TRADUCCIÓN JURÍDICA Y JURADA (INGLÉS-ESPAÑOL)

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Autores: Pedro San Ginés Aguilar y Emilio Ortega Arjonilla
Editor: Comares
Año: 1997
ISBN: 84-8151-556-6
Por Miriam Tester

INTRODUCCIÓN


El libro consta de dos partes, una teórica, en la que expone lo que es la traducción jurídica, cuales son los principales problemas que este tipo de traducción conlleva, en que ámbitos nos encontramos con la traducción jurada y cuáles son las pautas que se deben seguir al realizar una traducción jurada. La segunda parte consta de numerosos ejemplos prácticos que pueden servir de referencia y/o ayuda a la hora de tener que realizar una traducción jurada.

RESUMEN


La traducción jurídica realizada por profesionales es cada vez más necesaria debido al incremento de las relaciones comerciales internacionales, las exigencias de cooperación judicial internacional y el proceso de integración europea. Pero las dificultades de este tipo de traducción (opacidad del lenguaje, trampas del vocabulario, alto componente técnico y conceptual de este lenguaje y la barrera del Derecho comparado) disuaden a los traductores de dedicarse a este sector, que acaba siendo copado por traductores jurados. El perfil idóneo del traductor de textos jurídicos sería el de doble licenciatura: en Derecho y en Traducción e Interpretación.
Desde la perspectiva lingüística, el lenguaje jurídico también es muy peculiar, por lo que el traductor deberá detectar cuales son las características que acompañan al lenguaje jurídico para tenerlas en cuenta de forma rigurosa y sistematizada en el proceso de traducción de este tipo de textos.
El traductor jurídico, tras adquirir y desarrollar la mejor competencia posible tanto en la lengua origen como en la lengua término, debe impregnarse de una comprensión cabal de los dos ordenamientos jurídicos que van a marcas las pautas de su trabajo, para poder realizar su trabajo de la mejor manera posible.
Un texto jurídico, es aquel que está escrito en lenguaje jurídico, es decir, el lenguaje técnico utilizado por los legisladores, las autoridades administrativas, los tribunales y los miembros de las profesiones jurídicas. Los principales problemas a los que nos enfrentamos al traducir este tipo de textos son: la elección del término preciso, el uso de diccionarios (ya que los diccionarios de términos jurídicos suelen ser generales e imprecisos), la transposición de un sistema legal a otro y el problema de las lagunas léxicas, debido a la existencia de lagunas conceptuales.
A la hora de traducir textos jurídicos debemos seguir los siguientes pasos: en primer lugar la descodificación del lenguaje y, en segundo lugar, la búsqueda de equivalentes en la lengua término.
Los intérpretes jurados sueles intervenir en los siguientes ámbitos jurídicos: el Derecho Penal y Procesal, el Derecho Civil y el Derecho Administrativo. Para ser nombrado traductor jurado es necesario aprobar un examen convocado anualmente por la Oficina de Interpretación de Lenguas del Ministerio de Asuntos Exteriores o ser Licenciado en Traducción e Interpretación y acreditar que se han cursado una serie de asignaturas que otorgan una preparación específica en traducción jurídica y económica.
El proceso de traducción de documentos jurídicos consta de tres etapas. En primer lugar, la etapa del análisis y comprensión, en la que debemos, en primer lugar, acercar el texto al lector o acercar el lector al texto, después se debe concretar si el texto objeto de traducción es un texto con vocación “universalista” o es un texto “arraigado” en un determinado contexto sociocultural. Por último, debemos centrarnos en los elementos lingüísticos y extralingüísticos (jurídicos) del texto. La segunda etapa es la de la transferencia e interpretación, en la que nos centraremos en la estructura interna del texto y tratamos de dar solución a los problemas planteados, buscando un equivalente en la lengua hacia la que traducimos. Por último, la tercera etapa es la de reestructuración y recreación, donde se evalúa si se han llevado a cabo correctamente las dos etapas anteriores, aquí es donde está la mayor dificultad de la traducción.
A continuación, el libro presenta una clasificación de los principales documentos que se generan en cada una do los ámbitos del derecho jurídico. También nos expone la metodología que debe seguir el traductor para llevar a cabo una traducción jurada.
Al final de la parte teórica del libro, el autor plantea la posibilidad de que la traducción automática de los textos llegue a ser una realidad, la respuesta es negativa. Un traductor profesional puede usar programas como el Power translator, pero el trabajo de post-edición necesario requiere aún más trabajo que si se elaborase la traducción de nuevo.

COMENTARIO

El libro es muy útil, ya que empieza explicando conceptos muy básicos de una manera muy fácil de comprender, por lo que se lee muy fácilmente y se aprende muchísimo. Pienso que es un libro muy práctico para los que queramos dedicarnos en un futuro a la traducción jurídico-jurada, que se puede consultar de forma muy sencilla, además de que en sus numerosos ejemplos expone los más variados casos de traducciones que siempre de nuevo son de gran ayuda. Le recomiendo este libro a todos los que están interesados en la traducción jurídica ya que es una introducción muy completa en este ámbito de la traducción.