
c) Equivalencias: son las relaciones de igualdad en el significado entre las unidades lingüísticas del texto original y de la traducción. Partiendo de la base de que todo se puede traducir aunque no existan las correspondencias perfectas, se establecen equivalentes lingüísticos como los préstamos, es decir, palabras que se trasladan de un idioma a otro sin cambio o el calco, tanto morfológico como sintáctico y semántico (barbarismo), que son términos que pasan de una lengua a otra traduciéndolos literalmente. También existe la trasposición, que consiste en reemplazar una parte del discurso del texto de origen al traducido que transmita el mismo significado, la permuta o trueque, en el que se realiza un intercambio mutuo de categorías entre dos elementos, la adición, con la que añadimos información para aclarar o completar un significado. Otros recursos utilizados son la transposición por concentración o sustracción, que consiste en eliminar información innecesaria, la modulación, con la que expresas en la traducción una idea de diferente forma a como está plateada en el texto original para evitar reacciones negativas. Por último, a veces se hace uso de la adaptación cultural, que consiste en adecuar la traducción al registro del posible lector.
d) Ambigüedades y connotaciones: a la hora de traducir, hay que tener en cuenta que en las lenguas hay palabras polisémicas (un mismo vocablo con varios significado) y homónimas (palabras morfológicamente iguales pero semánticamente diferentes por tener etimologías diferentes), por lo tanto, debemos fijarnos en el contexto para deducir su significado. En las lenguas también existen los sinónimos, es decir, palabras con significados parecidos (igual denotación), pero que no siempre se pueden sustituir (diferentes connotaciones).

La Traducción: Enfoque pragmático

La lingüística pragmática cada vez se acerca más a los intereses de los traductores. Por eso, se ha establecido la siguiente clasificación de los discursos:
  1. Textos informativos: nos aportan información y sabiduría y su mensaje suele ser de carácter científico o técnico. Como consecuencia, para traducirlos, es necesario tanto el dominio de dos idiomas como el conocimiento de los aspectos especializados del texto. Para ello, los traductores cuentan con gran variedad de diccionarios científicos y técnicos. Sin embargo, no todos los textos tienen univocidad expresiva. El lenguaje de las ciencias exactas (matemáticas, física, química...) es completamente unívoco así que la traducción de este tipo de discursos no supone obstáculos insalvables. Lo contrario ocurre con los textos de las ciencias humanas (geografía, historia...), por lo que se necesita hacer uso de calcos, notas explicativas, etc. En cuanto a los textos filosóficos, sus autores suelen inventarse términos, así que su traducción puede volverse un verdadero reto. El texto meta de estas obras debe conservar la voluntad expresiva y la carga informativa para no corromper la idea del escritor original.
  2. Textos directivos: su finalidad es persuasiva y sus mensajes buscan una reacción intelectual. Estos discursos, según el fin que persigan, pueden tener diferentes grados. Los traductores pueden adoptar ante ellos dos actitudes diferentes: la objetiva, en la cual no se cambia el contenido de lo expresado, y la comprometida, que modifica las versiones según las circunstancias del momento. La propagación de discursos religiosos ayudó a descubrir que los textos directivos o persuasivos deben adaptarse según el receptor que lo va a leer, porque sino el mensaje no sería recibido.
  3. Textos expresivos: tienen carácter poético, inconmutable e irreversible y en ellos prima la expresividad del autor. En ellos, se deben destacar:
a) El lenguaje literario: los lingüistas y traductores se adaptan al léxico y la gramática aunque también se toman ciertas libertades al tratar con el código lingüístico. El lenguaje poético es el fenómeno más difícil de la lingüística, hasta el punto de preguntarse si es posible traducir poesía. Al intentar realizar una traducción de un poema, siempre se pierden matices. No obstante, es la única forma de que se puedan leer en otras lenguas. Eso sí, no se debe olvidar la pérdida de valores poéticos que sufre el texto original. A pesar de todo, un traductor siempre puede intentar añadir valor poético mediante paráfrasis o reconstrucciones intelectuales y endopáticas. Antes de ponerse a traducir, se deben tener conocimientos teóricos, es decir, de alguna manera, el traductor se tiene que convertir en poeta.
b) Valores sonoros: tanto en obras dramáticas como líricas, la sonoridad es tan importante como el contenido en sí, por lo que el traductor no solo traduce palabras, sino también efectos. Asimismo, se debe conservar la entonación y el acento regional. El problema al traducir lírica es la pérdida de la rima, el ritmo, las estrofas, el metro... Por eso, siempre existe el debate sobre su traducción en verso o en prosa, aunque por cualquiera de las dos vías se han obtenido buenos resultados. Las composiciones letristas son una excepción ya que se olvidan del significado y atienden únicamente a la sonoridad, por lo que no necesitan traducirse.
c) Sintaxis: cuando hablamos de sintaxis en la lírica nos referimos a aquella que tiene función expresiva, es decir, a lo que se conoce como figuras retóricas. Es una de las partes más relevantes porque la significación del poema depende de su gesticulación sintáctica. Además, un cambio en la sintaxis supone tanto una modificación de la información como del mensaje. En la poesía se producen violaciones como el uso excesivo del pronombre o la elipsis del verbo. Por eso, el traductor debe intentar ajustarse a la sintaxis del texto de partida.
d) Valores semánticos: en cuanto al léxico, podemos observar que las palabras son polivalentes ya que el poeta las otorga varios sentidos con el uso de metáforas e imágenes. Por eso, a la hora de traducirlas, algunos de esos valores se eliminan. El traductor debe realizar una adaptación cultural para intentar conservar el sentido de las connotaciones. Finalmente, en cuanto a las redundancias que se dan en la adjetivación (epítetos), al traducir no importa que se hagan este tipo de repeticiones.

Conclusión

Aunque la Traductología ha avanzado mucho durante las últimas décadas, este libro, que data de 1970, no ha perdido en modo alguno su valor. La obra de Elsa T. de Pucciarelli tiene una doble intención: por un lado didáctica, ya que el lector aprende a entender el valor de la traducción así como su historia; por otro lado, crítica, porque la autora busca que nos planteemos la imagen que debemos tener de la traducción, en épocas en la que nos olvidamos fácilmente de ella. No obstante, sin la traducción la globalización sería imposible y tanto las relaciones entre los diferentes países como la trasmisión de conocimientos y culturas no serían posibles.