Traducir para niños

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195 páginas

Comentario


Este manual de traducción recopila una serie de conceptos e ideas útiles a la hora de adaptar un texto acorde con las exigencias de este público, cuando no, olvidado muchas veces.

Desde el principio se aborda el problema del escaso reconocimiento que la traducción en este campo sufre. Se definen conceptos como infancia y literatura infantil que cuentan con sus características propias, porque hay que tener siempre en cuenta que se están adaptando historias para futuros lectores de novelas. La autora se plantea las preguntas ¿para quien?, en donde el traductor debe sacar el “yo” infantil que tiene en su interior para ponerse en la situación del futuro lector, ¿como?, ¿donde?, que enmarca una serie de diferencias entre niño y adulto en un esfuerzo por entender la razón por la que se ve a los niños y como se los ve hoy en día. Con esto consigue así ubicar el núcleo de las adaptaciones. Los traductores deben dar información precisa ya que los niños son volubles y se dan a una gran imaginación. Existe un capitulo entero dedicado a este punto ya que hay que entender que cada niño entiende las historias de un modo diferente y donde éste ve un mundo de fantasía y sucesos imaginarios, el adulto deberá hacer el esfuerzo de entender este razonamiento que no será lógico para él.

Al verse la literatura guiada por un adulto, el niño no posee la capacidad de tomar decisiones en cuanto a qué leer y decidir entre lo "literario" y lo "ficticio", y en esto influyen las tradiciones literarias y culturales de cada país, por eso cuando un mismo libro aparece publicado en diferentes países con diferentes idiomas, seguramente exista un número de diferencias entre las dos versiones, ya que lo que le puede parecer normal a un niño de Finlandia puede ser ajeno para uno de Estados Unidos.

Con la diferenciación de "literatura infantil y literatura para niños" se pretenden lograr unos objetivos de educación y entretenimiento a la vez, y no hay que confundir aquí que el escritor de literatura infantil es más un pediatra o psiquiatra de niños sino todo lo contrario, alguien que acerca un mundo de adultos en una versión adaptada al entendimiento infantil.

En los capítulos 5 y 6 del libro la autora trata los términos “adaptación” y “transformación”, entendiendo la adaptación como sinónimo de domesticación, es decir, que lleva los temas que trata el libro hacia el ámbito cultural y lingüístico del lector, y como antónimo de extranjerización; también trata la visibilidad o invisibilidad del traductor, dependiendo de si el lector puede apreciar o no, que el texto no es original, los elementos extralingüísticos de la traducción, como las ilustraciones y, por último, analiza el trabajo de dos autores que hacen versiones de sus propias obras: Tove Jansson y Lewis Carroll .

En cuanto a la adaptación, se afirma que en el campo de la literatura infantil esta es muy importante ya que siempre se trata de que los pequeños lectores puedan entender mejor las obras. Sin embargo, siempre se tiene de ella una visión negativa al contrario que en la traducción, que se considera más fiel al original. A pesar de esto son muchos los autores que afirman que sin las tan criticadas adaptaciones muchos clásicos de la literatura como Caperucita Roja o la Cenicienta no serían conocidos hoy en día. La adaptación nació al tratar de suavizar algunos aspectos de los cuentos originales por ejemplo en el caso de Caperucita Roja, el vino que la niña lleva a su abuela enferma se sustituye por leche o dulces, así como también se suele utilizar la expresión “no se encuentra muy bien” para sustituir la palabra “enfermedad” en el caso de la abuela. Por último se modifican las acciones del lobo para que no resulten violentas a los niños.

Y todas estas diferencias se manifiestan incluso en las diferentes versiones que hicieron del cuento tanto Perrault (Caperucita es devorada por el lobo) como los hermanos Grimm, que le dieron a la historia un final feliz.

Al tratar la visibilidad del traductor, la autora recoge las ideas de Venuti, que afirma que el traductor pierde visibilidad cuando escribe textos en los que el lector no puede adivinar por el texto si esta leyendo una traducción o un original.

Otro de los aspectos importantes para la autora son los otros elementos de la literatura infantil, tales como ilustraciones, música, teatro o dramatización.

Las ilustraciones, sobretodo, son de gran utilidad a los niños, especialmente a los que no saben leer, a comprender mejor el texto, pero sin embargo, se añaden ilustraciones nuevas a cuentos ya traducidos y no se tiene en cuenta, en ocasiones, al texto, lo que puede llevar a errores. Por ejemplo, en una traducción al finés de Alicia en el País de las Maravillas realizada por Swam, se habla de una oruga verde que, sin embargo, en las ilustraciones realizadas por Tove Jansson aparece azul. También se resalta el tipo de letra que se utiliza en los textos, ya que la letra en cursiva, por ejemplo, puede aportar cercanía al lector ya que parece estar escrita a mano aunque, por supuesto, esto varía según las diferentes culturas y esta sensación de cercanía que podría reportar a un niño en Finlandia, resultaría extraño y difícil de leer para un niño estadounidense. Debido a esto el traductor tiene que decidir entre concentrarse más en los futuros lectores del texto o en el ritmo de las palabras o imágenes, y ser consciente de la importancia del efecto visual del tipo de escritura y por supuesto, hay que ser conscientes de la interacción entre los textos ilustrados y los lectores infantiles.

Por último, la autora analiza Los Mumín de Tove Jansson y Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll, ya que dichos autores adaptaron sus propios libros.

Lewis Carroll rescribió Alicia en el País de las Maravillas con el título de Alicia para niños, para que pudiera ser leído por un público de corta edad .

Por el contrario, Tove Jansson adaptó sus historias de los Mumín para lectores más adultos, tras darse cuenta de que escribir para niños era cada vez más y más difícil.

En este último caso se aprecia este cambio en el hecho de que los personajes, así como sus relaciones, son cada vez más complicados: el troll Mumín protagonista de las historia evoluciona de manera que pasa de ser pequeño y vivir con su mamá a
convertirse en un troll independiente y este cambio se aprecia poco a poco en los diferentes libros.

Carroll escribió al menos tres versiones diferentes de Alicia, la primera de ellas ilustrada por él mismo, la segunda Alice´s adventures in Wonderland es la más conocida por todos, y la última es la adaptada a los más pequeños, que cuenta con ilustraciones en color, ya que se consideraba que las ilustraciones en blanco y negro no llamaban tanto la atención del lector y cuenta con un narrador adulto que reprende al niño y tiene un aire mucho más pedagógico.

Para finalizar, la autora recrimina que a menudo los niños no son tenidos en cuenta al traducir literatura infantil ya que no son los que compran el libro, pero afirma que a la hora de traducir para ellos es necesario “oír” a los niños que nos rodean y también a nuestro niño interior, para poder lograr un traducción de literatura infantil lo más perfecta posible.

Bibliografía


Carroll, Lewis (1890) The Nursery, Alice McMillan and CoCarroll, Lewis (1945) Alice in Wonderland and Through the Looking-Glass, Penguin Books
Jansson, Tove (1948) Moominland in Winter, Puffin Books
Jansson, Tove (1987) Comet in Moominland, Puffin Books