Diccionario socioprofesional del traductor

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Autor/a/es: Rosa Luna y Mary Ann Monteagudo
Editorial: Creativos Perú
Año: 2015
Perú
Idioma/s: Español
Nº de páginas: 199
ISBN: 9786120019412

Por Víctor Escalada Pérez

Introducción

El Diccionario socio-profesional para traductores se puede considerar una herramienta bastante útil para todo aquel que esté interesado en el tema de la traducción. Como su propio nombre indica, se trata de un diccionario, pero no de uno cualquiera. Todo lo que está recogido en él son términos relacionados en mayor o menor medida con la traducción. Tal como se indica en el prólogo, el propósito de esta obra, elaborada por las autoras peruanas Rosa Luna y Mary Ann Monteagudo, es hacer llegar el tema de la traducción a la mayor cantidad de gente posible, en un sentido terminológico. Así mismo, la claridad en las definiciones de cada término, así como la inclusión de las diferentes acepciones que pueda tener cada palabra, facilita su lectura y comprensión, algo importante si se quiere que la información pueda ser entendida con facilidad por todo aquel que lo lea. Tal como también se menciona, el libro está dirigido en general a cualquier tipo de persona, trabaje en lo que trabaje, o sea de donde sea. Se comenta la posibilidad de ediciones en otras lenguas, aunque de momento, esa idea se aplaza.

Resumen

La obra comienza haciendo referencia a la mítica torre de Babel. La Biblia dice que la humanidad pretendió construir una torre gigantesca, tan alta que alcanzase el cielo y el paraíso. Esto enfureció terriblemente a Dios, que decidió que algo así no podía suceder. Así que lanzó una “maldición” sobre los hombres, provocando que éstos fuesen incapaces de entenderse entre sí, con lo cual, la construcción de la torre se detuvo. Así dice la Biblia que nacieron las lenguas del mundo. Tiene sentido que se mencione en el prólogo, porque es una manera, aunque algo fantasiosa, de explicar la diversidad de lenguas, además de ser la primera que se dio.
Se menciona a continuación que un mismo concepto se expresa de formas muy distintas en las diversas lenguas existentes, lo que dificulta su comprensión. Se comenta que esa es una de las principales razones por las que se ha elaborado este diccionario, que se plantea como algo más que un simple material de consulta. Transmite ordenadamente los conceptos más importantes de la traducción en general.
A la traducción, rara vez se le ha dado la importancia que debería dársele. Este diccionario pretende, a su manera, acabar con los prejuicios sobre la traducción que aún puedan existir, “cubrir ese vacío”, según palabras de las autoras. Los términos usados son de la máxima actualidad, para que puedan ser entendidos con la mayor facilidad posible. Se plantean hacer nuevas versiones en otras lenguas, y una versión digital. El mayor interés de este diccionario es resaltar la importancia del conocimiento de la traducción y “elevar” el concepto que la gente tiene de los traductores.
No es la primera vez que se intentan recoger en un libro el máximo número posible de términos traductológicos, pero sí que es la primera vez que se recogen tantos. Además, sí que es un método bastante reciente. No recoge absolutamente todos los términos traductológicos, pero sí los más representativos, sobre todo en el ámbito del mercado laboral. Está redactado de manera que llegue sin problemas a cualquier colectivo. Son un total de 306 términos, agrupados en los campos académico, empresarial, gremial, institucional y profesional. También ayudan las notas y remisiones que acompañan a cada término, haciendo referencia a otros términos relacionados.
Como en cualquier otro diccionario, los términos están ordenados por orden alfabético. Pero no hay separación entre letra y letra, como suele ser habitual en un diccionario, sino que aparecen todas seguidas.
A lo largo de la historia, la traducción y la interpretación han tenido numerosos detractores. Muchas veces se ha hablado de que algunos conflictos bélicos, o problemas sociales a una escala menor, se debieron a un error de traducción. Durante mucho tiempo, los traductores fueron considerados prácticamente como “bichos raros”, y en muchas ocasiones, perseguidos por sus ideas. Un ejemplo se puede encontrar en Martín Lutero. Además de ser el fundador de la iglesia protestante, fue uno de los traductores de su época. Entre otras cosas, el Papa le persiguió y excomulgó porque había traducido la Biblia al alemán, desde el punto de vista protestante, no católico, como hubiese permitido el Papa.
Hay más casos de traductores perseguidos o malinterpretados a lo largo de la historia. Hasta hace poco tiempo, apenas se les daba importancia, o directamente no se les daba ninguna. Sin embargo, tras la Segunda Guerra Mundial, se creó la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en sustitución de la fracasada Sociedad de Naciones. Teniendo en cuenta la gran variedad de lenguas y culturas que formaban la ONU, fue necesario un grupo especial de traductores. Cuando alguien en la ONU se dirigía al resto de representantes, eran necesarios varios traductores, para transmitir a cada representante, lo que el otro estaba diciendo, en la lengua de cada uno. De ahí que siempre que hay una reunión de la ONU, se vea a sus miembros con cascos, ya que por por ellos escuchan las traducciones correspondientes.
Como el diccionario está elaborado en parte para resaltar la importancia de la traducción, ya que en varias ocasiones a lo largo de la historia ha habido muchos prejuicios contra ella, finaliza con una conclusión en la que al igual que en la introducción, se vuelve a resaltar dicha importancia.

Conclusión

Rosa Luna y Mary Ann Monteagudo han elaborado el Diccionario socio-profesional del traductor, pretendiendo resaltar la importancia que la traducción y la interpretación tienen en nuestros días. Siempre se ha visto el trabajo de traductor y/o intérprete como uno de muy poca importancia y casi irrelevante.
Sin embargo, hoy en día es cada vez más evidente la importancia y necesidad de la traducción y la interpretación. Ahora, muchas barreras culturales, antes inevitables debido a las diferencias entre lenguas y culturas, van desapareciendo, o al menos haciéndose más pequeñas, gracias a la labor de traductores e intérpretes.