Traducción y periodismo
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Autor: Maria José Hernández Guerrero
Editorial: Peter Lang
Idioma: Español
Nº de páginas: 166
ISBN: 978-3-0343-0096-4
Por Laura del Olmo Gay

Introducción



La traducción y el periodismo son dos ámbitos mucho más interconectados de lo que a simple vista puede parecer. Este vínculo no ha hecho más que intensificarse con el transcurso del tiempo y entre estas dos modalidades existe una auténtica relación de dependencia, pues en la realidad sería muy difícil concebir periodismo sin traducción. La traducción es una pieza indispensable para la circulación de los mensajes periodísticos a escala global.


En el actual contexto mediático, la traducción es el motor generador de gran parte de los contenidos que se publican en las secciones de prensa Internacional.

Resumen


Los traductores, cuya labor es desconocida y silenciada, se encargan de trasvasar la información a un contexto social diferenciado y a sus nuevos destinatarios. Esta actividad traductora se diluye y pasa a formar parte de la producción propia de los medios.

Mientras que para la prensa, la actividad periodística se presenta idealizada y constituye la actividad primaria, el perfil del traductor es lo contrario, una actividad secundaria, devaluada, invisible, mera reproducción. La traducción, una mera transcodificación, una labor de edición o elaboración de la noticia a partir del texto en otra lengua es considerada como un eslabón más dentro del periodismo.

Las empresas pueden servirse de periodistas, en vez de traductores, porque ya poseen la formación específica necesaria para este trabajo. Sin embargo, aunque estas empresas no conciban la tarea de traducción como algo distinto a la tarea periodística a veces se recurre a traductores independientes a los que se les encarga la traducción de ciertos artículos. La integración de la traducción en la producción de noticias aumenta la eficiencia de las agencias que, desde sus comienzos, se han visto obligadas a manejas la diversidad lingüística y la comunidad transcultural.

En un mundo cada vez más interdependiente y globalizado no existen fronteras para el flujo informativo global, que no ha dejado de crecer en las últimas décadas. Debido a la internacionalización de la información se produce un gran trasvase de flujos informativos, que en la actualidad atraviesan fronteras a lo largo de todo el globo en un complejo proceso de comunicación transcultural sólo posible gracias a la traducción. Este caudal informativo que circula de manera continuada a escala planetaria no deja de incrementarse día a día. Esa información se distribuye por todos los países y la traducción es una pieza clave que permite ampliar mercados. Las noticias se han convertido en un producto global, parte de un sistema comercial internacional y se elaboran para ser vendidos. La información se ha convertido en un objeto de consumo, sometido a las reglas del mercado y su valor. Además, debido al trasvase desde los medios impresos a las ediciones digitales por Internet, que se actualizan con mayor periodicidad que la diaria, se permite una mayor difusión mundial.

El trabajo de los redactores consiste en generar información y muchas veces para ello se sirven de traducciones de las que tomarán determinada información. Comienzan a abandonarse progresivamente las fuentes propias, mientras que las fuentes externas comienzan a adquirir cada vez más importancia, por lo que los periodistas pueden convertirse en meros clasificadores del caudal informativo suministrado por otras fuentes. Lógicamente, generar información periodística partiendo de cero supone un mayor esfuerzo productivo, que generar productos utilizando un material previamente elaborado.

Este fenómeno de toma de información de fuentes externas es mucho más acusado en las ediciones digitales, que debido al escaso tiempo disponible para su publicación, se reproducen tal cual se reciben, sin el procesamiento habitual. Esta información recibida que llega a nuestro país llega redactada en otras lenguas o también pueden ser traducidas al español. De una u otra manera, la traducción es el mecanismo necesario para la transmisión y difusión de ese caudal informativo. También se pueden producir acuerdos puntuales con medios extranjeros para compartir corresponsales en ciertas zonas, o para la utilización conjunta de sus contenidos, siempre en la línea de reducción de costes. Contar con fuentes de comunicación permite incrementar la rentabilidad de la labor periodística, ya que ahorran en recursos humanos y materiales que serían de otro modo necesarios en el proceso de producción. Esta política empresarial implica traducir, pues la traducción resulta económicamente más ventajosa que la producción de nuevos contenidos.

La traducción está condicionada por el medio en el cual trabaja, ya que se traduce para un ámbito geográfico y cultural específico. La información que se utiliza como punto de partida debe ser transmitida de forma que se adapte a las normas de la cultura receptora, minimizando las diferencias lingüísticas y culturales. Así pues, la transparencia define la naturaleza de la traducción en la transmisión del flujo informativo global. El traductor no sólo tiene que interpretar y transmitir el sentido del texto original, sino que debe adaptarlo a las características de los textos periodísticos del sistema cultural receptor, lo que supone un proceso de reescritura, ya que los rasgos de la noticia vienen marcados culturalmente. Por eso, la traducción periodística es una práctica profesional fuertemente marcada por el marco lingüístico propio de cada comunidad cultural (dependiendo del lugar, las noticias, las estructuras y sus rasgos serán diferentes). Los periodistas domestican las noticias con la finalidad de hacer familiar a sus lectores la información internacional, y ello a través de fórmulas de producción periodística específicas de la cultura receptora. En estas «traducciones» se producen importantes modificaciones para poder adaptarlas a la norma (normas que vienen establecidas en los libros y manuales de estilo). El texto que originalmente surgió en un marco espacio-temporal determinado, con una función y unos destinatarios específicos, sufre una serie de transformaciones en su transvase cultural y atraviesa diferentes etapas de reelaboración hasta llegar a sus receptores finales en el nuevo marco comunicativo, ya que se debe traducir borrando las diferencias culturales y lingüísticas para conseguir fluidez, naturalidad y transparencia en el proceso translativo. La noticia se puede tratar desde un nuevo ángulo o recibir una nueva orientación que la haga más atractiva o más próxima a la cultura receptora (lo que muchas veces queda reflejado en el cambio de titular) y, al mismo tiempo, más difícil de identificar con el original del que partía.

Las actuales publicaciones periódicas traducidas reflejan diferentes grados de traducción; es decir, vuelcan total o parcialmente los contenidos de una publicación preexistente.

Las traducciones puede ser de distintos tipos: Por un lado encontramos prensa traducida, que consiste en la traducción y reproducción total o parcial de los contenidos de una publicación matriz suministrada, y por otra, la prensa que genera sus propios contenidos a partir de material periodístico procedente de fuentes externas y que se traduce. Este material sirve para generar noticias de producción propia, es decir, traduce información procedente de fuentes externas y se sirve de esta información para crear la suya propia.

Estos artículos son firmados como “Agencias”. Los textos traducidos en la prensa adoptan generalmente un formato distinto al texto de partida y con cierta frecuencia presentan importantes modificaciones, debido a lo ya previamente dicho, las diferencias lingüísticas y culturales de la cultura receptora respecto de la de partida (estos textos deben ser adaptados). Muchas revistas no reproducen en su totalidad los contenidos del diario matriz; sino que es una mezcla de una selección de artículos traducidos (de manera total o parcial) con contenidos propios. Muchos artículos desaparecen del periódico original en el “traducido”, pasan de un mes a otro, o son exclusivos de la edición española. A veces, incluso el contenido se reorganiza y se llevan a cabo ampliaciones u omisiones.

Estas versiones, ya no ofrecen un producto idéntico al original, sino más bien un producto adaptado, en el que se ha llevado a cabo una selección de los contenidos, una reorganización de estos o una síntesis, añadiéndose otros especialmente concebidos para sus nuevos destinatarios. Aunque también hay traducciones más literales con la clara finalidad de reproducir las peculiaridades de los textos originales para ser un fiel reflejo de la publicación matriz. En lo que respecta a las traducciones, cuestiones como la extensión son de especial importancia (ya que los espacios en los que se escribe son limitados), dando muchas veces a cambios relevantes. Todo esto puede hacer variar la función con la que el texto fue concebido. Al mismo tiempo, según esta función dependerá su ubicación, permaneciendo en la misma sección del periódico o no. Además, una información puede ser relevante para una cultura y tratada de una manera más extensa mientras que para la cultura emisora puede tener una extensión menor, donde el tema no se considere de tanto interés, o todo lo contrario, una información breve puede ser ampliada. El proceso de adaptar el producto a un determinado marco geográfico y cultural, del que ya venimos hablando, es denominado localización, que hace que un producto presente el aspecto fabricado en un país concreto.

Podemos diferenciar con lo anterior entre fuentes estables y fuentes inestables. Cuando el original es una fuente inestable no se considera como texto definitivo. En sus diferentes fases de producción, pasa por varios mediadores que cuentan con gran libertad para ponerlo al día y actualizarlo. Es habitual en este periplo, que los textos se abrevien o se amplíen, se les añada información o se les suprima, en un proceso de reescritura que termina por adaptarlos a las necesidades informativas de los medios. Aquí los autores pasan a un segundo plano. Desde el punto de vista traductológico, estas prácticas dan como fruto traducciones en las que el texto de llegada frecuentemente no es equivalente al original, pues no estamos ante una reproducción fiel. Cuando el original es una fuente estable, el texto de llegada lo reproduce fielmente.

En el tortuoso camino desde la agencia de noticias hasta el periódico se producen numerosas transformaciones (se edita, se integra y se ilustra con imágenes, o se mezcla con material generado por corresponsales o enviados especiales -proceso conocido como “transedición”, que designa la combinación de traducción y edición) que terminan por convertir la noticia en un producto local y diferenciado, adaptado al sistema cultural de destino; porque aunque la información que se transmite a nivel global es la misma, su interpretación es distinta en los diferentes contextos sociales y culturales.

Generalmente las agencias producen generar productos homogéneos, artículos culturalmente aceptables para todos los públicos realizando información para un mercado global, lo que implica homogeneizar los contenidos y las fórmulas, los acontecimientos globales se trasvasan de diferente forma, siguiendo estrategias propias de cada sistema cultural. Estas agencias surten de noticias a todos los periódicos del mundo, en idiomas ajenos al del propio país.

A pesar de que el producto es información en estado puro, preocupado sólo por los hechos y los protagonistas, sin adjetivar, sin opinión y en los que la objetividad y la neutralidad son características, no impiden, por el contrario que los enfoques que ofrecen estas organizaciones diverjan, condicionados por su origen lingüístico y cultural. Los periódicos actúan como filtro sobre la información recibida produciendo también cierto grado de manipulación.

La información se mueve, cambia y cuando llega a sus receptores finales, después de un complejo y vertiginoso proceso de trasvase transcultural, los cambios introducidos y la reorientación recibida modifican sensiblemente el mensaje. La información nunca viaja inalterada. Las noticias internacionales suelen ser las más manipuladas, comercializadas y multiplicadas. Su grado de manipulación es alto. Esto podría provocar en los lectores cierto escepticismo y desconfianza. Pese a las adaptaciones culturales e ideológicas, la información traducida se transmite generalmente de manera fiable.

Los modos de utilizar el material (información) eran variados. En muchos casos el redactor reelabora la información: selecciona parte del texto, resume, copia, cita, añade otras informaciones obtenidas mediante otros canales, aunque también podía reproducir el texto en parte o en su totalidad, traduciéndolo. Se sirven de la información de otros medios impresos y la seleccionan preferentemente.

Esta información procede de otros medios con los que mantienen vínculos económicos, empresariales e ideológicos. Hay periódicos que indican al lector que está leyendo una traducción, mientras que otros, sistemáticamente, ocultan esa información.

Conclusión


En el ámbito de la traducción periodística, la traducción se aleja de su significado original ya que el original no es el texto cerrado, inviolable o protegido que se observa en otros ámbitos de la traducción como el literario o el religioso. El material informativo que llega al medio de comunicación se puede utilizar libremente para generar otra noticia. El texto no guarda fidelidad respecto al original, sino a los hechos narrados. La reorientación que reciben estos artículos en el contexto de llegada hace que la equivalencia se tambalee y que se supere el papel tradicional asignado a la traducción.