Metodología de la traducción directa del inglés al español

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Autor/a/es: Mariana Orozco Jutorán
Editorial: Comares
Año: 2012
España
Idioma/s: español e inglés
Nº de páginas: 293
ISBN: 978-84-9836-918-2

Por María Romero Asensio

Introducción

Este libro presenta dos propósitos, el primero es ofrecer materiales didácticos prácticos, los cuales, pueden servir como base para las clases de iniciación a la traducción, y el segundo es la profundización en la adquisición de la competencia traductora mediante textos y ejercicios.
Además el libro ofrece en cada unidad una reflexión de los pasos para conseguir llevar a cabo una buena traducción, y finalmente, habla sobre las nuevas tecnologías de las que disponen los traductores, y da unas pinceladas sobre la traducción especializada.

Resumen

Ya se ha podido comprobar que los ordenadores no son capaces de traducir igual que un traductor profesional, y esto es debido a que siguen reglas básicas inflexibles, no “piensan” igual que lo hace un ser humano, quien, para realizar una buena traducción, tiene en cuenta el contexto, lo que le lleva a hacer una elección del léxico obedeciendo al contexto, y marcando así la naturalidad del texto, que incluye la intertextualidad, es decir, las referencias a otros textos. Ya sea nombrándolos o mediante referencias tácitas, por lo que algunas veces es necesario conocer los referentes culturales, incluyendo los campos semánticos, dado que éstos divergen entre idiomas.
Sin embargo la traducción humana también presenta ciertas dificultades, tales como elegir las equivalencias “prefijadas” o equivalentes inadecuados porque creemos que así seremos más fieles al texto origen (TO). Olvidándonos de que traducir tiene una función primordial, la de ser un acto de comunicación en el que tenemos que tener muy presente al destinatario de la traducción, es decir, al lector potencial del texto meta (TM).
Debemos tener consciencia de la gran cantidad de vocabulario, expresiones y conocimientos lingüísticos que poseemos y no utilizamos porque nos quedamos con la primera idea que se nos ocurre, esto significa empobrecer la lengua de llegada. Por lo que, hay que sopesar las opciones y decidir cuál es la más adecuada de acuerdo con el contexto, teniendo siempre en cuenta que hay que intentar que el texto quede lo más natural posible, aunque haya que hacer añadidos, o haya que hacer cambios en el orden de la estructura, ya que así adquirirá la forma sintáctica perteneciente a la lengua meta.
Sin embargo, la principal dificultad de la traducción no son los términos, sino el contexto en el que están enmarcados estos términos, consiguiendo así que el texto meta tenga coherencia y cohesión. Cada lengua tiene unos mecanismos de cohesión específicos y distintos del resto de lenguas. La sintaxis es necesaria para que el texto no “suene raro”. En resumen, debemos conseguir crear la sensación de que el TM es un texto coherente y cohesionado según las reglas de la lengua de llegada.
Para solucionar los problemas con mayor celeridad, es mejor clasificarlos y solucionarlos antes de empezar a traducir, consiguiendo así una mayor naturalidad en la primera versión del texto meta, dejar que esta primera versión repose durante un tiempo para poder olvidar en la medida de lo posible el texto original y poder así elaborar la versión definitiva con total corrección en la lengua meta. Y finalmente revisar que el TM contiene toda la información del TO, y que cumple la finalidad del encargo.
Con la finalidad de que el TM contenga toda la información del TO es necesario que el traductor comprenda el TM en profundidad, para lo que, si es necesario, se deberá documentar. La obra de consulta será distinta dependiendo de si la duda es lingüística o extralingüística. Si es lingüística deberá consultar distintos tipos de diccionarios, como el de sinónimos o el ideológico. Y si es extralingüística, deberá consultar obras, como, por ejemplo una enciclopedia, para que el texto no pierda su significado.
Esto se debe a que no se puede realizar una traducción perfectamente sin entender el TO en su totalidad, ya que la misión del traductor es recrear la impresión del TO en la lengua meta, ya que puede ser que el texto tenga una función subyacente a la principal, una segunda función operativa o instructiva. Por lo que hay que analizar el TO en profundidad, para descubrir qué es lo que quiere conseguir el autor, el registro y tono que ha utilizado, el léxico más acertado y las connotaciones más adecuadas, y el sentido que estas proporcionan al texto. Teniendo en cuenta las dificultades como los false friends y que las correspondencias entre los tiempos verbales no son fijas.
Para dotar al texto de naturalidad, éste debe seguir una sintaxis, un estilo y una serie de convenciones de escritura aceptadas por los hablantes y descritas por los lingüistas. Por esta razón, el traductor debe conocer bien los rasgos propios del español y las diferencias con el inglés, además de esforzarse por mejorar los recursos lingüísticos en su lengua materna.
El traductor debe conseguir que el texto sea fiel, pero fidelidad no implica calcar las expresiones, sintaxis o léxico del TO en el TM, sino que exprese lo mismo. Es decir, que puede haber desviaciones y seguir siendo un texto fiel, siempre y cuando estas desviaciones sean de forma, no de sentido. De tal manera que al leer el TM, comunique el mismo mensaje y produzca el mismo efecto. Ahí es donde entran en juego las diferencias culturales entre los hablantes de la lengua original y la lengua a traducir. Para lo cual se debe optar por la opción más adecuada respecto al destinatario de la traducción.
Las nuevas tecnologías abren nuevos campos dentro del mundo de la traducción además de que propician la aparición de nuevos métodos de trabajo, los cuales, sin embargo, no deberían sustituir a las traducciones humanas, ya que éstas últimas son de mejor calidad. Por lo que hay que lograr concienciar a la sociedad de que no es lo mismo una mediocre traducción semiautomática o totalmente hecha por ordenador, que una buena traducción hecha por un traductor humano profesional.
Para que una traducción pueda darse por finalizada, ésta debe ser revisada. Hay varios tipos de revisores, el de estilo, que no suele hacer cambios drásticos que afecten al sentido del texto que corrigen; y el de traducción que puede llevar a cabo cambios en el mensaje o la información del texto si lo cree oportuno. Este último suele ser un traductor ya veterano, capaz de detectar y subsanar errores tanto de estilo como de sentido.
Para finalizar, la traducción especializada requiere un especial cuidado en cuanto a la terminología y a su grado de especialización. El cual viene dado por el nivel de conocimientos que el autor explicita en el texto y por la complejidad de los términos que utiliza. Esto es un factor que determina el proceso de documentación a seguir. Hay tres tipos de documentación para la traducción específica, la documentación temática, la terminológica y la contextual o co-textual. La documentación temática consiste en abordar el ámbito de especialidad del texto en cuestión con la máxima precisión posible y posteriormente profundizar en el contenido del texto. La documentación terminológica consiste en, una vez comprendido el TO y sus implicaciones, detectar los términos especializados, comprender su significado y encontrar un equivalente en la lengua meta para lo que deberá consultar las definiciones de éstos, e información sobre las colocaciones y fraseología. Y la documentación contextual y co-textual consiste en consultar textos paralelos similares en la lengua meta. Para finalizar esta traducción es recomendable revisar el borrador con la ayuda de un especialista para verificar que cumple la función deseada y que la fraseología y el texto son correctos y naturales en la lengua y cultura meta, y que los nombres, fechas y datos son correctos, para poder redactar la versión definitiva del TM.

Conclusión

Este libro es un manual distinto, no es un manual de teoría de la traducción, ni se mencionan en él a autores concretos o a escuelas de distintas disciplinas. Aunque sus teorías están presentes de manera implícita en las reflexiones y en los ejercicios. Los ejercicios sirven de gran ayuda para comprender las reflexiones y completar las partes a las que no puede llegar la teoría, ya que, por ejemplo que la correspondencia entre tiempos verbales en inglés y español no es fija no se comprueba hasta realizar uno de los ejercicios propuestos.