Contribuciones al estudio de la traducción de literatura infantil y juvenil

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Editorial: Cie Inversiones Editoriales Dossat
2000
149 pp.
Por: Raquel García


INTRODUCCIÓN





El argumento central de la obra es la LIJ, más conocida como Literatura Infantil y Juvenil. El texto está dividido en seis capítulos que tratan diferentes características del tema.

Así, el primer capítulo habla sobre el componente icónico, un aspecto fundamental en las obras de Literatura Infantil y Juvenil. El segundo capítulo se centra en los problemas que acarrea la traducción de referencias intertextuales en la LIJ y el conjunto de soluciones de las que disponen los traductores para resolverlos. En el tercer capítulo se analizan el proceso y resultado de la traducción de textos narrativos y teatrales que, durante la época del franquismo, se destinaban al público infantil y juvenil en España. A continuación, en el capítulo cinco, se presenta un estudio de los procedimientos traslativos adoptados para traspasar el lenguaje icónico, las áreas de conocimiento overt y los nombres propios al español.


RESUMEN






1.1 CANON Y PERIFERIA EN LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL: MANIPULACIÓN DEL MEDIO VISUAL.

La literatura infantil y juvenil tiene dos destinatarios: el adulto censor y el receptor primario. Al serle atribuido a este último unas habilidades limitadas y ser considerados la mayor parte de textos de LIJ de carácter didáctico, suelen producirse sustituciones de largas descripciones y estructuras narrativas sofisticadas por construcciones sencillas y otras unidades como ilustraciones elementos graféticos.

Existen diferentes ejemplos de textos que, dependiendo de su adaptación literaria al contesto infantil y juvenil, cultural, cronológico, etc., han tenido más o menos éxito. Este es el caso de la famosa novela Robinson Crusoe, cuya primera traducción a la lengua alemana tuvo un éxito muy escaso por no haber sida capaz de adaptarse a las exigencias de los lectores.

Hay novelas que se adaptan también a un determinado rango de edad dentro de la categoría de Literatura Infantil y Juvenil como, por ejemplo, las tres “Alicias” de Caroll, donde las ilustraciones de “Alice’s Adventures Underground” y “Alice’s Adventures in Wonderland”, de carácter casi caricaturesco y en blanco y negro, están adaptadas a un público de mayor edad que el de “The Nursery Alice”, cuyas ilustraciones están mucho más trabajadas y en color. La edición española que se publicó en Barcelona en 1927 contaba con adaptaciones temporales, geográficas y culturales, como la sustitución de la baraja francesa, desconocida en el país, por cartas de la baraja española.

Pero el fenómeno de la adaptación de novelas puede darse también a la inversa. Esto es, a novelas que inicialmente se crearon para ser leídas por jóvenes o niños se les añaden características satíricas que solo los adultos son capaces de comprender. Así, la novela Der Struwwelpeter (El Despeluzado), se utilizó para satirizar a los gobernantes alemanes personificando como “El Despeluzado” al Kaiser Wilheln (Guillermo) o al propio Hitler.

Se da también casos en la LIJ en los que la fusión entre texto e ilustración es tal que no puede modificarse su matriz sin convertirla en una obra distinta, ya que en este tipo de narraciones, al haber preferencia del uso del “showing” frente al “telling”, muchas de las descripciones del texto están implícitas en su forma y se producen pérdidas de información si la traducción o adaptación del texto no es buena. También existen problemas en la colocación de elementos en el texto. En el caso de Trough the Looking Glass, en la versión original, aparece la imagen de Alicia atravesando el espejo en una cara del libro y, en la cara opuesta, aparece por el otro lado. Ese efecto tridimensional se pierde en algunas traducciones españolas o francesas, en las que Alicia atraviesa el espejo y aparece en la cara de enfrente, no en la opuesta.

Las modificaciones de obras no canónicas por razones comerciales o por motivos étnicos suelen ser también frecuentes. Vemos un ejemplo claro en la obra Charlie and the Chocolate Factory, donde se omitieron las referencias al origen africano de los Oompa-Loompas y su color de piel y, en consecuencia, se modificaron las ilustraciones.

1.2 KONRAD, PINOCHO Y EDIPO. LA INTERTEXTUALIDAD EN LA TRADUCCIÓN DE LA LITERATURA INFANTIL.

La intertextualidad implica referirse dentro de un texto a otros textos, ya sea una cita literal señalada o camuflada, una parodia o una alusión de un autor a otro texto suyo. Los motivos pueden ser sátira o ironía, humor, una manera de hacer brillar la sabiduría del autor o poner en duda la del lector, etc. La intertextualidad puede ayudar a hacer más estrecha la relación entre autor y lector.

La intertextualidad en la LIJ puede llegar a causar alegría o interés en el público al hacer referencia a algo conocido, en el primer caso, o desconocido. Así, el autor debe decidir si lo que quiere es acercar la cultura ajena de donde procede el texto al lector o si, por el contrario, prefiere adaptarlo para acercarlo al público. El traductor ha de tener en cuenta las posibles connotaciones y doble direccionalidad del texto (que se dirija simultáneamente a más de un tipo de lector, en este caso niño y adulto).

Konrad oder Das Kina aus Konservenbüchse (Konrad o el niño que salió de una lata de conservas) ya es un clásico de la literatura infantil moderna. Konrad es un niño perfecto salido de una fábrica y enlatado para ser entregado a sus padres con las instrucciones de uso incluidas. Es un libro que se puede leer como parodia de los textos educativos del s. XIX y, en especial, de otro clásico de la literatura infantil: el títere Pinocho, referencia intertextual que será entendida por un público amplio. Sin embargo, el libro incluye más alusiones, como la que hace a la leyenda popular de los Heinzelmännchen (duendes) de Colonia y al anteriormente mencionado Struwwelpeter, las cuales pasarán desapercibidas para la mayoría de los lectores infantiles.

Olfi Obermeier und der Ödipus (Olfi y «el Edipo ») cuenta cómo un muchacho de catorce años que descubre que su situación familiar –único varón en una casa con siete mujeres- es muy propicia para causarle graves problemas de identidad personal y sexual. En la historia se incluyen alusiones a obras de famosos psicoanalistas y a la historia del propio rey de Tebas.

En uno de los libros más famosos de la literatura infantil, el Pinocchio de Carlo Collodi, se hace referencia a los cuentos populares o cuentos de hadas. Éstos se adaptan en las traducciones en función a las convenciones de llegada como “Érase una vez…”, “Es war einmal…”, etc.


1.3 TRADUCCIONES CENSURADAS DE TEATRO Y LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL EN LA ESPAÑA DE FRANCO.

Comenzaremos este apartado comentando que la posibilidad de encontrar re-traducciones actuales de textos que fueron modificamos por la censura del franquismo es mínima. Como mucho se nos ofrecen productos “recauchutados” en los que se insertan fragmentos omitidos en el pasado, puesto que la producción de una nueva traducción no se suele ver como una necesidad.

Todo producto cultural distribuido en España a partir de 1939 pasó indefectiblemente por el tamiz censor en el que quedaron marcas de procesos textuales que nos permiten hoy reconstruir en parte el contexto en el que fue surgiendo la cultura traducida en nuestro país. Los archivos de censura nos ayudan a completar inventarios bibliográficos ya existentes, así como a crear otros nuevos, a enriquecer nuestro conocimiento contextual respecto a cómo surgieron todos estos productos traducidos y censurados y a profundizar en cuestiones como qué se tradujo y quienes fueron los traductores.

Lo primero que tenemos que plantearnos para poder hablar sobre las traducciones de teatro en la época de Franco es: ¿existió?. Podemos casi certificar su ausencia del panorama editorial. En cambio, hubo mucho teatro que existió solo en escenarios o en un libreto sin llegar a ser impreso además de las ediciones que, tras pasar por el aparato censor, no llegaron a existir para más público que el propio autor o traductor. Aun así, la mayoría de las piezas teatrales que llegaban a representarse en la etapa franquista lo hacían con el visado de “autorización para mayores de 18 años”. Algo cambió en la época de los cincuenta, cuando se crearon los Premios Nacionales de Teatro Infantil y las subvenciones, un síntoma claro de voluntad de apoyo al sector.

Una de las primeras obras de TIJ que llegó a escena en la época franquista fue una pieza adaptada para una representación en catalán, que a su vez parte de una adaptación al español de la correspondiente traducción de una obra clásica de la literatura inglesa: Alicia en terra de maravilles. Uno de los tres informes preceptivos, después de un exhaustivo análisis, concluyó que no había nada censurable en la versión teatral y calificó el texto para todos los públicos, sin supresiones.

Frente a la supuesta inexistencia del teatro infantil, parece más evidente la existencia de la narrativa traducida y censurada específica para niños y jóvenes. Un caso curioso en la LIJ de la época franquista es el de la obra Cuentos de Alhambra, de Washington Irving, quien ni aparecía en la nómina de autores anglosajones estudiados y registrados. El motivo era, al parecer, su consideración como autor clásico norteamericano. A pesar de ello, se publicaron diversas ediciones de la obra dirigidas a niños y jóvenes y se importaron reediciones desde Argentina. A mediados de siglo la obra de Irving se encontraba totalmente integrada en la corriente editorial de LIJ, con una presencia consolidada y continuada. Habría que esperar hasta el año 2000 para encontrar una renovación textual de la obra bajo el nombre de Los cuentos de la Alhambra para niños.

La LIJ traducida, así como los espectáculos teatrales para niños y jóvenes se entienden y estudian mejor en relación con la literatura o el teatro traducidos en general, ya que la la noción de traducción está íntimamente ligada en la LIJ a la adaptación.

Al tratar de la LIJ en nuestro país en la época de Franco, sabemos que estudiando la combinación inglés-español estamos apuntando al objetivo más voluminoso. Pero ya desde comienzos de la década de los sesenta no podemos ignorar las traducciones al resto de lenguas peninsulares y del resto de idiomas europeos.

1.4 TRADUCCIÓN DE LA LITERATURA PARA NIÑOS. EVOLUCIÓN Y TENDENCIAS ACTUALES.

La gran influencia de la literatura extranjera, incluida la inglesa, empezó con las traducciones de autores franceses de los siglo XVII y XVIII. Fue el editor Saturnino Calleja quien dio a conocer a los niños españoles todo lo que se había escrito en el mundo para ellos. Así, apareció la Biblioteca Perla, primera serie de la Biblioteca de cuentos para niños editada en Madrid de 150 tomos, con las traducciones de los cuentos de Andersen, de los hermanos Grimm, Robinson Crusoe, etc. Aunque la editorial Calleja tenía la mala costumbre de no citar el nombre de los traductores.

En los años cuarenta se reeditan algunas obras ya publicadas a principios de siglo. Al reinar la censura en esos momentos, los temas favoritos para traducir eran de aventuras o religiosos o ambientados en países orientales y también las famosas series juveniles.

En los años sesenta siguen triunfando las serie juveniles. Pero es en esta época tambien cuando se empiezan a traducir los libros para los más pequeños y se llega a los setenta con el concepto de la importancia de las ilustraciones para ese tipo de lectores. Durante esos años empiezan a aparecer las series de animales.

Tras el reestablecimiento de la democracia en España se aprecia una apertura al exterior. La desproporción entre las traducciones y la producción nacional fue tal que no se tardó en decir que España era un pais de traducciones. Aparecen las serie de Tintin, Astérix, las obras fantásticas de Tolkien… En el periodo de ochenta y noventa aumenta el numero de traducciones de LIJ.

En la actualidad la literatura infantil no se considera un género diferente de la literatura para adultos, solo que sus características lingüísticas son diferentes y, sobretodo, tiene un tipo de lector peculiar. Siendo esto así, se consideran elementos fundamentales a la hora de traducir LIJ el punto de mira, situándose siempre en la posición de los niños; que la lectura sea natural, como si estuviese escrito en la lengua término; la sincronía entre el texto y las ilustraciones. En relación con esto ultimo tenemos que tener en cuenta que la tendencia en los años sesenta y setenta era la de adaptar a la cultura meta el texto origen, cuando ambos tenían poco en común. A partir de los años ochenta notamos un respeto hacia las diferentes culturas originales, que se toman como una especie de modelo. Es la época del internacionalismo.

En cuanto a la aceptabilidad, hoy en día se considera que el traductor debe realizar todos los cambios que considere oportunos cuando supone que al niño le faltan conocimientos y cuando la “no traducción” de ciertas referencias culturales implicara que el texto quedara incomprensible.

Podemos decir que ya han quedado atrás aquellos tiempos en los que el nombre del traductor ni siquiera aparecía en las traducciones. Ya ha llegado el momento en el que su nombre aparece incluso como el de segundo autor.


1.5 ESTRATEGIAS DE TRADUCCIÓN DE LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL Y UN FACTOR CLAVE, LA COHERENCIA.

Cuando se trata de literatura infantil y juvenil traducida, el traductor actúa con mayor libertad de lo que lo haría si estuviese trasladando una obra de adultos. La finalidad de esta actitud es ofrecer un lector con una experiencia limitada un libro que sea capaz de entender. Así, existen multitud de grados de manipulación más o menos justificables.

Como ejemplos de traducción de LIJ nos pone dos reformulaciones modernas de textos clásicos: Cinderboy o Ceniciento y Snow white and the Seven Aliens o Blancanieves y los siete alienígenas. En ambas obras existen trasvases de sonidos (música, onomatopeyas, ruidos…) que constituyen un problema para el traductor, quien puede elegir entre buscar un equivalente, adaptar la ortografía o mantener la forma original. En la actualidad la norma parece ser el empleo de formas castizas o equivalentes. En cambio, el traductor de Cinderboy no se ha limitado a transcribir las formas onomatopéyicas del original, sino que las ha sustituido por otras que no resultan ajenas al lector español. Sin embargo, se pierde en parte el significado de magia que ayuda a evocar la primera partícula onomatopéyica inglesa y se reduce considerablemente la variedad de formas en español. En Snow white and the Seven Aliens el mediador se decanta por la trascripción literal de las formas onomatopéyicas originales.

Son un problema en las traducciones también las áreas de conocimiento overt o cultural constraints (conjunto de dimensiones en las que los miembros de dos culturas difieren). A los traductores no les resulta difícil localizar estos elementos, sino decidir hasta qué punto son desconocidos o familiares para el destinatario de la traducción y qué estrategia debemos emplear. Se tiende a respetar los elementos que remiten al sistema origen. En los casos en los que se produce un choque cultural se tiende a la eliminación o a la explicación. Por ejemplo, en Ceniciento, el traductor optó por respetar la mundialmente conocida costumbre anglosajona de tomar el té. Si embargo, en Blancanieves y los siete alienígenas el mediador seleccionó las estrategias de eliminación y sustitución.

En cuanto a los nombres propios, en el género infantil, la traducción sistemática y/o la adaptación morfo-fónica es la norma en la actualidad.


COMENTARIO






La intención de Contribuciones al Estudio de la Traducción de Literatura Infantil y Juvenil es mostrar la diversidad de líneas de investigación de los estudiosos de la traducción de LIJ, así como profundizar en el conocimiento de este tema que, tradicionalmente, ha quedado relegada a un segundo plano.
El primer capítulo tiene como objetivo recordar a mediadores y editores de LIJ la importancia de la consideración conjunta de texto e ilustración para lograr una traducción de calidad. Las obras de Christine Nöstlinger y sus traducciones al español y al catalán permiten al autor del segundo capítulo exponer tanto los problemas de traducción de referencias intertextuales en la LIJ como sus soluciones.

En el capítulo tres, y gracias al análisis de la documentación dejada por el filtro franquista en sus archivos de censura, conocemos no sólo el proceso sino también el resultado de la traducción de textos narrativos y teatrales que, durante esta época, se destinaban al público infantil y juvenil español. En el cuarto capítulo se ofrece un recorrido por la historia de las traducciones de LIJ en España, desde el siglo XIX hasta nuestros días. Asimismo, se analizan factores como la aceptabilidad del texto meta, la adaptación y el intervencionismo del traductor.

El capítulo cinco presentará un estudio de los procedimientos traslativos adoptados para trasvasar el lenguaje icónico, las áreas de conocimiento overt y los nombres propios en la traducción al español de dos versiones modernas de clásicos de LIJ en lengua inglesa. Con este estudio se pondrá de manifiesto la relevancia de la coherencia, a veces olvidada en el proceso traductor, aunque vital para construir la norma inicial elegida.

Los cinco estudios que aquí se presentan suponen un avance más en la lucha por una consideración digna para la modalidad de traducción de LIJ, que abre mundos nuevos para las nuevas generaciones.


CONCLUSIONES





Contribuciones al estudio de la traducción de la literatura infantil y juvenil me ha parecido un libro interesante, que varía la percepción del tema en capa capítulo, e incluso dentro de los mismos, por el hecho de contar con tal cantidad de autores y, por tanto, de opiniones.

La cantidad ingente de menciones y comparaciones entre obras infantiles, la mayoría desconocidas para mi o poco investigadas hasta ahora, me ha hecho darme cuenta de que a los traductores apenas se les ha reconocido su trabajo, siendo este completamente necesario para el correcto desarrollo de la LIJ.