Sobre la traducción: Prólogo de Patricia Wilson
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Autor: Paul Ricoeur


Prólogo



Paul Ricoeur toma como punto de partida autor Antoine Berman a la hora de la elaboración de el primer texto: Desafío y felicidad de la traducción.
Paul Ricoeur, tomando la idea de Antoine Berman, parte de un saber común y general, considerando la traducción como copia de un original, como texto necesariamente inferior a aquel del que procede.
En la traducción hay dos grandes fuerzas que podrían “impedirla”: Por una parte el etnocentrismo dela lengua receptora o traductora, ya que tiende a la hegemonía cultural; y por otra parte inescrutabilidad del texto en la lengua extranjera, es decir que no se puede saber ni averiguar. Y a pesar de estas dos grandes fuerzas la traducción existe.
En la traducción el autor le da el poder al traductor de interpretar y rescribir el texto de partida y son los lectores bilingües los que evaluarán la aceptación o rechazo de texto meta.


En el segundo texto “El paradigma de la traducción” Ricoeur nos recuerda el relato del mito de Babel y nos lo presenta como el mito por el cual nace el proyecto de la traducción, la diversidad de las lenguas, y no como un castigo divino del dios Yahvé.
Berman defendía la idea de traducir letra por letra, es decir la traducción literal, Ricoeur califica esta alternativa como desesperada ya que la traducción hay que hacerla sentido por sentido tal y como aconsejaba Cicerón.


El ultimo de los texto del libro: “Un pasaje: Traducir lo intraducible” se opone a la idea de la inmotivación del signo lingüístico proclamada por Saussure. Deja a los lectores en un lugar incierto donde es posible la paradoja anunciada en el titulo: Traducir lo intraducible. Como afirma Catrilo, hay una relación motivada, casual, entre los sonidos y el sentido, entonces no habrá posibilidad de traducción.


Desafío y felicidad de la traducción



Que la traducción entraña dificultades es un hecho que está bastante claro, éste es un desafió difícil, a veces incluso imposible.
A la hora de traducir tenemos que tener en cuenta por una parte lo extranjero y
por otra el lector destinatario de la obra que vamos a traducir. El traductor es el mediador entre ambos, el que transmite el mensaje de una lengua a otra, ser el mediador es una incomoda posición que supone una prueba constante ya que traducir es servir a dos amos: al extranjero en su obra y a l lector en su deseo de apropiación. Esta paradoja le supone al traductor la cuestión del voto de fidelidad o la sospecha de traición. Schleiermacher descomponía la paradoja en dos frases: “llevar al lector al autor”, “llevar al autor al lector”.


El traductor encuentra una resistencia antes de comenzar: la cuestión de intraducibilidad. El traductor puede sentir angustia antes de comenzar, el texto a traducir parece resistirse a la traducción, esta resistencia es un miedo que tiene el traductor ya que el texto traducido no será duplicado como el original y el traductor teme que la traducción sea mala, por ello el deseo de una buena traducción es un desafío. Un ejemplo claro de desafío de la traducción es la traducción de la poesía por la unión inseparable del sentido y la sonoridad, del significado y el significante. La obras filosóficas también entrañan dificultad por causas como por ejemplo las palabras claves, ya que el traductor a veces decide hacer traducción literal, es decir palabra por palabra recibiendo la misma palabra un equivalente fijo en la lengua de llegada que no siempre es la correcta. Los textos filosóficos tampoco en la sintaxis son equivalentes. Otra resistencia que se plantea a la hora de traducir es el problema de connotaciones y denotaciones del vocabulario de la lengua origen. Por todo esto el traductor puede denominar al texto intraducible.

El lógico Quine plantea el siguiente dilema: Entre el texto origen y el texto meta debería de haber un tercer texto inexistente. El problema reside en querer decir lo mismo de dos maneras diferentes, esa identicidad estaría dada en un tercer texto inexistente.

El traductor ante la insatisfacción deja la obra sin terminar. Antoine Berman resume en una formula feliz las dos modalidades de la resistencia: La del texto a traducir y la de la lengua receptora de la traducción. Tal y como el cita: “En el plano psíquico el traductor es ambivalente. Quiere forzar ambos lados, forzar su lengua y cargar el lastre de lo extranjero; forzar la otra lengua hasta de-portarse en su lengua materna”. Pero esta no es una buena alternativa y el traductor tiene que renunciar al ideal de la traducción perfecta. Solo ese renunciamiento le permite vivir, como una deficiencia aceptada, ya que no puede servir a los dos amos ya antes citados: el autor y el lector. Por eso el traductor tiene que asumir la problemática bien conocida de la fidelidad y de la traición.

Existe un sueño en la traducción que tiene dos objetivos. El primero se trata de construir una biblioteca universal en donde las intraducibilidades no existirían y donde no habría restricciones culturales ni limitaciones comunitarias. El otro objetivo de la traducción perfecta se trataría del texto magnifico. Este sueño de la traducción perfecta se trataría de una ganancia sin perdidas. Pero para conseguir esas ganancias tendríamos que aceptar la diferencia entre lo propio y lo extranjero y así llegaríamos a la felicidad de traducir.



El paradigma de la traducción



Hay dos vías de acceso al problema que plantea la traducción: Por una parte podemos tomar la traducción en su sentido estricto en tanto a que transmisión de un mensaje de una lengua a otra se refiere, o podemos tomarlo como sinónimo de una interpretación que el traductor hace del texto origen.
La primera vía es defendida por Antoine Berman, que tiene en cuenta el hecho de la pluralidad y diversidad de las lenguas. La segunda vía es seguida por George Steinerque se dirige directamente al fenómeno que el autor resume de a siguiente manera:"Comprender es traducir".

La diversidad y pluralidad de las leguas es algo existente, los hombres hablan lenguas diferentes y es por esto por lo que la traducción existe. A este hecho se le llama la diversidad de las lenguas. Pero refiriéndonos a este echo nos podemos hacer la pregunta de por qué no existe una sola lengua y un enigma aun mayor ¿por qué tantas lenguas? Este hecho se burla de la utilidad y la adaptación de la teoría de Darwin.
Pero no solo entraña un enigma el entorpecimiento dela comunicación si no también el contraste con otros rasgos que también afectan al lenguaje. Es universal el hecho de que todos los hombres hablamos por naturaleza, es un criterio de humanidad, el ser humano utiliza el lenguaje, entendiendo por lenguaje y cito textualmente como dice el autor "uso de signos que no son cosas sino que valen por cosas".

La traducción siempre ha existido. Antes delos intérpretes profesionales existían muchos viajeros, comerciantes, espías... los cuales ya traducían ya que la traducción presupone en todo locutor la aptitud para aprender y practicar otras lenguas además de la propia. Los hombres hablan diferentes lenguas pero pueden aprender otras diferentes a su lengua materna. Como dice el autor: "La diversidad de lenguas expresa un heterogeneidad radical-y entonces la traducción es teóricamente imposible, pues las lenguas son, a priori, intraducibles entre sí- o bien la traducción se explica mediante un fondo común que vuelve posible el hecho de la traducción. Entonces el traductor debe poder o bien reencontrar ese fondo común y seguir la pista de la lengua originara, o bien reconstruirlo lógicamente y seguir la pista de la lengua universal".Dicho de otro modo la diversidad de las lenguas es tan radical que la traducción es imposible pero debemos indagar y reconstruir ese texto para hacer de la traducción algo posible.

El autor sugiere salir de la alternativa traducible versus intraducible y reemplazarla por otra alternativa: fidelidad versus traición. (A la que más abajo me referiré)

El mito de Babel el cual nos hace soñar hacia atrás, en dirección un presunta lengua paradisíaca perdida. El mito de Babel anuncia la dispersión y confusión de las lenguas:

El mito de Babel
Todo el mundo era de un mismo lenguaje e idénticas palabras. Al
desplazarse la humanidad desde Oriente, encontraron una vega en la región de Senaar y
allí se establecieron. Entonces se dijeron el uno al otro: vamos a fabricar ladrillos y
cocerlos al fuego. Así el ladrillo les servía de piedra y el betún de argamasa. Después
dijeron: vamos a edificarnos una ciudad y una torre con la cúspide en los cielos y
hagámonos famosos por si nos desperdigamos por toda la haz de la tierra. Bajó Yahvé a
ver la ciudad y la torre que habían edificado los humanos y dijo Yahvé: que todos son un solo pueblo, con un mismo lenguaje. Y éste es el comienzo de su obra. Nada de cuanto se propongan les será imposible. Bajemos, y una vez allí confundamos su lenguaje, de modo que no entienda cada cual el de su prójimo y desde aquel punto los desperdigó Yahvé por toda la haz de la tierra y dejaron de edificar la ciudad. Por eso se la llamó Babel, porque allí embrolló Yahvé el lenguaje de todo el mundo y desde allí los desperdigó Yahvé por toda la haz de la tierra".
Este es el mito por el cual existe la realidad de la traducción

Hablemos ahora del deseo de traducir. Ese deseo va más allá de la imposición y la utilidad. Nos referimos a imposición cuando por ejemplo se quiere viajar negociar, espiar... es necesario disponer de mensajeros que actúen como comunicadores o mediadores los cuales hablen las dos diferentes lenguas. Cuando no queremos aprender lenguas extranjeras nos debemos contentar de tener traductores, después de todo es así como tenemos acceso a autores tan importantes como Platón, Shakespeare, Cervantes...es por ello que los traductores son útiles. Pero aparte de la imposición y utilidad hay algo que va mas allá de todo eso que es el deseo de traducir. Ese deseo es impulsado por querer ampliar el horizonte de nuestra propia lengua.
"Lo propio debe aprenderse tan bien como lo extranjero" cita el autor Hölderin. Pero el deseo de traducir tiene que pagar el precio del dilema fidelidad/traición. Como cita el autor: "Para que tal criterio esté disponible, seria necesario poder comparar el texto de partida y el texto de llegada con un tercer texto que sería portador del sentido idéntico que supuestamente circula del primero al segundo" Es decir nos esta hablando de la equivalencia del texto origen y el texto meta y esta equivalencia tiene que ser buscada, trabajada, presupuesta. Y la única manera de criticar la traducción es proponer otra presuntamente mejor o diferente.

Como dijo Hans- Christoph Askani: "traducir es servir a dos amos, al extranjero en su extranjeridad y al lector en su deseo de apropiación". Por ello la traducción no solo supone un trabajo intelectual, teórico o practico si no que supone también un problema ético en cuanto a que llevar al lector al autor, llevar al autor al lector, a riesgo de servir o traicionar a estos dos amos, practicar esto es practicar lo que el autor llama hospitalidad lingüística sin la que sería imposible la comunicabilidad entre idiomas y sin la que no tendríamos experiencia de lo extranjero, sin la que correríamos el riesgo de estar encerrados en la acritud de un monologo, solos con nuestros libros.

La traducción plantea otro problema que es la traducción dentro de la misma comunidad lingüística. “Siempre es posible decir lo mismo de otra manera” Es lo que hacemos cuando definimos una palabra por otra del mismo léxico. Se trata de la refexividad del lenguaje sobre si mismo. Pero también decimos lo mismo de otra manera cuando reformulamos un argumento que no ha sido comprendido. Pero ¿Esto qué tiene que ver con la traducción? Pues que el traductor de la lengua extranjera lo que hace es decir lo mismo de otro modo. Pero aquí se vuelve a plantear el problema de equivalencia ya que es muy difícil hallar el sentido idéntico.

Son tres las clases de unidades con las que trabajamos cuando hablamos y le dirigimos la palabra a otros: Las palabras, es decir los signos que se encuentran en el léxico; las oraciones y los textos, es decir las secuencias de oraciones. Pero a la hora de traducir hay otro problema: La polisemia, cuando las palabras tiene más de un sentido. Es cuando entra en juego el uso, ya que el sentido viene delimitado por el uso o por el contexto ya que este decide el sentido que ha tomado la palabra en determinada circunstancia del discurso.



Steiner exploro los usos de la palabra. Los seres humanos no solo tratamos con verdades sino también con aquello que es falso, porque hablar no es solo poder mentir, disimular, falsificar sino también todo lo que podemos clasificar como no real: lo posible, lo optativo, lo hipotético, lo utópico. Como dice Paul Ricoeur: "Es una locura lo que se puede hacer con el lenguaje: no solamente decir lo mismo de otro modo, sino también decir otra cosa". Platón evocaba en este sentido la figura de los sofistas que eran aquellos filósofos de la época de Platón que enseñaban retórica o areté.


Un “pasaje”: Traducir lo intraducible

El primer intraducible del que Paul Ricoeur trata es sobre el intraducible a causa de la pluralidad de las lenguas. Von Humboldt lo denomina la diversidad, dice que a causa de una heterogeneidad radical la traducción sería a primera vista imposible. Esa diversidad afecta a todos los niveles del lenguaje: Al nivel fonético y articulatorio, al nivel léxico y al nivel sintáctico.
Benveniste, contestándole a Saussure, dice que la primera unidad de lenguaje significante es la oración y no la palabra, ya que la oración organiza de manera sintética un locutor, un interlocutor, un mensaje que quiere significar algo y un referente, es decir aquello sobre lo que se habla.
Como dice el autor las oraciones son pequeños discursos tomados de discursos más largos que son los textos. Y esos textos a su vez forman parte de conjuntos culturales a través de los cuales se expresan visiones del mundo diferentes. Los traductores tienen que traducir esos textos. Es por ello que la tarea del traductor no va de la palabra a la oración, al texto, al conjunto cultural; sino a la inversa: el traductor tiene que descender al texto, a la oración, a la palabra.


La traducción siempre ha existido y lo extranjero siempre nos ha parecido inquietante. Existen otras maneras de vivir a parte de la nuestra y es la traducción la que nos acerca a lo extranjero. El traductor tiene que franquear el obstáculo de la intraducibilidad que puede suponer la traducción de una lengua a otra.
El segundo intraducible es el problema del sentido, la equivalencia. El traductor tiene que buscar y trabajar esa equivalencia entre el texto origen y el texto meta. Los traductores no quieren que se les acuse de traducción literal, que es la traducción palabra por palabra. Pero a veces el traductor abandona la equivalencia de sentido y se arriesgan a romper fronteras peligrosas adentrándose en el mundo de la sonoridad, el ritmo el espacio, la métrica. Lo que ocurre es que solamente un poeta puede traducir a un poeta.


Como conclusión podría decir que aunque exista la pluralidad de las lenguas y haya muchas barreras que podrían hacer de la traducción un hecho imposible, claro está que la traducción existe, es mas siempre ha existido y seguirá existiendo.