MEMORIA Y TRADUCCIÓN: CONVERSACIÓN CON PIERO MENARINI


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Autor/a/es: Belén Hernández
Editorial: Edit.um (Ediciones de la [[#|Universidad]] de Murcia)
Año: 2008
País: España
Idioma/s: Español e italiano
Nº de páginas: 190
ISBN: 978848371400


Por Jessica Cardoso Alves

Introducción


Memoria y traducción: conversación con Piero Menarini, es un libro en el que la autora, Belén Hernández, nos ilustra con los detalles de su conversación con Piero Menarini sobre el campo de la traducción con la intención de situar el análisis de la traducción de obras específicas en un contexto memorialístico. Podemos entenderla, pues, como una serie de ilustraciones para quien empieza ahora sus estudios o investigaciones en esta área.
El compañero de coloquio de Belén Hernández, Piero Menarini, es una persona de valor importante en el ámbito de la traducción. Catedrático de literatura española, cuenta con méritos como el de ser miembro fundador de la Fundación Federico García Lorca de Madrid, entre muchos otros.
Como experto en la obra de García Lorca, destacan numerosas obras críticas de su autoría, como por ejemplo: Edición e introducción de F. García Lorca, Poeta en Nueva York, o edición crítica con notas e introducción a F. García Lorca, El maleficio de la mariposa. Igualmente destacan obras suyas como experto de teatro romántico español.
Volviendo a la obra, este libro se estructura en tres partes divididas por la misma autora. En la primera parte, reproduce las conversaciones con Piero ordenadas en 5 grandes aspectos: la formación y sus principios en la investigación de sus temas, cuestiones sobra la recepción de textos, crítica de la traducción (donde se comparan distintos estilos), forma y sentido en la práctica (alternativas de traducciones) y consejos para el joven traductor. La segunda parte reúne las ideas principales de Piero Menarini sobre la traducción y en la tercera parte se expone un artículo de Oreste Marcì sobre cómo se traduce en Italia en la época de Lorca y otro de Carlo Bo. El epílogo, pretende presentar ideas propias sobre el método de traducir.
Como dos grandes logros este libro nos permite observar las preferencias de traducción entre español e italiano en dos momentos diferentes de la literatura y desarrollar la crítica de la traducción a través del estudio de problemas específicos de la traducción de textos complejos.


Primera parte: conversación con Piero Menarini


La primera parte del libro se centra sobre todo en la conversación que mantiene la autora con el famoso [[#|traductor italiano]] Piero Menarini y que se divide en cinco partes esenciales: la formación, cuestiones sobre la recepción de los textos, crítica de la traducción, forma y sentido en la práctica y consejos a un joven traductor. Las analizaremos por separado y también en común.
Primero, se centra en la formación y en el trabajo de Piero Menarini. En primer lugar, nos habla de su formación cuando era joven y de su iniciación a la traducción y a las obras de Lorca, autor que más ha traducido y sobre el que más ha investigado. Seguidamente, nos habla de algunas traducciones de los textos de Lorca explicándonos algunos errores. Afirma que un error en una traducción puede llevar a otros más graves cuando incluso, alguna veces no eran errores sino modificaciones necesarias que se han interpretado mal.
Finalizan hablando de la labor de Menarini y de otros traductores de pasar los textos de Lorca a una plataforma electrónica. Asegura que esto creará una homogeneidad en las traducciones de Lorca porque sería la primera vez que todos los traductores cogerían sus textos originales de la misma fuente ya que la edición electrónica puede ser la primera a la que se dirigen todos para empezar su trabajo.
Pasan ahora a la recepción de textos. En esta parte hablan sobre todo del método para la traducción de lo que hablaremos al final ya que hay referencias a este durante toda la primera parte.
En lo que responde a la crítica de la traducción destacan sobre todo los elementos que dice garantizan una traducción de calidad: trabajar a partir de un texto filológicamente fiable y a continuación realizar una contextualización del autor y la obra para entender mejor el sentido.
A continuación, explica las varias épocas en las traducciones de los textos de Lorca: una primera etapa durante la guerra o inmediatamente después en la que hay unas determinadas características (fidelidad al original, por ejemplo), una segunda etapa en la Italia de los años cincuenta en la que se nota ya una cierta libertad del traductor y una tercera etapa ya en los años ochenta en la que ya existe un oficio como tal de traductor. Esta división es según el criterio de Piero Menarini.
Después, se centran en la comparación de traducciones de varios traductores. Tras estas comparaciones saca algunas conclusiones que resumiré a continuación: compara dos tipos de comportamientos psicológicos, uno de “vasallaje” hacia la traducción precedente y el instinto de distinguirse a toda costa. Habla de otro aspecto que es la diferencia entre las distintas épocas culturales que influyen en las traducciones. Vuelven a comparar traducciones, ahora entre Menarini y otros traductores.
La primera parte acaba con algunos consejos para nuevos traductores basándose sobre todo en la traducción literaria como ha venido haciendo desde el principio. Menarini da consejos esenciales: modestia, el traductor está al servicio del autor y la obra por lo que debe conocer ambos, recuerda que si traduces del español de España no quiere decir que sepas traducir del español de Hispanoamérica, los elementos que garantían una traducción de calidad dependen del texto y de las características de la traducción, por ejemplo, la poesía se debe traducir “palabra por palabra” y la prosa se traduce apoyándose en el sentido, los traductores deben respetar el texto original pero alejándose de la literalidad, para elegir un manuscrito u otro el traductor debe ser también editor y filólogo, y para la poesía debe hacerse una contextualización con respecto al autor y a la obra.

Segunda parte: selección de textos de Piero Menarini a propósito de la traducción en el teatro romántico español


La segunda parte de este libro está dividida en cuatro apartados: el problema de las traducciones en el teatro romántico español, las teorías de la traducción teatral en la prensa románica, Zelmiro, de José Andrew de Covert-Spring: la primera traducción española de Antony, y el teatro como espacio para el debate: el caso de J.A. de Covert-Spring.
El primer apartado de la segunda parte del libro está también divida: fenomenología de la traducción y tipología de la traducción.
En el primer sub-apartado habla sobre los tres enfoques desde el que se puede ver la traducción teatral romántica: literario (destaca la diferencia entre traductores/autores y traductores), cultural-social (fuerte afrancesamiento cultural) y económico (la traducción es poco menos remunerable que la obra original).
En el segundo sub-apartado la autora explica las clases de traducciones que existían en el período romántico:
1ª clase: el traductor no modifica el original en el contenido ni en la expresión;
2ª clase: el traductor no modifica el contenido del original pero si la expresión;
3ª clase: el traductor modifica consistentemente el original;
4ª clase: el original es modelo y punto de partida para la hacer un texto que quiere ser original.
El segundo apartado habla sobre la prensa romántica. Los críticos románticos empezaron a dar mucha importancia a la traducción y casi siempre acababan sus reseñas con alusiones a esta. Normalmente estos críticos eran también traductores o autores. En los años treinta, a causa de estas críticas se creó una especie de canon de la traducción teatral que nos explica la autora:
1º La traducción canónica se consideraba defectuosa. Por ello, una traducción es buena si el público no nota que no es original.
2º “Para comunicar el mismo pensamiento a un público diferente no es suficiente adaptar el texto original tan sólo en cuanto al lenguaje, a los personajes, etc., sino que también hay que variar situaciones que ya no corresponden ni al gusto ni a la cultura española.”
3º “La consecuencia de lo anterior es que se llega a una paradoja: cuanto más modifica el traductor el original para españolizarlo, tanto más su traducción consigue respetarlo.”
4º El traductor debe conocer la cultura española y solo debe traducir obras que no vayan en contra de esta cultura.
5º El traductor debe ser él mismo.
6º “Traducir es cambiar”.
La autora saca una serie de conclusiones: no existe una teoría generalizada, no existe identidad cultural entre Francia y España, se plantea el problema desde un enfoque esencialmente teatral y el enfoque del traductor es distinto porque los románticos tiene muy claro a quién va destinada su obra.
El tercer apartado empieza con el hallazgo de Piero Menarini que descubrió que la que todos pensaban ser la primera y única traducción al español de la obra francesa Antony realizada por Eugenio de Ochoa, no era la única ni la primera. En 1835, Covert Spring había hecho una traducción de Antony, de Alexandre Dumas, la cual había titulado Zelmiro. El resto del tercer apartado son comparaciones entre el autor de Antony, Alexandre Dumas y los dos traductores Covert Spring y Ochoa.
Por último, el cuarto apartado hace un repaso por el año 1835, el principal año para el asentamiento del Romanticismo en España y termina comparando a Eugenio Ochoa y José Andrew de Covert-Spring, claves para la comprensión de los fenómenos de este año.

Tercera parte: Bo y Macrí. La traducción según los hermetistas.


La tercera parte del libro se compone también de dos apartados que son recopilaciones de textos de los libros que dan nombre a cada apartado: 1936, así descubrimos la gran España de Carlo Bo, y La traducción poética en los años treinta (y siguientes
En el primer apartado, Bo cuenta como se descubrió la literatura española en Italia. En 1936, empezó la Guerra Civil Española y en Italia las nociones sobra la situación política no eran muy claras. Los periódicos habían aludido a Francisco Franco, pero nada más.
Se sabía muy poco de la cultura y la literatura españolas pero la Guerra Civil consiguió que observaran aquella realidad. Se dieron cuenta de que la cultura española no se había estancado y que había intentado ir más allá de los Pirineos y acercarse a Francia y Alemania, con menos preocupación por Italia aunque intercambios, por ejemplo de Unamuno con Prezzolini. Pero estos episodios no eran suficientes ya que eran vivencias personales. La propia enseñanza de la literatura española en las universidades italianas estaba a cargos de profesores de filología románica hasta final de los años treinta.
Todo esto no implica falta de interés pero todas las iniciativas eran privadas. En el 36 las cosas cambiaron, y es simbólico que la guerra se abra con el asesinato de García Lorca y el exilio de Machado.
Así, el país que estaba “escondido”, salió a la luz. Italia empezó a conocer verdaderamente la cultura española y ya no le bastaba con lo que les transmitía Francia. Se dieron cuenta que España les había superado en la poesía, la novela, y sobre todo en el ensayo.
En el segundo apartado, Macrí habla de varias maneras sobre la traducción de los años 30. Primero, afirma que la traducción o es poética o no es traducción, y que en su generación tiene un carácter reformista y no poco riguroso. Nos dice también que entre traducción y crítica se creó una gran actividad de traducción por parte de poetas-traductores y traductores-poetas de manera que la traducción se generó como un género literario autónomo. Las traducciones transfirieron e insertaron en toda clase de poesía nuevas formas y nuevos estilos métrico-sintácticos cultos y populares, tradicionales y extemporáneos, etc... Se produjo también el boom editorial de las traducciones en la posguerra. Con respecto a la introducción crítica a las antologías, se realizaban a posteriori, como consecuencia de la elección de la experiencia de versificación del texto. En cuanto a la poesía culta, se había cimentado con la métrica empírica “aristotélica” de Eliot.
Aquí entra en juego la opinión de Traverso. La traducción según Traverso se coloca como síntesis monstruosa de poesía y crítica. La tercera parte acaba con varias citas de autoridad sobre traducción.
El libro termina con el epílogo, divido en cuatro partes (influencia de la traducción en la memoria cultural, traducir desde la mirada hermética, de la crítica artística a la traducción filológica y el modelo de Piero Menarini), el apéndice (primera parte de La balada de caperucita roja, de García Lorca, traducida por Piero Menarini), y las bibliografías y de traducciones de Piero Menarini.


Conclusión


Memoria y traducción: conversación con Piero Menarini es un libro muy completo sobre la traducción y lo que conlleva. Como ya he referido en la introducción, podemos entender esta obra como una serie de ilustraciones para quien empieza ahora sus estudios o investigaciones en esta área. A pesar de ser un libro bastante teórico, la autora ha conseguido darle un tono ameno e, incluso, divertido en algunas ocasiones, sobre todo por la descripción al detalle de su conversación con Piero Menarini, un conocido traductor italiano.