La traducción de la metáfora






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Autora: Eva Samaniego Fernández

1. PRÓLOGO



La traducción está de moda en nuestro país. Cada día se publican más traducciones y se investiga más sobre la actividad traductora. Sin embargo, al ser los Estudios de Traducción una disciplina académica joven, existen numerosas lagunas que es preciso llenar. Una de las áreas que hasta la fecha no ha recibido la atención que merece es la traducción de la metáfora. Se ha publicado como es harto conocido, una gran cantidad de material sobre la metáfora, especialmente considerada como un fenómeno literario, pero la metáfora como problema de traducción sigue siendo un foco de controversia y sigue planteando grandes retos al investigador. Me atrevería a afirmar que estamos ante un fenómeno de importancia capital en el ámbito de la traductología, como demuestran dos hechos que considero significativos: en primer lugar, convendría no olvidar el propio peso numérico de las estructuras metafóricas; y en segundo lugar, cada vez se está constatando con mayor claridad que la metáfora no es un fenómeno exclusivo del textos y desempeña un papel importante en el proceso de la comunicación.

Por último desearía animar a la autora a seguir trabajando en este campo tan apasionante y publicar la monografía sobre la problemática que plantea la traducción de la metáfora que tanto tiempo llevamos esperando cuantos nos interesamos por los Estudios de Traducción.
J.M. Bravo Gozalo


2. INTRODUCCIÓN



La ida de esta investigación surgió de la lectura de The Buda of Suburbio. De Hanif Kureishi, obra que contiene una cantidad ingente de referencias culturales y de metáforas. Al contener tantas áreas de inequivalencia, nos preguntamos cómo se habría reproducido en español, y por ello se nos ocurrió consultar una traducción. Y a medida que leíamos con ambas versiones en la mano, se iba haciendo patente el grado de manipulación: las metáforas habían sido objeto de un asedio feroz, y prácticamente ninguna comunicaba de modo parecido el sentido del original. Pero la cuestión no es la evaluación de la calidad de estas traducciones, sino responder a la pregunta: ¿por qué no se ha elegido el camino más fácil, es decir, una traducción al pie de la letra? Algunos teóricos han descrito este fenómeno como “metarofobia”. Así que decidimos investigar las razones por las que la metáfora parece tener tan mala fama en traducción.
El primer paso, fue la elección de un estudio inductivo que permitiera analizar varios binomios textuales, caracterizar las metáforas y evaluar la traducción según unos baremos previamente establecidos para después llegar a unas conclusiones. Para ello era necesario saber qué es exactamente una metáfora (primer capítulo)
Acudimos a libros de consulta pero las definiciones eran demasiado laxas. Consultamos manuales de Retórica y no encontramos dos definiciones que coincidieran. Acudimos a la Lingüística como una tabla de salvación, sin embargo nuestra sorpresa fue enorme al comprobar que toma tres actitudes ante la metáfora: 1) acudir a al Retórica para definirla; 2) no mencionarla por considerar que su estudio pertenece a otra disciplina y 3) considerarla como un “desvío”, una excepción.
Por supuesto el punto más relevante para este trabajo es el Estado de la Cuestión en los Estudios de Traducción. Sin embargo esta disciplina parece haber importado elcaos procedente de otras ciencias, ya que lejos de coincidir en alguna propuesta, las hipótesis se polarizan en declaraciones tan contradictorias como: “la metáforas es totalmente intraducible” o “ni siquiera existe el problema de la traducción”.
Por último, sólo queda decir que esta investigación ha presentado un grave problema de duplicidad, por ello, y recapitulando sobre lo anterior, no hemos tenido más remedio que posponer el estudio práctico a un futuro trabajo que incluiría no sólo el lenguaje literario, sino textos procedentes de diversos lenguajes específicos.


3. EL CONCEPTO DE METÁFORA



3.1 APROXIMACIONES
Dividiremos esta sección en seis partes:

3.1.1. Libros de consulta.
En la siguiente tabla se aprecia que los conceptos a los que más se recurre para definir la metáfora son analogía, identificación y transferencia:









Transferencia
Analogía
Identificación
Fusión
Sustitución
Condensación
Oxford English Dictionary
X
x




Skeat
X





Enciclopedia Groelier

x
x



Enciclopedia Americana

x
x



Preminger






Encyclopaedia Britannica

x



x
Dicc. Webster

x


x

Antología Norton

x





3.1.2. La Retórica


Similitud
Fusión
Transferencia
Autocontradicción
Identificación
Sustitución
Filtro
Proyección
Aristóteles
x







Cicerón

X






Rhetorica
x

x





Beardsley



x




Brooke-Rose




x
x


Cohen
x







Dubois








Henry
x







Juhasz


x





Du Marsais
x

x





Littré
x







Mooij






x
x
Ricoeur
x

x

x



Lakoff & Johnson
x







Sadock








Nöth





x


Lakoff







x
Levy








Thomas






x

Salager-Meyer


x





Freeman












Cambio
Contracción
Asociación
Extensión
Selección
Desvío
No-cooper.
No-literalidad
Aristóteles

X






Cicerón








Rhetorica








Beardsley








Brooke-Rose








Cohen








Dubois
x







Henry


x





Juhasz







x
Du Marsais








Littré








Mooij







x
Ricoeur
x







Lakoff & Johnson








Sadock






x

Nöth








Lakoff








Levy



x




Thomas




x



Salager-Meyer








Freeman





x


3.1.3. La Lingüística

Desvío
Incongruencia
Transferencia
Comparación
Dualidad
Gardiner
X
X



Lyons


X


Roca-Pons


X
X

Borgmann




X

3.1.4. Los Estudios de Traducción


Infracc.
Lenguaje
Fusión
Anomalía Sem.
Similit.
Transferencia
No literalid.
Disparidad
Ampliac.
Camb.
Dagut


X
X
X





Vázquez Ayora
X









Van Den Broeck










Mason

X








Newmark




X
X
X



Van Besien




X


X


Snell-Hornby










Rabadán




X





Menacere








X

Pliego




X




X

3.1.5. La Semántica


Camb.
Similit.
Ampliac.
Incongr.
Transfer.
Transf.
Filtro
Selección
Desplazam.
Ullmann
X








Breal
X
X







Bühler



X





Robins

X
X






Brown




X




Borgmann





X



Ricoeur
X







X
Orden & Richards






X
X

Palmer




X





3.1.6. Últimas Investigaciones


Unión
Reformulación
Incompatibilidad
Superposición
Redescripción
Interconexión
Kittay
X
X
X
X


Way




X
X


3.2. CONCLUSIÓN

Seguramente se pueden contar por miles las páginas escritas en la historia de la Retórica y de la Lingüística sobre la metáfora, pero aún así hoy no tenemos una definición válida y efectiva de esta figura. Por desgracia, en los estudios con los que hoy contamos, muy pocos autores han propuesto de modo explícito una definición, precisamente porque se trata de un fenómeno que escapa a toda clasificación taxativa. Esta es la razón que nos ha impulsado a dedicar una parte de nuestro trabajo a investigar las definiciones de la metáfora. Nuestro fin último ha de ser la elección de una definición funcional, operativa y práctica. Como hemos visto las definiciones más frecuentes se han basado en los conceptos de similitud, anomalía, identificación y cambio, pero no son suficientes para abarcar todas las formas bajo las que se presenta la metáfora.


4.ESTUDIOS SOBRE LA METÁFORA




El esquema que vamos a seguir es el siguiente: a) la metáfora como fenómeno intralingüístico y b) la metáfora como fenómeno interlingüístico.

4.2. LA METÁFORA COMO FENÓMENO INTRALINGÜÍSTICO

4.2.1. El punto de vista clásico (de ARISTÓTELES a COLERIDGE)

Antes de ARISTÓTELES, ya SÓCRATES y PLATÓN habían hablado de la metáfora; par SÓCRATES, ésta formaba parte integrante de la Retórica, y era útil para ganar discusiones, convencer y razonar. PLATÓN, por su parte, reconoce el poder de esta figura para persuadir pero critica a los filósofos que hacen uso de juegos verbales para alejar a otros de la verdad. Sin embargo, el primer análisis detallado sobre la metáfora lo encontramos en ARISTÓTELES. Según él, es una especie de “desvío” del uso normal del lenguaje. Más tarde, CICERÓN veía en la figura un medio para producir un efecto decoroso en el habla, mientras que HORACIO le atribuía la facultad de presentar relaciones armoniosas entre elementos. LONGINO parecía estar más preocupado por el abuso metafórico, pues según él dicha figura sólo debía usarse en ocasiones apropiadas y nunca habrían de darse más de dos (como mucho tres) en el mismo pasaje. QUINTILIANO en De Institutio Oratoria afirma que el término “metáfora” es el equivalente a “translatio”.
A lo largo de la Edad Media se le da un giro religioso a la figura, y se considera que el mundo es una especie de libro lleno de metáforas creado por Dios para que el hombre las interprete. DANTE intenta una categorización, distinguiendo entre significado “literal”, “alegórico”, “analógico” y “tropológico”, refiriéndose siempre a la Cmmedia.
El racionalismo y empirismo que surgen n el siglo XVII comienza considerar esta figura desde el punto de vista puramente estilístico; así la metáfora se ve como un ornamento superfluo. En el siglo XIX se imponen las teorías de SHELLEY, WORDSWORD y COLERIDGE que niegan el carácter exclusivamente ornamental de la metáfora y revindican el poder creador de dos elementos esenciales: “Fancy e Imagination”.

4.2.2. El siglo XX

Ya en el siglo XX es el Positivismo Lógico el que se adueña del panorama; así, las expresiones tendrían significado en tanto en cuanto sean verificables y se ajusten a la realidad. Por lo tanto la metáfora, por tener referentes ambiguos y valor real muy dudoso, tendría un estatus extra-lógico, con lo cual recogeríamos la visión tradicional de la metáfora como evocadora de emociones más que representativa de la verdad objetiva.

4.2.2.1. Teorías Cognoscitivas

Se han centrado en dos aspectos fundamentales: 1) la reivindicación del papel esencial que tiene la metáfora en TODOS los ámbitos, demostrando que no se trata ni muchísimo menos de un fenómeno relegado al campo de la literatura; 2) la investigación de los procesos cognitivos, de cómo el oyente/lector/receptor es capaz de interpretar esta figura; en pocas palabras: ¿hay “desvío” o no?

a) Según MOOIJ (1976)
Según este autor el panorama se podría clasificar de acuerdo con el siguiente baremo: 1) Las teorías MONISTAS, que afirman que las palabras utilizadas metafóricamente pierden su capacidad referencial “normal” (es decir, la “literal”) y 2) teorías DUALISTAS que a la referencia literal de la palabra añaden la posibilidad de una segunda referencia, la metafórica.
b) Según KITTAY(1987)
Divide el panorama según las siguientes aproximaciones:
1.Intuitionist: a diferencia del lenguaje literal, no se puede recomponer el significado metafórico a partir del significado de sus partes, de ahí la necesidad de utilizar la intuición
2. Emotivist: el significado de la metáfora se extraería de su fuerza emotiva.
3.Formulaic: la metáfora no es más que una fórmula para una comparación implícita.
4.Intensionalist: la metáfora se interpreta ignorando su denotación y acudiendo a sus connotaciones.
5.Interactional: para comprender una metáfora hay que tomar en consideración interpretaciones que no sean aplicables al lenguaje literal pero sí al metafórico.
6.Contextualism: es necesario el contexto para la comprensión de una metáfora.
c) Según WAY(1991)
Según esta autora:
I. “Emotive and Tension Theories”
Niegan el contenido cognitivo de la metáfora, atribuyéndole una función exclusivamente estética, que procede de la yuxtaposición de términos que violan las expectativas del receptor mediante un uso desviado del lenguaje.
II. “The Substitution Approach”
Las metáforas son elementos que se utilizan “en lugar de”, y por lo tanto pueden ser reemplazadas por su equivalente literal o paráfrasis. De nuevo, se considera que la función es de puro embellecimiento.
III. “The Comparasion Theory”
La metáfora no se limitaría sólo a una sustitución de elementos, sino que compararía éstos a través de una relación de similitud. El problema que presenta esta teoría es evidente: al utilizar una paráfrasis, no se logra nunca el mismo efecto.
IV. “The Controversion Theory”
Defendida fundamentalmente por BEARDSLEY(1958), y en parte por KITTAY), esta teoría defiende que todo tipo de discurso en el que el emisor produce un mensaje que evidentemente es falso y que por ello apunta a otra interpretación, se denominaría “self-controverting”. A sí, al darse cuenta el traductor de que la interpretación falla, acudiría a un segundo nivel de clasificación. La metáfora sería entonces un tipo de discurso “self-controverting” que aportaría un cierto grado de contradicción lógica entre sus términos. El problema reside en que limita el cambio de significado al campo semántico de las mismas palabras.
V. “The Anomaly Theory”
Esta teoría defiende que la anomalía o conflicto inherentes a la metáfora son esenciales para su identificación y posterior comprensión.
VI. “The Interaction View”
El inductor principal fue BLACK en 1954. Según él, la metáfora consta de dos partes: el sujeto primario o literal y el sujeto secundario o metafórico. Ambos transportarían consigo una serie de ideas asociadas o tópicos característicos de una comunidad, que él denomina “systems of commonplaces”. La metáfora sería una interacción de vehículo y tenor a través de conceptos compartidos o tópicos que organizarían el pensamiento de un modo nuevo, con lo cual ya no estamos hablando exclusivamente de dos términos sino de sistemas conceptuales. Quizá el gran fallo de BLACK resida en que no explica cómo funcionan los mecanismos de cambio semántico y cómo se produce esa interacción. Sus detractores afirman además que no tiene en cuenta estructuras en las que aparezca tanto tenor como vehículo, en las cuales ya no se pueda afirmar que una tenga preeminencia sobre la otra.
VII“Estudios Psico-Lingüísticos: “Two-Stage Hypothesis and Reaction Time Studies”
Si fuera cierto que la anomalía forma parte inseparable de la naturaleza de la metáfora, entonces su interpretación para un hablante requeriría un tiempo muy superior al del lenguaje bona fide, en primer lugar para localizar la falsedad literaria y en segundo lugar para re-interpretar el enunciado metafóricamente. De ahí que el foco de interés principal de los estudios cognitivos sobre la metáfora se haya bifurcado: el primer objetivo ha sido dilucidar si dicho desvío es un factor intrínseco a nuestra figura; el segundo, investigar la importancia del contexto para la agilidad de procesamiento por parte del receptor. Para ello se han hecho experimentos con metáforas comunes, expresiones idiomáticas y refranes, contrastando la velocidad de comprensión de éstos con la de expresiones literales semánticamente comparables.
ORTONY, SCHALLERT, REYNOLDS y ANTOS(1978) demostraron que, a medida que se aumentaba la riqueza contextual de las unidades presentadas a los sujetos que realizaban la prueba, menor era el tiempo que éstos para interpretar el lenguaje metafórico con respecto al lenguaje literal. Además GILGEA y GLUCKSBERG(1983) afirman que forzar a los receptores a buscar un significado literal interfiere en su interpretación. HOFFMAN resume así sus conclusiones:
“In ordinary contexts, figurative lenguaje takes no longer to comprehend than ordinary communication, because figurative language is ordinary comunication. It does not seem to require special comprehension processes, if ´to be special` means ´to take more time”.
GERRIG y HEALY proponen la teoría del truncamiento como solución: sostienen que sí existe un proceso de dos fases (primero literal y luego metafórica en la interpretación de las metáforas, pero afirman que en algunas ocasiones se “trunca” rápidamente el análisis literal, dando paso en milésimas de segundo a la versión metafórica. CAMAC y GLUCKSBERG (1984) echaron por tierra una de las hipótesis más importantes de la “Comparasion Theory”, la asociación previa o “prior association”, que presupone que el receptor asociaría el vehículo y el tenor de modo previo a su unión en la figura. Para ello utilizaron parejas léxicas, y pidieron a los sujetos que las relacionaran de algún modo antes de requerir una interpretación metafórica de ningún tipo.
KEIL analizó el aprendizaje metafórico en niños y comprobó que la interacción se da en campos semánticos, no sólo en correspondencias locales entre tenor y vehículo. Las últimas investigaciones de KELLY y KIEL (1987) parecen demostrar que, como ya apuntaba la teoría de la interacción, los términos del campo del tenor muestran mayores cambios que los del campo del vehículo.

4.2.2.2. La Pragmática

Según esta aproximación, la Semántica sólo podría aportar la interpretación literal de una expresión metafórica, y por ello en esta disciplina no debería incluirse el estudio de estas expresiones. Según SEARLE, la metáfora pertenecería a la misma categoría que la ironía y los actos de habla indirectos, en los que el hablante comunica su mensaje pero las palabras que utiliza para ello no tienen ese significado concreto si se interpretan literalmente; es decir, que habría una ruptura entre lo que el hablante quiere comunicar y lo que literalmente dice. GRICE (en COLE & MORGAN, cit. en NEKEMAN 1988: 41-58) sugiere que la metáfora sería una explotación de la máxima calidad. Así, de modo consciente, el hablante/emisor estaría explotando una máxima conversacional con el propósito de comunicar de modo efectivo un mensaje, siempre basándose en el principio cooperativo.

4.2.2.3. Nuevas Propuestas

a) LAKOFF, JOHNSON Y TURNER

LAKOFF se plantea la siguiente cuestión: si tenemos expresiones como “lo que dices es indefendible”, “atacó los puntos débiles de mi argumentación”, “demolí sus argumentos”, “he ganado la discusión” o “me rindo, es inútil discutir contigo”, entonces es necesario que en nuestro sistema conceptual, al menos el de nuestra propia lengua, hayamos grabado el concepto de que “LA DISCUSIÓN ES LA GUERRA”. Estas metáforas conceptuales serían de varios tipos: de orientación o espaciales, ontológicas, estructurales, nuevas, etc. Las estructurales serían aquellos casos en los que un concepto queda estructurado metafóricamente en términos de otro. Las de orientación o espaciales, organizarían todo un sistema de conceptos haciendo depender toda una metáfora respecto de otra, como son los casos de ARRIBA, ABAJO, DENTRO-FUERA. Este último tipo proporciona una base consistente que nos permite conocer comprender conceptos en términos de orientación. Ejemplos:
HAPPY IS UP; SAD IS DOWN: I`m feeling up. That boosted my
spirits. My spirit rose; I`m feeling down. I`m depressed.
CONSCIOUS IS UP; INCONSCIOUS IS DOWN: Get up. Wake
up; He fell asleep. He dropped off to sleep.
Otro tipo sería el de las metáforas de entidad y sustancia; según los autores el comprender nuestras experiencias en términos de objetos y sustancias nos permitirían seleccionar y aislar extracto de dicha experiencia e identificarlos como entidades y sustancias en sí. Sin embargo, surge un problema: si la mayor parte de nuestro sistema conceptual está estructurado metafóricamente ¿existen conceptos que se puedan comprender y asimilar directamente, sin metáforas? Según los autores sí es posible, pero este tipo de conceptos serían sólo los más directos físicamente hablando.
Pero entonces, y de acuerdo con esta línea de pensamiento, sólo serían “directas” las experiencias físicas. Sin embargo, los autores niegan que sólo lo inmediatamente tangible conforme una experiencia física, afirmando que hay conceptos que se pueden entender sin necesidad de una metáfora, y otros sin embargo –en su mayoría no físicos- necesitan ser conceptualizados en términos de conceptos físicos, para poder entenderlos de un modo más cercano. Y dentro de esta “experiencia directa” ¿qué papel jugaría la cultura? ¿Sería una especie de “capa conceptual”que podemos superponer a la experiencia, o formaría parte de ella? Para LAKOFF y JOHNSON, “it would be more correct to say that all experience is cultural through and through, that we experience our ´world` in such a way that our culture is already present in the very experience itself”.
En 1989 LAKOFF y TURNER aplican esta teoría al lenguaje poético en particular. Según ellos, los poetas utilizaban básicamente las mismas fuentes que el resto de los hablantes de una lengua, pero elaboran dichos conceptos de múltiples formas. Por expresarlo con un ejemplo figurado sería algo así como afirmar que sólo existe un concepto para “perro”, pero este concepto se proyecta en el lenguaje y en la vida real con un número enorme de variantes: cocker, pastor alemán, boxer, chou-chou, husky samoyedo, etc. Ambos autores distinguen así lo que ellos denominan parámetros dentro de la metáfora: el primero sería el conceptual frente al lingüístico; el segundo la convencionalización, y el tercero la elementalidad. Así, y de acuerdo con LAKOFF y TURNER (1989:63-64), la proyección de una metáfora consistiría en lo siguiente:
-Slots in the source-domain schema, which get mapped onto slots in
the target domain. In some cases the target-domain slots exist
independently of the metaphoric mapping.(...) Other target domain
slots are created by the mapping.
-Relations in the source domain, which get mapped onto relations in the
target domain.
-Properties in the source domain, which get mapped onto properties in
the target domain.
-Knowledge in the source domain, which gets mapped onto knowledge
in the target domain. Our knowledge of a domain allows us to draw
inferences about that domain. When a domain serves as a source
domain for a metaphoric mapping, inference patterns in the source
domain are mapped onto the target domain.
Pero ¿cómo se aplica todo esto al lenguaje poético? Según LAKOFF y TURNER, los poetas pueden (1989:51-52)
1. Versificar metáforas de modo automático
2. Utilizar metáforas conceptuales ampliándolas, combinándolas, extendiéndolas y cristalizándolas en imágenes novedosas de un modo magistral.
3. Huir del modo ordinario en que pensamos metafóricamente, bien ofreciendo nuevas formas de pensamiento metafórico o bien utilizando el ya existente de un modo inusual, chocante o no convencional.
Para concluir, podemos afirmar que la teoría de estos autores es totalmente válida para un estudio cognitivo de la metáfora; uniendo las propuestas de estos autores y la Pragmática, sería posible dar cuenta de los procesos cognitivos y funcionales de esta figura.

b) KITTAY (1987)

Intenta una nueva aproximación a la metáfora, y propone fundamentalmente dos principios: las interpretaciones de primer y segundo orden y la teoría de los campos semánticos. Divide su libro en varias secciones:
I. “Towards a Perspectival Theory”
En primer lugar da una visión general de los puntos básicos que es necesario conocer al hablar de la metáfora:
· Las metáforas no se basan en una similitud previa, sino que la crean.
· Es cierto que la metáfora rompe ciertas reglas, pero no de modo arbitrario, sino sistemático, o de otro modo sería imposible identificarla y además la confundiríamos con errores lingüísticos.
· En la metáfora no hay transferencia de significado en sí, sino de relaciones entre campos semánticos.
II. “The Identification of Metaphor”
Cita cuatro condiciones contextuales estrictamente necesarias:
· El emisor debe poseer competencia lingüística en su idioma.
· El contexto no debe tener nada que nos indique que no se va a referir al mundo que conocemos.
· El mensaje, junto con el contexto, debe mostrara rareza o extrañeza.
· Tesis fuerte: las reglas de violación se basan en restricciones selectivas.
III. “ A Relational Theory of Meaning”
En este capítulo analiza la autora la relación que parece existir entre las condiciones de verdad que aporta el contexto y la metáfora. Así, en aquellos mensajes que puedan interpretarse de modo literal y/o metafórico, el contexto va a ser el factor esencial que determinará las condiciones de verdad aplicables a dicho mensaje, eliminando, según corresponda, la s condiciones propias de la interpretación literal o de la metáfora.
IV. “ Interpreting Metaphor”
Considera que la interpretación de una metáfora viene dada a través del significado de segundo orden. Así, las únicas normas que se violarían serían las del significado de primer orden.


V. “Concluding Remarks”
La autora concluye su obra sintetizando los puntos básicos de su propuesta: que el significado de la metáfora es del tipo de segundo orden, que es condición necesaria comprender el significado literal de la expresión para seleccionar los rasgos del campo semántico que se van a transferir, y por último que la metáfora es un fenómeno que requiere la capacidad de reorganizar campos conceptuales basándose en otro campo semántico.

c) WAY

Parte de una teoría que concilie la Semántica con la Pragmática.
La autora comienza por analizar los fallos de las propuestas tradicionales en este campo, para finalmente exponer con detalle su propia hipótesis.
1. El contexto es parte esencial en la interpretación de la metáfora, pero esta vez no se trata tan sólo del contexto comunicativo y/o lingüístico, sino que también influiría el contexto de modelos mentales del receptor. A este contexto lo denomina máscara.
2. La analogía no crea por sí sola trazados metafóricos sino que son nuestros modelos metafísicos acerca del mundo los que determinan esos trazados conceptuales; dichos modelos estarían representados por la jerarquía dinámica de tipos o clases. El concepto de dinamismo viene dado por el hecho evidente de que el conocimiento del mundo que tiene cada hablante, varía según parámetros de experiencias, creencias, etc.
3. No es cierto que la metáfora sea una especie de doblete semántico en el que el significado literal sería el verdadero y el metafórico el falso. Siguiendo este razonamiento, se descarta la antigua división entre lenguaje literal y metafórico, puesto que cada pude ser literal o figurado dependiendo del contexto en el que se encuentre.
4. Los conceptos de falsedad o absurdo literal son efectivos para identificar la metáfora, puesto que algunos enunciados son metafóricos y sin embargo son literalmente ciertos.
5. Se incorpora la Teoría de la Interacción propuesta por BLACK, por la cual el sistema secundario o vehículo actuaría como un filtro que seleccionaría los términos del sistema primario.
Finalmente y tras desarrollar una serie de ideas la autora leva a cabo su hipótesis:
“ Some of the ideas(…) that I have tried to capture in my theory are: that metaphor involves systems of commonplaces; that the vehicle can operate as a filter on the tenor; that there is meaning shift in metaphor; that metaphor involves creating similarity between the tenor and vehicle, and metaphors allow us to perceive the world from different perspectives”.

LA METÁFORA COMO FENÓMENO INTERLINGÜÍSTICO:
ESTUDIOS DE TRADUCCIÓN

4.3.1.Aproximaciones
Según VAN BESIEN y PELSMAEKERS (1988:144) existían dos corrientes principales: la tradicional, que presentaría mayor atención a la tipología de la metáfora y factores de similitud, y la descriptiva, que haría un estudio exhaustivo de la figura dentro de su contexto antes de llegar a alguna hipótesis sobre su trasvase. Veamos con más detalle:
“ The Tradicional Approach”
En el primer grupo habría grandes desacuerdos respecto a alas conclusiones de sus investigaciones:
*KLOEPFER (1967) y REISS (1971) sostienen que la metáfora no
representa ningún problema especial de traducción y que por tanto se
ha de acudir al trasvase de tipo “word by word”
*NIDA (1964), DAGUT (1976 y 1987) y NEWMARK (1988)
atribuyen dificultad inherente de la metáfora a peculiaridades
culturales. No se muestran muy partidarios de la traducción
literal y admiten que en muchas ocasiones no hay más remedio
que acudir al símil.
*DAGUT además encuentra una relación proporcional entre la
superposición de dos factores en ambos polisistemas.
4.3.1.2.“ The Descriptive Approach”
El punto común entre VAN DEN BROECK(1981) y TOURY(1981) es su minucioso análisis del estatus contextual de la figura. Por primera vez factores como el uso o la función son parámetros a tener en cuenta en la traducción de ésta. Así, VAN DER BROECK encuentra una ley de traducibilidad que estaría en proporción inversa a la cantidad de información que presente la figura y su estructuración en un texto. TOURY, por su parte, afirma que la dificultad no parte del Texto Origen, sino de las restricciones que impone la Lengua Meta.

4.3.2. Traducibilidad de las Metáforas.
Existen opiniones muy diversas:
4.3.2.1. NIDA(1964) y VINAY & DARBELNET(1958/1960) parece
llegar a la conclusión de que nuestra metáfora es intraducible.
La razón es que puesto que la metáfora es una creación única e
irrepetible, por ello mismo será imposible el trasvase a otra lengua,
pues lo que haríamos entonces sería crear otra nueva metáfora
4.3.2.2. KLOEPFER(1967), REISS(1971) y MASON(1982) niegan que
este problema exista.
4.3.2.3. VAN DER BROECK(1981), RABADÁN(1991) y NEWMARK
(1988) defienden que la metáfora sí presenta dificultades
particulares y muy específicas que requieren un tratamiento aparte
Además, sí se podrían hacer generalizaciones, igual que se hace
Con el resto de los fenómenos de traducción
4.3.2.4. SNELL-HORNBY(1988) opina que ni la metáfora es intraducible,
ni es totalmente traducible
4.3.3. Factores de traducción.
4.3.3. DAGUT (1976 y 1987) se inclina por las referencias culturales:
cuantas más haya en el texto, más difícil será de traducir la figura.
También mencionan este factor RABADÁN y MENACERE.
ÁLVAREZ (1993) hace un estudio práctico en el que se demuestra
De modo patente que las metáforas que se han podido traducir de
modo directo son precisamente aquellas que compartían campos
culturales con el polisistema meta.
4.3.3.2. VAN DER BROECK (1981),VAN BESIEN & PELSMAEKERS
(1988), SNELL-HORNBY(1988), RABADÁN(1991), NEWMAR
(1981 y 1988) y MENACERE defienden el propósito comunica-
tivo de la metáfora
4.3.3.3. También se cita con frecuencia el “foregrounding” o referencia
funcional de la metáfora como elemento decisivo para su trasvase.
Según VAN DER BROECK, las metáforas más arduas de traducir
serían las “functionally relevant”, es decir, las que tienen una función
específica en un texto.
4.3.3.4. Para VAN DER BROECK (1981) es de enorme importancia la
estructuración informativa de la metáfora en el texto, es decir, que
cuanta mayor carga o cantidad informativa soporte la figura, más
difícil será de traducir.
4.3.3.5. Para RABADÁN(1991), MASON(1982), NEWMARK(1981)
VAN DER BROECK (1981), VAN BESIEN y PELSMAEKERS
(1988) y SNELLHORNBY(1988), las restricciones contextuales
son un elemento de enorme relevancia, hasta tal punto que para
VAN DER BROECK incluso cuando existe un equivalente natural
para una metáfora, el contexto puede impedir su uso.
4.3.3.6. Bastantes autores son de la opinión de que se podría hablar de un
grado de traducibilidad que dependiera de la tipología de la figura
(muerta, viva, etc). Entre ellos destacan NEWMARK, RABADÁN,
VAN DER BROECK, DAGUT y PLIEGO.
4.3.3.7. Las restricciones que vienen impuestas por la Lengua Meta sería
otro factor importantísimo.
4.3.3.8. NEWMARK, VAN BESIEN y PELSMAEKERS y SNELL-
HORNBY opinan que habría que hacer un análisis a priori de los
tipos textuales en los que aparezca la metáfora, pues cada uno
requiere diferentes estrategias de traducción.
4.3.3.9. Solamente DAGUT (1976) y VAN DER BROECK (1981)
mencionan las “asociaciones semánticas” que conlleva la metáfora.
4.3.3.10. Para VAN DER BROECK (1981), NEWMARK(1981 y 1988) y
RABADÁN (1991) tendría mucho peso la equiparación de los
registros utilizados en la LO y en la LM.
4.3.3.11. El último elemento es la interpretación de la figura en la LO antes
de pasar a la LM, pues es un paso que a menudo se da por sentado
y sin embargo presenta un alto grado de error. DAGUT, MASON y
AZAR defienden esta postura.
4.3.4. Método de investigación.
Podemos clasificarlo en deductivo e inductivo. Lamentablemente, casi todos los estudios que hemos analizado han acudido a la deducción. Sólo dos autoras acuden al método más lógico, el inductivo. SNELL-HORNBY presenta un texto con varias metáforas y analiza los elementos contextuales para acto seguido evaluar la calidad de su traducción, y ÁLVAREZ calibra una obra entera induce las consecuencias a posteriori. VAN DER BROECK afirma que no se han de hacer generalizaciones sobre cómo traducir la metáfora, sino cómo se ha traducido hasta ahora. NEWMARK parece basarse en un método deductivo proponiendo que se tengan en cuenta a priori tres factores: el tipo de texto que se va a traducir, el propósito de nuestra traducción y la clase de metáfora.
4.3.5. Conclusión
Las conclusiones que se pueden extraer tienen los siguientes resultados:
1) La metáfora no es ni muchísimo menos parcela exclusiva de la literatura puesto que el discurso diario está plagado de ellas.
2) Los mecanismos interpretativos de la metáfora y los del lenguaje literal son similares, luego ha de haber una equiparación de ambos, al menos en los niveles más superiores.
3) Parece muy poco probable que la interpretación metafórica se base en un proceso de dos fases, literal y metafórica. Los resultados de los estudios realizados parecen apuntar a que en muchas ocasiones el primer caso, o sea, la interpretación literal no se da, lo cual avalaría el punto 2)
4) El contexto es un factor esencial para la comprensión tanto del lenguaje literal como del metafórico.
5) La metáfora crea similitud entre dos elementos.
6) La Pragmática es un vehículo muy útil para el estudio de las metáforas en el medio en que se producen. S in embargo no es capaz por sí sola de explicar esta figura.
7) No es posible dar cuenta de todas las formas externas en que aparece la metáfora, pues su variedad es casi ilimitada.


5. LA METÁFORA DE LOS ESTUDIOS DE TRADUCCIÓN




OGDEN & RICHARDS 1923/1984
Los autores parecen ser de la opinión de que la traducción del lenguaje figurado es “buena” por méritos propios, es decir, sin tener en cuenta para nada el factor “lector meta”. Se basaría en un análisis erróneo, pues tendrían en cuenta el lenguaje por sí mismo de modo exclusivo y excluyente, sin considerar factores fundamentales en los Estudios de Traducción, como son los factores intratextuales y extratextuales. Sin embargo no podemos exigir demasiado de una obra cuyo objetivo principal es la Semántica, no la Teoría de la Traducción.

5.2.NIDA & TABER 1969/1982
Creen que el lenguaje figurado en general y la metáfora en particular presentan un alto grado de dificultad para su trasvase interlinguístico. Sin embargo, el tratamiento que le dedica es básico y extremadamente simplista.
La formulación del concepto de figuración se realiza mediante el establecimiento de una diferenciación básica entre “significado central” o “primario” y “significado literal” y “ figurado”, que abarcaría las tres posibilidades de explotación semántica que puede llegar a lograr un término.
1. “Shifts from figurative to nonfigurative usage”.
2. “Shifts from one type of figurative expression to another figurative expression(e.g. ‘heart’ to ‘liver’ in African languages)”
3. “Nonfigurative epressions changed to figurative ones”.

5.3.DAGUT 1976.
Comenzó por sentar las bases claras para el estudio del trasvase de la metáfora, afirmando que era necesario “desmitificar” la metáfora, puesto que ésta no constituye un fenómeno propio exclusivamente de la traducción literaria, sino que se halla presente en todas las funciones en que se manifiesta el lenguaje que utilizamos a diario. Según DAGUT el complejo problema de la opacidad metafórica queda definido como incongruencia interlinguística. La primera dificultad que ve el autor es la preocupante falta del criterio existente para el establecimiento de una terminología que funcione con un mínimo de fiabilidad. Ni siquiera hoy en día se han podido sentar unas bases terminológicas firmes que comprendan todas las manifestaciones de la figura; en la mayoría de las ocasiones se confunden vocablos como lenguaje figurado, símil, metonimia, etc.
Entre las primeras afirmaciones del autor se halla la de que esta figura no es un fenómeno lingüístico normal en el sentido de que no sigue normas prefijadas y por ello muestra una sintomatología divergente respecto a lo que sería la normalidad lingüística. Sin embargo, DAGUT no profundiza demasiado en la categorización de las metáforas, el autor diferencia entre metáforas “que permanecen” y las que “se pierden”, según esta clasificación solo al cabo de los años podríamos llegar a dilucidar aquellas metáforas que se han acuñado en la lengua de uso cotidiano y cuáles se consideran originales. La traducción de las metáforas, sin embargo, sería para él objeto de estudio aparte al tratarse de un elemento único e irrepetible en la creación semántica. Incluso en nuestra lengua podemos no comprender en absoluto una metáfora. El problema no parece consistir en si la metáfora es traducible o no, sino hasta qué punto es interpretable o decodificable dentro de la Lengua Origen.
Tras un breve análisis DAGUT clama la inviabilidad de la visión que afirma que una metáfora puede ser reproducida mediante creación, es decir, buscando un equivalente en la Lengua Meta, algo que cumpla exactamente la misma función.
DAGUT también hace un estudio representativo, y la conclusión a la que llega es que no son más difíciles de traducir las metáforas más originales sino aquellas que no comparten lazos culturales o asociaciones semánticas con la Lengua Meta.
La conclusión final a la que llega DAGUT es que la traducibilidad de la metáfora dependería en primer lugar de las experiencias relacionadas con la cultura y las asociaciones semánticas que explotara dicha figura, y en segundo lugar del grado de superposición que presentasen ambos factores; respecto a este último elemento, parece demostrado en su artículo que la traducción es relativamente simple (en el sentido de “ automática”) cuando hay un alto grado de superposición, y sin embargo cuando la coincidencia es poca o nula se puede llegar a la intraducibilidad.

5.4.MOOIJ 1976
Su brevísimo estudio sobre el trasvase interlingüístico se limita a reconocer que no siempre existe en la Lengua Meta un equivalente literal, que el significado “central” de la metáfora en muchas ocasiones se pierde irremediablemente y ha de ser sustituido por connotaciones marginales, y que a veces es inevitable laceración de nuevos términos metafóricos para traducir.

5.5.VÁZQUEZ AYORA 1977
Parece, por sus planteamientos, adherirse en su obra a las corrientes de la “Emotive and Tension Theory” y la “Anomaly Theory”, pues para él la metáfora se basa en una ruptura de las normas gramaticales.
Para el autor habría tres únicos modos de transferir una metáfora: mediante una metáfora, bien equivalente o bien adaptada, o mediante una explicación. Sin embargo, el concepto de equivalencia ¿se refiere a la equivalencia de efectos en el receptor meta? ¿A la equivalencia semántica? ¿A la equivalencia funcional tal y como se concibe hoy en día? Respecto a la creación de nuevas metáforas, se preocupa por el tono general de la obra; así, un traductor no debe utilizar nunca la sobretraducción, pues estaría embelleciendo innecesariamente el Texto Origen.

5.6.NEWMARK 1981/1988
Aporta su definición de la metáfora:
“ Metaphor is the concrete expressio of the ability to see resemblances or contrasted differences ( which is oe definition of intelligence as well as imagination), the normal sign of innovation in language as is invention in life”
y establece distintos tipos de metáforas:
1) DEAD METAPHORS.
Considera dos tipos de metáforas muertas, las transparentes y las opacas, sin embargo no aporta ninguna definición de este concepto
2) CLICHÉ METAPHORS.
Este tipo de metáforas constituiría un área difusa en la que se entremezclaría metáforas muertas y tradicionales.
3) STOCK OR STANDARD METAPHORS.
Serían las metáforas tradicionales, que se han acuñado a fuerza de uso y que se han incorporado tanto al habla como al diccionario. Este tipo de figura conforma una especie de depósito cultural en una lengua determinada y refleja lo que el autor denomina “foco cultural”de una comunidad lingüística.
4) RECENT OR ORIGINAL METAPHORS.
Según el autor, este tipo de figura es “the constitutive form of language”; cuanto más original sea la metáfora, es decir, cuanto más se desvíe de la norma lingüística de la Lengua Meta, más razón habrá para una traducción semántica (que se acerque al Texto Origen). Sin embargo, el autor se contradice, pues después de afirmar que estas figuras se alejan de asociaciones culturales, afirma que su traducibilidad dependería del grado de contacto cultural que haya entre la lengua/cultura origen y la meta. Como conclusión final, veamos las diferentes posibilidades de traducción de la metáfora que NEWMARK considera posibles:
(1) Reproducing the same image in the TL.
(2) The translator may replace the image in the SL with a standard TL image.
(3) Translation of metaphor by smile.
(4) Translation of metaphor (or smile) by smile plus sense.
(5) Conversion of metaphor to sense.
(6) Deletion.
(7) Same metaphor combined with sense.

5.7. VAN DER BROECK 1981.
Por primera vez se propone un modelo científico y operativo para la descripción del fenómeno de la traducibilidad que comprende al menos cuatro pasos:

  1. Una definición adecuada y válida de la metáfora.
  2. Una enunciación de los diferentes métodos que existen de transferencia de esta figura.
  3. Una especificación de los contextos o diversas relaciones estructurales en que puede aparecer implicada la metáfora para poder establecer una relación entre estos elementos contextuales y las restricciones de traducción de la figura.
  4. Una catalogación de las normas que según la teoría de la traducción impondrían sus límites en el tratamiento interlingüístico de la metáfora
Propone también una triple división de la figura:
a) Aquellas metáforas que han perdido su excepcionalidad y se han visto lexicalizadas hasta formar parte del inventario semántico de una lengua.
b) Aquellas metáforas tradicionales o convencionales que han quedado “institucionalizadas” en el sentido de que las asocia con una determinada corriente literaria.
c) Aquellas metáforas privadas o individuales, que surgen de la creatividad innovadora de los poetas o de los particulares.
A pesar de todo otra vez nos encontramos ante una clasificación sin límites claros.
Según el autor habría tres formas de traducir la metáfora:

  1. TRADUCCIÓN SENSU STRICTO, en la que se transfiere tanto el tenor como el vehículo
  2. SUSTITUCIÓN: el vehículo de la LO se ve reemplazado por otro diferente en la LM, compartiendo sin embargo el tenor ambas versiones.
  3. PARÁFRASIS: en la LM aparece una expresión no metafórica que explica la metáfora original.

5.8. MASON 1982.
Publica un artículo sobre la traducción de esta figura, y comienza afirmando que “trying to establish a theory of ‘the translation of metaphor’ is not a happy Project in which to engage”, y la razón que alega es que, puesto que cada metáfora ha de ser tratada por separado y es un caso único, es imposible generalizar. MASON afirma que puesto que el lenguaje es la metáfora por la que se expresa el hombre, todo lenguaje es metafórico en su origen. Sin embargo, parece estar confundiendo símbolo con metáfora, pues el lenguaje es una cadena de símbolos o signos arbitrarios, no de metáforas. Siguiendo este razonamiento, declara el autor que el verdadero problema de la metáfora es su interpretación.
Aunque MASON reconoce la inherente dificultad que presentan los textos con referencias culturales, se manifiesta partidario de “a heavyly annotated text” que conserve el sabor del Texto Origen; pero de nuevo nos encontramos con un desideratum: desde el momento en que las notas en una traducción son consideradas por la mayoría de los editores como “the failure of the translator”, esta solución es poco práctica y, lo que es peor, muy poco realista: por desgracia, hoy en día los textos con notas abundantes forman parte casi exclusivamente de ediciones eruditas.
La conclusión de MASON es una de las declaraciones más llamativas que hemos encontrado dentro del campo de la traducción de la metáfora, pues constituye una curiosa contradicción en sus términos: tras habernos repetido una y otra vez que la metáfora no presenta más trabas que las que pueda ponernos cualquier otro elemento que tengamos que traducir, el autor –queriendo demostrarlo- nos hace una apología brillante precisamente de todo lo contrario. Veamos la defensa magistral que inconscientemente hace de la individualidad de la metáfora como fenómeno aparte:
“Each occurrence of a metaphor for translation must therefore be treated in isolation; each of its components must be dealt with in the light of its cultural connotations before a translation of the whole can take place, and account must also be taken of the textual context in which the metaphor is used”.
5.9. TOURY 1985.
TOURY en “A Rationale for Descriptive Translation” trata e tema con cierta profundidad. Se refiere a teorías anteriores sobre la traducción de metáforas afirmando:
“The pairs of ‘problem+solution` established by those scholars who worked on metaphor as a translation problem usually fall into one of only three categories, namely:

  1. Metaphor into same metaphor.
  2. Metaphor onto different metaphor.
  3. Metaphor into non-metaphor.
Sin embargo, en su opinión no se consideran oras posibilidades, que serían bastante frecuentes, y que se han visto desatendidas:
“(…) other rather common posibilitéis are usually neglected:

  1. Metaphor into nothing
  2. Non-metaphor into metaphor
  3. Nothing into metaphor”
Lo que TOURY propone es una responsabilidad absoluta por parte del traductor, que éste sea capaz de utilizar motu propio su creatividad para inventar metáforas, aunque no aparezcan en el texto original, y ni siquiera nos explica en qué casos estaría justificada tal adición.

5.10. DAGUT 1987.
En su segundo artículo sobre este tema reafirma posiciones. Según él, la clasificación que hace NEWMARK entre metáforas originales y metáforas muertas es poco realista, lo que se necesita es una distinción cualitativa.
El grado de traducibilidad de cada metáfora variaría de acuerdo con una gradación, en la que los factores clasificatorios primordiales serían sus resonancias culturales y léxicas.
DAGUT concluye aseverando un punto débil de la incipiente teoría existente sobre la traducción de esta figura: la necesidad más apremiante es instaurar una distinción inequívoca entre la metáfora “auténtica” y lo que serían sus derivados.

5.11. NEWMARK 1988
Este libro da la impresión de ser criticado por no ofrecer formulaciones claras. NEWMARK comienza por ofrecer una definición de la metáfora:
“By metaphor, I mean any figurative expression: the transferred sense of a physical word(...) the personafication of an abstraction(...) the application of a word or collocation to what it does not literally denote, i.e, to describe one thing in terms of another”.
Considera que la figura tiene dos objetivos fundamentales:

  1. Referencial
  2. Pragmático
NEWMARK define los tipos de metáfora, añadiendo un nuevo subgrupo a la clasificación:
  1. DEAD METAPHORS
  2. CLICHÉ METAPHORS
  3. STOCK OR STANDARD METAPHORS
  4. RECENT METAPHORS
  5. ORIGINAL METAPHORS
  6. ADAPTED METAPHORS

5.12. SNELL-HORNBY 1988.
Pretende hacer una aproximación que cubra todas las teorías y las asuma para llegar a una conclusión que las aúne. Puesto que no es intención de la autora estudiar todas las teorías sino aunarlas, resume las opciones que existen buscando el punto de contacto, que parece ser una diferenciación polarizante entre metáforas “originales “ por un lado y “muertas” por otro, y entre ambas un territorio “broad and disputed” que serían “faded”, es decir, difusas, apagadas. Este proceso de desdibujamiento, que la autora denomina “fading”, sería una conversión gradual hacia la herencia cultural de una lengua determinada.
Tras el análisis de la traducción de tres metáforas en un texto periodístico, se demuestra de modo patente que, en su inconsciencia, los traductores tienen la perniciosa costumbre de acudir al diccionario en busca de equivalentes, sin considerar los factores contextuales. Así, SNELL-HORNBY llega a la conclusión final de que las dos visiones opuestas que existen actualmente sobre la traducción de la metáfora están totalmente equivocadas en su planteamiento: ni es intraducible la metáfora, ni es totalmente traducible.

5.13. VAN BESIEN & PELSMAEKERS 1988.
Hacen una crítica de los estudios que han consultado sobre la metáfora:

  1. La metáfora no es un elemento marginal de habla, sino que forma parte integrante y esencial del pensamiento
  2. Las últimas investigaciones proponen una aproximación ya no semántica sino pragmática a los problemas de la metáfora, es decir, que han de tenerse en cuenta factores contextuales y situacionales.
  3. Se ha tendido con demasiada frecuencia a confundir la metáfora con demasiada frecuencia a confundir la metáfora con otros elementos comparativos, lo que ha obstaculizado una mejor comprensión de este fenómeno
  4. Es necesario considerar la función que desempeña la figura, factor que ha sido desatendido por los eruditos
  5. Se confirma de modo categórico un hecho que parece haber sido negado sistemáticamente por todos los estudios que se han hecho sobre la metáfora, y que nosotros hemos repetido incansablemente en este trabajo.
La conclusión principal a la que llegan es que en los estudios teóricos sobre la traducción de la metáfora apenas se presta atención a la función de la figura en cada texto, y además se sigue considerando que la metáfora es una especie de comparación.

AZAR 1989.
Este breve artículo analiza el particular enraizamiento que la metáfora tiene en la cultura en que se origina como elemento que dificulta su trasvase. Al incrustarse en una civilización determinada, la metáfora obstaculiza la traducción, pues los términos culturales al ser reproducidos, bien de modo literal o mediante una adaptación, presentan un alto grado de pérdida, ya sea por la opacidad semántica en la Lengua Meta o porque están considerados de un modo muy diferente en el polisistema de destino.
La conclusión final a la que llega el autor es que sería suficiente plantearse si es posible cambiar el término metafórico por un sinónimo sin crear un elemento extraño, y si es así, estaríamos ante “une métaphore pure qui, en principe, est traduisible”. Sin embargo se parte de una hipótesis insostenible, como es afirmar que la metáfora pura es aquella sin contexto.

LARSON 1989.
Recoge las propuestas ya formuladas por LARSON. La autora prefiere una clasificación mucho más sencilla que la de NEWMARK, por lo que se acercaría mucho a la propuesta de RABADÁN.
Resumiendo la gama de dificultades que según LARSON obstruyen la traducción, nos encontramos con las siguientes posibilidades:

  1. Desconocimiento o inexistencia de la imagen en la cultura meta.
  2. Que el punto de semejanza quede implícito y por tanto no se pueda interpretar correctamente (o en absoluto) la metáfora.
  3. Que dicha semejanza tenga connotaciones diferentes en el polisistema meta y por tanto se comprenda la figura de modo heterodoxo.


NEWMARK 1991.
Se trata éste de un libro algo más breve pero muy denso, que contiene varias referencias a la metáfora y sobre todo a su traducción. A pesar de ser una obra sumamente interesante, el estudio que se hace de nuestra figura se limita a apuntes sueltos e inconexos, con la intención aparente de matizar aspectos referentes a sus obras anteriores. Observamos sin embargo el mismo defecto del que hablábamos en el primer libro del autor: el análisis de los factores contextuales, que forman parte integrante de la traducción, se hace de un modo descuidado y se limita a ser una mera mención no puesta en práctica.
A modo de conclusión NEWMARK vuelve a hacer un llamamiento a la necesidad que existe de estudios sobre la metáfora, llegando al extremo de afirmar que el traductor que no se atreve a intentar la traducción de este fenómeno no se puede considerar como tal, pues esta figura es “la prueba de fuego” de todo buen traductor.

RABADÁN 1991.
La definición a la que llega de esta figura tras evaluar varias definiciones es:
“la metáfora es la aplicación a un objeto o fenómeno del nombre de otro en virtud de una relación de semejanza entre ambos”.
Una vez establecido el punto de partida, la autora va a clasificar la metáfora según criterios de recepción, es decir, que va a elaborar una categorización según la mayor o menor proximidad de la metáfora a dos polos opuestos: adecuación por un lado y por otro aceptabilidad, siendo el primero un acercamiento al polisistema origen y el segundo al polisistema meta.
Distingue tres tipos de metáfora:

  1. LA METÁFORA NOVEDOSA.
  2. LA METÁFORA TRADICIONAL
  3. LA METÁFORA LEXICALIZADA

MENACERE 1992
Se trata éste de un análisis muy concreto recurriendo a metáforas del árabe. Reproduce metáforas árabes y explica detalladamente los obstáculos que éstas presentan en su traducción al inglés. En casi todos los casos la dificultad es que son expresiones idiomáticas en proceso de lexicalización, y por ello su traducción literal no tiene sentido en inglés.
La resolución final a la que llega es que el traductor ha de adaptarse por completo a los propósitos del Texto Origen, conservando la mayor cantidad de términos culturales que sea posible cuando el objeto sea la comunicación de rasgos idiosincrásicos.

ÁLVAREZ 1993.
Lo más valioso del artículo, sin duda alguna, son las conclusiones que se extraen, pues la autora logra deducir las estrategias favoritas del traductor, hallando además una explicación lógica orientada al lector meta. Al tratarse de un texto (The Passion of New Eve, de A. Carter) plagado de metáforas con relevancia funcional, el traductor ha decidido poner en primer lugar “the aesthetic claim of the text”.
Además, la traducción más frecuente ha sido aquella en la que se ha reproducido la imagen del Texto Origen, hecho que la autora achaca a que los campos culturales en tales casos se compartían en gran medida. Las otras dos opciones favoritas, por orden de frecuencia, han sido la recreación de las imágenes y por último la adaptación.
Como conclusión, si bien el trabajo adolece de una clasificación clara y del establecimiento de criterios analíticos, su enorme valor reside e que por primera vez se hace una investigación exhaustiva de una obra concreta y se sigue el proceso inductivo más lógico.

PLIEGO 1993,
Siendo uno de los análisis más recientes sobre este fenómeno, llama la atención que se haga sin embargo desde una perspectiva tradicional.
Lo que el autor hace es una casuística detallada, de acuerdo con criterios algo confusos y autoriales de las diferentes tipologías que se pueden encontrar sobre esta figura.

TORRE 1994.
Este libro está orientado a la teoría y el autor se inclina por una perspectiva global, una visión general de las propuestas que se han hecho hasta la fecha respecto a esta área de inequivalencia. TORRE trata brevemente la homonimia y la polisemia como ejemplos de metáforas “muertas”. Refiriéndose en especial a DAGUT, habla del grave problema de “la pertinencia de distinguir o no entre metáforas muertas y lexicalizadas, en las que ha desaparecido toda connotación traslaticia (…) y metáforas vivas y literarias, que conservan la frescura del doble juego significativo existente entre el término metaforizado y el término metaforizador.
Pasa después de la división que existe en los Estudios de Traducción respecto a la metáfora.
Por último se analizan las diferentes posibilidades de trasvase interlingüístico que se han propuesto hasta el momento, haciendo especial hincapié en las que ofrecen NIDA, TOURY y NEWMARK. TORRE reincidente al repetirnos que “para la teoría de la traducción no existe inconveniente en la extensión del término metáfora a otras formas tropológicas o del lenguaje figurado, así como a aquellos fenómenos traslaticios relacionados con ciertos modismos y con la polisemia de las palabras”. No ofrece ninguna conclusión, pues termina el capítulo de forma abrupta, sin ofrecer ninguna hipótesis personal.

KURTH 1995.
Se trata este de un artículo brillante y muy actualizado sobre la traducción de la metáfora. Hace un brillante análisis de las peculiares características de la metáfora: en realidad, el mayor problema que presentas estas es su doble código que se traduce en la expresión de un concepto determinado a través de una clave verbal y otra visual. Esto es lo que el autor denomina hermetismo de la metáfora.
Para dar cuenta de todos los componentes que intervienen en el doble proceso de trasvase de una metáfora, el autor compara el proceso cognitivo de la figura con el que tiene lugar en la comprensión de un chiste, así encuentra muchos elementos en común, entre ellos:

  1. La comprensión o consciencia de que el mensaje que recibimos es un chiste o una metáfora, lo cual activa unos mecanismos interpretativos menos rígidos.
  2. El proceso de comprensión, que en el caso del chiste, correspondería al acto de “cogerlo”.
  3. El uso de un mecanismo “especial” y muy peculiar, que yuxtapone los referentes de dos expresiones lingüísticas para formar unidades de pensamiento o nuevas perspectivas no convencionales en la lengua.
  4. La aparente contradicción o contrasentido del enunciado lingüístico.
  5. La brevedad o concentración léxica.
  6. El placer estético derivado de la comprensión, de haber desentrañado una especie de adivinanza que tiene una clave estrictamente necesaria para la interpretación del enunciado.
  7. La presuposición de que existen conocimientos lingüísticos y extralingüísticos previos para el proceso de interpretación.
Para KURTH existe un factor esencial para la traducción de esta figura: el cronológico.
En total la lista de factores que influyen en la traducción de la metáfora sería los siguientes:

  1. Dimension: conceptual, polysemy, language structure.
  2. Perspective: metaphor tradition , literary norms, value system, time factor.
  3. Translator´s prototypical knowledge: source language and culture competence, translation competence, metphor competence, individual translator competence, limit of time for translation.
  4. Functional relationship between metaphor and ST: peculiarities of the author´s imagery, total text tendency, fantasticality, adjacent metaphors, evaluation, foregrounding, dialogue/narration.


6.CONCLUSIÓN



Como hemos ido viendo a lo largo de este trabajo, la metáfora es un fenómeno muchísimo más complejo de lo que parece a primera vista. No solamente es versátil hasta el punto de aparecer casi bajo cualquier forma, sino que además es sumamente dinámica y dúctil, y sus fronteras se modifican constantemente. Además la aproximación a este fenómeno no puede ni debe hacerse de un modo monolítico, sino que requiere u estudio interdisciplinar que logre cubrir todas las características inherentes a la figura desde diversos puntos de vista.
Otro aspecto que hemos estudiado y que es fundamental para desechar teorías tradicionalistas es que la metáfora no es parcela exclusiva ni propia de la literatura; es más, apenas podemos hablar sin metáforas, aunque no seamos conscientes de ello. Tampoco es aceptable la división que se solía hacer entre el lenguaje literal y el figurado, ni es cierto que el primero sea el origen del segundo, lo cual sería tanto como afirmar que el Castellano es el origen de Catalán, cuando cada uno es una entidad diferente con atributos propios.
En cuanto a las conclusiones de los Estudios de Traducción, extraemos:
  1. La metáfora contiene un alto grado de referencias culturales que dificultan su trasvase interlingüístico.
  2. Casi todos los autores acuden a una clasificación externa de la metáfora como parámetro útil para su traducción; sin embargo, y a pesar de que no neguemos que puede ser de ayuda, hay metáforas que por su misma naturaleza escapan a estos encasillamientos.
  3. En general se da por sentado que la única dificultad es la traducción de la metáfora, y muy pocos se refieren a que, en muchas ocasiones el problema parece consistir no tanto en si la metáfora es traducible o no, sino hasta qué punto es interpretable o decodificable dentro de la Lengua Origen.
  4. Casi todos los autores están de acuerdo en que la máxima que ha de guiar la traducción de la metáfora no es tanto la igualdad semántica o formal como la equivalencia de efectos en el receptor de la Lengua Meta.
  5. Otro factor relevante es la equiparación de tono o registro entre ambos polisistemas, que además ha de respetar las salvedades de cada lengua.
  6. Las generalizaciones que se hagan sobre la traducción de la figura se han de atener a binomios textuales, ya que el trasvase es un proceso único que ha de someterse a criterios restrictivos, entre los cuales figuran el lector meta medio y su idiosincrasia, el objetivo que ha de cumplir la traducción, etc.
  7. En general, no se está de acuerdo en si el mayor problema reside en la infratraducción o en la sobretraducción, pero sí se acepta que casi todos los métodos de traducción de la metáfora presentan un grado ineludible de pérdida.
  8. E muchas ocasiones la “intraducibilidad” surge de la explotación consciente de los recursos formales de la Lengua Origen que hace el traductor de la obra.
  9. Casi todos los teóricos consideran que las notas, tanto intratextuales como extratextuales, no son una solución adecuada para la traducción de la metáfora, pues se tiende a reservarlas como último recurso de trasvase.
  10. Las posturas en cuanto a la “traducibilidad” se polarizan, pues las tres aproximaciones fundamentales que se adoptan ni siquiera están de acuerdo en sus plantemientos básicos: la primera afirma que la metáfora es totalmente traducible; la segunda, que la metáfora es absolutamente intraducible por ser un fenómeno de creación única e irrepetible, y la última afirma que ni siquiera existe el problema de la traducción de la metáfora.
  11. Haciendo un compendio de todas las investigaciones llevadas a cabo por los autores estudiados, podemos afirmar que los futuros trabajos sobre la traducción de la metáfora habrán de analizar los parámetros de variación que presenta la traducción de la figura según una serie de factores determinados.
Todos estos razonamientos nos llevan a concluir definitivamente que necesitamos de modo apremiante:
  1. Una definición adecuada, funcional y práctica de la metáfora, que sea extensiva e inclusiva al mismo tiempo y que dé cuenta de todas las posibilidades que comprende esta figura.
  2. Un estudio de la influencia que puede tener en la traducción de la metáfora factores intratextuales y extratextuales como el contexto, las referencias culturales…etc.
  3. Una sistematización de las posibilidades de traducción que presenta la figura en relación con todos estos factores Ha de ser una sistematización flexible que se ajuste a la versatilidad de la metáfora.


































Una sistematización de las posibilidades de traducción que presenta la figura en relación con todos estos factores Ha de ser una sistematización flexible que se ajuste a la versatilidad de la metáfora.