Traducción: literatura y literalidad

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Autor: Octavio Paz
Editor: Tusquets
Año de publicación: 1971
País: España
Idioma: Español
ISBN: 978-84-7223-018-7-7223-018-7

Por Judit Bachiller

Introducción

Traducción: literatura y literalidad es un texto de carácter general sobre la traducción, aunque centrándose en la poesía. El libro consta de dos partes claramente diferenciadas:
En la primera parte, el autor, Octavio Paz, hace un repaso desde las nociones más generales de la traducción (como por ejemplo la historia o la definición) para dirigirse a continuación hacia ideas más centradas en la poesía. Cita varios poemas y autores tanto españoles como franceses o ingleses, y hace un breve esquema de la situación de la traducción poética.
En la segunda parte del libro Octavio Paz se refiere a varios poemas de distintos autores que él mismo ha traducido en algún momento de su vida. En esta parte comenta sobre los poemas, en mayor o menor medida, cuatro aspectos. En primer lugar habla sobre el poema en sí (los recursos del original, la rima, la estructura, el estilo, las particularidades, los dobles sentidos…), por otra parte Paz habla del autor, es decir, habla sobre su biografía, las condiciones que le llevaron a escribir ese poema o su obra en general. Además se introduce en su trabajo, habla de sí mismo: Paz comenta por qué se interesó por ese poema, qué relación tiene con él, porqué lo tradujo o qué le parece. Por último, pero no por ello menos importante, habla de la propia traducción. (Aunque el algunos casos la mención es escueta y de pasada y en otros simplemente no la hay.) En este apartado comenta los problemas que presenta el texto en cuestión, cómo los ha solucionado él o cómo cree que sería más correcto traducirlos, o cómo lo han solucionado otros autores. En este sentido la última parte está escrita a la manera de los prólogos antiguos en los que el traductor se justificaba y explicaba las razones que lo llevaron a traducir de aquel modo, también recuerda ligeramente a los más actuales TAP «Think-Aloud-Protocol».

Resumen

El libro de Octavio Paz comienza ampliando los límites tradicionales de la traducción: Incluye en este campo el aprendizaje de la lengua materna en un niño, el niño está pidiendo que se traduzca la palabra desconocida a un lenguaje comprensible para él. De esta forma vemos que toda sociedad se enfrenta en cierto momento a la traducción, se encuentra con un lenguaje desconocido y esto les hace dudar sobre el propio, entrar en contacto con otra cultura implica que la propia no es única, puede no ser la correcta. Un lenguaje distinto produce una amplia variedad de sensaciones como la extrañeza o el miedo. De ahí Octavio Paz salta a las ideas que han surgido de la traducción a lo largo de la historia, es decir, hace un paralelismo entre la historia del pensamiento humano y las distintas concepciones que la sociedad ha ido teniendo de la traducción.
En un primer momento la traducción es la prueba de la universalidad de las ideas: Si todas las lenguas son traducibles es porque detrás hay una idea común de la que proceden todas ellas. Sin embargo con el tiempo el péndulo cambió al lado opuesto y se pasó a prestar atención principalmente a las diferencias. La cultura extraña era algo horrible y detestable, esas diferencias parecían insalvables, incluso el intento de introducir el elemento extraño en la cultura resultaba una idea imposible además de necia. No es hasta más tarde que las asperezas se liman ligeramente y la traducción se vuelve el medio de resaltar esas diferencias ya no con odio sino más bien con curiosidad, como objeto de estudio. Paradójicamente cuanto más se creía en las diferencias irreconciliables más se traducía, y cada traducción era (y es) el mismo texto que el anterior pero a su vez era algo prácticamente nuevo y original.
La traducción no es algo que se condene por completo pero sí la idea de traducción servil o literal, principalmente porque, según Octavio Paz, no es traducción. La traducción para este autor siempre tiene algo de literario, bien sea un texto científico, bien uno artístico. Hace una comparación del proceso de traducción con la metonimia y la metáfora y lo justifica con el hecho de que el texto original no reaparecería si se retradujese la obra.
A continuación pasa a comentar la etiqueta de intraducible con la que carga concretamente la poesía. Él considera esta idea un error y una lacra, es consciente de que muchos otros, incluso otros poetas, no piensan como él y creen que la traducción de las connotaciones es simplemente imposible. Octavio Paz considera que caer en esa idea es síntoma de subjetividad. Pone como ejemplo un poema supuestamente intraducible de Unamuno que sin embargo se delata a sí mismo, y lo compara con la misma emoción que causan otros poemas paralelos en otras lenguas. Lo que pretende con esto es hacer ver que la traducción es difícil, no imposible, y que requiere que el traductor tenga en cuenta el contexto poético.
En la actualidad (teniendo en cuenta que se escribió en 1971) hay una creciente tendencia a eliminar la literatura, el factor literario, y por tanto al traductor, de la traducción. Está en auge la traducción automática que en apariencia hace prescindibles los servicios del traductor.
El autor no cree que pueda existir una ciencia de la traducción porque para traducir hace falta un componente humano y subjetivo más allá del mero conocimiento lingüístico. Sin embargo sí que considera posible y necesario un análisis científico de la misma, una reflexión sobre la traducción.
Sólo los poetas deberían traducir poesía porque ellos tienen la sensibilidad lingüística necesaria, pero aparece el problema de la creatividad. Un poeta tratará consciente o inconscientemente de hacer un poema nuevo, propio y original, mientras que un traductor tratará de acercarse y mantenerse junto al original, estas dos facetas entran a menudo en conflicto.
El primer problema en la traducción de la poesía es la pluralidad de significados que aprovecha principalmente el verso pero ocasionalmente también la prosa.
La poesía usa palabras vivas de un idioma para formar un texto fijo pero manteniendo la viveza de esas palabras. La labor del traductor tiene dos etapas: Eliminar la fijeza del texto, devolverlo a la lengua como lo haría un lector, y crear el texto nuevo como lo haría un autor, con una diferencia: El autor no conoce el final de su obra y el traductor sabe que al final obtendrá un análogo del original.
Traducción y creación van unidas por dos motivos: En primer lugar, la traducción es un proceso de creación, pero las traducciones además alimentan y moldean el estilo literario y creativo de la época. Cada traducción tiene una repercusión distinta en los distintos países. Lo que en un sitio se piensa de una forma, la traducción lo exporta con matices propios y puede llegar a la cultura meta de un modo inesperado, bien por imitación, bien por traducción.
Las mutuas influencias, imitaciones, transmutaciones… dan a la poesía un aspecto de alborotado tumulto en el que sin embargo, como en las improvisaciones de jazz se observa un patrón que no obedece a idiomas ni pertenece a ningún país.
A lo largo del resto del libro Octavio Paz hace un análisis de varios poemas: «Elegía: Antes de acostarse» de John Done, «Soneto en ix» de Stéphane Mallarmé, «El músico de Saint-Merry» de Guillaume Apollinaire y varios poemas de E.E. Cummings.
En el primer poema, Octavio Paz dice no hacer una traducción literal sino una adaptación al español, habla de la dificultad léxica a la hora de elegir entre usar «corpiño» o «corsé». También hace una referencia al uso de la lengua hace un par de siglos y la actual. Dice que antes se usaba la lengua sin pudor, mientras que ahora se usa con timidez, incluso si la intención es provocar, se puede observar que no es un uso normal.
En el segundo hace una traducción en la que lamenta no haber encontrado las rimas en -ix que en el original forman parte del encanto. Se centra por el contrario en seguir el ritmo del original. También de éste comenta las dificultades léxicas como «lampadario», «credencia» o «ptyx», palabra que no parece tener significado pero que se ha interpretado tradicionalmente como «concha» o «caracola», la palabra «bibelot» se presenta como un problema porque, a pesar de existir el galicismo en español, ni mantiene la rima ni el sentido completo del original. También comenta el problema del sentido, ya que dependiendo del traductor que intente transvasar el poema surgen distintas traducciones, incluso con significados distintos y compara la suya con la de Davies. Además usa sus conocimientos sobre otras obras del autor para decantarse entre dos palabras porque explica que a Mallarmé le gustaba esa familia léxica («nulle»).
Del tercer poema, Paz destaca el vocablo «mordonnantes» al que no encuentra sentido o traducción directa y que considera un compuesto de «mort» y «donantes» y propone las traducciones «mordonantes» o «donamuertes». Sin embargo contrasta sus opiniones con las de Maria José Paz, que opina que más bien se trata de un compuesto de «mortes» y «burdonnantes» («zumbadores» o «zumbantes») como si se produjese en el texto la ilusión de un zumbido de los muertos traduciendo de este modo la palabra inventada por «zumuertas» o «morzumbantes».
En el comentario de la última poesía Paz no habla directamente de la traducción sino del autor, su obra, y comenta conversaciones que mantuvo con el mismo. Hace su análisis de la obra en torno a lo que pudo observar en persona. Tampoco hace un análisis exhaustivo de las poesías sino que parece dar unas pequeñas menciones sobre el autor que alguien con intención de hacer esas traducciones quizá pudieran venirle bien.

Conclusión

El libro de Octavio Paz es un conjunto de ensayos reunidos, todos ellos tratando el tema de la traducción, especialmente la traducción poética. En esto ensayos el autor pone en relieve la importancia de la traducción en el pensamiento y la sociedad y viceversa, así como la importancia del factor literario en los textos tanto en tratados científicos como en obras literarias. Él es de la opinión de que todo es traducible con esfuerzo, incluida la poesía, a pesar de que ésta sea una trama de connotaciones que en apariencia no se pueden transvasar a otra legua sin perderse en el camino. En la segunda parte de la obra hace un estudio sobre varias poesías y sus traducciones, escribe un análisis de los poemas abordándolos desde distintos ángulos y relacionándolos en algunos casos con los problemas de traducción que han surgido.