Historia de la traducción



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Autores: Brigitte Lépinette y Antonio Melero (eds.)
Editorial: Facultad de Filología de la Universidad de València.
Año: 2003
España
Idiomas: Español, francés y catalán
Nº de páginas: 305
ISBN: 84-370-5777-9

Por Alberto Martín-Mora Flores

Introducción


En este libro se tratan aspectos muy diferentes de la traducción, pero todos, en su conjunto igual de atrayentes e importantes: desde los principios de la traducción en Oriente Medio, pasando por el difícil proceso que supuso la llegada a América de Colón, hasta llegar al análisis de obras originales de autores como Poe con sus respectivas traducciones. No pueden citarse todas las fascinantes historias y estudios que se incluyen pues no son pocos. Sin embargo, cada uno de ellos tiene un sentido especial que apelará rápidamente la atención del lector.

Resumen

1ª Parte: Un quehacer olvidado: los intérpretes-traductores de navíos

Por Santoyo, J.C.
Durante esta primera parte del libro se explican las pequeñas etapas que ha llevado a cabo la traducción a lo largo del pasado. Ya desde el siglo IV a.C. hay vestigios de numerosas intervenciones de intérpretes entre los idiomas griego-persa o griego-mesineco. En el siglo IV d.C., sobre el 382, aparece uno de los traductores más notables quizá de toda la historia, Hunayn ibn Ishaq que fue intérprete de varios califas.
No obstante, el mejor momento de la interpretación, el Siglo de Oro, comienza en el año 1492, con la llegada de Colón a América. Los exploradores podían usar diversos medios para comunicarse con los indígenas cuando llegaban a nuevas tierras. Colón, hasta que tuvo la suerte de encontrar naufragantes hablantes del español en su camino por tierras de las Indias, solía comunicarse mediante signos.
Entre los siglos XVI-XVII destaca el traductor Diego Maldonado, que viajó por toda Francia, sobre todo por Nantes, como secretario-intérprete en la embajada española. Otro traductor importante fue Juan Cruzat, que fue, supuestamente, intérprete de portugués, castellano, vascuence, inglés, francés, italiano, alemán, flamenco, polaco, latín e incluso del poco conocido ruteno. A parte de ello, la verdad es que hay pocos documentos en cuanto a traducciones se refiere, la gran mayoría hace referencia a actos producidos por la antigua Secretaría de Interpretación de Lenguas.
En el siglo XVIII se empieza a promover internacionalmente el mercado, en este caso, de navíos. El puerto de Bilbao se convirtió en uno de los más importantes de Europa, por lo que tuvo la necesidad de incorporar a 4 intérpretes, que debían ‘’ser fieles, leales, de buena opinión, fama y prudencia’’ y conocer las lenguas más importantes del continente. Los intérpretes de navíos continuaron su actividad en continuo aumento durante el siglo XIX.
Todo cambió pasada la Guerra Civil. Con el régimen autárquico de Franco, el comercio internacional se paralizó, quedando el puerto vasco casi sin productividad por la peligrosidad de los mares. Muchos de los intérpretes, que poco papel tuvieron durante el régimen, fueron fusilados.

2ª Parte: Un diccionario catalán-alemán de 1502: ¿Un recurso para la traducción?


Por H. J.NiedereheGracias a la italiana Alda Rossebastiano somos conscientes del primer diccionario catalán-alemán, con el título Uocabolari molt profitos per apendre Lo Catalan Alamany y lo Alamany Catalan y publicado por el alemán Johann Rosenbach, que vivió en Barcelona y Valencia. El autor utilizó el diccionario italiano-alemán Solenissimo Vochabuolista, impreso en 1479 por Domenego de Lapi, como una fuente directa para crearlo.
Este diccionario contaba con una organización diferente a las de la época. Se dividía en dos partes; la primera con una subdivisión de 56 capítulos y la segunda con 8. No se ordenaba de forma alfabética, sino que se estructuraba según los grupos: religión, casa, animales, etc. Ludwig Klaiber había constatado que tanto el diccionario italiano como su derivado catalán tenían la organización de los grupos en el mismo orden. Este diccionario estaba dirigido, en su mayoría, a los comerciantes, ya que eran los que viajaban por aquel entonces, aunque también a los artesanos. Ambos diccionarios son útiles para aquellos que no han ido a la escuela y fueron utilizados tanto para traducir conversaciones como para aprender nuevos idiomas.

3ª Parte: Notas sobre la traducción científica y técnica en el siglo XVIII

Por J. Gómez de EnterríaEl siglo XVIII significó para España el momento del cambio en cuanto a lo científico y tecnológico. Debido a las corrientes renovadoras e ilustradas, en España, y tras varias décadas de retraso con respecto a otros países de Europa, se produce la llamada Revolución Científica.
Evidentemente, esto trajo consigo un aumento en el número de traducciones, ya que todos los textos que leer y estudiar provenían de otros países europeos. Gracias a ello, en España hubo un enorme aumento de las traducciones de Botánica, Medicina, Matemáticas, Derecho, Filología, Política, etc. Pero no significó un cambio drástico del siglo XVII al XVIII, sino que durante las primeras décadas, las traducciones se vieron incrementadas; sin embargo, durante las tres últimas décadas, se experimentó un boom de traductores.
Debido al pensamiento religioso de la época, no todos estaban de acuerdo con las nuevas informaciones que provenían del campo de la medicina o la biología. No obstante, debido al interés de muchos hacia las enfermedades típicas de entonces, como la peste o la muerte por obstrucción fecal, eran de notable interés todas aquellas nuevas informaciones que posiblemente podían resolver la cura y, por lo tanto, salvar la vida de tantísimas personas.
Francisco Xavier Cascarón y Santiago García han sido considerados los traductores de mayor introducción en el campo de la medicina desde el inglés. De las traducciones de medicina de la lengua francesa hay que destacar a Bartolomé Piñera y Siles.

4ª Parte: Traduction et histoire

B. LépinetteLa traducción no lleva solo consigo un mero intercambio de léxico sino también, de forma prácticamente involuntaria e invisible para el traductor, unas señas de la cultura de la zona geográfica en que el traductor se haya cultivado. Esto ha pasado desde que existe la traducción y es algo inevitable.
De la misma forma que influye la cultura lo hace la política. Los habitantes de un país no pueden tener la misma ideología, aunque tengan el mismo pensamiento que otras personas de distinto lugar.

5ª Parte: Ensayo de un catálogo de las traducciones españolas de obras literarias italianas en el siglo XIX

Mª N. MuñizGracias a la ayuda de muchos contribuyentes, interesados en recopilar y ordenar todas las obras italianas traducidas al español, se ha conseguido al fin reunirlas todas en un solo libro que permite al lector documentarse más fácilmente sobre la literaria italiana del siglo XIX. Esto se ha conseguido tras una costosa y larga investigación en catálogos, en las redes informáticas y, por supuesto, mediante una búsqueda directa en bibliotecas. Y no solo tiene esa utilidad, sino que permite reconstruir todos los hechos históricos sucedidos en Italia.

6ª Parte: L’art militaire dans l’Espagne du XIXème siècle. Traducteurs et traductions du français

Por A. Sierra Soriano
Durante todo el siglo XIX entre España y Francia tiene lugar un amplio intercambio de textos militares, debido a que el país francés tenía información muy importante sobre tácticas de combate, estrategias, desarrollo de maquinaria más eficiente, etc. A lo largo del siglo se produce una traducción constante de textos por parte de traductores españoles.

7ª Parte: José Marchena y la traducción

Por F. Lafarga
Se sabe que José Marchena ha dedicado gran parte de su vida a la traducción. Su período más álgido tuvo lugar durante su estancia en Francia, lugar donde entró a formar parte de la literatura filosófica, sobre todo en el primer tercio del siglo XIX.
Pero no solo hizo traducciones del francés al español, sino que también dedicó un espacio para traducir del italiano y del inglés al francés, además, por supuesto, del latín. Algunas de las obras traducidas por Marchena fueron, en latín De rerum natura de Lucrecio; del francés hay que destacar tres traducciones de los autores más importantes del siglo XVIII que son: Lettres persanes, de Montesquieu; casi toda la obra de Voltaire y Le contrat social, Émile y Julie ou la Nouvelle Héloïse, de Rousseau. También hay que destacar Tartuffe y L’école des femmes, de Molière. Del inglés tradujo al castellano algunos poemas de Ossian y al francés un tratado de Clarke que comentaba la riqueza de Gran Bretaña. Por último, del italiano tradujo un libro de viajes de Paolino de San Bartolomeo.
El pensamiento de Marchena sobre la traducción puede resumirse en cinco aspectos: del texto hay que traducir no sólo ideas y contenido, sino también el estilo del autor; se debe lograr conseguir un resultado prácticamente idéntico al original; evidentemente, se tienen que conocer con profundidad las lenguas tanto de llegada como de salida; crear un texto tiene mucha dificultad, sin embargo, su posterior traducción conlleva, a su vez, muchas más dificultades y objetivos a tener en cuenta; y por último, el orgullo de aportar a tu cultura y nación un poco más de sabiduría. Hay que añadir que estas opiniones ya habían sido expuestas antes por otros teóricos.

8ª Parte: José Antonio Conde (1766-1820), traductor

Por J. Calvo Pérez
Durante el neoclásico español tiene lugar un periodo muy importante para la traducción, que se produce en las tres últimas décadas del siglo XVIII, época en que Moratín traduce a Shakespeare o a Molière, y que es comparable a la de dos siglos antes, cuando Boscán traduce a Castiglione o a Fray Luis de León.
El conquense Antonio Conde fue un ilustre traductor de la época muy menospreciado en varias ocasiones, cuando tradujo la Biblia saltándose La Vulgata. Conde tradujo del griego, latín y hebreo, sin embargo, hizo especial hincapié en el árabe y el persa. Este hombre romántico, expuesto a la búsqueda de la verdad de la verdad, que se casó con la prima del dramaturgo Leandro Fernández de Moratín, será considerado uno de los mejores traductores clásicos de nuestra historia. Era maestro del hepta, octo y endecasílabo, de la literatura latina y griega, y poseía una memoria prodigiosa para los diccionarios; no obstante se vio perturbado por las guerras y por los problemas familiares y personales. Tal vez la prosa no fue su fuerte, pero por el contrario, el verso de Conde llegó a altos niveles, alcanzando su punto álgido en los primeros años del siglo XIX.

9ª Parte: La traducción de Domingo Becerro del Galateo de Giovanni della Casa (Venecia, 1585)

Por C. Calvo Rigual
Sobre Domingo Becerra, sevillano, traductor y poeta, desgraciadamente no se sabe mucho de su vida, aunque se cree que estudió derecho o teología. A finales del siglo XVI podemos encontrarlo en Argel, acompañado de Cervantes donde compartió cautiverio. Hacia la penúltima década del siglo se trasladó a Roma y falleció en fecha incierta, en los últimos años del siglo en Madrid. La mayoría de las obras que publicó, todas ellas en Venecia, capital europea de la imprenta de aquella época, fueron en latín y de carácter religioso, jurídico o médico. Una obra que habrá que destacar es la Arcadia de 1578.
El principal obstáculo que tuvo el Galateo fue sin duda la publicación prácticamente simultánea de Galateo español, de Lucas Gracián Dantisco, que incluía críticas de las ceremonias usadas en España e historietas que hacían más llevadera la obra, consiguiendo al menos diez publicaciones frente a las cuatro de Becerra.
Becerra, en su traducción, se muestra dispuesto a tratar de asimilar lo más posible el texto a la obra original. Un aspecto que resaltar son los errores, que se encuentran en su traducción, debido al desconocimiento de ciertas palabras o expresiones italianas, confusiones de diferente género o simples distracciones que, de ningún modo, quitan mérito a la obra que como Morreale dijo –‘’está hecha con fidelidad, pericia y hasta elegancia’’. En ciertas ocasiones, debido al desconocimiento de palabras, intentó traducir guiándose por el contexto, provocando, a veces, confusiones. A pesar de todo ello, la valoración final es claramente positiva, dando un resultado de gran interés para las traducciones de la literatura italiana en castellano.

10ª Parte: Dinámicas concesivas en francés y en español. Madame Bovary, la regenta y sus traducciones

F. Mª Bango y Mª L. Donaire
En este trabajo se va a llevar a cabo la investigación de los llamados actualmente ‘’conectores‘’, asociados al fenómeno de ‘’concesión’’. Muchas veces, los traductores se empeñan en mejorar los procesos tanto léxicos como sintácticos y acaban olvidándose de este campo tan importante como son los conectores dando lugar a verdaderas incertidumbres a la hora de inspeccionar algunos textos.
Para llevar a cabo este objetivo hemos decidido estudiar las novelas Madame Bovary, de Gustave Flauvert y La Regenta de Leopoldo Alas, muy cercanas cronológicamente y de mismo tema -adulterio en un ambiente de provincias-. Haciendo una comparación de las primera traducción al español con la más reciente nos damos cuenta de que ha habido un cambio bastante importante, teniendo en la primera una mayor síntesis del texto fuente y la segunda una traducción más literal y fiel a la original. No pasa esto, en cambio, en las traducciones francesas, pues todas sus ediciones mantienen el mismo planteamiento.
Habiendo realizado un estudio estadístico de ambos textos, podemos concluir varias observaciones como son la no coincidencia de conectores utilizados en el texto original con el traducido, un mismo conector se traduce por distintas formas, de la misma forma que varios conectores se traducen por una misma forma, etc. Ahora bien, esto puede deberse a un defecto en la traducción o simplemente, particularidades de los conectores en ambas lenguas.

11ª Parte: Análisis de la función rítmica en la traducción de Carlos Olivera (1884) de los Tales de terror de Edgar Alan Poe

Por E. LLácer y N. Estévez
En este estudio se analizan las obras de Poe Novelas y cuentos, traducida por Carlos Olivera en Paris en 1884; la obra conjunta de Fernando Gutiérrez y Diego Navarro Narraciones Extraordinarias y por último y más conocido, Cuentos, obra del maestro Julio Cortázar. Todos ellos tienen como característica común una unidad de efecto, es decir, que están narrados de forma que poseen unos efectos, temas, argumentos, etc., que los aúna a todos, mezclándolos como si fuesen una unidad.
Todos estos textos alcanzan su lugar más tenso al final de la historia, la cual se sucede en un ambiente típico del estilo gótico, oscuro, húmedo, de pocas dimensiones o claustrofóbico, que sumergen al lector en una idea de mundo misterioso atrayendo poderosamente su atención.
En su lenguaje hay una alternancia de las funciones rítmica y expresiva. Este ritmo se consigue mediante la repetición de tipo sintáctico y léxico. En el caso de la función expresiva fue necesario el uso de la repetición y de la aliteración de fonemas.
Conociendo las normas y procedimientos que utiliza Poe y sus traductores podemos concluir que ninguno de ellos es un intento fallido de mejorarlo, sino que cada lengua, dependiendo de la zona geográfica a la que pertenezca, podrá usar un tipo u otro de medios para conseguir la mejor expresión final.