ESTUDIS SOBRE LA TRADUCCIÓ

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Autora: Amparo Hurtado Albir




Editor: Publicacions de la Universitat Jaume I


Año: 1994


ISBN: 84-8021-041-9


Por Nuria Díez García

RESUMEN:



LA TRADUCCIÓN POÉTICA: EL PENSAMIENTO TEÓRICO DE JAMES S. HOLMES

Xavier Campos Vilanova emplea los estudios Holmes para acercarnos al difícil mundo de la traducción poética, que resulta teóricamente imposible, ya que implicaría la destrucción del texto original.
Un metapoema es un poema traducido, que, por su condición de nuevo poema, se convierte en un poema original. Por lo tanto, es una obra de arte independiente y puede ser el origen de una nueva generación de literatura.
La traducción poética, también llamada TP, implica la práctica, es decir, todos los procesos que hay, y la teoría, disciplina que produce trabajos que derivan de ciertas investigaciones teóricas, trabajos que derivan del análisis de la estructura de metapoemas, o literatura persuasivo-expresionista.
Las diferentes concepciones históricas han producido una visión traductológica, desde la larga fase tradicional, hasta la teoría del sentido, pasando por la fase formal lingüística, la etno-semántica, la lingüística textual y la hermenéutica.
Traducir poesía implica el análisis multidimensional con voluntad comparativa del poema; la toma de decisiones teórico-operativas; y la construcción de un metapoema.
Como también hay intenciones artísticas dentro la estructura gramatical, apoyo vehicular de otros niveles, el conocimiento intensivo de la porción gramatical permite controlar en cierta medida las transformaciones y distorsiones desde la organización gramatical meta. De esta forma, la organización (o desorganización) de la consecutio temporum, de los elementos oracionales y sintácticos, etc., son parte de los recursos artísticos al alcance de cualquier texto poético, ya sea original o meta.
La elección del molde poético-formal, es la cuestión nuclear de la TP, es decir, levantar y cuajar decisiones sobre la estructura formal de metapoema. La clasificación formal de modelos de TP propuesta por James S. Holmes, explica fenómenos desde definiciones abstractas y universales en tiempo y espacio, puede ser aplicada a la escritura de metapoemas y al análisis de la estructura de metapoemas desde puntos de vista más fértiles que no sólo los lingüísticos, prevé la distancia histórica posible entre poema y metapoema, jerarquiza conceptos de calidad, deviene herramienta útil a la hora de evaluar la TP, puede también definir la gama posible de matices entre los modelos que describe, y es punto de partida de nuevas exploraciones traductológicas, una tipo de brújula con que guiarse en la práctica de dos oficios, el de analista crítico de textos metapoéticos y el de traductor de poesía


La TP, técnica que utiliza el arte poético y algunas ciencias sociales y de las humanidades, es sobre todo la técnica de sufrir pérdidas y admitir transformaciones. Se trata de una actividad incapaz de hacer milagros, es una actividad lingüística que supone habilidades y conocimientos especializados.



PERSPECTIVAS DE LOS ESTUDIOS SOBRE LA TRADUCCIÓN

La propia Albir realiza una pequeña reflexión acerca de la actividad traductora en el siglo XX, que representa un periodo álgido para la traducción debido a los avances tecnológicos, así como del aumento de las relaciones internacionales, que sitúan en primer plano la necesidad de nuevas variedades de traducción, (interpretación consecutiva, simultánea, la traducción automática, el doblaje, etc.). Además, la traducción se extiende a todas las ramas de saber y aparecen las primeras organizaciones profesionales. Este apogeo culmina tras la Segunda Guerra Mundial con la consolidación de las relaciones internacionales y el gran desarrollo de la tecnología.
Por otro lado, en la primera mitad de siglo XX surgen las primeras teorías modernas y la primera generación de traductólogos. Algunos ejemplos son Cary (La traduction dans le monde moderne (1956), Hebert (1952), o Van Hoof (1962), etc., todos ellos de acuerdo en situar la lingüística como el denominador común de la traducción.
Los trabajos sobre la traducción se podrían clasificar en dos grandes bloques, aquellos que tratan la traducción como una operación entre lenguas y los que inciden en su carácter textual.
  1. Enfoques centrados en la descripción y comparación de lenguas: emplean modelos lingüísticos, ya sean la lingüística comparada tradicional, las estilísticas comparadas, las comparaciones gramaticales, los enfoques semióticos o los enfoques semánticos.
  2. Enfoques textuales: son de gran relevancia en los años 70, y los autores más importantes son Selekovitch, Reiss, Ladmiral, Holmes y Wilss, entre otros. Aunque entre ellos existen diferencias, se va avanzando en el análisis del hecho traductor.
El futuro se caracteriza por la consolidación de la disciplina, y las cuestiones que lo enmarcan son: la diversidad terminológica según el modelo utilizado; la caracterización y ubicación de la disciplina, que actualmente se clasifica unas veces en el marco de la lingüística aplicada y otras veces es considerada una disciplina independiente; el ámbito de estudio, que hoy día se impone como una concepción integradora, que abarca todo el campo de la traducción; y las perspectivas de análisis, que serían la integración de los niveles de análisis, así como de todos los campos de estudio, la necesidad de la descripción y de la explicación, el carácter no descriptivo de la disciplina, el marco metodológico propio y el marco interdisciplinario.


TRADUCCIÓN, ACTOS DE HABLA Y FORMAS DE VIDA



El autor de este artículo, Vicent Martínez, se basa en la filosofía de Ortega y Gasset para explicar el papel de la filosofía en el terreno de la traducción. Esta disciplina se encargaría de hacernos ver como unos seres humanos junto a los demás sobre el mundo.


Pretende aprovechar el renacer de las Humanidades para abrir el diálogo entre las disciplinas que se ocupan de los asuntos humanos. Por otro lado, también debemos emplear el desarrollo científico, por ejemplo, para crear máquinas que nos ayuden a realizar traducciones, y no como único medio de racionalización básica.


Ya los antiguos filósofos griegos se preocupaban por el lenguaje, según Heráclito, filein, amar, significa algo parecido a omologein, hablar de manera parecida al logos. En la concepción mítico-mágica del lenguaje, la palabra y la cosa formaban una totalidad. Entonces, conocer el nombre proporcionaba fuerza información sobre la cosa. La convencionalidad de los signos del lenguaje no nos hace entender directamente la esencia o sentido de las cosas, sino el pensamiento puro del nous, que tiene primacía sobre el lenguaje. La retórica y la poética, por su parte, se encargan de buscar otras formas de uso que tienen que ver con la relación entre los oyentes cuando lo que decimos se reduce a la función referencial del lenguaje.
Para comprender que hay una referencia entre las palabras y las cosas, debemos saber que se está jugando referirse en una forma de vivir que entre otros juegos incluye el de llamar, pero también el de ordenar, suplicar, preguntar, etc. y en diferentes formas de vivir habrá diferentes maneras de hacer todas estas cosas. La comprensión de los seres humanos, la traducción de lenguas, se convirtiera en comunicación de formas de vida.


La teoría de los actos de habla supondrá una serie de cambios. La comunicación se convertirá en el paradigma del lenguaje como acción humana en el contexto de un intercambio lingüístico, lo que supone que la ocasión en que se hace una emisión tiene gran importancia, y las palabras usadas deben explicarse en por el contexto. La oración ha de ser definida gramaticalmente. Lo que deben estudiar los filósofos son las emisiones: el resultado de usar oraciones en la intercomunicación lingüística, además, estudia el lenguaje centrándose en aquello que hacemos al hablar, así pues, emitir algo es, ejecutar o realizar un acto de habla. Hay diferentes tipos de emisiones o actos de habla, como un enunciado, que es un tipo de emisión en la que usamos oraciones para referirse y puede ser susceptible de ser evaluado, diciendo si es verdadero o falso.
Al traducir o interpretar, no se debe considerar el texto como un objeto, sino desde la perspectiva de la acción comunicativa, es decir, reconociendo las pretensiones de validez de sujeto a sujeto, por ello, los intérpretes han de adoptar una actitud ejecutiva.
El autor concluye exponiendo que no sabe si estas consideraciones filosóficas son útiles a la hora de traducir textos concretos, pero pretende que sirvan a modo de reflexión, con implicaciones éticas y antropológicas, de la integración de la Humanidad, que, según Ortega, es en lo que consiste el trabajo de la traducción.



TÉCNICAS DE LA TRADUCCIÓN ASISTIDA: “EL BORRADOR” Y “LA MODULACIÓN”



Las decisiones de los traductores, según explica Ian Mason, lejos de ser aleatorias, se basan en criterios retóricos. Los asuntos que afecten a la estructura del texto, se deben a las percepciones de las dimensiones comunicativa, pragmática y semiótica.


Algunas técnicas de traducción son el borrador, la modulación (el cambio de punto de vista), el calco, la traducción literal, la transposición (el cambio de la categoría de palabra), la equivalencia y la adaptación.
En este artículo solo se hará una breve explicación de los dos primeros procedimientos:


-Borrador


Se trata de una técnica traductológica bastante común que engloba distintos factores. En primer lugar, si se da una comunicación entre personas que hablan el mismo idioma, hay que fijarse en el significado social adicional de lo que se está diciendo. Así pues, el recurso que se emplee tendrá que variar en función de la actividad social, el entorno y las expresiones normalizadas. Si se da el caso de una comunicación en la que uno de los hablantes no tiene acceso a la lengua extranjera de la que se toma una palabra, y realmente la necesita, porque no encuentra otra semejante, no se tratará de una mera cuestión de significado referencial, sino un intento de transmitir realidades de la cultura de la lengua extranjera.


A la hora de realizar una traducción, influye la actividad social y su entorno, las expresiones coloquiales y la percepción de valores semióticos, como el propósito retórico, etc., que se acercan a las tres categorías semióticas presentadas por Basil Hatim que guían la traducción: el género, el discurso y el texto.


-Modulación


Se trata de un cambio en la perspectiva de los usuarios de texto, en el concepto o conceptos que se activa. El proceso es más difícil de alcanzar debido a que es menos evidente; las motivaciones son más difíciles de localizar. Sin embargo, se rige por los mismos conjuntos de restricciones.


El traductor, además de recibir y producir textos, debe elegir entre la gran variedad de opciones que hay disponibles. La elección de dichas opciones dependerá de los criterios de género, de discurso o de texto.

LA EXPLICITACIÓN DE INFORMACIÓN EN LA TRADUCCIÓN INTERCULTURAL

1. la comunicación mediante el texto

Roberto Mayoral pretende hacernos reflexionar sobre la relación entre el autor y el lector y sus consecuencias sobre el texto. Hay que considerar la posibilidad de que se produzcan interferencias en la comunicación entre el autor de un texto y sus lectores debido al medio físico; la interpretación del lector, pues cada texto resulta diferente según su personalidad; la incompetencia del autor o del lector para hacer llegar o captar el mensaje respectivamente; la diferencia de experiencias vitales, ya que se produce un alejamiento entre autor y lector; la opacidad deliberada, que consiste en el mensaje sea más o menos accesible a voluntad del autor; que hay diferentes tipos de lectores, y que el autor debe decidir dirigirse a cierto tipo de lector; la afinidad cultural y los textos, ya que se podía llegar a crear cierta complicidad entre autor y lector y menos necesidad de explicaciones de tipo social o cultural; existencia de textos con diferente función o producidos en épocas significativamente distintas la de la lectura, que podría ocasionar problemas de comprensión.

2. La comunicación en la traducción

Menciona a Nida, quien introduce en el análisis de la traducción conceptos como ruido, interferencia, redundancia, impacto, emisor, receptor, canal, etc.

La traducción pude describirse como un acto de comunicación en el que el autor es emisor en la cultura de origen, de modo que el traductor es receptor en la cultura de origen y emisor al mismo tiempo en la cultura de término, y el lector es receptor en la cultura de término. Existe un primer mensaje codificado en la cultura origen y un segundo mensaje codificado en la cultura término.

3. La ampliación (explicitación) de información como procedimiento de traducción

La traducción es comunicación intercultural y por ello suelen encontrarse en los textos traducidos con mayor frecuencia que en los textos originales las formas ampliadas frente a las formas simples de enunciación.
Las referencias culturales es uno de los problemas de traducción que ha sido más y mejor estudiado, a veces se tiende a no traducirse mediante la explicitación de la información porque se piensa que el lector va a comprender al referencia original, pero en otros casos se traduce simplemente (calco), aunque también podría optarse por la adaptación, es decir, el uso de referencias propias y específicas de la lengua de término equivalentes a las de la lengua de origen sin hacer ninguna mención a estas.
La ampliación de información como procedimiento de traducción de las referencias culturales: El autor debe decidir qué y cuánta información ha de proporcionar.
Pérdidas en la traducción: la traducción de obras muy marcadas en una cultura extraña conlleva inevitablemente enormes pérdidas de información, como a menudo sucede con el humor, y no pueden sustituirse de forma totalmente eficaz por explicaciones.

4. La traducción/escritura de palabras extranjeras en el texto de origen

Las palabras extranjeras pueden darse dentro de un texto por motivos muy diversos: esnobismo, inexistencia de términos para designar el concepto; o la reproducción del color local (tratamientos, profesiones, nombres de lugares, de personas, saludos, unidades de medida, etc.).
Los procedimientos de traducción son: el préstamo léxico, el calco o traducción, el préstamo léxico + traducción, la definición, el préstamo léxico + definición, el préstamo léxico + “receta”, la combinación de ambas lenguas, el préstamo léxico + alusión al contenido, y la traducción de nombres explicativos.
Para realizar la ampliación, pueden emplearse estas técnicas dentro del texto, o bien fuera de este con notas de traductor o con un glosario al final de la obra. La ampliación resulta más adecuada para obras de carácter literario, ya que no interrumpe el hilo de la lectura. Se utilizan procedimientos diferentes para marcar el texto en lengua extranjera (comas, guiones, paréntesis) ya que son preferibles los procedimientos que mejor enmascaren el hecho de que el traductor ha añadido algo. Sin embargo, la nota del traductor permite añadir más información, pero interrumpe el ritmo de lectura y se rompe la ilusión de que la obra fue escrita originalmente en la lengua de la traducción, por ello, se suelen evitar en los textos literarios. La ampliación se suele regir por el principio de que el lector entienda la obra con la misma facilidad que el lector del original, explicando aquellos aspectos que este no pudiera entender, pero sin mencionar aquellos que posiblemente conozca para que no se sienta ofendido.

5. TRADUCIENDO FUNCIONES

Según Christiane Nord, el modelo de equivalencia es el que prevalece en las manifestaciones teóricas y metodológicas acerca del problema de la traducción. Se trata de un concepto ambiguo, aunque partiendo del significado etimológico, se entiende algo así como “igualdad de valores”, refiriéndonos a los valores semánticos, estilísticos y pragmáticos de un texto.
El modelo funcionalista de la traducción, denominado en un principio teoría del skopos, consiste en que toda traducción depende del fin u objetivo que debe cumplir el texto terminal en la cultura meta.
Combina estos dos modelos citados para obtener textos que sirvan para algo, que sean comprensibles y que funcionen en una comunicación que se desarrolle bajo las condiciones de la cultura meta. Sus dos principios serían la funcionalidad, es decir, la aptitud del texto para un determinado fin, y la lealtad, o sea, el respeto a las intenciones y expectativas no solo del autor original sino también del cliente que ha encargado la traducción y de los lectores en la cultura meta.
Hay que tener en cuenta algunas consideraciones sobre el concepto de función; un texto no tiene una función comunicativa inherente, sino que esta le es atribuida en el acto de recepción por parte del receptor. Al escribir el texto, el emisor tiene una intención comunicativa que señala a los lectores utilizando determinadas formas lingüísticas. Los receptores interpretan estas señales ante el trasfondo de la situación comunicativa dada y deciden en el acto de recepción cuáles serán las funciones que el texto puede tener para ellos, reactivan do sus propias experiencias receptivas y dejándose guiar por las funciones que se atribuyen a textos de un cierto tipo en determinadas situaciones.
El modelo de Nord consta de las siguientes funciones comunicativas básicas: la función fática, que sirve para establecer, mantener o terminar el contacto entre los comunicantes; la función referencial, informativa o descriptiva; la función expresiva o emotiva, que se refiere a la verbalización de las emociones u opiniones; la función apelativa, pensada para conseguir un determinado efecto extralingüístico en los receptores.
Estas consideraciones pueden considerarse universales, pero la forma de su manifestación textual depende de las convenciones y normas específicas de las diversas culturas.
El concepto de equivalencia exige que el texto meta tenga las misma función que el original. Al mismo tiempo se postula una equivalencia a nivel de palabras o estructuras sintácticas. Por ello, los representantes del concepto de equivalencia también admiten adaptaciones o paráfrasis cuando se trata de casos aislados y localizables en los que se manipula el texto para transmitir algún valor implícito. Lo problemático de esta actitud es que los criterios para tal manipulación no se definen muy claramente, lo que podría causar la traducción de funciones en vez de estructuras, que conllevaría consecuencias didácticas, como la formulación de un encargo didáctico que especifique las funciones pretendidas en para el texto meta si es que hay varias traducciones posibles, etc.

6. TEORÍA DE LA RELEVANCIA Y TRADUCCIÓN

Tal y como nos comenta José Luis Otal Campo, según la teoría de la relevancia, la traducción sucede allí donde la consistencia con el principio de la relevancia requiera que la elocución representando otra elocución se exprese en una lengua distinta de la original, mientras que en la teoría de la relevancia, el conocimiento del contexto en todas las variables es el que, en definitiva, condiciona la respuesta, por tanto, no tiene carácter predictivo.
En cuanto a los principios gramáticos, los hay de orden superior, que bajo la perspectiva discursiva priman el principio de economía y el principio de efecto contextual, y bajo la perspectiva cognitiva, los principios no procedimentales. Por otro lado, están los principios de orden inferior, en los que se engloban únicamente bajo la perspectiva cognitiva los principios procedimentales.
La explicatura es una combinación de lingüística codificada y contextual, y para su procesamiento hay que atenerse al contenido proposicional por medio del sistema deductivo.
La implicatura supone las suposiciones contextuales que son parte de la interpretación de la elocución que se pretende conseguir: la información que se deriva por medio de inferencias guiadas por el principio de relevancia. Para su procedimiento, se recurre a un sistema de inferencias no demostrativas, es decir, por medio de nuestro sistema cognitivo, aplicación de scripts, convenciones sociales, etc. Existe una graduación entre explicatura e implicatura, de modo que algunos casos estarían entre las dos. Los hablantes no dicen lo que necesitan, tienden a expresiones indirectas siguiendo unas reglas de interacción.
Las estrategias generales son las estrategias de información para el procesamiento de implicaturas y explicaturas; estrategias contextuales, en las que existe una relación entre el texto y el contexto, de modo que se trata de la naturaleza y complejidad de la señal y de las suposiciones previas que los hablantes usan para interpretarla, sus modos de aplicar el principio de economía al uso del conocimiento implican que siempre tratamos de buscar razones o intenciones en cualquier acción, es decir, la existencia de macroesquemas que se tienden a imponer en nuestras interpretaciones; estrategias de negociación, que consisten actos esencialmente egoístas que pueden convertirse en beneficioso para las dos partes, puesto que el hablante, al ayudar a sus interlocutores a que hagan la obra de reparación, está inculcando sus propias creencias. Con las estrategias de reparación algunas suposiciones pueden fortalecerse o debilitarse, o incluso ser abandonadas.
Como conclusión, habría que apuntar que la teoría de la relevancia afecta al discurso como un principio general y superior que regula todos los procesos. Pero por esa misma posición que ocupa no puede tener carácter predictivo, ni puede utilizarse satisfactoriamente. Es necesario tener en cuenta otros principios y máximas que regulan en el plano local los mecanismos y procesos discursivos, aunque en última instancia tendrán que referirse al principio general de la relevancia.

7. TRADUCCIÓN, INTERTEXTUALIDAD, MANIPULACIÓN

Rosa Rabadán menciona que, con frecuencia, la traducción se ha descrito como la reproducción transparente de un texto origen. Sin embargo, un texto meta es, al tiempo el mismo texto que su TO y una segunda realidad que funciona inmersa en un entorno cultural distinto al de su original. La traducción entendida como reescritura, responde a una larga tradición práctica que, parece oponerse al principio dominante de la equivalencia como igualdad.
La traducción es el tipo de manipulación textual que tradicionalmente ha gozado de mayor influencia porque puede proyectar imágenes de una cultura en otra, y estas pueden ser distintas de la realidad original. No existen traducciones objetivas o ideológicamente neutras, ya que cualquier elección del traductor obedece a una lectura personal.
La relación entre forma lingüístico-textual y contexto cultural de llegada está lejos de ser unívoca: la actitud del hablante se debate entre el discurso sociocultural que presenta el original y el de la cultura de llegada, que aquí se representan por medio de los conceptos de status (tipo de relación que mantiene el TM con su original) y función (uso o aplicación del TM en un contexto de recepción determinado).
Un factor clave en la consideración de las funciones de la traducción es la intencionalidad del emisor. Ninguna traducción es inocente, todo proyecto ha de seguir, los condicionamientos impuestos por la editorial, el marco político, ideológico, etc. Un buen ejemplo de esta manipulación, aunque en este caso, obligatoria, serían los anuncios publicitarios.
El tipo de traducción por excelencia en que son más evidentes las cortapisas que impone el medio es el doblaje cinematográfico. Su dificultad principal es la ausencia de correspondencia física entre los movimientos articulatorios de una y otra lengua.
Otro de los factores es la intertextualidad, es decir, el discurso social dominante y sus vías de interacción con los distintos sistemas que componen una cultura. Es un factor de primer orden en la manipulación de textos derivados ya que el traductor ha de hacer uso de esta dimensión si quiere variar el valor y la función de su TM. O también puede suceder que sea el contexto receptor el que superponga su intertexto al TM y modifique así los resultados pragmáticos previstos.
Nuestro concepto actual de traducción consiste en ajustar y manipular un TO para producir un TM que culpa la aplicación/función que se le ha asignado en el contexto cultural receptor.
Una de las funciones más obvias y comunes que pueden tener un TM es presentar un contenido temático, una historia; otra en la traducción de textos literarios principalmente es la presentación del estilo y ponto de vista del autor original; otra es la introducción de nuevos elementos culturales a través de la traducción en la cultura de llegada, mediante notas o glosarios; la introducción de nuevas formas literarias y textuales en la cultura receptora ha sido una constante de la historia europea por medio de transferencias de todo tipo; por regla general , el propósito de toda traducción es ayudar a los lectores a superar la barrera lingüística. Sin embargo, hay traducciones que tienen como función principal la interpretación del TO por medio de la traducción; también hay traducciones que tienen como función convertir el texto traducido en una obra central del polisistema receptor. La función de la traducción es convertirse en un texto nativo; otra función es la de difundir y/o reforzar una ideología literaria, filosófica, política o religiosa.
En resumen, parece estar claro que es la función de la traducción la que determina el tipo de manipulación inherente a todo trasvase intercultural, al que determina si el TM va a seguir de cerca la estructura del original. La traducción es lo que es legítimo y aceptable en una cultura puede no serlo en otra. Por todo ello parece más lógico considerar que manipulación en traducción no es sinónimo de texto rechazable sino que su validez es tan relativa que en un contexto dado puede convertirse en norma de corrección.

8. TRADUCCIÓN DE CULTURA, TRADUCCIÓN DE CIVILIZACIÓN

Por lo que a Occidente respecta, según palabras de Julio César Santoyo, compartimos una misma civilización, pero no así nuestras individuales culturas. La diferencia entre cultura y civilización es fundamental en determinadas áreas de traducción. A diferencia del concepto de civilización, el de cultura presupone elementos netamente localizados en tiempo y espacio, pero que ni siquiera tienen por qué coincidir con las fronteras de un estado o nación. De ahí también que una única civilización, como la occidental, pueda perfectamente abarcar dentro de sí, o al margen si se prefiere, subsistemas culturales múltiples y diferentes. La idea de cultura vendría relacionada con lo individual, local y peculiar de una colectividad humana cualquiera; mientras que civilización, apuntaría sobre todo a una condición supra o internacional que comprendería una vasta sociedad.
A la hora de traducir, la distinción entre cultura y civilización es de vital importancia. Para ello, es vital el concepto de equivalencia. Sin embargo, lo único que los diccionarios bilingües alcanzan a proporcionar es, no la equivalencia, que está ausente de la cultura y lengua meta, sino meras definiciones.
Las áreas de cultura que nos diferencian de otros grupos lingüísticos y culturales son mucho más numerosas de lo que el estudiante primerizo o el traductor inexperto pueden llegar a pensar. Hay aspectos como las monedas, las medidas, las instituciones, la gastronomía los deportes… que difieren de una cultura a otra y que pueden ocasionar dificultades de traducción.
Si hiciéramos una compilación de todo lo que en un momento dado no puede traducirse de modo natural a otro idioma, estaríamos trazando un corpus de cosas que le son peculiares a una cultura y que constituyen la idiosincrasia del pueble que habla ese idioma. Sin embargo, no conviene caer en el error de pensar que tales áreas culturales actúan como depósitos herméticamente cerrados, muy al contrario, resultan permeables respecto a las demás culturasl
Se produce así un fenómeno complejo: cuando esta zona de actividad única no compartida comienza a ser asimilada por otra cultura. La cultura importadora carece de los términos adecuados para la designación de los nuevos hechos, acciones u objetos foráneos. Para ello se optará por utilizar los términos de origen, y cuando no, se traducirán los que se puedan.
Nada impide, que las áreas culturales, vayan poco a poco integrándose en el mundo de lo que se denomina civilización compartida. De hecho, las zonas de cultura como tales son en Occidente cada vez menores y la homogeneización universal es a su vez también mayor.
Hay, no obstante, un área cultural que se resiste considerablemente a la asimilación y que mantiene levantada la bandera de la idiosincrasia cultural: el humor.
La comicidad hunde en gran medida sus raíces en el humus del subsistema cultural inmediato, no en el de civilización. Nuestra risa es siempre la risa de un grupo, de nuestro grupo social, nuestra sociedad, que habla un idioma que le es propio y cuenta con una memoria colectiva que también le es propia y mantiene un tipo de relaciones intrasociales que asimismo le son peculiares. Por ser de naturaleza específicamente cultural, no puede compartir por completo con las sociedades vecinas, mucho menos aún con las lejanas.
Salvo muy literarias excepciones, el humor, el chiste y la comedia de un país no despiertan interés alguno en otro, y conviene recordar que solo se traduce lo que interesa. Por ello el chiste, y no solo el basado en el pudro juego de palabras, resulta en general intraducible, o bien pierde en el trasvase gracia. No se niega la universalidad del humor, pero una cosa es esa naturaleza universal y otra bien distinta sus formas de realización local, nada universales. Un ejemplo sería el hecho de que a lo largo de los cinco últimos siglos, se ha transvasado la práctica totalidad de las literaturas inglesas y españolas de un país a otro. Sin embargo no ha sido así con el humor y las comedias. Una posible explicación es que si entendemos por traducir lo que Nida define como buscar la máxima equivalencia natural, hallaremos que en ocasiones son tales las dificultades de traducir a su equivalente natural inglés un texto cómico español, o viceversa, que de hecho convierten la empresa en imposible. Y ello me obliga de nuevo a volver a la noción de cultura.
La lengua no es solo un vehículo de una determinada cultura y hasta de un determinado tipo de humor, sino que incluso, herméticamente dentro de esa cultura lingüística, ella misma se constituye en razón última del humor.
Para traducir el humor, hay que distinguir entre lo cómico que expresa el lenguaje (que podría traducirse a otro idioma, aunque perdería la mayor parte de su relieve al pasar a otra sociedad que fuese distinta por su cultura), y lo cómico que crea el propio lenguaje (que es generalmente intraducible, ya que todo lo que es se lo debe a la estructura de la frase o a la elección de las palabras).

9. ARGUMENTACIÓN Y SENTIDO

Mercedes Tricás Preckler comienza el artículo con una pequeña definición de lo que es interpretar, que, según el diccionario María Moliner, es atribuir cierto significado a una expresión. Encontrar y explicar para otros el significado de ciertas expresiones. Ello implica que, en este proceso de análisis lingüístico, se está introduciendo elementos ajenos a los propios signos verbales, no lingüísticos, tales como el locutor y los receptores.
Para interpretar es necesario comprender, lo que exige una competencia meramente lingüística para acceder a la significación de los elementos verbales. Por el contrario, para interpretar un texto es preciso desarrollar unas competencias de análisis textual con las que se consigue desentrañar el conjunto de relaciones que los distintos enunciados establecen entre sí.
La traducción exige una competencia semántica en virtud de la cual se extraen las posibilidades informativas de los elementos léxicos, una competencia de tipo pragmático-argumentativo que capacita al traductor para penetrar en la estructura argumentativa y desentrañar las intenciones argumentativas.
La interpretación de un enunciado se realiza en función de las relaciones argumentativas que establece con el resto de enunciados.
Es preciso también descifrar la intencionalidad y dilucidar una serie de factores a nivel interno: la organización interenunciativa y los mecanismos argumentativos; y, a nivel externo: las presuposiciones argumentativas y el marco situacional general.
Para penetrar en el sentido del texto, se requiere la comprensión de la informatividad, pero además es necesario interpretar la finalidad, la receptividad, la intencionalidad y la coherencia textual (estos dos últimos parámetros son de naturaleza argumentativa y, para poder analizarlos, es preciso poner en funcionamiento as competencias pragmático-argumentativas.
La interpretación de un texto está sujeta no solo al contenido semántico de los elementos verbales sino también a la necesidad de extraer aquellos supuestos socio-culturales, ideológicos, pertenecientes a sistemas de creencias, estructuras pasionales, etc. que sustentan la argumentación.
Se introducen tres conceptos del análisis argumentativo realizado por la escuela francesa de pragmática integrada. El primero es “el universo de creencias”, un conjunto de presuposiciones que pertenecen al sistema referencial del que parte el discurso. En la argumentación la relación p/r es una relación propia del locutor y no una verdad absoluta. Así pues, la relación pragmático-argumentativa y la trayectoria argumentativa establecen la diferencia entre lo que se dice y la intención que da sentido a lo que se dice.
El segundo concepto es el de la relación tópica o topoi. Para interpretar un topoi es necesario combinar los conocimientos lingüísticos y los conocimientos enciclopédicos, es decir, analizar las relaciones entre los elementos significativos, los informativos y los argumentativos.
El tercer concepto es el de inferencia, y sirve para indicar las expectativas que un enunciado genera en una dirección determinada. Los enunciados, además de informar de su contenido, definen la hipotética dirección en la que el discurso debe continuar. Y muchas veces, dicha dirección es más importante que los términos explicitados.
De esta forma, parece quedar demostrado que solo aplicando ciertas estrategias interpretativas de tipo argumentativo podemos penetrar en todas las redes de la unidad textual. Y que la causa de muchos errores de traducción radica no en la comprensión de las palabras sino en un error en la interpretación de esta fuerza pragmático-argumentativa.
Por eso la pedagogía de la traducción debe contribuir a desarrollar estrategias de interpretación que lleven a analizar las relaciones entre forma e intencionalidad, entre información y argumentatividad, a fin de reconstituirlas después en el texto traducido.

CONCLUSIÓN:




El libro, al estar constituido por artículos independientes, abarca un gran número de temas, todos ellos explicados de manera sencilla y sin demasiados tecnicismos, por lo que su lectura no resulta tediosa. Pienso que puede ser de gran utilidad tanto para los estudiantes de traducción, sobre todo para los que estén empezando, pues abarca cuestiones que tarde o temprano estudiarán, como para los interesados en la actividad traductora en general, ya que su lectura puede servir como repaso de ciertos conceptos. El capítulo quizá que requiera un poco más de atención por parte del lector es “Traducción, actos de habla y formas de vida”, ya que implica un mayor nivel de abstracción al tratarse de un texto que es, a fin de cuentas, filosófico. Por otro lado, hay que mencionar que Hurtado Albir, al seleccionar los artículos, prefirió mantenerlos en su versión original, por lo que, tanto este capítulo, como el primero, “La traducción poética: el pensamiento de James S. Holmes” están escritos en catalán, así como el cuarto artículo, “técnicas de la traducción asistida: “el borrador” y “la modulación”, está en inglés. Sin embargo, no supondrá ninguna traba a todo aquel lector que pretenda llegar a ser traductor. La obra, por lo tanto, es útil para todos aquellos que estemos interesados en conocer, de forma general, algunos de los muchos tipos de análisis que hay de la actividad traductora.
La autora
Amparo Hurtado Albir es catedrática del Departamento de Traducción e Interpretación de la Universitat Autònoma de Barcelona desde 1999. Es doctora en Traductología por la ESIT de la Universidad de París III. Ha dirigido proyectos de investigación sobre Didáctica de la traducción y sobre la Adquisición de la competencia traductora en la Universitat Jaume I de Castellón y en la Universitat Autònoma de Barcelona; es la investigadora principal del grupo PACTE y autora de numerosas publicaciones sobre Teoría y Didáctica de la traducción, entre ellas: Enseñar a traducir. Metodología en la formación de traductores, e intérpretes, (dir.), Madrid, Edelsa, 1999; Traducción y Traductología. Introducción a la Traductología, Madrid, Cátedra, 2001. Es la directora de la serie Aprender a traducir, Edelsa-Universitat Jaume I. En este libro, “Estudis sobre la traducció”, realiza un compendio de diez artículos escritos por diferentes expertos en el campo de la traductología, cada uno especializado en una rama de esta ciencia.