Filosofía e historia en la práctica de la traducción
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Universidad de Antioquia
Hermes
Por: Beatriz Curieses

INTRODUCCIÓN



Realiza un rápido recorrido por la historia de la traducción, desde la constitución del castellano hasta la geografía física y poética pasando por la presentación de textos originales en prosa traducidos a su versión en texto meta; Además ofrece una amplia bibliografía.
En la traducción, la lectura y la escritura no pueden separarse, por lo tanto ha de encontrar un espacio que contenga la originalidad del autor, la subjetividad y espontaneidad del lector, así como el rigor del traductor y la originalidad del traductor-escritor.
El libro se desarrolla en la tríada correspondiente al proceso de interpretación de Gadamer: subtilitas intelligendi, subtilitas explicandi y subtilitas aplicandi (subtilitas implica refinamiento, movilidad…)
De este modo se permite analizar las operaciones de desciframiento e interpretación de la comunicación cuando las lenguas de llegada se estaban constituyendo como lenguas escritas.

PRIMERA PARTE: SUBTILITAS INTELLIGENDI



Hace referencia al conocimiento inmediato cercano a la intuición. Trata la constitución del francés y el español y habla del papel de la traducción hacia la inteligibilidad de conceptos y nociones nuevas, la construcción de modos de expresión inexistentes y que se crean lexicográficamente.
Las traducciones realizadas por latinos (siglo XII) y alfonsíes (siglo XIII) trajeron a Occidente la ciencia y la filosofía heredadas de los árabes y, a través de ellos, el descubrimiento de los griegos. Los traductores aportaron a las lenguas “metas” (latín en el siglo XII y romance/castellano en el siglo XIII) un amplio horizonte cultural que continuaría expandiéndose en los siglos XIII y XIV en Francia con Carlos V.
El movimiento traductor se da gracias a la pluralidad lingüística y multicultural ya que en la región convivían:
—musulmanes de origen oriental, algunos de ellos casados con mujeres cristianas;
—musulmanes de origen español, convertidos al islam, también algunos casados con mujeres cristianas;
—cristianos mozárabes que vivían entre los moros pero profesaban su fe cristiana;
—cristianos que conservaban su independencia del islam.
El árabe se hablaba entre los musulmanes cultos, y el romance, lengua vernácula, entre las clases populares. Había incluso musulmanes que por no ser cultos, hablaban romance.
Entre el clero se hablaba y escribía latín. En el siglo XII las traducciones son patrocinadas por la Iglesia, llevándose a cabo censura en el proceso. Se traducía del árabe al latín utilizando el romance como lengua intermedia oral.
En el siglo XII empieza a utilizarse la transliteración, es decir, transcribir en caracteres de la lengua meta la palabra de la lengua fuente, por lo tanto, palabras que no se podían traducir.
En el siglo XIII se lleva a cabo la misma operación pero en lengua romance añadiendo comentarios, definiciones, explicaciones… que permitieran la lectura del texto.
En 1142, Pedro el Venerable, abad de Cluny, patrocina la iniciativa de traducir el Corán y otros texto de esta cultura al latín para demostrar el grado de herejía, arrebatando a los texto paganos su sabiduría en beneficio del objetivo del clero, buscando, no la supervivencia del texto, si no su anulación.
Con Alfonso X, el latín, lengua de los intelectuales en Europa, empieza a perder el monopolio del saber gracias a la emergencia de las Universidades, abriéndose camino entre los laicos.
La traducción bajo la autoridad de Alfonso X, tiene como objetivo la consolidación de una lengua soberana, el castellano, sin dependencia de la Iglesia, al mismo tiempo que busca ampliar los horizontes culturales y lingüísticos y ordenar los conocimientos que se adquieren a través de las traducciones.
Las primeras manifestaciones del francés datan de los años 842, 900, 900-940, 1040… este idioma deberá esperar hasta los siglos XIII y XIV para tener una gramática y empezar su recorrido hacia la consolidación como lengua culta.
En el siglo XIII, el francés es la lengua vernácula y materna de los franceses, a diferencia del latín que es una lengua culta, es decir, regida por una gramática escrita. El francés carece de ésta, por lo que se considera desestabilizable.
En los siglos XIII y XIV el francés pasa a ser la segunda lengua, comparable al latín, debido a que se instituye en Inglaterra. Aparecen los tratados de vocabulario de latín a francés y los de gramática para enseñar la lengua francesa y a cómo escribir en ella.
El desarrollo del francés como lengua culta lleva a que, a partir del siglo XIV, se reflexione sobre la prosa en términos de retórica.

SEGUNDA PARTE: SUBTILITAS EXPLICANDI



Es la forma explícita de la compresión. Se logra entender la intencionalidad y los efectos que pueden provocar los textos, permitiendo tomar las libertades necesarias para adaptar el texto a situaciones particulares según el contexto lingüístico y socio-político.
Muestra la traducción como creadora de modelos de comportamiento, a partir de las diferentes interpretaciones que experimentó el texto “El Cortesano” de Castiglioni. La obra es polisémica y ambivalente; la escribió a lo largo de doce años, durante los cuales introdujo modificaciones al texto según las diferentes situaciones socio-políticas. Es una síntesis de las ideas clásicas medievales y renacentistas sobre el buen comportamiento. Se desarrolla en cuatro noches consecutivas (cuatro libros), durante las cuales los interlocutores dialogan describiendo al perfecto cortesano.
Entre sus lectores se encuentran: Garcilaso de la Vega, el cual se lo recomendó a Juan Boscán. Este lo tradujo al español, favoreciendo el hecho de que fuese leído con posterioridad por Cervantes, quien lo menciona en “El Quijote” y “La Galatea”.
Muchos lectores aprendieron italiano leyendo este libro. Se publicaron ediciones bilingües de italiano-francés y trilingües de italiano-francés-inglés
Saber escribir está íntimamente ligado a saber leer. La lectura produce lenguaje, sentido y placer

INTERMEZZO: HACIA SUBTILITAS APPLICANDI



El traductor es el mediador entre el creador y la obra creada. Como lector, su primera responsabilidad es interpretar la obra. En la traducción, la aplicación hace referencia a la apropiación del texto. Es el momento de fusión entre la obra antes de la lectura y después de varias en las que se prepara para la escritura.
La apropiación se logra cuando el texto se comprende. El lector lo deja hablar, lo escucha y lo interpreta. La estructura triádica: autor-obra-lector se convierte en una obra a cuatro movimientos: autor-obra literaria-lector-lector traductor.
La interpretación sobrepasa el problema de la comunicación y funciona como fusión entre autor, obra, lector y los mundos correspondientes.

TERCERA PARTE: SUBTILITAS APLICANDI



Es la aplicación. Hace referencia al hecho de especificar un conocimiento que se ha asimilado. En el apartado “metáforas de trabajo” o “alegorías de la traducción” presenta su manera de trabajar los textos literarios seleccionados y los procedimientos utilizados, considerado por la autora como instrumentos transitorios abocados a ser transformados, adaptados o descartados según lo exija el texto literario en cuestión.
Muchos de los escritos sobre la teoría de la traducción literaria descuidan la experiencia singular del traductor, de ahí la incapacidad de los manuales de traducción que pretenden presentar fórmulas que sirvan para resolver en pocos minutos los problemas que enfrenta el traductor literario.
Dos de los problemas con los que el traductor se encontrará al traducir literatura:
1º El de la trasmisión de los sentimientos y de los tipos de sensibilidad expuestos en el texto original y el grado de percepción de dichos sentimientos y sensibilidades por parte del traductor.
2º El estilo, el carácter que el autor le impone a la obra. No sólo se trata de determinar si la obra es realista o de ficción, si se trata de un cuento de hadas o de una novela psicológica, de un poema épico o de un soneto.
El traductor literario necesita tener claridad sobre las nociones de ritmo, forma, paralelismo y equivalencia. Su oficio será intentar atrapar la parte afectiva y la concepción estética contenidas en la sintaxis gramatical, para lo cual debe dar gran importancia a la sintaxis musical y tener en cuenta que la sintaxis gramatical no ordena el texto. Así mismo debe tratar siempre de imaginar los efectos que su traducción puede provocar.
La traducción literaria es un trabajo complejo, como lo es la actividad literaria. Las frases claras y sencillas que se pueden leer en una obra son, seguramente, el resultado de muchos silencios, innumerables horas frente a la página en blanco, tachones, reescrituras, depuración del lenguaje para lograr comunicar una idea.
La autora realiza una amplia y profunda inmersión en las obras literarias y el modo de escribir de Beckett en su apartado “Traducción y tachadura” así como en la obra “Hain-Teny” traducidos por Jean Paulhan del malgache al francés y “Los Cantos de Tassaout”.

CONCLUSIÓN



La temática del libro es interesante en cuanto al origen de la profesión de traducción y de las lenguas en las que nosotros estamos acostumbrados a trabajar.
El recorrido histórico que realiza desde las primeras traducciones durante la época en la que España era un compendio de culturas, acaba con la revelación del origen del castellano como la lengua usada por súbditos, clero, y soberano.
Hay momentos en los que la lectura se torna difícil debido a la carga de tecnicismos y divagaciones filosóficas, pero la parte histórica resulta con diferencia un punto muy interesante a lo largo de toda la obra del cual se pueden extraer conocimientos necesarios para la vida del futuro traductor.
Para saber a qué se dedica uno o por qué motivos utiliza los recursos de los que se dispone, es necesario saber quién los puso a nuestra disposición y cuál ha sido la evolución y el esfuerzo realizado antes de uno mismo. De este modo aprenderemos a valorar la riqueza de nuestro trabajo y nos daremos cuenta de cuán importante es nuestra colaboración en la expansión de la cultura en el mundo, tanto en textos de origen verídico como en la difusión de mundos ficticios que trasladen al lector a universos paralelos cumpliendo fielmente con la intención del autor del texto original previo a su “traslación”.