La traducción científica y técnica

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Autor/a/es: Jean Maillot
Editorial: Gredos
Año: 1997
Francia
Idioma/s: francés y español
Nº de páginas: 329
ISBN: ?

Por Eva Villoslada Fernández


Resumen

Capítulo 1: La equivalencia de los términos y de las nociones

A la hora de traducir lo que se busca es un término de la lengua terminal que sea equivalente al término de la lengua original que queremos traducir. Pero esto no siempre es tan sencillo como parece, ya que no existen las mismas equivalencias para todas las palabras y significados dentro de cada una de las diferentes lenguas. Además todo esto se complica cuando en la lengua terminal existen dos palabras que se corresponden con el término de la lengua original. Sin embargo, ocurre lo contrario, es decir, es favorable para el traductor, cuando se produce la situación inversa: que en la lengua original existan diversas palabras para designar un término, mientras que en la lengua terminal solo exista un solo término.
Ej.: mientras que en ingles existe la palabra manufacturer, y en alemán existe Hersteller, en francés podemos encontrar fabricant (fabricante) y constructeur (constructor).

Capítulo 2: Sinonimia y variantes

Siempre hemos tenido claro cual es la diferencia entre la polisemia y la sinonimia: son totalmente contrarios, ya que la polisemia es una palabra que tiene muchos significados, mientras que la sinonimia son varias palabras que significan lo mismo. Esto al traducir puede suponer algunos problemas incluso dentro de una misma lengua que se habla en países diferentes; es el caso del inglés de Gran Bretaña y el inglés de Estados Unidos. Ambos países poseen términos que son similares, pero también poseen otros que son desconocidos para el otro.
Ej.: La palabra “enchufe” en inglés británico es plug-and-socket, mientras que en inglés americano es attachment pulg.

Capítulo 3: Los falsos amigos

Denominamos falsos amigos a aquellas palabras pertenecientes a diferentes lenguas que tienen la misma procedencia y que por lo tanto se escriben de forma parecida pero no significan lo mismo. Esto ha dado muchos problemas a lo largo de la historia de la traducción, ya que nos guiamos por nuestro sentido común.
Ej.: reactor es un reactor si hablamos de un avión, pero en electrotecnia es una reactancia.

Capítulo 4: Otras semejanzas engañosas

Dentro de este grupo de términos engañosos encontramos los parónimos, palabras de la misma lengua que tienen la misma raíz y se escriben de forma muy parecida pero no significan lo mismo. Esto supone un problema a la hora de traducir, ya que podemos encontrarnos parónimos en la lengua terminal y tener dudas sobre cual elegir. También hay que tener en cuenta la existencia de los homónimos, que son palabras de una misma lengua que se pronuncian y escriben igual pero no significan lo mismo.
Ej.: Parónimo - En francés: prolongation tiene un sentido temporal y prolongement tiene un sentido espacial; homónimo: el término inglés windage no tiene nada que ver con el verbo to wind que encontramos en widing (enrollamiento).

Capítulo 5: La falta de equivalencia de las nociones

Entre las distintas lenguas que se estudian en este libro, entre las que destacan el ingles, el francés, el alemán o el portugués, no existe una equivalencia justa para todos sus términos, es decir, no todos los términos de todas las lenguas que se supone que son equivalentes tienen significados y usos similares ni concuerdan en género y número. Así también podemos encontrar expresiones que significan lo mismo pero se expresan de diferente manera y otras que sean similares y que signifiquen algo totalmente diferente.
Ej.: en francés appareil “aparato” puede designar un disjoncteur “disyuntor”, un aspirateur “aspirador” o un amperemetre “amperímetro”, etc.

Capítulo 6: La estructura de la lengua

Un buen traductor debe saber de una lengua varias cosas, como el significado de muchos de sus términos y la gramática para traducirlo correctamente. Pero lo más importante para un traductor es que debe saber como es la estructura de la lengua, tanto de la original como la terminal. Dentro de la estructura de una lengua debemos tener en cuenta todos y cada uno de sus elementos, así como verbos, sustantivos, adjetivos, preposiciones, conjunciones, etc.

Capítulo 7: La formación de las palabras

Dentro de cada una de las lenguas que son comentadas en esta obra encontramos palabras que han derivado de raíces a las que han añadido prefijos o sufijos estableciendo nuevos significados. Muchos de estos prefijos y sufijos viene del latín, por lo que algunas lenguas romances comparten algunas de estas partículas o se asemejan en alguna forma. Por esta razón encontramos palabras de las diferentes lenguas que se asemejan y dan lugar a confusiones, como se explica en el capítulo de los falsos amigos.
Ej.: dérivation, délimiter, déconnecter, désactiver, etc.

Capítulo 8: Los términos complejos

Como hemos podido observar en el capítulo anterior, hay varias formas de formar palabras, por ejemplo por medio de prefijos y sufijos; pero en este apartado nos explican que también se pueden formar palabras a partir de sustantivos y verbos. En el alemán por ejemplo, se pueden elaborar nuevos términos uniendo sustantivos: Umsetzmittel, Kühlmittel. En inglés también podemos ver este fenómeno: working capital, working day; aunque es mas frecuente ver la formación de palabras en esta lengua con sustantivos unidos con la preposición of: type of duty.

Capítulo 9: El estilo

Muchos traductores que no se dedican a traducir textos científicos y técnicos aseguran que estos no necesitan ningún tipo de estilo, que no tienen que expresar ningún sentimiento, al contrario que en la literatura, es decir que tiene un estilo neutro. Pero se equivocan, dado que el estilo es lo que marca, expresa y muestra el pensamiento del autor del texto. Dentro de este mismo estilo singular, se pueden encontrar diferentes tipos según unas lenguas u otras, ya que el estilo esta marcado por las expresiones, verbos, usos de los sustantivos y adjetivos… Y, como sabemos, cada lengua usa estos términos de una forma especial a las demás.

Capítulo 10: Caracteres particulares de la lengua

El estilo, como hemos apuntado en el capítulo anterior, es muy importante para reproducir el pensamiento del autor. El estilo de una lengua también puede estar marcado por la nación a la que pertenece o al territorio en el que se hablan. Según a la nación a la que pertenezcan tendrán unos valores distintos, lo que influirá en su vocabulario, expresiones y verbos, formando lenguas características de su lugar de origen.
Ej.: “en países que se adhieren aún al principio de libre empresa, encontramos normalmente las palabras manufacturer (manufacturar), constructeur (constructor), fabriquant (fabricante), incluso si no se trata de una persona, si no de una sociedad anónima”.

Capítulo 11: Traducción y lingüística

Es difícil establecer las diferencias y relaciones entre la traducción y la lingüística. Algunos afirman que la traducción es una disciplina perteneciente a la lingüística, pero los traductores se niegan a aceptar esta definición, además que la traducción existe desde mucho antes que esta especialidad. Estos últimos y algunos expertos también dudan sobre el origen de la traducción: no saben si tratarla como un arte o como una ciencia. A su vez, traductores y lingüistas se niegan a aceptar que sus especialidades son semejantes ya que algunos de ellos llegan a sentir desdén por el otro arte.
Dentro de este debate podemos destacar las opiniones de dos expertos del tema, como son Vinay y Darbelnet que aportan argumentos sobre este tema: “Este último no es, repitámoslo, ni un gramático, ni siquiera un lingüista, en el sentido francés de la palabra”.
Los dos autores sitúan a la lingüística entre las ciencias, e incluso llegan a decir: “la lingüística es la mas exacta de las ciencias del hombre”.

Capítulo 12: Traducción técnica y traducción literaria

Al igual que existe una relación entre la traducción científica y la traducción técnica, también la hay entre la traducción técnica y la traducción literaria. Hay quien dice que la literaria es un verdadero arte y quien dice que carece de expresión y sentimiento como las traducciones de los textos técnicos. Pero parece que tienen mas diferencias entre ellas de las que parece según los propios técnicos y literarios, quienes establecen una distinción entre sus obras según estén o no destinadas a publicarse. A pesar de esto, ambos traductores hablan la misma lengua y usan el mismo vocabulario.
Una diferencia clara entre ambas traducciones es la definición que dan de los sinónimos, que es parecida pero no exactamente la misma.
También debemos mencionar una característica que las diferencia, y es la cronología, ya que la traducción técnica trabaja con material del presente, mientras que la traducción técnica puede traducir obras del presente, de siglos anteriores, de lenguas muertas o de lenguas vivas que guardan una gran diferencia con la lengua actual.

Capítulo 13: La traducción marítima

El mundo del mar siempre ha sido un tema que ha atraído a los humanos, lo que nos facilita relacionarlo con el tema que se trata. Los requisitos que debe cumplir un traductor son que conozca la lengua original, la lengua terminal, el tema que se trata y el estilo de la traducción. No se podría decir con exactitud que aspecto es más importante, pero resalta la importancia que tiene el tener conocimiento alto sobre la lengua terminal, que normalmente suele ser la lengua materna. Pero no hay que ser un experto del mar para ser traductor marítimo. De esto, que se encuentren traducciones sobre temas para realizar su trabajo o no poseen los suficientes conocimientos.
Como traducción algo floja de un libro maritímo destaca la de Louis Postif, que tradujo Mutinés de l’Elsinore de Jack London. Ej.: “The ship had missed stays, traducido por le navire avait manqué d’etais “el barco carecía de estays” (lo que hubiera sido inquietante), mientras que la expresión to miss stays significa manquer à virer (no conseguir virar)”.

Capítulo 14: Los nombres propios en el vocabulario

La traducción de los nombres propios siempre ha sido un enigma en este mundo. Los traductores constantemente tienen esa duda a la hora de traducir los nombres, tanto los literarios como los técnicos. Además que no es lo mismo la traducción de los nombres de personas que la traducción de las ciudades, que es más rara y sólo se hace en casos clásicos, como Milán para Milano, Londres para London. Los accidentes geográficos suelen traducirse literalmente. Ej.: Dead Sea por Mer Morte “Mar Muerto”.
Dentro de la traducción científica, cabe destacar que usan con frecuencia nombres de sabios para designar las leyes que han descubierto, y la traducción de sus términos no plantea ninguna dificultad: la loi d’Ohm “Ley de Ohm”, por ejemplo, se dice en inglés Ohm’s law y en alemán das Ohmsche Gesetz.

Capítulo 15: Diccionarios bilingües y multilingües

A lo largo de la obra se ha tratado sobre todo el vocabulario de las distintas lenguas y más tarde se ha ido mencionando el estilo de estas, simplemente porque el objetivo es ir informando de estos aspectos empezando desde el más sencillo y terminando en el más complejo. El tema del vocabulario es muy importante y por eso en uno de los primeros capítulos se menciona una obra que trata la cuestión de los diccionarios: La traduction dans le monde moderne, de Cary.
Los diccionarios, sobre todo los bilingües, han sido prohibidos en la mayoría de los centros escolares para los exámenes, ya que se supone que el alumno debe superar las pruebas sin la ayuda de estos traductores manuales que, en ciertas ocasiones, contiene varios errores en sus definiciones. El grado de seguridad de los diccionarios bilingües depende de la naturaleza del término de la lengua original: si es monosémico no requiere ningún problema, porque todos los diccionarios van a hacer la misma traducción; en cambio si es polisémico, el diccionario proporciona varios sinónimos de los cuales el que más fiabilidad tiene es el primero.
Ya que en los diccionarios bilingües existen varias dificultades para encontrar un significado que se adapte bien a la realidad, en los multilingües es mas complicado todavía, ya que trata con más lenguas y hay que encontrar un significado que se adapte.

Capítulo 16: La documentación multilingüe

Dado que los diccionarios actuales no dan la suficiente información acerca de la traducción de los términos, los traductores tienen que recurrir a otras fuentes para realizar su trabajo, por eso tienen que estar especializados en el tema que vayan a tratar, porque de esta manera tendrán que usar menos estos recursos. En ocasiones los contratantes del servicio ofrecen los recursos a los traductores para que les resulte más fácil el trabajo y, así, terminarlo antes.
Existen varios recursos a parte de los diccionarios. En primer lugar encontramos las enciclopedias, que pueden servir de gran ayuda a los traductores aunque estén dirigidas a lectores no especializados. Pero para el uso se estas se necesita que tanto la enciclopedia de la lengua original como la de la lengua terminal sean equivalentes tanto en volumen como en dificultad para comparar los términos. En segundo lugar encontramos las monografías y manuales, de los que se podría decir que son documentos mas especializados y por lo tanto de mejor uso para los traductores; en ellos encontramos un temario más universal en cuanto a temas que conciernen al ser humano.

Capítulo 17: Nomenclatura y terminología

Entre los diccionarios bilingües y los multilingües existen una serie de auxiliares que servirán al traductor de apoyo, entre los que encontramos la nomenclatura y la terminología. La nomenclatura son los medios y métodos que permiten distinguir entre los objetos que forman parte de un mismo conjunto. La terminología, por el contrario, trata de identificar un término definiendo la noción que representa.
Para usar estos auxiliares de la lengua existen varios recursos. Entre ellos encontramos los catálogos y repertorios, cuya fidelidad dependen del grado de dificultad que tenga el texto que se quiere traducir y el nivel que tenga el traductor. Tienen gran importancia los léxicos ilustrados, ya que las imágenes ayudan a la compresión de ciertos términos; un ejemplo de una obra de léxicos ilustrados es el Léxico ilustrado del automóvil. También podemos destacar los diccionarios unilingües, que tan solo dan una definición para describir un término, lo que les distingue de las enciclopedias.

Capítulo 18: El vocabulario de la química

El estudio de la química es más sencillo, ya que su vocabulario solo atiende a términos monosémicos. Los nuevos términos como hidrogeno o nitrógeno han hecho desaparecer los términos que se han usado desde la antigüedad, aunque aun se conservan algunos como alcali volatil “álcali volátil”por ammoniaque “amoníaco”.
También podemos mencionar el vocabulario de la mineralogía, ej.: galene “galena” (alemán Bleiglanz): sulfure de plomb “sulfuro de plomo” (Pbs).
En este campo de la nomenclatura de la química, debemos decir que el inglés y el francés siguen un modelo casi similar en cuanto a las formas, mientras que el alemán se aleja un poco de estas lenguas ya que recurre al uso de raíces germánicas.

Capítulo 19: Normalización y documentación

La documentación esta determinada por la normalización, que la organiza según las normas técnicas o físicas. Existen unos documentos de normalización internacional que representan una de las fuentes más cómodas para el traductor. Se presentan de forma bilingüe, en inglés y en francés. También existen normas nacionales, es decir, unilingües, que en ocasiones resultan más eficaces que la normalización internacional, ya que resulta más fácil establecer normas dentro de un mismo país con una sola lengua que establecerlas en dos o más lenguas.

Capítulo 20: Terminología y normalización

Las normas establecen que es mucho mejor buscar el significado de los términos en un diccionario unilingüe que en uno bilingüe o multilingüe, ya que solo ofrece una definición, lo que nos ahorra identificar los términos con el contexto en caso de confusión.
La terminología moderna no siempre ha sido aceptada por la ciencia. Es lo que intenta explicar Cary en La tradiction dans le monde moderne, donde muestra su incomprensión sobre los problemas de la ciencia. Ej.: “La terminología constituye cada vez mas el objeto de un estudio especial, desconocido para la mayoría de los mortales. Sólo se apoya en el uso para apartarse de él”.
En 1938 salió la primera edición del VEI (Vocabulario Electrotécnico Internacional), en el que aparecen unos 2000 términos técnicos y científicos en inglés y francés traducidos al español, alemán e italiano. La segunda edición fue considerablemente ampliada, ya que incluía 14000 términos, repartidos en 25 capítulos nuevos.

Capítulo 21: Transcripción y transliteración

Transcripción y transliteración es escribir, en un alfabeto dado, palabras escritas en otro alfabeto que utiliza caracteres diferentes. En la literatura científica y técnica por ejemplo, la más frecuente es la transliteración de los caracteres cirílicos en caracteres latinos. Este tipo de transcripción se suele hacer entre lenguas que comparten ciertos aspectos fonéticos o que son parecidos, como es el caso del español y el italiano.
Sin embargo, la transliteración acarrea algunos problemas, ya que algunas lenguas poseen signos diacríticos, como el acento en español, que a la hora de pasar de un alfabeto a otro hay que tener muy en cuenta porque son importantes para aprender una lengua. Ej.: “Nos parecería anormal que un extranjero los descuidara hasta el punto de escribir la ciudad de Mâcon y maçon de las misma manera”.

Capítulo 22: Magnitudes y unidades

En la gran mayoría de los textos técnicos aparecen términos de magnitudes o unidades. Por lo tanto el traductor se verá obligado a manejar términos de esta índole. Estas traducciones pueden plantear varios problemas, ya que las magnitudes se traducen de diferentes maneras. Hay algunas que son similares en casi todas las lenguas, como en el caso del métre, que se dice Meter en alemán, metre en inglés británico (pero meter en Estados Unidos) y metro en italiano y en español. Sin embargo, los prefijos de los caracterizadores de los múltiplos y submúltiplos son comunes a todas las lenguas.
Para escribir unidades en otras lenguas hay que seguir una serie de normas:
- Los nombres de unidades son siempre nombres comunes, incluso cuando derivan de nombres propios, por lo tanto deben empezar con una minúscula: ampère “amperio”.
- Los nombres de unidades en plural siguen las reglas de la gramática: mètres, volts, chevaux… “metros, voltios, caballos”,
- Los nombres de las unidades correspondientes a una magnitud que es el producto de otras dos magnitudes se forma uniendo con un guion los nombres de ambas unidades.

Capítulo 23: Símbolos de magnitudes y de unidades

Las magnitudes y los símbolos pueden representarse mediante símbolos. Los de las magnitudes suelen coincidir con sus iniciales, aunque no tiene por qué ser así y normalmente se expresan en letra cursiva. Los de las unidades dependen de los países, por ejemplo, se pueden encontrar en letra cursiva o expresado con letras góticas.
Internacionalmente, a la hora de expresar las magnitudes y las unidades dentro de una frase o un contexto, siempre se escribirán con letras, mientras que cuando siguen a una cifra, siempre aparecerá su símbolo.
Sin embargo, dentro de la denominación de cada país, encontramos algunas normas y usos especiales de los símbolos. Ej.: “Tal es el caso del símbolo mn para minuto, empleado en Francia en concurrencia con min, pero este ultimo figura en el decreto del 4 de diciembre de1975 sobre las unidades de medida”.

Capítulo 24: Abreviaturas y siglas

Las abreviaturas de los textos técnicos y científicos comprenden normalmente las abreviaturas de los términos del vocabulario común. La mayoría de las veces se forman por la reducción de la palabra a las primeras letras de la misma o a la inicial simplemente; pero a veces también surgen por yuxtaposición, cuando se toman solo unas consonantes que representen claramente a la palabra en sí. Normalmente se escriben en minúscula, a excepción del alemán y en su mayoría van seguidas de un punto.
Las siglas, al contrario que las abreviaturas, no siempre van acompañadas por puntos y se escriben en mayúsculas, sobre todo cuando se tratan de organizaciones nacionales como AENOR (Asociación Española de NORmalización); o internacionales como ONU (Organización de las Naciones Unidas).

Capítulo 25: Símbolos diversos, puntuación, tipografía

Los símbolos se pueden dividir en dos grandes grupos: los símbolos literales y los símbolos gráficos. Los primeros se encuentran en textos y entre ellos están los símbolos de magnitudes y de unidades. Los símbolos gráficos están enfocados a su uso en los esquemas, en la identificación de aparatos o dispositivos o para las placas descriptivas.
Los signos de puntuación son los mismos en casi todas las lenguas. En ingles, por ejemplo, las comillas se corresponden con las inverted commas; mientras que los alemanes las sitúan a diferentes alturas. Hay que destacar que en las máquinas de escribir, por falta de espacio, se omiten algunos signos, como son los paréntesis. El guion es usado en todos los países para separa una palabra de una línea a otra, lo que no supone ningún problema para el traductor, aunque siempre tendría que recurrir a las normas de cada lengua para asegurarse.
En cuanto a la tipografía, cada lengua tiene un alfabeto más o menos parecido, con las mismas letras; se encuentran diferencias en cuanto a tildes o acentos, incluso letras propias de un solo idioma, como la B del alemán.

Capítulo 26: El traductor

Es inevitable hablar de traducción sin mencionar a los traductores. Como ya hemos dicho, estos deben estar bien cualificados y especializados en la rama que vayan a tratar, aunque a pesar de esto, se siguen contratando a aficionados para hacer estos trabajos aunque no tenga la más mínima idea del trabajo que les han encomendado.
Desde el nacimiento de esta profesión ha quedado una duda en el aire: ¿cómo se hace el traductor? Muchos expertos afirman que es un don como el de las matemáticas, es decir que las entiendes desde un primer momento (es un saber que lo adquieres en la cuna); mientras que otros justifican que es algo que se tiene que ir trabajando, lo que quiere decir que cualquiera que quiera serlo y le pone empeño, podrá ser traductor.
Como hemos dicho anteriormente, el traductor debe tener 4 cualidades: conocimiento sobre la lengua original, conocimiento sobre la lengua terminal, conocimiento del tema tratado y la compresión del estilo de la traducción.

Conclusión

Este trabajo no ha sido en absoluto sencillo, ya que la temática no es demasiado interesante y es complicado resumir tanta materia en tan poco espacio. A la hora de resumir y explicar la obra, he recogido los aspectos que he considerado más importantes y los he resumido como he podido y de la forma más detalla posible.
A pesar de que ha sido un trabajo complicado, me ha servido para aprender varias cosas sobre la traducción, y no solo científica y técnica, si no también de otros campos, ya que en ese sentido la obra se extiende mucho.
He observado que la obra facilita con todo lujo de detalles las características y partes de cada tipo de traducción y me ha gustado, ya que me ha hecho mas llevadera la lectura y mas compresible.