En la teoría y en la práctica de la traducción.
Autora: Mª Isabel Hernández González
Editor: Publicaciones del Seminario de Estudios Medievales y Renacentistas
Año: 1998
ISBN: 8478008918

La obra reúne los trabajos realizados por traductores que vivieron entre los siglos XIV y XVI. En esta obra se tratan diez obras que trataré brevemente a continuación:
· “DE re rustica” de Paladio Publio Rutilio Tauro Emiliano: este documento presenta el trabajo realizado por el protonotario Ferrer Sayol. Se trata de una traducción trabajada sobre una versión anterior que realizó al catalán en el siglo XIV. El único documento que se conserva de esta obra en castellano es una copia que perteneció al Marqués de Santillana, el cual se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid y es el documento que se nos presenta.
· “Epitoma rei militaris” de Flavio Vegecio Renato: se trata de una traducción que realizó fray Alfonso de San Cristóbal por encargo del rey Enrique III de Castilla entre los siglos XIV y XV. La versión de este autor, de la que existen varios manuscritos, se caracteriza por tener una estructura tripartita (traducción del texto de Vegecio; Glosa literal e histórica; y una interpretación espiritual del texto).
· “De consolatione philosoplhiae” de Anicio Manlio Severino Boecio: la traducción que se presenta de esta obra es de autor anónimo aunque, a pesar de ello, se le atribuye a Pero López de Alaya. Se trata de una obra realizada en el siglo XV por encargo de condestable Ruy López Dávalos, condestable de Castilla. De esta traducción se conocen varios manuscritos, de los cuales algunos se encuentran fuera del territorio español, como el que se encuentra en Nueva York. El autor de este libro utiliza, en concreto, el que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid, que perteneció al Marqués de Santillana, para transcribir cartas que preceden a la traducción.
· “De inventione” de Marco Tulio Cicerón: obra traducida por Alfonso de Cartagena, a petición del príncipe de Portugal Dom Duarte en el siglo XV. De esta obra solo se conserva un códice en la Real Biblioteca de El Escorial. De los tres libros del original latino, este códice sólo contiene el primero, a pesar de que presenta algunas pérdidas de texto debido a la oxidación de la tinta. El autor del libro se sirve de la edición de Mascagna para poder contrarrestar los problemas que presentan las lecturas poco claras.
· Traducción y glosas de “La Eneida” por Enrique de Villena: Enrique de Villena tradujo y glosó para JuanII de Navarra la Eneida entre los años 1428 y 1434. En el documento que presentan algunas de las glosas más importantes. Para el estudio de esta obra se utiliza la edición de Pedro M. Cátedra.
· “Ilias latina” de Homero: trabajo realizado por Juan de Mena por encargo de Juan II, rey de Castilla y León. De los seis manuscritos que existen de esta traducción, el autor utiliza el que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid, procedente de la librería de Juan Francisco Téllez-Girón, IV duque de Uceda, ya que es el único que tiene notas marginales.

· “Historia destructionis Troiae” de Guido delle Colonne: traducido por Pedro de Chinchilla por encargo de Alfonso Pimentel, III conde de Benavente (de quien era criado), en el siglo XV. En el libro se nos muestra el prólogo de Pedro Chinchilla, obtenido de la Biblioteca Menéndez y Pelayo, Santander, ya que es el único ejemplar que se conserva de esta traducción. Este documento procede del fondo Astorga y fue adquirido al librero Gabriel Sánchez.

· “Chronici canones” de Eusebio Pámfilo( obispo de Cesarea): su traducción se encuentra realizada por Alfonso Fernández de Madrigal sobre la traducción realizada al latín por San Jerónimo con las adiciones de Próspero. Esta traducción fue encargada por D. Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana. El único manuscrito que ha llegado a nuestros días es el que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid. Debido a que se añadieron una serie de glosas, el trabajo de esta traducción resulto ser mucho más extensa de lo previsto. Alfonso dividió su obra en seis partes. Desde el punto de vista de su transmisión textual, se conservan cinco manuscritos de finales del siglo XV que se encuentra repartido en cinco volúmenes.

· “Comentarii de bello gallico”, “comentarii de bello civil” de Gayo Julio César: el documento expuesto es una traducción anónima, realizada sobre la versión italiana de Pier Candido Decembrio en el siglo XV. Sólo se conserva un único códice de esta traducción en la Biblioteca Nacional de Madrid, procedente de la biblioteca del marqués de Santillana, del cual se sirve el autor para reflejar esta obra en su trabajo. Se trata de un manuscrito que carece de la necesaria carta nuncupatoria del traductor castellano, pero trae el prólogo que dirige Decembrio a Felipe Maria Visconti.

· “Divina comedia” de Dante Alighieri: su traducción fue realizada por Pedro Fernández de Villegas, arcediano de Burgos, a petición de Dña. Juana de Aragón, duquesa de Frías y condesa de Haro en el siglo XVI. Se trata de una versión parcial, ya que limita al dexto del Infierno. El texto se imprimió en Fadrique de Basilea, Burgos.

· “Enchiridon” de Epicteto: se trata de una obra traducida por Álvar Gómez de Castro, para Íñigo López de Mendoza, cuarto duque del Infantado y conde de Saldaña, a mediados del siglo XVI. De este texto solo existe un único manuscrito que se ubica en la Biblioteca Nacional de Madrid. La versión de Gómez Castro está acompañada por una serie de notas explicativas a cada capítulo del libro, separadas del cuerpo del texto bajo la rúbrica: Escolia. Con los escasos datos que se tienen de esta obra, su difusión debió estar restringida al círculo del Duque del Infantado y al entorno intelectual de Gómez de Castro en Toledo y en Alcalá de Henares. A pesar de ello, el interés por la materia filosófica del Enquiridión fue creciendo desde finales del siglo XVI y durante el siglo XVII, y conoció, al menos, cuatro versiones distintas de las manos de Francisco de Quevedo, Gonzalo de correas, Francisco Sánchez de las Brozas y una anónima. La versión de Gómez de Castro ha tenido escasa atención por los estudiosos.
Este libro trata una serie de traducciones al castellano antiguo que resulta de gran interés para el traductor, ya que muestra los rasgos característicos de esta lengua e, históricamente hablando, resulta muy ilustrativo para poder observar y aprender cómo ha evolucionado el oficio de la traducción en este periodo de la historia.