Escuela Traductológica de Leipzig
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Granada
Ed Comares, interlingua
147 pp.
I.S.B.N.: 84-8444-043-3
Autora: Virgina Bosque Vizcaya


Introducción



La Escuela Traductologíca de Leipzig se encuentra en la actualidad entre las teorías de traducción más debatidas. Los representantes más destacados son Otto Kade, Jäger, Neubert o Gerd Wotjak, quienes constituyen una de las escuelas o corrientes de pensamiento con una orientación fuertemente marcada por la lingüística respecto a sus reflexiones.
A pesar de que los científicos mencionados forman una escuela de traductología muy homogénea, solo se aluden a unas pocas publicaciones que datan de los años sesenta y setenta y se les reprocha el restringir su idea de traducción a un simple proceso de intercambio de signos lingüísticos, en los que no cuentan con los factores extralingüísticos del sistema.
Pero hay que valorar los logros de este grupo, que en traductología, marcó el comienzo de conceptos que aun se utilizan como transfer cultural y escopos, lealtad y la fidelidad, la imposición y la requisición, la competencia traslativa, para describir el proceso y el resultado de la actividad traductológica.
Aunque parece que se quisiera evitar la ampliación de conceptos lingüísticos procedentes de la semántica, la lingüística del texto o la teoría de la comunicación, estos últimos justificarían la mención de los planteamientos teóricos de esta escuela.
En el estudio, se hace un análisis a la evolución de la Escuela de Leipzig, elaborando y sistematizando el desarrollo de su teoría de la traducción. Se muestran también los puntos clave de las aportaciones de este grupo de estudiosos, que elaboraron un enfoque teórico que sigue siendo fructífero y valido.
Por una parte, encontramos ejemplos de cómo ha evolucionado la percepción de la traducción, desde los años sesenta hasta la actualidad, y por otro lado, como la traducción intenta encontrar su lugar entre las disciplinas universitarias.
Para la descripción de la Escuela de Leipzig, se parte de las diversas publicaciones datadas de los años sesenta, destacando la de Kade. Veremos, las razones por las que se ha criticado a este grupo de su teoría de la traducción presenta una orientación demasiado lingüística.
Utilizando los conceptos básicos de los estudiosos de Leipzig, nos acercaremos a una definición de la traducción en este estudio.
Aunque la Escuela de Leipzig considera también en sus escritos la interpretación como un tipo de traducción, este estudio esta centrado, sobre todo, en la traducción propiamente dicha.
Desarrollaremos las distintas etapas de esta escuela: la de la equivalencia funcional y comunicativa, pasando por el valor comunicativo, hasta llegar a la equivalencia textual, tomando como base el proceso metodológico de top-down y de top-up, con el que se refleja el proceso de maduración de esta escuela, que culmina en los años noventa, con el reconocimiento del texto como punto de partida para una teoría de la traducción.
Se destaca el hecho de que muchas de sus publicaciones son difíciles de conseguir, ya que cada miembro de esta escuela se ha dedicado a trabajar sobre uno de los aspectos de la traducción. Así, KAde elaboró una teoría general de la traducción, Neubert se centro en la traducción bajo la perspectiva de la sociolingüística, Jäger en las cuestiones que inciden en el problema de la equivalencia en traducción y Wotjak se interesa por la semántica.
Gracias a esta perspectiva de estudio, sus investigaciones abarcan los temas más importantes de la traductología.
Esta escuela estudia tantos los diversos aspectos del proceso traslativo a través de un enfoque lingüístico como cuestiones extralingüísticas tan importantes como las referencias culturales, los aspectos ideológicos o los sociológicos.
Los protagonistas son conscientes de que una teoría de la traducción ha de tener en cuenta los factores extralingüísticos. Contamos por tanto con una escuela que explora las distintas posibilidades de una traductología que integra los logros de la lingüística, la pragmática, la sociolingüística, la lingüística del texto y los enfoques tradicionales de la filología en una nueva y dinámica disciplina.

Materia y objeto de la Traductología según la escuela de Leipzig



En los años sesenta la traductología no se había constituido como disciplina todavía, aunque empezaba la búsqueda de una fundamentación teórica de ésta.
Sin embargo, desde hace décadas, la lingüística ya hablaba de traducción y en numerosos estudios filológicos se comparan textos originales con sus respectivas traducciones, profundizando así en los conocimientos gramaticales y estilísticos de textos latinos y griegos.
Y aunque nadie se preguntaba en que se diferenciaba la traductología de otras disciplinas científicas, en la década de los sesenta, los estudiosos de la escuela de Leipzig centraron sus esfuerzos en torno a la cuestión existencial de la traductología, buscando su fundamentación científica.

La comunicación bilingüe mediada como materia de la traductología



Siempre interesados por la evolución de la traductología, los representantes se centrarán en lo lingüístico durante los años sesenta, en los setenta y ochenta recogerán el fruto de la pragmatique Wende y, en los noventa, se decantarán por cuestiones culturales.
Como es de imaginar, todos los escritos comparten una perspectiva común acerca de la traducción: el enfoque comunicativo y el lingüístico.
En su búsqueda de un fundamento científico para la traductología, la Escuela de Leipzig sigue las pautas preestablecidas para cualquier investigación rigurosa, determinando en primer lugar la materia de estudio. En lo que se refiere a la materia de estudio, se trata el fenómeno de mediación entre lenguas, un término bastante amplio con el que Kade se refiere a los actos de comunicación en los que una persona sirve de mediador para poder establecer y mantener la comunicación entre dos interlocutores que no podrían comunicarse sin la ayuda de un traductor.
Kade considera dentro de la mediación lingüística dos fenómenos: la mediación intralingüística y la mediación interlingüística.
La Escuela de Leipzig subraya que en la mediación entre lenguas, es un acto de comunicación cuya función es la mediación entre locutores que no tienen a su disposición ninguna lengua en común.
Destaca el autor que los procesos traslativos sirven para establecer y garantizar la comunicación. Con la comunicación bilingüe mediada Kade se refiere al fenómeno de la realidad en sí y para hablar del proceso que produce esta realidad utiliza el término traslación, que comprende los dos tipos principales del proceso traslativo: la traducción y la interpretación.
Kade señala también describe la mediación intralingüística a través de las siguientes propiedades: es un proceso lingüístico, es un acto comunicativo y es una actividad humana.
Se refieren a la mediación interlingüística como un proceso de comunicación en el que se produce un nuevo texto en la L2 que depende de un texto en la L1 mediante un cambio de lengua.
Los textos en sí no interesan en la mediación interlingüística; solo llaman la atención del traductor en tanto que son entidades que comunican un mensaje y que, en teoría, se pueden intercambiar.
Pero durante una traducción, con el cambio de código, se produce un proceso esencialmente lingüístico. Además, lo que parece ser un simple cambio de códigos resulta bastante más difícil debido a la naturaleza misma de las lenguas.
Podemos afirmar que el ser humano no se comunica solo a través de las lenguas, sino que utiliza para la comunicación cualquier medio que esté a su alcance, aunque la lengua, es el medio más importante y característico.
La lengua tiene por tanto una función de hacer posible la comunicación entre personas que quieren relacionarse. Esta no crea una realidad, pero a través de la lengua y en ella, se refleja una sociedad, una cultura y una interpretación del hombre.
En las reflexiones de la Escuela de Leipzig sobre el signo lingüístico, se hace una diferenciación terminológica que nos ayuda a describir cómo funciona el signo lingüístico. Siguiendo a Neubert, parece conveniente hablar de forma para referirnos al lado material de la lengua, y signo comprendería tanto la forma como el contenido.
Pero, como sabemos, las formas no representan directamente la realidad extralingüística, y los signos solo pueden cumplir su función comunicativa porque provocan estas imágenes de objetos reales en la conciencia del hablante y del receptor.
La comprensión de la realidad por medio de los signos lingüísticos o unidades léxicas, no resulta completa ni total, sino que abarca sólo una parte del conjunto real y se corresponde siempre con las necesidades del momento y con las posibilidades del sujeto que habla.
En definitiva, la comunicación bilingüe mediada como proceso lingüístico tiene que no caer en el extremo de entender el proceso traslativo como la simple sustitución de un signo lingüístico en la L1 por un signo en la L2. Como apuntó Neubert:

“We are not translating just segments of language but texts out of language A into texts of language B”

El segundo de los aspectos de caracterización sería el de comunicación bilingüe como acto comunicativo. Esta caracterización consiste en que el individuo se ve determinado en su comportamiento por la sociedad que le rodea, y por tanto utilizará diferentes comportamientos sociales, que se adecúen, también en su discurso.
Es importante que el traductor sea consciente de que la mediación interlingüística encuentra su función social en establecer la comunicación más allá de las fronteras lingüísticas.
Por último, en la mediación bilingüe mediada como actividad humana, la Escuela explica que la mediación lingüística es un proceso en el que solo participa el hombre: el emisor, el mediador, el receptor y el iniciador de la mediación.
La comunicación bilingüe, además de producir un texto traducido, crea un cierto valor al aumentar, por ejemplo, el número de posibles lectores de una novela.

La traslación como objeto de la traductología



Como hemos visto, esta escuela caracteriza la mediación interlingüística según tres aspectos principales: el lingüístico, el comunicativo y el humano.



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En un esquema que Kade realizó, la traducción es un proceso de tres fases.
El traductor emprende la función de mediar entre el emisor que se expresa en un idioma para emitir su mensaje, y el receptor, que no entiende este mensaje.
Por tanto, el traductor reúne al mismo tiempo dos funciones en el proceso comunicativo: para el emisor el traductor es el receptor del texto original; y para el receptor del texto meta el traductor es el emisor del texto recibido cambiado de código, que lleva a cabo el traductor por un proceso mental.
Kade presenta en este esquema su intención de demostrar dónde se ubican los estudios de la traducción, a que se refieren y cual es el entorno de esta ciencia.
La Escuela de Leipzig acerca la traductología a un concepto mucho más dinámico a través de su insistencia en los aspectos comunicativos.
Se refleja también el paso teórico que ha dado la Escuela de Leipzig y, con ella, la traductología en dirección a una fundamentación científica de los procesos traslativos por medio de un enfoque lingüístico-comunicativo. La ventaja de este esquema, lo vemos, además, en su apertura hacia la evolución teórica de la traductología, dado que lo que representan son factores generales de la traducción que siempre están presentes y que resultan lo suficientemente abiertos como para absorber e incorporar nuevos conocimientos acerca de la traducción.
Defienden que el objeto de la traductología, la traducción comunicativamente equivalente, se caracteriza, por tanto, por ser un proceso con una clara función social al superar fronteras lingüísticas para entablar relaciones comunicativas. Y evidentemente, el último responsable y la última instancia decisiva es siempre: el traductor.


La traducción y sus factores



La Escuela de Leipzig, centra parte de su estudio a la descripción de los factores que intervienen en el proceso traductológico.
En primer lugar, desarrollan el papel del emisor, del traductor y del receptor. Como sabemos, la traducción se trata de un proceso integral, no separable, dado que un buen traductor comprende y reproduce el texto en un acto.
En principio, los representantes de la escuela, parten de la presuposición de que el traductor consigue establecer la comunicación entre el emisor y el receptor sobre la base de un conocimiento suficiente de las dos lenguas y de las dos culturas respectivas. Este conocimiento le permite comprender la información y mantener ésta en el proceso traslativo.
Así, estos estudiosos parten de la suposición, por un lado, de que el emisor sabe expresarse de una forma tal que consigue su propósito de provocar cierto efecto comunicativo en un receptor, el traductor en este caso. Por otro lado, nos encontramos con la hipótesis de que el traductor es capaz de preservar el mensaje del TO en el TM y de crear los mismos efectos comunicativos en el receptor.
Además, conciben la comunicación como un saber aplicado, un conocimiento que condiciona cualquier comunicación, no sólo en la traducción, sino en la propia lengua del emisor. Este saber comunicativo como conocimiento lingüístico general, lo podemos subdividir en distintos componentes: el conocimiento comunicativo lingüístico, el enciclopédico, el cultural, el conocimiento general, el textual-discursivo y los conocimientos individuales.

El cambio de código sería otro de los elementos que intervienen en la traducción.
Advierten de que no se trata de un mero cambio de signos, ya que en la traducción no nos encontramos en el nivel del sistema (langue) sino en el nivel del habla (parole).
Los estudiosos de esta escuela buscan la invariante en el proceso de traducción, que se entiende como el valor del TO que no debe sufrir modificaciones en la transcodificación para poder hablar del TM como una traducción del TO. Este término pretende otorgar poder no solo explicativo sino también predictivo a los procesos de traducción. Kade, por ejemplo, fija la invariante en la conservación del contenido informativo, convencido de que todo lo se puede expresar en un idioma, se puede expresar también en otro.
Para explicar esta concepción de invariantes, utilizarán diferentes equivalencias.
El primer tipo de equivalencia, la equivalencia total, se daría cuando existe una relación 1:1 en el nivel de la expresión y del contenido. Sin embargo, en la práctica, este tipo no se encuentra a menudo, ya que las unidades monosémicas no abundan en ninguna lengua.
Otro tipo sería la equivalencia aproximada, caso en el que una palabra en el TO, tiene un significado más amplio que a unidad léxica correspondiente en el TM, única posibilidad, por otra parte, de traducir la palabra del TO.
En la equivalencia cero, hemos de encontrar una circunscripción del significado en la unidad léxica de la L1 que se corresponda con un signo lingüístico o un conjunto de signos en la L2, ya que en la L2 no se conoce el contenido conceptual cognitivo al que se refiere la unidad léxica en el TO.

El enfoque textual de la Escuela de Leipzig



La intencionalidad, la aceptabilidad, la situacionalidad, la informatividad, la coherencia, la cohesión y la intertextualidad, son los siete criterios de textualidad que ayudan a formar un texto en su conjunto, así como reformularlo cognitivamente, es decir, entenderlo por parte del receptor. Aunque con esta aproximación nos quedamos en un ámbito muy amplio, estos criterio pueden ser aplicados a cualquier texto y resultan, por tanto, demasiado generales para un análisis textual. No obstante, son la base gracias a la cual se lleva a cabo un proceso analítico conocido como el top-down mode de la traslación, que Gentzler describe así:

“The essential translation unit is the entire text, from which one calculates backwards to arrive at the global proposition, which is then divided up into smaller, single, transportable semantic units.”

Para la Escuela, el método top-down permite acercarse al texto a través de su estructura lógica. Dicha estructura refleja a la vez las intenciones comunicativas del autor y las convenciones textuales de la sociedad lingüística a la que el texto pertenece. En este sentido, el método top-down le sirve al traductor como marco para un proceso desde el que tiene que reexpresar el valor comunicativo del TO a través del TM. Es evidente, pues, que las decisiones que preceden a la traducción las aporta, partiendo de esta perspectiva, el procedimiento de análisis desde arriba hacia abajo.
Por otro lado, para poder aproximarnos a la construcción del texto, nos será más útil este procedimiento, donde las unidades léxicas muestran sus fuerzas selectivas y sus aportaciones de las unidades léxicas muestran sus fuerzas selectivas y sus aportaciones constructivas al texto. Así, queda representado el proceso traslativo bajo la proyección del valor semántico en el contexto de la LM. Sin embargo, esta proyección no resulta nada fácil, ya que supone un proceso complejo que depende de varias decisiones previas, determinantes para el procedimiento paso a paso en la traducción. En este sentido, Neubert afirma que a las diferentes decisiones establecidas con anterioridad para un determinado equivalente de la LM les siguen, consecuentemente, determinadas selecciones de material léxico que resultan compatibles con ellas. Una selección diferente tiene como efecto, posiblemente, otras consecuencias secundarias distintas respecto de la selección tomada se evalúa siempre según el marco dado por los enlaces textuales de las palabras.
Estas decisiones previas a la traducción se toman mediante el método top-down. Pero la realización en el texto de las mismas se lleva a cabo a través del método bottom-up.

Conclusiones



La Escuela de Leipzig ha estado activa desde los años sesenta hasta hoy. Su teoría de la traducción se ha caracterizado por el esfuerzo constante de aplicar a la traducción un rigor científico.
La primera preocupación de esta escuela consistió en sentar las bases de un fundamento científico para la traductología.
Toda la teoría de la traducción de esta escuela radica en el enfoque sistemático, el punto de enlace entre los trabajos de investigación de los distintos miembros del grupo. Así, aunque cada estudioso trabaje sobre un aspecto concreto del proceso traslativo, las distintas perspectivas se unen en el enfoque unificador de la traducción equivalente.
Este grupo de científicos parte de la hipótesis de que la traducción como objeto de estudio de la traductología consiste en un proceso de mediación interlingüística. En definitiva, la traducción es una comunicación bilingüe mediada.
Así, la tarea del traductor consistirá esencialmente en la mediación entre dos personas que carecen de una lengua en común que les permita comunicarse. De este modo, el traductor no sólo conocerá las dos lenguas, sino que también tiene que estar familiarizado con las dos culturas.
El punto de referencia en el proceso traslativo estará constituido por el valor comunicativo, en el cual, se apoya la equivalencia comunicativa.
La primera aproximación a la traducción comunicativamente equivalente se basó en las relaciones entre los dos sistemas lingüísticos. Sin embargo, esta descripción resultaba insuficiente, que la sustitución de un signo lingüístico de la LO por uno de la LM no garantizaba la equivalencia comunicativa.
A Jager, le corresponde el mérito de haber estudiado la equivalencia comunicativa mediante la lingüística. Su hipótesis consiste en que esta equivalencia comunicativa tiene su fundamento en el efecto que evoca el TO en sus lectores, que ha de coincidir con el que produce el TM en los suyos.
Con Neubert, el método top-down permite el acercamiento a un texto desde su estructura lógica. Ésta refleja las intenciones comunicativas del autor y las convenciones textuales de la sociedad lingüística a la que pertenece el texto.
Por otra parte, el procedimiento de análisis de arriba hacia abajo ayuda a establecer criterios para tomar las decisiones que preceden a la traducción.
En definitiva, diremos que la Escuela de Leipzig se caracteriza por desarrollar una teoría con un gran rigor científico y muy dinámica.