LA TRADUCCIÓN Y LA INTERPRETACIÓN EN ESPAÑA HOY: PERSPECTIVAS PROFESIONALES



Autora: Dorothy Kelly (ed.)
Editor: Comares
Año de publicación: 2000
Idioma: Español
ISBN: 8484440419 ISBN-13: 9788484440413

Por Ángela Fernández




Resumen:



Este libro es una recopilación de las perspectivas profesionales relacionadas con la traducción y la interpretación en España para aquellos que no desean salir del país o no quieren viajar continuamente. La cultura ha trascendido en el ámbito de lo nacional y también de lo local, ha adoptado una dimensión internacional por lo que es importante que los traductores y los intérpretes actúen ante esto ya que son ellos los que pueden solventar esas barreras lingüísticas que dificultan la comunicación. Actualmente, la traducción es una actividad profesional para la que son imprescindibles una formación académica y sólidos conocimientos prácticos de la realidad del oficio pero sobre todo de la moderna tecnología (informática) de la información y de sus aplicaciones lingüísticas específicas. El objetivo de este libro es el de informar a los alumnos de traducción e interpretación la realidad de esta profesión y así saber a que atenerse una vez acabada la carrera, a la hora de formar parte de la vida profesional.
En el primer capítulo (La universidad y la formación de profesionales) Dorothy Kelly nos informa de que la traducción y la interpretación es una de las profesiones más antiguas que se han llevado a cabo aunque no está consolidada. Actualmente, se ha producido un crecimiento en la traducción en todos los países debido al auge de la comunicación internacional, no obstante sigue desprotegida. En España, los estudios de traducción e interpretación aparecen más tarde que en otros países. Aparecen con la Universidad Autónoma de Barcelona en 1973 pero sólo ofrecía especialización en traducción y no en interpretación. A esto le sigue Granada, EUTI (1979), esta vez con especialización en ambas ramas. El tercer centro de especialización fue en 1988 en Las Palmas de Gran Canaria. Estos estudios eran diplomaturas, lo cual, era poco tiempo. En el año 1991, la Ley de Reforma Universitaria aprobada por el Consejo de Universidades pretendía crear la licenciatura, como aspiraba EUTIs. Pretendían que la traducción y la interpretación se enseñase en una misma carrera y no en dos distintas, así la Traducción y la Interpretación se convirtió en una disciplina independiente. Por otra parte, esta ley suponía una desventaja, habría muchos licenciados en esta carrera y no existen puestos de trabajos para todos.
Atendiendo al papel de la Universidad y a la demanda social, la Universidad tiene un papel muy importante ya que facilita los conocimientos y aptitudes necesarios para asegurar un nivel mínimo de calidad en el trabajo, pero esta carrera se completa en las empresas ya que un profesional sigue aprendiendo tras licenciarse. Además las nuevas tecnologías exigen seguir ese aprendizaje.
La primera modalidad de traducción en la que nos vamos a centrar y que se puede practicar en España es la localización, un rico mercado para el traductor técnico. Margarita García Velasco estructura el capítulo de la siguiente pmanera para facilitarnos la comprensión de este campo: antes de nada, nos ofrece una definición de localización, localizar un producto informático consiste en adaptarlo del mercado en el que se ha desarrollado a un mercado en el que se va a distribuir y cuyos usuarios hablan una lengua diferente a la original del producto. Consiste, por tanto, en clonar un producto en un idioma X en un idioma Y. A continuación, nos explica los diferentes productos, tales como el producto de software (cualquier componente instalable y ejecutable de un sistema informático, por ejemplo, Internet, procesadores de textos... todo esto debe ser traducido antes de sacarlo al mercado), el producto de hardware (componentes tangibles de un sistema informático (electrónicos, eléctricos, mecánicos o electromecánicos), por ejemplo, cables, impresora, monitor, unidad de procesamiento, ratón... el hardware también contiene software ya que contiene disquetes que hay que instalar y que se han creado en un idioma en concreto, el cual hay que traducir).
En lo relativo al proceso de traducción en la localización de un producto cabe mencionar que todo elemento informático ha de contar con los siguientes elementos: la caja en la que se embala el producto: el traductor debe conocer bien el producto para no caer en el error de la literalidad, debe ser conciso y traducir el texto que en la caja. Además debe dar con la terminología adecuada ya que el comprador tiene que entender lo que pone; la aplicación que el usuario va a instalar en su ordenador, distinguimos entre software y sistemas de ayuda en línea

  • Software: antes de traducir un software es necesario descompilarlo pero el proceso no es tan fácil puesto que el traductor se encuentra con problemas como, por ejemplo, el traductor tiene la obligación de respetar el número de caracteres debido a razones de funcionalidad o bien problemas como la terminología y no puede acudir a las instrucciones puesto que éstas no se han traducido todavía.
  • Sistemas de ayuda en línea: es un manual de instrucciones electrónico al que el usuario accede desde el programa para resolver cualquier duda sobre alguna opción, botón, o para obtener instrucciones detalladas a la hora de realizar cierta operación. Por ello, el traductor debe tener mucho cuidado a la hora de traducir el apartado denominado “ayuda” puesto que tiene que servir como guía y solución a los problemas que el usuario se encuentre.
El traductor se enfrenta a muchos problemas, poco a poco se inventan herramientas de ayuda como una de traducción asistida llamada CAT (Computer Aided Translation)
Como hemos dicho la traducción es un campo desprotegido y se puede afirmar que en la localización se observa esto claramente, el traductor con formación universitaria específica se encuentra muy desprotegido a la hora de acceder al mercado profesional ya que carece de la experiencia necesaria, esto nos lleva a cuestionarnos cuál es el perfil de un traductor dedicado a la localización. Los requisitos fundamentales para entrar en una empresa de localización son los siguientes: experiencia, coste competitivo, técnica para saber enfrentarse a los problemas informáticos, puntualidad a la hora de entregar los trabajos, calidad, capacidad de trabajo en grupo y conocimientos científico-técnicos.
A la hora de colaborar con una empresa, los traductores suelen colaborar en calidad de free-lance, autónomos independientes.
En el siguiente capítulo Óscar Jiménez Serrano nos habla sobre las nuevas alternativas de especialización para el traductor en España: los concursos y las licencias de telecomunicaciones. A fin de comprender la labor que puede desempeñar un traductor a la hora de afrontar un encargo de las características de un concurso de telecomunicaciones, se debe tener en cuenta que el traductor tiene la función de un mediador lingüístico, llamado también multitasking translator. El traductor técnico está acaparando diversos cometidos que no formaban parte de su patrimonio tradicional. Ante cierto tipo de trabajos tiene que hacer suyas funciones que corresponderían a toda una variedad de perfiles que le son ajenos, en principio. Por un lado se hacen responsables de aspectos estrictamente vinculados a la organización, elaboración del contenido, adaptación y homogeneización del contenido e incorporación e integración de los cambios y además, de la revisión de todo el texto, por otro, las facetas formales del trabajo. Las cualidades profesionales de un traductor deben ser cualidades y conocimientos lingüísticos excelentes de la lengua origen y de la lengua término, capacidades de organización y negociación, tacto y dotes de mando. Son actividades con un carácter mecánico, más entroncadas con el manejo de programas informáticos que con los entresijos de la lengua y no debería ser así según la autora del texto.
Para mantener el hilo de este capítulo, debemos dar la definición de lo que engloban los servicios de telecomunicaciones: “toda trasmisión, emisión o recepción de signos, señales, escritos, imágenes, sonidos o informaciones de cualquier naturaleza por hilo, radioelectricidad, medios ópticos u otros sistemas electromagnéticos”. La labor del traductor en los concursos de telecomunicación consiste en traducir o revisar documentos. Las auténticas oportunidades profesionales nacen de los concursos para la operación de servicios de telecomunicación. Un requisito fundamental es tener conocimientos de la lingua franca de la tecnología: el inglés. Existe una circunstancia práctica que condiciona todo el proceso de traducción o adaptación por el dominio del inglés. Ésto quiere decir que en este tipo de empresas debe haber un traductor para que traduzca del inglés al español los documentos puesto que la mayor parte de la terminología se encuentra en inglés. El problema al que aquí se enfrentan los traductores es que tienen una estructura concreta y preestablecida y además hay que cumplir unos requisitos formales ineludibles. Un traductor debe saber estos requisitos para, así, poder hacer una buena corrección del texto o una buena traducción. Otro problema es la escasez o incluso la inexistencia de fuentes referentes fiables, además, los mismos ingenieros no sabían ofrecerles un significado concreto en español del término en inglés. Existe otro factor que influye de modo directo en esta situación. Normalmente, los “socios tecnológicos”, es decir, los miembros de los consorcios, suelen proceder de los países de habla inglesa (estadounidenses, británicos...) o de países que utilizan el inglés como lengua de trabajo en su entorno (holandeses, italianos...). Todos los documentos que estos consorcios proporcionan están escritos en inglés y el Gobierno, lógicamente, quiere esos informes en español, con lo cual las empresas españolas deben recurrir a los traductores para confeccionar esos documentos. En vista de lo visto, un traductor idóneo tendría las siguientes cualidades: lo aconsejable es contar con un traductor cuya lengua materna sea el español y que tenga el inglés como primera lengua extranjera, que esté curtido en diversos campos y formado en la escuela de la traducción técnica. Éste debe ser capaz de integrar sobre todo los discursos procedentes de la ingeniería de telecomunicaciones y la informática. Este trabajo ha sido realizado a lo largo de estos últimos años por personas que no estaban formadas en la traducción porque lo que en realidad hace falta es conocer el inglés y conocimientos de telecomunicación.
Por el apretado calendario de elaboración (muy variable), la redacción casi paralela del original y de la traducción, la conveniencia estratégica de que los traductores estén en contacto personal y permanente con los especialistas técnicos y con los redactores, y el gran nivel de confidencialidad del proyecto y de su contenido. Por esto, salvo excepciones, se ha llevado a cabo este trabajo en España, concretamente en Madrid.
El siguiente capítulo, escrito por Frederic Chaume Varela, trata sobre los aspectos profesionales de la traducción audiovisual. La traducción audiovisual es una modalidad de traducción que se caracteriza por la particularidad de los textos objeto de la transferencia, que como su nombre indica, aportan información a través de dos canales distintos y simultáneos, el canal auditivo y el visual. Parece ser la acepción con mayor difusión en España ya que encontramos ejemplos como film dubbing, film translation, traducción cinematográfica, film and TV translation, screen translation, media translation, multimedia translation y subtitulación. Las modalidades de traducción audiovisual son el doblaje, la subtitulación, las voces superpuestas, la interpretación simultánea de los textos audiovisuales, entre otros. En España, las más usuales son el doblaje y la subtitulación:

  • Doblaje: consiste en la traducción y ajuste de un guión de un género audiovisual y posterior interpretación de esta traducción por parte de los actores, bajo la dirección del director de doblaje y los consejos del asesor lingüístico. En España, es la forma de traducción audiovisual más extendida.
  • Subtitulación: consiste en incorporar subtítulos escritos en la lengua meta a la pantalla en donde se exhibe una película en versión original. En España, cada vez se torna más popular el subtitulado pues nos encontramos con un conjunto de personas que por razones estéticas prefieren oír las versión original con subtitulados, lo que está desarrollándose cada vez más. Sin embargo, no hay que olvidar que en España predomina el doblaje. La subtitulación conlleva un proceso complicado. El criterio utilizado para decidir si una película se dobla o se subtitula está basado en razones económicas. Actualmente, el problema más importante a la hora de subtitular es el tiempo.
  • Voces superpuestas o voice-over: consiste en la emisión simultánea de la banda en la que se está grabando el diálogo original y de la banda en la que se graba la versión traducida. Para ello, se baja el volumen de la banda original y se sube el de la banda donde se encuadra el doblaje. De modo que el texto original se puede escuchar ligeramente bajo el texto doblado. Esta práctica es habitual en España en la emisión de documentales.
  • Interpretación simultánea: la menos practicada en España. En traducción audiovisual se conoce por interpretación simultánea la interpretación de la película por parte de un traductor/ intérprete que se encuentra físicamente en la misma sala en donde se exhibe dicha película y dispone de un micrófono conectado a los altavoces por donde efectúa su traducción, superponiendo los actores de la pantalla. El traductor no suele tener un guión antes de ver la película, por lo que debe ajustarse al tiempo de la película. Sólo un intérprete para representar la totalidad de actores y el énfasis que estos dan a sus propias voces.
Explicadas las modalidades es digno de mencionar que siempre se ha dado un debate entre subtitulación y doblaje. Los argumentos a favor de que se utilice el doblaje son la inmediatez del sentido, la mejor comprensión y el disfrute sin esfuerzo pero las personas que están en contra del doblaje es que lo consideran una agresión al TO, que privan al espectador de escuchar las voces originales, sus gestos, etc., mientras que las personas que defienden el subtitulado argumentan que se aprenden nuevas lenguas, se percibe la voz del actor principal y se percibe el producto en toda su totalidad. Los argumentos que defienden que el doblaje es la mejor opción afirman que el subtitulado dificulta la comprensión de la obra audiovisual, simplifica mucho los diálogos originales, impide ver la pantalla completa y se pierde visión ya que hay que leer. Ésto es una falsa polémica ya que son dos modalidades de la traducción audiovisual que pueden convivir perfectamente y que tienen el mismo objetivo, es decir, ofrecer un servicio para la mejor comprensión del texto original al espectador.
Un traductor puede trabajar como traductor público, contratado laboral en una empresa o por cuenta propia, es decir, como free-lance. Las empresas no se atreven a contratar a traductores públicos porque este sector es muy cambiante y los estudios de doblaje y subtitulación no pueden planificar un trabajo anual (desconocen qué traducirán y cuándo traducirán) y por lo tanto evitan tener que pagar cada mes a un traductor. Ello obliga a la mayoría de los traductores a convertirse en free-lance y a compaginar este trabajo con otro más estable. Éste es uno de los factores que condicionan la calidad del producto final porque al tener dos trabajos el esfuerzo se dispersa. Todo esto es un déficit en la profesión porque nunca sabes los encargos que les demandarán ni cuánto cobrarán en un año. Ante esto, los traductores se ven obligados a crear sus propias organizaciones para defender sus derechos como trabajadores ya que ni siquiera darse de alta en Hacienda es fácil para ellos. Por otra parte, las tarifas son muy variantes. En España, un doblador cobra por “rollo”, es decir, cada fragmento de diez minutos de película. Las tarifas se dividen en traducción y ajuste o adaptación. También varían dependiendo del género que se traduce y de la dificultad de cada ejercicio. Por lo que respecta a la subtitulación, los traductores cobran por películas o documentales. Se cobra más en el doblaje porque se considera que el esfuerzo de ajuste en doblaje es mayor al de síntesis en subtitulación.
El proceso de doblaje comienza cuando el iniciador manda comprar el texto audiovisual y acaba cuando dicho texto se emite en la lengua meta para los receptores de la cultura meta. Durante ese proceso debe darse un ajuste y adaptación del texto a los sonidos y a los gestos del actor principal. Una de las grandes carencias de la industria del doblaje es que el traductor y el ajustador o adaptador no son la misma persona. El traductor debe confeccionar simultáneamente un producto final, que englobe la traducción, la adaptación y la detección porque no sabemos hasta que punto son defendibles y justificables los cambios que realiza el adaptador. Los adaptadores se quejan de que el traductor hace su trabajo de manera muy literal. Así pues, si el traductor hiciese las dos cosas probablemente trataría de que el texto meta se ajustase al texto original y también a la sincronización labial y oral.
En cuanto a la subtitulación, es menos compleja que el doblaje y no hay tantas figuras involucradas en ese proceso. Se suele respetar el texto del traductor porque en ocasiones, son los traductores quienes sincronizan los subtítulos ganando así el texto coherencia y calidad narrativa. El traductor recibe los encargos de traducción pero no el material necesario para realizarlo ya que recibe muchas veces una cinta y no el diálogo. Si recibe el guión íntegro, debe dividir el texto original para clarificar cuáles serán los subtítulos. Un problema es que no tiene la libertad suficiente para llevar a cabo esto puesto que debe seguir las pautas de longitud y ortotipografía de las empresas. En España, el traductor suele trabajar con un procesador de textos al uso y es el estudio quien incorpora los subtítulos del documento informatizado a la cinta de la película. Además, aquí, todavía se utilizan en algunos lugares una tabla de equivalencias entre los llamados pies (el fotage, que es la medida de la cinta utilizada convencionalmente en todo el mundo), los segundos que duran esos pies y los caracteres que caben en esos segundos. Últimamente, se están abandonando cada vez más el uso de los pies para subtitular teniendo en cuenta la velocidad de la pronunciación sin necesidad de saber de cuántos caracteres disponen.
En doblaje se recibe una cinta de video y una copia del guión mientras que en subtitulado es más común no recibir el guión y tener que traducir directamente de la pantalla. Por último, tanto en uno como otro se dispone de poco tiempo para traducir. Hay una serie de convenciones en el doblaje y en el subtitulado que los traductores deben saber para poder hacer una obra de calidad.
El siguiente capítulo nos ofrece información sobre la traducción free-lance y las agencias de traducción. Cristina García Requena dice que ante la variedad de salidas profesionales que ofrece la carrera de Traducción e Interpretación, los profesionales del tema optan por hacerse autónomos, lo que tiene sus ventajas y sus desventajas.
Fernando Pérez Barreiro reflexiona sobre la traducción en el ámbito de las organizaciones internacionales ya que fue allí donde se configuró por primera vez la traducción como carrera. Cabe destacar que lo que es de indudable valor para el traductor son los instrumentos de ayuda informatizados de todo género, tales como los programas de recuperación de texto y por supuesto los diccionarios. También es importante que el traductor valore la información, es decir, que sepa seleccionar los datos que son correctos o no.
Es digno de destacar el manual de instrucciones para los traductores de las Naciones Unidas que trata con acierto el problema de la exigencia de paralelismo formal. El género epistolar viene al final de la escala de paralelismo y el manual indica que la traducción no tiene que reflejar sino el contenido del mensaje del original de una carta y que todos los aspectos formales de ésta “tienen que obedecer más a las tradiciones epistolares de nuestro propio idioma que a la presentación formal del original, que a su vez será reflejo de las tradiciones epistolares del idioma en que está escrito”. Por tanto, el traductor ejerce el papel de redactor.
Otro factor importante que no hay que olvidar es la fidelidad que es un requisito más importante incluso que el paralelismo. La fidelidad consiste en representar mediante la traducción la intención del autor original, es decir, el traductor debe ser sensible, en caso de que la haya, por ejemplo, a la torpeza de la expresión del autor para así después poder traducir, mejorando el texto original.
En las organizaciones internacionales a diferencia de lo que ocurre en la Unión Europea cobra mayor relieve la condición de lengua universal que tiene el español. El traductor debe ser sensible a esa realidad y estar siempre atento a los usos y particularidades de los distintos países que hablan nuestra lengua, evitando localismos y aprovechando la posibilidad de recoger aportaciones útiles, cualquiera que sea su procedencia. Además el traductor puede encontrarse con textos puramente técnicos y el problema ya no sería únicamente léxico sino también técnico, es decir, debería buscar información e investigar para así llevar a cabo una buena traducción.
El capítulo siguiente trata habla sobre las consideraciones de la profesión de traductor jurado. Roberto Mayoral Asensio afirma que no existe una definición concreta de lo que en realidad es un traductor jurado. La legislación española afirma que un traductor jurado es quien supera los exámenes de la Oficina de Interpretación de Lenguas del Ministerio de Asuntos Exteriores. Esta legislación regula algunos aspectos del examen (un examen para nada completo ya que no evalúa sobre traducción inversa e interpretación y además varía a lo largo del tiempo y no recoge la realidad de la práctica profesional, como conclusión, nunca llega a establecer cuáles son las competencias de estos traductores. La realidad es que los traductores jurados novatos no sabían cómo trabajar tras superar esos exámenes y tenían que recurrir a los veteranos.
Podría abordarse la traducción jurada como aquélla que se ocupa de traducciones oficiales. Pero esto tampoco nos aclara nada puesto que algunas embajadas como RACE también hacen traducciones oficiales. Con lo cual, la traducción jurada es una profesión regulada (la ley establece hasta el texto literal de la certificación del traductor jurado y la información que debe contener su sello) pero no definida. El futuro de la profesión va a depender de si se liberaliza totalmente la profesión o se mantiene bajo control gubernamental, actualmente, el Ministerio de Asuntos Exteriores es la organización que se encarga de la profesión de traducción jurado.
Hay una serie de consejos que un traductor debería haber

Un traductor o intérprete jurado debe aceptar todo lo que llega y pasarlo a un compañero en caso de que no supiese hacer algo. Esa es la práctica del buen profesional ya que si espera a comprobar su capacidad nunca se verá del todo capacitado para llevar a cabo el trabajo.
Deberán aceptar las condiciones que el cliente exige.
Los Intérpretes Jurados deberán respetar el secreto profesional en cuanto a los trabajos que hubieren realizado. Normalmente, no se contrata a traductores profesionales porque se dice que estos no son confidenciales. El traductor que no guarda el secreto profesional es un mal traductor.
El traductor debe ser responsable ya que existen responsabilidades penales y civiles en caso de cometer algún error o inexactitud.
El traductor jurado como experto jurilingüista: fuera del ejercicio propio de su profesión, el traductor puede recibir la consideración de experto en lenguas extranjeras y ser requerido como perito por la administración.
Debe indicar cualquier anomalía que sugiera falsificación y denunciar la comisión de un delito como cualquier ciudadano.
No existe un formato concreto, por tanto, cada traductor realiza su propio formato.
Las tarifas para la traducción e interpretación juradas son libres y las fija cada profesional en el mes de enero comunicándolas a la Subdelegación del Gobierno (Gobierno Civil) correspondiente y al Ministerio de Asuntos Exteriores.
Ser fiel y exacto.
No tomar partido ni a favor de su cliente ni en contra, es decir, ser neutral, debe limitarse a traducir lo que hay en el texto.
Adrián Fuentes Luque nos ofrece en el siguiente capítulo sobre traducción diplomática. Entendemos por traducción diplomática aquella que se realiza en las misiones o legaciones diplomáticas, ya se trate de consulados o embajadas. Este tipo de traducción tiene sus propias reglas y peculiaridades. Además, es necesario especializarse en todo tipo de traducciones, a nivel universal. Como su nombre indica, aquellos que se especializan en la traducción diplomática se ocupan de textos o documentos con categoría de comunicación diplomática entre la misión diplomática en cuestión y el Ministerio de Asuntos Exteriores o viceversa. Ej.: “Nota Verbal”. La confidencialidad es una característica mucho más importante en este campo que en otras modalidades.
Atendiendo a la responsabilidad del profesional en este ámbito, en cuanto a la traducción, la mayor parte del trabajo que se realiza es de traducción, de todo tipo de documento y a un ritmo inverosímil. “Todo tiene que estar para ayer”. En cuanto a la interpretación, casi nada reconocida en este mundo. El problema se encuentra en que pueden contratar a una persona que únicamente conozca idiomas para hacer este trabajo. En lo relativo a la documentación, el problema en este apartado es que no siempre el traductor encuentra la información que busca. Para finalizar, en lo relativo a la investigación/asesoría, el traductor se encarga de elaborar informes de carácter económico, político, etc. sobre el país donde realiza ese trabajo.
El traductor de embajada debe reunir un altísimo acervo de conocimientos y estar muy familiarizado con la situación política, económica y social de su país y de los demás países, en particular el de la embajada para la que trabaja. No es un trabajo reconocido si se tiene en cuenta el nivel de exigencia y la alta responsabilidad (esto es así puesto que no existe un colegio o asociación profesional que vele por sus intereses). No obstante, aprenden cosas en este campo de la traducción que no podríamos aprender en otros campos.
Más adelante, aparece un capítulo de Pilar Arróniz Ibáñez de Opacua titulado “la traducción y la interpretación en la Administración de Justicia”. El trabajo de los intérpretes-traductores al servicio de la Administración de Justicia se desarrolla en el ámbito penal-procesal.
La relación laboral de un intérprete-traductor con la Administración de Justicia presenta tres modalidades:

Intérprete-traductor: free-lance, al que el órgano judicial acude cuando necesita sus servicios.
Intérprete-traductor contratado temporal: aquel que es contratado temporalmente por el Ministerio de Justicia y está adscrito a un órgano judicial determinado.
Intérprete-traductor contratado fijo: éstos acceden a una plaza por concurso-oposición. Teniendo en cuenta que es una labor en la que si cometes un error hay carga penal, es necesario que el examen sea como en EE.UU. y que exija una preparación y una profundidad de conocimientos de los dos idiomas. En España, piden BUP aunque en realidad lo que piden es la Diplomatura de Traducción e Interpretación.
A continuación trataremos los aspectos relacionados con la interpretación y más adelante los relacionados con la traducción.
Aspectos relacionados con la interpretación:
Llevan a cabo su trabajo en tribunales (si atendemos al asunto penal). Tienen que interpretar todo lo que quien le ha contratado dice y se enfrenta a muchos problemas, por ejemplo, los nervios, el poco aislamiento y por tanto, ruidos e incluso, muchas veces, no saben de que va el juicio. Se puede resolver este último problema pidiéndole al juez algunos datos para tener nociones de lo que pasará en el juicio. Sin embargo, no siempre te revelan esa información puesto que son reticentes a ello. Otros problemas podrían resumirse en que el intérprete se somete a distintos niveles de registros ya que no todos los delincuentes son iguales. Para solventar esto, el intérprete debe saber el origen de la persona acusada. Finalmente, el intérprete debe limitarse a interpretar intentando no crear opiniones y mucho menos expresarlas. Además, debe mantener la confidencialidad de lo que está traduciendo.
Aspectos relacionados con la traducción:
Traducción a vista: traducción oral, en cierto modo, es una interpretación. En los juicios, el intérprete deberá pedir al Presidente o al Juez permiso para leer primero el documento y así familiarizarse con el contenido, en caso de que este documento no haya sido traducido.
Se traducen distintos tipos de documentos (notariales, escrituras de constitución, extractos de cuenta...), también es posible encontrarse con conversaciones telefónicas.
En cuanto a las traducciones inversas, las más frecuentes son las Comisiones Rogatorias.
Los problemas a los que podría enfrentarse son los tecnicismos que, a veces, no tienen significado en el otro idioma y la falta de tiempo para poder crear una buena traducción.
Como conclusión, este trabajo es muy duro pero al final se disfruta llevándolo a cabo.
Mabel Abril Martí, Ángela Collados Ais y Anne Martín se centran en la interpretación de conferencias en el mercado libre. La mayor fuente de trabajo de la interpretación de conferencias en España la constituye el mercado privado. Las características y condiciones de trabajo en el mercado libre, concretamente, en la interpretación de conferencias como profesión libre. Las características de esta última profesión es la variedad, es decir, se enfrenta a muchas especialidades temáticas de todos los campos del saber. Esa variedad se da según los idiomas. Otra característica es su estacionalidad. Para muchos intérpretes, sobre todo los principiantes, la fuente principal de trabajo suelen ser las agencias u OPCs.
En el mercado privado español, la forma más corriente de trabajar es en cabinas bilingües. Además, en España el cliente prefiere que el intérprete organice un relé, es decir, el intérprete es a la vez orador original para otra cabina, por lo que su actuación afecta en realidad a dos cabinas, así, el intérprete debe adaptar su manera de trabajar tanto al cliente como a sus compañeros que se encuentran en otra cabina. No obstante, cuando el intérprete va a realizar un encargo de más de una hora, automáticamente se debe contratar a un segundo intérprete. El intérprete debe saber educar al cliente para que este no se aproveche de él o bien para que éste sepa por qué necesita sus servicios y lo importante que son para él.
Como conclusión, la profesión en el mercado libre conlleva ciertas ventajas, como la variedad y la flexibilidad pero a su vez, estas ventajas llevan inherentes otras características no tan ventajosas, como la falta de regularidad de los encargos, la inestabilidad laboral y las condiciones de trabajo no siempre idóneas. Existe en España una falta de reconocimiento de la interpretación de conferencias. Finalmente, como en todas las profesiones la práctica es la mejor profesora.
Atendiendo a la interpretación en las instituciones comunitarias, ha de mencionarse que, según Jesús de Manuel Jerez, existen dos servicios muy importantes que operan entre las tres capitales institucionales de la Unión: Bruselas, Estrasburgo y Luxemburgo. El mayor de ellos es el Servicio Común de Interpretación (SCIC) al que España se adhirió en 1986. El SCIC presume de ser “el mayor servicio de interpretación del mundo”. Existen cuatro tipos de contrato a los que recurre el SCIC en su relación laboral con los intérpretes: el intérprete autónomo o free-lance (no trabaja en cabina a diario y puede fijar su residencia en el país de su elección pero inseguridad en el empleo, deben superar un examen que consiste en una interpretación consecutiva y simultánea de las tres lenguas extranjeras al español), el “agente temporal”, el intérprete funcionario (ganan mucho dinero, la formación lingüística y de otros tipos que ofrece el SCIC es muy segura y el “contrato de inserción”. Para acceder a este tipo de servicio de intérpretes es necesario contar con un título no especificado de licenciado, una experiencia máxima de treinta días de trabajo profesional y tener un profundo dominio de dos lenguas comunitarias extranjeras.
La manera de trabajar de un intérprete consiste en documentarse y prepararse durante una semana en una sala acondicionada antes de asistir a la reunión en la que interpretará. La diferencia de este tipo de intérpretes con los autónomos del mercado privado es que éste último dispone de más tiempo para preparar sus congresos.
Existen más servicios de interpretación como son el servicio de interpretación del Parlamento Europeo, el del Convenio de Schengen, el de interpretación comunitarios y la formación universitaria de intérpretes en España. Para un intérprete formado en España, una de las mejores salidas laborales son los servicios de interpretación. Los establecimientos más célebres se encuentran en Bruselas, Nueva York o Estrasburgo, pero si no deseamos viajar o vivir una larga temporada fuera, trabajar una época en estos servicios es sin duda una valiosísima experiencia que puede abrir las puertas de otras salidas profesionales.
Otro tipo de interpretación se da en España es la interpretación social. Anne Martin nos dice que ésta es la modalidad más antigua, de las menos reconocidas y de las peores remuneradas. En España, Granada y Málaga son los lugares más solicitados para llevar a cabo este tipo de tarea. La interpretación social es aquella que se realiza en los sectores de sanidad, educación, servicios sociales, y servicios municipales. Responde a una necesidad social de una comunidad de inmigrantes o personas que por una u otra razón no hablan el idioma mayoritario.
En España, la interpretación no está del todo aceptada como una realidad, lo cual explicaría la inexistencia de publicaciones sobre el tema. No obstante, en España, se puede practicar este tipo de interpretación puesto que hay muchos inmigrantes de habla no española e incluso los turistas que vienen año tras año, por consiguiente, el rasgo característico en España es la heterogeneidad (tanto de países ricos como de países pobres, por ejemplo de África. No es de extrañar por tanto, que el centro de este tipo de interpretación sea Málaga puesto que llegan muchos inmigrantes con pateras).
El único requisito para poder pertenecer y trabajar aquí es tener un documento en regla, lo cual es sospechoso y de desconfianza. El único problema que se presenta aquí es que no se les reconoce como debiera puesto que hacen sus servicios gratuitamente y por tanto, no se les puede considerar como a cualquier otro profesional.
En España, para trabajar en los juzgados y audiencias es necesario contar con el título de BUP o el título de la Escuela Oficial de Idiomas. Pero esto debería ser escaso porque los profesionales tienen que llevar a cabo no sólo una labor lingüística y de lenguas sino también tienen que conocer los diferentes dialectos y acentos por si algún inmigrante quiere hacerse pasar por originario de un país del que no es para poder quedarse en España. Al igual que en otros países, se dan situaciones aberrantes en España sobre la labor de interpretar y de que lo haga un profesional o no. Ej.: un hombre que ejerce de intérprete para su mujer maltratada por él (que no sabe el español).
Hay que ser neutrales, como ya mencionamos anteriormente y además no debemos entrometernos en la conversación sino limitarnos a traducir lo que se dice. Además, el intérprete se ve presionado por su cliente, quien lo ve como a un Salvador. El intérprete puede parar a uno de los interlocutores para pedirle una aclaración, para decirle que habla muy rápido, para decirle que habla mucho (todo esto lleva a controversia). Todo esto resulta muy difícil para un profesional, imaginemos entonces a un no profesional.
En España, en general, todavía no se diferencia entre el conocimiento de idiomas y la capacidad para traducir o interpretar, mientras esto no suceda, los intérpretes sociales seguirán teniendo la consideración de administrativos o personas de buena voluntad o bien muchas personas seguirán viendo mermados o denegados su derechos a causa de problemas de comunicación.
Para concluir, resumiré el último capítulo escrito por Marta Pujol Puente que se centra en TRIAC y los colegios profesionales.
La creación de las FIT hace menos de una década, sirvió para constatar la importancia de unos estudios que habían estado siempre en un segundo plano, la traducción y la interpretación.
TRIAC fue fundada en el año 1995 por un grupo de estudiantes jóvenes impulsivos y llenos de optimismo y por titulados en las antiguas EUTI que querían renovar sus conocimientos. El objetivo de TRIAC es concienciar a los clientes de que este trabajo es duro y concienzudo, y que para ello hace falta una buena formación tanto en idiomas como en traducción e interpretación, no lo puede llevar a cabo cualquiera. Pretende que en nuestra sociedad, esta profesión sea valorada como se merece. TRIAC también trata de que esta profesión no sea tan individualista. Para conseguir sus objetivos TRIAC trata de crear colegios profesionales (grupos de pensión jurídico reconocido con atribuciones de representación del colectivo que conlleva la consolidación de la profesión en la sociedad y permite un mayor acceso a los poderes legislativo y ejecutivo) que salvaguarde todos los intereses de los traductores e intérpretes. Estos colegios tienen permitido establecer tarifas mínimas, privilegio con el que otras asociaciones no cuentan. Uno de los apartados más delicados es la especificación de las condiciones de entrada. Otro de sus objetivos es orientar a los profesionales y ofrecer a sus asociados una serie de servicios como asesoría jurídica y fiscal, base de datos con información de todos los asociados, informes de solvencia empresarial y morosidad, etc.