Historia de las lenguas de Europa

Rdg.jpg

Autor: Francisco Rodríguez Adrados
Nº Páginas: 355
Año: 2008
Idioma: Español
Editorial: Gredos
ISBN: 978-84-249-2871-1

Por Sandra Nava Nieto

Introducción


Este libro, escrito por Francisco Rodríguez Adrados, miembro de las Reales Academias de la Lengua y de la Historia y eminente filólogo y lingüista de indoeuropeo y lengua griega e india, trata sobre la evolución de las lenguas en Europa: desde las oleadas de indoeuropeo que dejaron los substratos en los que después se sedimentarían los procesos de formación de las modernas lenguas hasta la expansión de las mismas por todo el mundo, pasando por la tarea unificadora que ha ejercido en Europa las lenguas griega y latina.


Resumen


El libro se divide en cuatro grandes partes, y éstas a su vez en diferentes capítulos:

Primera parte: LAS RAICES LINGÜÍSTICAS DE EUROPA



Lenguas indoeuropeas y no indoeuropeas en Europa


El libro comienza exponiéndonos una vista general de cómo llegaron las diferentes oleadas de indoeuropeo. Así, antiguamente se consideraba que el origen del pueblo indoeuropeo se encontraba en la India o en Alemania pero hoy en día existe la teoría de que el origen verdadero se encuentra situado al norte del mar Negro, y por el este hasta el Volga.
Continúa explicando cómo se encontraba la Europa preindoeuropea, que estaba dominada por diversas culturas agrarias y femeninas, mientras que los indoeuropeos impusieron su cultura guerrera y masculina, colonizando a las anteriores culturas a mediados del 5º milenio A.C., expandiéndose hacia el este y el oeste de Europa. Y no solo eso, también existían lenguas que se habían desarrollado antes de que los indoeuropeos entrasen en escena, como el vasco o las lenguas de la rama finougria.
El origen y cultura de los indoeuropeos se reconstruía a priori a partir del griego y del sánscrito. Así, se proponía una cultura ganadera (pues tenia palabras que designaban al pastor, al perro, al oso), patriarcal (no había léxico para designar a la familia de la mujer respecto al marido), guerrera y de forma menos importante agrícola (cebada y no trigo) y que conocía la existencia del bronce y del cobre pero no del hierro. Además, insiste en que la búsqueda de una «patria» indoeuropea ha dado lugar a que se creyera que estaba en Alemania o en la llanura de Polonia, por la descripción aria de estos y algún léxico como salmón o abedul, aunque otros la colocan en el sur de Rusia, pero ahora la zona más aceptada es la región entre el Volga y el Dnister, ya por las pruebas arqueológicas de los kurganes, ya por las pruebas de la arqueología lingüística.
En este capítulo también se tratan ciertas teorías erróneas, como la Gramkrelidze, que identificaba al Anatolio y su zona como fuente del indoeuropeo; y a Renfrew por afirmar que la agricultura surgió con los pueblos indoeuropeos y el léxico que estos dejaron a su paso sobre este tema.
Situados ya los indoeuropeos, estos lindaban con familias de lenguas no indoeuropeas, como finougrio, que avanzó hacia el oeste con los bálticos y más allá con los eslavos y húngaros, así como con lenguas altaicas y kartvélicas.
En los siguientes capítulos trata las diferentes oleadas de indoeuropeo, pues la lengua indoeuropea no vino toda a la vez. Hasta donde podemos reconstruir los sedimentos de las lenguas, sabemos que hubo tres niveles de indoeuropeo: el IE III (A y B), el IE II y el IE I.

El Indoeuropeo clásico y sus variantes (IE III A y B)


El autor empieza con la explicación de la oleada más reciente, el indoeuropeo que se reconstruye a partir del griego y de las lenguas indoiranias, sobre todo el EI III A. El denominado cinturón indoeuropeo meridional. La diferencia entre uno y otro es hacia donde se dirigieron: el EI III A se dirigió desde Ucrania hacia Occidente y girando hacia el sur dando el griego y más allá hasta Anatolia creando el armenio. Pero otra rama, la indoirania se dirigió hacia el este, dando el iranio. Todo esto aconteció en el tercer milenio antes de Cristo. Pero el IE III B, denominado cinturón indoeuropeo septentrional, se dirigió hacia la llanura europea cerca del 1000 A.C., siendo este la madre de las actuales lenguas modernas de Europa, aunque también hubo un movimiento hacia el este, dando el tocario.
Durante este capítulo expone la fonología, el léxico, la morfología y la sintaxis de este estrato del indoeuropeo, y en que partes se diferencian los dos tipos de IE III.

Mirando hacia atrás: el Indoeuropeo monotemático (IE II)


En este capítulo el autor describe el IE II, predecesor del IE III y del anatolio (que luego dio el hetita, entre otros). Este IE II llegó incluso a Italia por medio del etrusco. El autor hace en este capítulo especial hincapié en el hetita, pues muchos lingüistas no creen en la existencia de esta fase, de un indoeuropeo monotemático. Pero con el descubrimiento del hetita se demostró su existencia. Aparte, el autor da información sobre el léxico, la morfología y la sintaxis de este estrato del indoeuropeo.

Más allá todavía: el Indoeuropeo no flexional (IE I)


Este estrato de indoeuropeo es el más antiguo al que hemos podido llegar y reconstruir. Este tipo de nivel, no poseía diferenciación singular/plural, el femenino aún no existía y el orden de las palabras era fundamental. Muchos estudiosos aún no llegan a entender como sería posible entenderse en una lengua que no tiene flexiones, pero existen varias formas, como el contexto, el orden de las palabras, el acento,… Este indoeuropeo crea según amalgama y sincretismo, y no con aglutinaciones, como es el caso del vasco o de la familia urálica.

Mirada tipológica al IE y sus ramas


En este capítulo hace un resumen de los capítulos anteriores, poniendo de manifiesto la clara evolución del indoeuropeo a través de las etapas ya citadas anteriormente. Así, se ve como las lenguas que han persistido en Europa, del estrato IE III B, tiende a una desmorfologización, mientras que el estrato IE III A, ha dado una gran politematización (claro ejemplo de ello es el griego, con sus desinencias y verbos). Vemos como las diferentes etapas del indoeuropeo van desde lenguas de no flexión pasando por una politemización de estas para luego volver a simplificarse.

El indoeuropeo IV: evolución hasta el presente


La evolución de las lenguas hacia la simplificación ha dado como resultado la aparición de preposiciones, de formas perifrásticas para rellenar el vacío que dejan la simplificación de los temas verbales., del uso del gerundio en vez del de participio.


Segunda parte: LAS LENGUAS EUROPEAS, SU CRECIMIENTO Y SUS RELACIONES

Introducción


No existe una Europa con unidad lingüística, si no que se conforma de lenguas derivadas de aquellas que llegaron desde el 2.500 A.C. Además, tampoco hay una unidad cultural ni política, pues se acogieron los modelos que traían los pueblos venidos de Asia Menor, Irán e India. El único rasgo que las ha podido aproximar más es la influencia de la lengua griega y latina.
De las lenguas indoeuropeas, las más importantes son las germánicas, eslavas, griegas y latinas, pues dentro de estos grupos se han desarrollado múltiples dialectos y algunos se han difundido por todo el planeta. En cuanto a las no indoeuropeas, las que más expansión tienen son el finés y el húngaro.
En este punto, el autor nos cuenta como se conformó una cultura europea, la lingüística impulsada por hechos históricos y políticos: primero la caída de la civilización micénica en el siglo XII a. C., la creación de ciudades- Estado en Grecia, y la creación, por último, de una coiné por Alejandro.
Los árabes hicieron menguar el cerco de influencia griega, pero a través de ellos nos llegaron léxico y cultura griega. Al mismo tiempo, surgieron dos Europas, la Occidental, con capital en Roma y la Oriental, con capital en Bizancio. La primera tenía como lengua de cultura el latín mientras la segunda tenía como lengua el griego bizantino. Una cierta unidad lingüística se debe a la influencia griega, no solo en el alfabeto ( pues todos los alfabetos europeos vienen, en el fondo, del griego) si no también en los modelos de los géneros literarios, en la sintaxis de la oración compuesta y en el léxico culto, bien extraído directamente del griego, bien del latín.

Historia de la lengua y de los dialectos indoeuropeos de Europa


El tipo indoeuropeo actual es uniforme y aún queda un elenco importante de lenguas indoeuropeas en Europa.
En este punto, el autor da una breve explicación sobre las lenguas actualmente vivas en Europa, a saber, el grupo helénico que cuenta con el griego unificado entorno al griego popular y demótico; el grupo romance (lenguas derivadas del latín) en el que se incluyen el italiano nacido del dialecto florentino y el corso, hablado en Cerdeña; en España el castellano, el valenciano, el catalán, el gallego y varios dialectos que se están perdiendo por su desuso, y fuera de España el judeocristiano; en Portugal el portugués, en Francia el francés, desarrollado a partir del romance de Île-de-France, así como el provenzal o el normando y por último el rumano. El siguiente grupo es el germánico, al que pertenecen el inglés, que no es más que una fusión de diferentes dialectos germánicos (anglos, sajones, frisones); el Alemán, que no es más que un descendiente del alto alemán, impulsado por Lucero en el siglo XV; en neerlandés hablado en Holanda y Bélgica (flamenco); el luxemburgués y el danés. El cuarto grupo es el céltico que dio el irlandés, el gaélico de Escocia y el manés; el galés y el bretón, hablado en la Bretaña francesa. El grupo eslavo, que se expandieron hacia oeste y sur, chocando con germánicos y griegos, y cuenta entre su descendencia el eslavo oriental ( ruso, bielorruso y ucraniano), el occidental (polaco, checo y eslovaco) y el meridional (búlgaro, serbocroata y eslovenio). El siguiente grupo es el báltico, que conforma la retaguardia de las invasiones del grupo eslavo con el letón y el lituano y por último, el albanés que se cree descendiente del ilirio.
La evolución de estas lenguas ha estado sujeta siempre a razones históricas y políticas, además de cronológicas, pues aunque no sean coetáneas dos lenguas de un mismo grupo, aún tienen rasgos en común.
A continuación, el autor hace un seguimiento de la historia de las principales lenguas comunes, a saber, el griego, el latín, las lenguas célticas, germánicas, eslavas y bálticas, ampliando la información anteriormente dada. Aunque hay ciertos rasgos que hay que resaltar como la fragmentación del latín en varios grupos de lenguas, movimientos de unificación cultural promovidos por el griego, disminución de hablantes de unas lenguas y aumento geográfico, demográfico político y cultural del germánico y del eslavo, etc.

Las lenguas no indoeuropeas de Europa


Aquí el autor expone el origen del vasco unitario, el batúa, su tipología y descripción, su historia y las influencias que ha recibido de otras lenguas, como el latín o el castellano. También expone las teorías sobre el origen del vasco, proponiendo que llegara desde Aquitania partir del siglo I a.C., entre otras aclaraciones. Aparte, expone un poco de historia de las lenguas finougrias como se fueron quedando ligadas ala cultura europea y acercándose a las lenguas indoeuropeas.


Tercera parte: LA CONFLUENCIA Y EXPANSIÓN DE LAS LENGUAS DE EUROPEA

El alfabeto, los textos griegos y latinos y su llegada a Europa


La lengua griega es la lengua que más ha influido en toda Europa. Empezando por habernos legado el alfabeto, con o sin muchas modificaciones, dependiendo de las necesidades de cada lengua y de su fonética. Así también empieza la historia de la literatura, con modelos extendidos a toda Europa.
El alfabeto griego se creó en los siglos IX o VIII a.C., que a su vez fue tomado de fenicios. Este nuevo alfabeto introdujo las vocales, pero solamente existían las letras capitales, y se escribía sin signos de puntuación, lo que hacía predominante la literatura oral. También introdujeron temas nuevos, como las fiestas. Empezaron a escribir en soporte de papiro, para más tarde pasar al pergamino y luego al papel. A lo largo del tiempo y ya en época medieval, se crearon las minúsculas, y la letra se fue redondeando.
La literatura marcó unos modelos, que se extendieron a través del tiempo por toda Europa sobre todo en el Renacimiento, pues toda la cultura se volvió hacia Grecia y el Imperio Romano.
En cuanto al latín, el alfabeto que utiliza está pasado por el tamiz del etrusco, y de allí a todo el mundo por medio del latín y del Imperio Romano. Y la literatura latina se desarrollo a través de la escritura en la lengua de cultura, la griega y más tarde con la traducción de textos griegos al latín y por último, con la creación de literatura propia romana. Los textos fueron almacenados en monasterios y luego rescatados durante el Humanismo y el Renacimiento. La lengua latina hablada no subsistió, fragmentándose y dando lugar a los dialectos romance que hoy han evolucionado en las correspondientes lenguas modernas.
Por otro lado, se constituyeron los alfabetos gótico y eslavo, aunque el primero ya despareció, el segundo sigue en auge por medio del alfabeto cirílico en lenguas como el ruso o el ucraniano, aunque las lenguas eslavas occidentales utilizan el alfabeto latino, fruto de su interacción con los pueblos germánicos. Su literatura está altamente helenizada por su proximidad a Bizancio y por ser el primer texto traducido a su alfabeto y lengua, los Evangelios.

Léxico griego, latino y cristiano en la historia de las lenguas de Europa y de su aproximación


El léxico, en un principio, se utiliza para designar realidades no abstractas, pero para designar realidades abstractas hay que recurrir al léxico culto, que en las lenguas europeas se extrae del griego y del latín, a veces de lenguas como el árabe (sobre todo en España). El griego tuvo que crear su propio léxico por sí mismo, pues no tenía un modelo a seguir, y lo creaba en un principio por medio de nuevos significados en palabras ya existentes, y más tarde mediante palabras del jónico (pues en esos momentos se había impuesto el dialecto ático). El nuevo léxico que las nuevas lenguas necesitaban se extrajo del griego para términos cristiano y científicos a lo largo de toda la Historia. Otro factor importante es que la élite solía ser bilingüe, es decir, hablaban su lengua natal y la lengua de cultura de la época, pasando mucho léxico a las diferentes lenguas. También se conseguía léxico a partir del árabe y del latín, aunque todos tenían un trasfondo griego, y a través de calcos y préstamos de las lenguas que estaban en contacto en diferentes momentos de la historia. Todo esto hacía unificarse a Europa lingüísticamente hablando.

Sintaxis y literatura en la historia de las lenguas de Europa


Para las lenguas occidentales el modelo era el latín, que a su vez lo había heredado del griego, teniendo este último una sintaxis muy compleja, llena de subordinaciones. Pero a medida que avanza la historia vemos que las lenguas cultas eran solo para la élite, y solo ellos la entendían y escribían. Pero las nuevas lenguas nacidas de la disgregación del latín, eran aptas para continuar con el modelo latino, y así lo hicieron, incluso influyendo una literatura de un país en otra, con traducciones del griego y latín a las diferentes lenguas vernáculas o mediante una literatura oral y escrita original. Todo esto hace de Europa una unidad lingüística, junto con el léxico.


Cuarta parte: HISTORIA DE LAS GRANDES LENGUAS COMUNES DE EUROPA

Las grandes lenguas comunes de Europa


En este capítulo, el autor narra la historia de las lenguas más importantes de Europa: de que dialecto surgieron, como se impusieron… Trata en profundidad el español, el francés, el italiano, las lenguas germánicas, las lenguas eslavas y el griego moderno.
Se resalta la importancia de la relación lengua-política-historia, como muchos dialectos han sido sepultados por el peso de una lengua impuesta a nivel nacional y como una lengua se puede expandir por necesidad de integración social.
La expansión fuera de Europa de las lenguas Europeas
Las lenguas de Europa no solo se han quedado en este continente, sino que se han expandido más allá, gracias a las exploraciones ultramarinas, las colonias de las metrópolis, pues estas dejaron como legado las lenguas que los colonos introdujeron, pero no por imposición (de hecho los misioneros preferían evangelizar en las lenguas indígenas) sino por cuestión de integración social o por la emigración hacia tierras recién descubiertas.
El autor hace un análisis de la expansión del castellano, del inglés, del francés y del ruso y sus consecuencias a nivel global.


Comentario


El libro es un completo y magnífico expositor de las teorías modernas sobre el comienzo y evolución de las lenguas modernas. Además, consigue explicar como Europa se ha ido conformando culturalmente, y también como los hechos históricos se entremezclan y limitan la movilidad y la evolución de las lenguas. Dedica un apartado muy amplio a la influencia del griego y del latín en la historia de las lenguas, en su sintaxis y léxico, y como esta posición propicia un acercamiento de las lenguas, por muy lejanas geográficamente que estén, lo que las da un «aire de familia», como el autor dice.
Un libro me atrevería a decir que imprescindible para aquellas personas que estén interesadas en aprender más sobre los substratos en los que se cimienta toda la Europa lingüística. Esta obra constituye un complemento esencial a otra editada previamente por el mismo autor, Historia de la lengua Griega, y a la que se hace referencia en estas páginas.

Bibliografía


RODRÍGUEZ ADRADOS, Francisco. Nuevos estudios de lingüística Indoeuropea. Madrid: Adrados, 1987. ISBN: 8400066529
RODRÍGUEZ ADRADOS, Francisco. Historia de la lengua Griega. Gredos, 1999.ISBN: 84-249-1971-8
RODRÍGUEZ ADRADOS, Francisco. El reloj de la Historia. Barcelona: Editorial Ariel, 2006. ISBN 978-8434469228