DOS CUESTIONES DE LITERATURA COMPARADA: TRADUCCIÓN Y POESÍA. EXILIO Y TRADUCCIÓN


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Autor: José Francisco Ruiz Casanova
Editorial: Cátedra (Grupo Anaya S.A)
Año: 2011
Idioma: Español
Páginas: 298
ISBN: 978-84-376-2853-0
Por: Irene Gran Benedí

INTRODUCCIÓN

La Literatura Comparada es una disciplina especializada en estudiar y explicar los intercambios entre literaturas, vista a través de esos intercambios y de las diferencias que ellos revelan; este libro es un ensayo sobre la Literatura Comparada que se divide en tres grandes bloques temáticos. En primer lugar, se reúnen aquí los estudios sobre los pioneros de la Literatura Comparada en España: Juan Antonio Pellicer y Saforcada (1738-1816), Marcelino Menéndez Pelayo (1856-1912) y Alejandro Cioranescu. Estos nos conducen a los dos temas planteados en el ensayo: la relación entre Poesía y Traducción y entre Exilio y Traducción.
La parte dedicada a la Traducción y Poesía se puede dividir en tres: una la histórica, prestando especial atención a algunas figuras señeras del siglo XX que cabría definir como traductores-poetas o poetas-traductores; otra, la de la relación entre literaturas próximas y que comparten territorio, como es el caso de las literaturas española y catalana; y por último, la reflexión en torno de algunas de las grandes influencias de la poesía española.
En la parte que se ocupa de la relación entre Exilio y Traducción. Se trata el tema en torno a dos figuras del exilio republicano español: el poeta y traductor catalán Agustí Bartra (1908-1982), y el caso Cernuda. Además de la obra de Juan Ortega Costa (1901-1966). En la tercera parte se habla brevemente de un tema de investigación en marcha, la literatura hispanofilipina.

RESUMEN

Para una Historia de la Literatura Comparada
En esta parte histórica se comienza hablando de Juan Antonio Pellicer y Saforcada, y del humanismo; este último surgió de la conciencia de perdida europea y la filología es la encargada de realizar este relato (humanístico). El humanismo se alimenta del recuerdo para vencer la finitud. Este cuenta con dos vertientes: humanismo clásico, que se basa en el estudio, la edición y la imitación de las obras de autores griegos y latinos; y humanismo moderno, de inspiración ilustrada y enciclopedista, en el que se inaugura la historiografía como disciplina.
Hablando de la Historia de la Literatura Española y de la Historia de la Traducción en España, J.A. Pellicer y Saforcada con su Bibliotheca de traductores trata, desde una perspectiva historiográfica y filológica, del primer canon impreso de la Historia de la Traducción en España (contaba con 36 artículos sobre otros traductores). Esta es una obra pionera de nuestra lengua, pues, un siglo más tarde, Marcelino Menéndez Pelayo hizo una reunión de 300 traductores que constituye su Biblioteca de traductores españoles, desde entonces nadie ha realizado nada similar.
En la segunda parte histórica habla sobre el modelo de estudio comparado A en B, pero, antes de centrarse en este, el autor afirma que desde que lleva dedicándose a los estudios sobre la Historia de la Traducción en España y a los de la Literatura Comparada que el texto que más le ha impresionado ha sido “La melancolía del orangután”, que se incluye en la obra de 1937 de José Ortega y Gasset Miseria y esplendor de la traducción. Este texto es un misterio que plantea varias dudas. Una de estas dudas dice, comparando al orangután con los traductores, que como han llegado los traductores a la situación de verse obligados a dar explicaciones sobre su trabajo. Se centra a partir de ahora ya en el foco de atención del método de estudio conocido como A en B.
El autor expone su tesis en la que afirma que el padre de este método comparado es Don Marcelino Menéndez Pelayo (y no Jean Jules Jussenand, como se creía gracias, en parte, a una equivocación de Cioranescu a la hora de fechar su obra) quien ya en 1877 publica Horacio en España.
Los estudios A en B presentan diversas posibilidades en su formación y también diversos formatos en su realización como: el estudio de un autor en una literatura que se toma como de llegada; relacionar toda una literatura; o puede tratarse de un estudio de influencia cerrado sobre la relación de dos autores. Pero, ante todo, lo que pretende el autor es destacar la importancia del modelo A en B la construcción de lo que entendemos por Literatura Comparada, que es el eje y la esencia principal de la Filología. Menéndez Pelayo no ha sido considerado apenas, y buena prueba de ello es que solamente Francisco San Martí Boncompte reconoce el precedente de Horacio en España.
El último autor del que se habla en esta introducción a la historia de la Literatura Comparada es Alejandro Cioranescu, un exiliado rumano, estudioso de la Literatura Comparada. Resulta sorprendente la poca atención que se ha prestado al binomio Exilio-Literatura Comparada, esto es, a la Literatura como consecuencia necesaria de las condiciones del exilio.
Cuando este llegó a España los estudios comparados eran inexistentes, a excepción del ya mencionado Menéndez Pelayo. El autor del libro hace un homenaje a Cioranescu, y habla de este y de sus Principios de la Literatura Comparada destacando la importancia que sigue teniendo su libro, un inestimable manual sobre la materia y el primero escrito en español. Pese a su importancia ha caído en el olvido (no solo este sino prácticamente toda la obra del autor), y en obras sobre la materia o no se le menciona o se le menciona muy brevemente.
  1. I. Traducción y Poesía
En los preliminares de este bloque se realizan acotaciones a tres textos de Paul Ricoeur. Estos tres textos en los que se basa este capítulo están recogidos en el volumen Sobre la traducción, definen un prólogo teórico a medio camino entre la filosofía del lenguaje y el comparatismo.
En esencia expone una batería de tesis, como por ejemplo: la traducción “trabajo del recuerdo” y “trabajo del duelo”; o un intento de definir la traducción como proceso “teóricamente incomprensible pero efectivamente aplicable”. Actualmente hay una superpoblación de teorías unidas al desarrollo científico que ha arraigado con fuerza en la Literatura Comparada, lo que hace que nos preguntemos qué es lo que ha cambiado ya que el proceso en si es prácticamente igual.
Según el autor se debe vincular la traducción con la teoría de la comunicación. La traducción a pesar de este nuevo mundo (de tecnologías) sigue siendo una actividad creativa que se realiza a solas y que nunca repite sus pasos. Para Ricoeur la traducción es un proceso íntimo y, por lo tanto, no es posible teorizar sobre él.
Como escribiese Berman la traducción se caracteriza por tres rasgos: “culturellement parlant, elle est ethnocentrique; littérairement parlant, elle est hypertextuelle; et philosophiquement parlant, elle est platonicienne”
El núcleo no es el texto en sí, ni los lectores sino el traductor; es una autobiografía poética de este, su autorretrato.
En el siguiente tema se trata de “Traducción, Realidad y Lengua”: El movimiento hermenéutico (precisa de lectura directa y de la reflexión poética) y el movimiento poético (es una réplica no solo de la interpretación del texto, sino de la capacidad y magnitud lingüística y cultural del instrumento poético que el traductor es capaz de utilizar en su trabajo), son los dos movimientos que operan en la traducción. La captación del sentido del texto extranjero y la expresión de tales dimensiones en forma poética parece presuponer un orden lógico en el proceso de traducción: primero el movimiento hermenéutico y después el poético. Pero no tiene por qué ser así.
Cada lectura de un texto supone una actualización tanto del proceso hermenéutico como del resultado final. En este sentido creía Susan Sontag que la traducción supone un “valioso ejercicio cognitivo y ético”.
La traducción literaria es tanto geografía de un exilio como autorretrato de una poética. Traducir es escribirnos, reconocernos en nuestra lengua o a través de un proceso hermenéutico que parte de otro autorretrato poético, el del primer autor. Podría decirse que la traducción (literaria) está más próxima a la imitatio que a los conceptos de las últimas teorías de la traducción.
Si la traducción literaria es una lectura del mundo, un canal de imitación o de apropiaciones estéticas o síntoma de una carencia, las preguntas fundamentales son: qué, cómo, cuándo, por qué y por supuesto quién o quiénes. La traducción literaria, en general, y la traducción poética, en particular, tanto nos dicen de los intereses de un momento estético como del estado de la literatura que se apresta a recibir los textos extranjeros.
A partir de aquí el autor ya comienza a tratar la poesía y la traducción desde un punto de vista histórico. Cuando se trata de poesía y traducción desde la perspectiva de las lenguas modernas, la necesidad teórica y la convención retórica han creado, también, sus propios tópicos de encarecimiento: el primero de estos tópicos es la intraducibilidad de la poesía, atribuido esto casi siempre a factores eternos como la calidad semántica o rítmica de los lenguajes, o el desarrollo del mismo género poético. El segundo se estos tópicos es el lugar retorico común que considera que sólo los poetas son traductores aptos para la poesía.
La historia de la poesía traducida ha marcado un punto de su cronología cuando, en el s. XVII se comienza a introducir como argumento una noción de dificultad extra que distingue el género lírico del resto, ya que hay que aproximarse al autor.
-En el s. XVIII, Ignacio García Malo (1760-1812) afirmo que el traductor en verso es un emulo del original; y José Cadalso (1741-1782), unos años más tarde, aseguró que del desconocimiento de la lengua, materia y costumbres procede la “imposibilidad positiva de traducirse algunas obras”
-A lo largo del s.XIX español múltiples eran las manifestaciones a favor de la traducción en verso, y de la figura del traductor-poeta.
-En el s. XX se vuelve a argumentar la dificultad de traducir poesía, añadiendo que es imposible permanecer fiel al autor.
Al plantearse cuáles son las cuestiones fundamentales de la relación mantenida entre poesía y traducción, debemos, por ejemplo, distinguir las diferencias entre “poesía española” y “poesía en lengua española”.
Para finalizar el tema el autor habla de la Historia de la Traducción (poética) en España. Esta está bien definida cronológica y estéticamente, podemos decir que esta nos explica la Historia de la Traducción.
-En el s. XV fue un tiempo de prosificación de las obras clásicas y la Commedia dantiana; de esta época destacamos a Pedro González de Mendoza y Juan de Mena quienes se atrevieron (por separado) con la Ilíada y Enrique de Aragón autor de una versión de la Eneida.
-La doble vertiente de la poética de la imitatio, en los siglos XVI y XVII, son en realidad la via de adquisición del estatus de la poesía española como tal.
-En s. XVIII conocido como el siglo sin poesía pero esto no es cierto y podemos poner algún ejemplo como los trabajos de Joaquín Arce o de Guillermo Carnero. En este siglo hubo una europeización.
-El s. XIX es un siglo en español. El orientalismo romántico, la retraducción de los clásicos, los comienzos del comparatismo o la llegada del simbolismo.
- En el siglo XX en el estudio de la Historia de la Traducción debe distinguir tres tercios de siglos (antes, después y durante el periodo de la dictadura franquista) debemos tener en cuenta la conformación de generaciones o grupos literarios, cuestiones relativas a la censura, la actividad de los autores y traductores exiliados, la formulación de nuevas herencias poéticas, sobre todo a partir de la década de los setenta, algunas de ellas sustentadas por índices ya observados por la tradición, y otras descubiertas en pleno período de recuperación o de restauración de las profundas amputaciones sufridas por la cultura española entre 1939 y 1975.
Si estamos tratando la relación de la Poesía y la Traducción, se debe hacer mención en la figura de los poetas-traductores; es decir, la figura del poeta que es además traductor, es aceptada sin problemas por la modernidad, a raíz de la relación la lectura y estudios que Charles Budelaire (1821-1867) realizo de Edgar Allan Poe (1809-1849).
De modo que, en general, y visto desde diferentes perspectivas, el acto de traducir poesía por parte de los poetas contemporáneos escribe un capitulo indisociable de la historia literaria del género, sobre todo desde el s. XX: este es el ámbito de la Literatura Comparada. El autor estudia el caso de seis poetas- traductores:
-Alfonso Reyes (1889-1959), Marià Manent (1898-1988), Vicente Gaos (1919-1980), Ángel Crespo (1926-1995), Jenaro Talens (1946) y Andrés Sánchez Robayna (1952).
Se va a tratar la relación entre literaturas próximas como la catalana y la española ya que, resulta curioso que dispongamos de textos de literaturas y autores tan “lejanos” como los chinos y resulten tan escasos los estudios de relaciones entre las literaturas de las lenguas peninsulares.
Existen estudios que tratan de las relaciones de los intelectuales castellanos con los catalanes, pero resulta casi imposible encontrar trabajos que aborden las relaciones literarias intrapeninsulares del s. XX. Para esto tenemos el argumento simplista de que la proximidad ni favorece ni estimula el estudio comparado, esto es un colosal error.
El autor considera que en la relación entre estas literaturas es importante centrarnos en la comunicación que se deriva de la lectura de los autores de una y otra lengua. Nos centramos en el periodo comprendido entre 1939 y 1975 y a hacer una lectura de dicha proyección- la de la poesía en lengua catalana sobre la lengua española- en tal recorrido. El autor estudia siete selecciones de muy diverso alcance:
-El alma de Cataluña (1941), Josep Conangla Fontnilles
-Poesía catalana contemporánea (1950) Marià Manent
-Antología de poetas catalanes contemporáneos (1952) Paulina Grosat
-Antología poética de la lengua catalana (1965) Félix Ros
-Poetas catalanes contemporáneos (1965) J. Agustín Goytisolo
- Ocho siglos de poesía catalana (1969) Josep María Castellet y Joaquín Molas
-Seis poetas catalanes (1969) José Batló
Ya en época democrática aparecerían dos importantes selecciones más:
-Poesia catalana contemporánea (1983) José Corredor-Matheos
-La nueva poesía catalana (1984) Joaquín Marco y Jaume Pont.
Para finalizar el apartado dedicado a la poesía y la traducción el autor realiza una reflexión sobre algunas influencias de la poesía española comenzando por Tomás Morales y sus traducciones de Giacomo Leopardi.
Autores de los que consideramos de «segunda fila» que se dedican con continuidad a la traducción poética se han visto doblemente relegados al olvido por la razón historia (en el s. XX, esto ocurrió porque fue un siglo lleno de luces como la generación del 27).
El caso de Tomás Morales (1884-1921), poeta canario que decide ser poeta de un solo libro La rosa de Hércules es interesante, también su relación con Carmen de Burgos (Colombine) de la que quedan unas pocas traducciones conocidas: siete poemas de Leopardi. Si su obra parece no haber salido de su isla no hablemos ya del lugar en el que han quedado sus poemas de Leopardi. La recepción y traducción de Leopardi fueron tardías, debido quizás al escaso interés por los románticos italianos; y también a que no existen estéticas ni lenguajes afines a este en la lírica de nuestra lengua. La traducción de todos sus Canti fue la que edita en dos volúmenes Carmen de Burgos, Colombine (1878-1932): Giacomo Leopardi, su vida y sus obras. Tomás Morales fue quien realizo la mayor aportación traduciendo 7 poemas de este. Esta fue su única traducción, pero siguió leyendo a autores italianos.
El segundo autor que trata es Rimbaud.
Todavía queda mucho que recorrer si deseamos tener una visión cabal y caleidoscópica de lo que ha sido la conformación estética y el desarrollo de las poéticas de la lírica española del s. XX, por ejemplo estudios de Pessoa y de Rimbaud.
Las etapas de la traducción de este simbolista al español son:
- De 1907 a 1934 se dan las primeras versiones; exclusivamente en revistas (Cosmopolis, Grecia y Ultra) y antologías generales de poesía francesa traducida.
- De los años 40 a 1970; desde la 1º antología de Rimbaud traducida y publicada en libro (13 poemas), hasta la antología de Enrique Azcoaga (1970) que reúne una representativa selección de composiciones en verso y las Iluminaciones y Una temporada en el infierno completas, además de otros textos.
- En los últimos 30 años del siglo XX nos encontramos como novedades las ediciones bilingües.
Y para finalizar el apartado trata a Pessoa y su recepción e influencia en España; ya que, tampoco disponemos de un estudio sobre la recepción de Pessoa, cuya recepción e influencia Ruiz Casanova ha calificado como “atípicas”.
Al igual que ocurría con Rimbaud, en un primer momento sus obras se incluían en antologías. La obra de Pessoa ha tenido un orden de penetración cultural y estética en España muy irregular; debido a que esta poesía ya en su lengua original ha sufrida una difusión tardía; y al escaso interés español por la literatura lusa.
Según el estudio de la recepción de Pessoa en España (donde se trata, por ejemplo, sus contactos con autores españoles), parece ser que la obra de este debería de haber gozado de una gran fama, pero no fue así o al menos del modo que este lo merecía. Se comenzaron los estudios a raíz de la publicación de sus Obras completas en la década de los 50. Además el portugués estuvo en contacto con la vanguardia española; así como su relación con los escritos de Ortega y Gasset y con la persona de Unamuno.
  1. II. Exilio y traducción
Se comienza tratado el tema del exilio y la traducción, relacionándolo con la Literatura Comparada.
Tres metáforas han copado la lección sobre las traducciones: en primer lugar una metáfora moral, la de la fidelidad punto de anclaje de todo discurso descriptivo; en segundo lugar, la metáfora bíblica, mal leída y peor entendida; y por último la metáfora ética.
Centrándose en la metáfora bíblica, es cierto que Babel supuso la confusión y el nacimiento, legendario, de la traducción. El castigo supremo de Babel fue la invención del Exilio, hacer del ser humano extranjero, hecho más lingüístico que geográfico.
Asumir la condición de expulsados del territorio mítico monolingüe supone, necesariamente, entender la Historia de la Traducción como Historia del Exilio; el autor afirma que traducción y exilio son sinónimos, y son la misma perdida, la Perdida como categoría existencial. La cultura española ocupa un completo historial de exilios.
Debemos distinguir entre Traducción y Exilio (es la actividad como traductores la que propicia el exilio) y Exilio y Traducción (la actividad traductora no es el motivo del exilio, sino que una vez adquirida la condición de tranterrados, la traducción es el modo de vida en el país extranjero).
Muchos son los términos: expulsado, desterrado, etc., y podemos añadir translinguado. Porque, en definitiva, esa es la primera herida de quien sufre exilio: no la obvia de la diferencia lingüística, o no solo, sino el hecho de que esta diferencia lingüística alza sobre su pedestal la conciencia de aquel exilio íntimo y último que no siempre queremos reconocer, el ser exiliado de la condición y existencia lingüísticas como tales, sin necesidad de contextualizar tal verdad íntima en la circunstancia individual que se viva.
Debe distinguirse pues entre las traducciones en el exilio y las traducciones desde el exilio, pues no todos los traductores exiliados fueron, además, sujetos pasivos de la censura patria. Pero más allá de que las obras traducidas se publicaran o no en España, en el caso de las traducciones en el exilio la mayoría de ellas deriva de la actividad docente del exiliado o de encargos editoriales concretos.
Si ya, al traducir en el propio entorno cultural, la traducción es exilio en cuanto viaje a la lengua extranjera y regreso, en el caso de la traducción en el exilio, la paradoja del doble exilio subraya con todo dramatismo el viaje al punto de retorno imposible, a la propia lengua.
La Literatura Comparada no ha sabido, o no ha querido ubicar la dualidad Exilio-Traducción como un elemento más de la negación canónica de la pureza de las literaturas nacionales.
Claudio Guillen ha sido quién por partida doble ha planteado cómo frente a la pulsión o los excesos de la teoría, lo que es esencial en el trabajo del comparatista es la disposición de un proyecto: un nuevo deslinde, una nueva región desde la que la Literatura Comparada alumbre los estudios literarios.
La historia del exilio en España, puntualmente descrita por Vicente Llorens; es, sobre todo, un largo proceso histórico de despojamiento intelectual que desembocará, como último colofón, en la emigración de 1939. En los aspectos humanístico, lingüístico, literario y científico; es donde adquirió dimensiones de tragedia.
Vicente Llorens presentó doce exilios de la cultura española. Todos estos exilios implicaron la pérdida de la lengua, hablada y escrita, el esfuerzo denodado por su conservación y la convivencia de esta con la lengua del lugar que acogía al exiliado. Estos doce exilios son: expulsión de los judíos (1492), heterodoxos del s. XVI, expulsión de los moriscos (1609-1613), expulsión de los jesuitas (1767-1814), expulsión de los afrancesados (desde 1813), emigración liberal de 1814, emigración liberal de 1823, emigraciones carlistas (1833, 1844, 1849,1876), progresistas y demócratas (1866), emigración republicana de 1874, dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) y la emigración republicana de 1939.
Estos se produjeron por causas políticas y religiosas. Pero, una fue la situación del exilio español entre los siglos XV y XVIII (Traducción y Exilio) y otra, de carácter y resultados distintos, la de los exiliados de los siglos XIX y XX (Exilio y Traducción).
En el punto siguiente el autor trata los casos de dos figuras del exilio republicano español comenzando por Agustí Bartra, del cual realiza una breve biografía. El autor realiza una breve biografía del autor tratado en este caso, Agustí Bartra. Este traductor y autor nació y vivió hasta el año 1939 en Cataluña, año en que pasa a Francia donde es confinado en el campo de Agde. Tras su liberación viaja a París, Burdeos y Casablanca, acabando en la Republica Dominicana. También vive en México; y gracias a unas becas Guggenheim se le permite vivir en varias ciudades de los Estados Unidos. Tradujo, preferentemente, de la lengua inglesa y, en segundo término, de la francesa, y tanto poesía como prosa narrativa o ensayística. Y no parece muy dado a eso que algunos llaman ahora «reflexiones traductológicos». Sus primeras traducciones fueron de obras francesas en prosa y para pequeños sellos mexicanos, como El hombre de púrpura de Pierre Louis en 1944. También tradujo ensayos y poesía, tanto al español como al catalán.
El segundo autor del que se habla es Luis Cernuda. La historia de Luis Cernuda (1902-1963) pudiera describirse como la de la búsqueda de la búsqueda de una figura poética fuerte y lo suficientemente alejada de los cauces y manaderos comunes de la poesía española. Cernuda también realizaba traducciones, podríamos decir, pues, que cabe distinguir dos etapas en las traducciones de Cernuda: una, la de 1929 a 1934, desde el francés, y siempre de obras por encargo; la segunda, desde 1939, ya en el exilio, y exclusivamente de autores en lengua inglesa (Shakespeare, Eliot). Entre ambas, como un episodio circunstancial, aunque definitivo de la nueva actitud y de su búsqueda estética, las traducciones de Hölderlin, de 1935. Cernuda, ya en el año 1947, demostraba otra conciencia en lo que se refiere a traducción literaria: el traducir por afinidad estética o como búsqueda de aquello que alimenta la obra propia. Podemos añadir que Cernuda realizó una traducción de la obra de Shakespeare, Troilo y Cresida, obra que le costó traducir cinco años. También fue costosa su publicación pero el autor siguió empeñado en ello. Podemos ver en él un ejemplo de afinidad estética ya que pese a las dificultades tanto para la traducción como para publicación Cernuda no cesó en el empeño para que esto fuera posible, y no dejo de intentarlo porque sentía afinidad estética.
Para finalizar este apartado trata el tema del exilio interior en la traducción, y ello en la figura de Juan Ortega Costa. Traductor, nieto de Joaquín Costa nació en Cataluña, estudió Derecho y más adelante la carrera diplomática. Vivió en Hispanoamérica, donde tuvo varios puestos; también vivió en Paris y Bélgica. Trabajó en la ONU y como traductor para la UNESCO y en la sede de la OMS. Entre la década que va de 1950 a 1960, Ortega Costa no sólo tradujo algunas obras (como La rosa y el laurel, de Tomás Garcés o La serpiente y la Parca joven, de Valéry) sino que acompaño dichas versiones de notas o prólogos del traductor en los que siempre tuvo cabida una breve declaración de su poética de la traducción.
Si estudiamos detenidamente sus palabras escritas hace medio siglo, nos conducirán a restituir a Ortega Costa en los lugares principales que merece en la todavía hoy maltrecha e incompleta Historia de la Traducción en España.

  1. III. Coda
La última parte del libro está dedicada a una investigación todavía en marcha, la literatura hispanofilipina. Se sigue estableciendo una división entre la «Literatura Española» y la «Literatura Hispanoamericana», pero esta última goza de una importancia que no todas las literaturas de las colonias; pues la hispanoamericana es estudiada en las universidades españolas así como en otros lugares.
Otro ejemplo de literatura en las antiguas colonias españolas es, la tarea editorial que se está llevando desde hace unos años en pos de difundir la literatura de la colonia africana, principalmente la de Guinea Ecuatorial.
Distinta suerte ha corrido la literatura en español de la que fue una de las nuestras últimas colonias, es decir, la literatura escrita en español de las islas Filipinas, puede que esto se a causa de la desaparición casi inmediata de la lengua española.
Como autor filipino que escribiera en lengua española podemos destacar al poeta José Rizal, la vida poética de este de desarrollo durante dos décadas, ya que casi la mitad de su obra poética la escribe antes de los 17 años de edad. Dos de sus poemas más famosos: «Mi retiro», de 1895, y «Último adiós», de 1896 fueron escritos durante los últimos años de su vida, los años de su condena y prisión; y los menos prolíficos en lo lírico, pese a contener dos de sus poemas más famosos.

CONCLUSIONES

La intención de este libro es mostrar, dentro del marco de la Literatura Comparada, por un lado, la relación entre poesía y traducción; y por el otro entre exilio y traducción. En ambos casos mostrando ejemplos de autores.
En el primer apartado dedicado a la poesía y traducción, se nos muestra la historia de la traducción poética, que como se dice en el libro, esta tan bien definida que se puede aplicar también a la historia de la traducción en general. También se habla de la figura del poeta-traductor y se nombran algunos ejemplos de estos; se dice de solo un poeta puede traducir poesía. Después de habla de las antologías bilingües, especialmente en español y catalán; es este apartado el autor muestra su “descontento” por lo escasos que son los estudios relacionando ambas literaturas, pese a estar tan cercanas. Y ya para terminar este apartado habla de tres autores liricos que han sido pasados por alto pese a su importancia, estos son: Tomas Morales, Rimbaud y Pessoa
En el segundo apartado, el de la relación entre exilio y traducción, muestra la definición bíblica de exilio y traducción, y también muestra las diferencias entre exilio y traducción y entre traducción y exilio. Para después hablar de los doce exilios de la cultura española, y para finalizar de dos personajes exiliados durante el último de los doce exilios (la emigración republicana de 1939) Agustí Bartra y Luis Cernuda.

COMENTARIO

Este libro es de gran utilidad para todo aquel interesado en la Literatura Comparada o en las relaciones de la traducción con la poesía y con el exilio (por separado), pues ofrece teoría de lo tratado, muestra la historia y tiene ejemplos, tanto de obras como de autores implicados en algunos de los temas relacionados. Esto último es muy interesante pues además incluye pequeñas biografías; y dentro de los autores tratados nos encontramos con autores conocidos por todos, como es el caso de Luis Cernuda, poeta perteneciente a la famosa generación del 27; pero también se habla de autores menos conocidos (que no menos importantes) en España por diferentes motivos, los cuales también son expuestos.
La obra es de gran interés para todo aquel interesado en cualquiera de los temas que son expuestos en él y para los no tan expertos en la materia.