El género textual y la traducción

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Autora: Isabel García Izquierdo (ed.)
Editor: Peter Lang
Número de páginas: 269
Año: 2005
Idioma: Español
ISBN: 3-03910-676-7

Por Javier Manrique Balmori

Introducción


La obra de Isabel García Izquierdo (investigadora del equipo GENNT) tiene como finalidad demostrar como la competencia en géneros es una herramienta de vital importancia para un buen traductor. Para ello expone un conjunto de reflexiones teóricas basadas en las ideas de otros traductores (veáse V. Montalt, E. Monzó o P. Ezpeleta) y propone métodos al uso como ayuda en la enseñanza en las aulas. A lo largo de la misma se tratan varios tipos de traducción como la jurídica, la económica o la científico-técnica, para demostrar al lector la importancia de dominar el campo sobre el que se trabaja. Va dirigida a profesores o traductores especializados en el campo de la enseñanza.

Resumen


El libro se divide en dos bloques bien diferenciados:

- En el primero se exponen reflexiones teóricas sobre el género por medio de diferentes tipos de traducción que procederé a enumerar a continuación.
  • Traducción científico-técnica (V. MONTALT)
El concepto de género se puede entender como forma de posibilitar la participación social (Bazerman) o como camino de incorporación del traductor a las comunidades de expertos (Kiraly). Para poder dominar un género es necesaria una previa socialización del estudiante. Distinguimos dos tipos de socialización; primaria y secundaria. La primaria corresponde a los primeros años de vida y la secundaria a la del ámbito profesional. Además se habla de una socialización terciaria que se realiza de forma consciente y manipulativa sin que un agente externo intervenga en ella. A la hora de adquirir conocimientos sobre un género en cuestión podemos establecer dos perspectivas: una estática; que consiste en el uso de textos paralelos en la lengua origen y meta con el fin de captar divergencias culturales, y una dinámica; en la que se consulta a un miembro de la comunidad de conocimiento a través del hábito de la comunicación.
  • Traducción jurídica (A. BORJA)
En cuanto a un texto judicial un buen jurista debe tener unos conocimientos generales de la historia del Derecho, capacidad de interpretar y argumentar, redactar y persuadir además de razonar lógicamente. Un jurista puede ejercer su profesión sin necesidad de tener conocimientos de otro ordenamiento y actúa como creador al contrario que ocurre con el traductor, que se limita a cumplir los objetivos que le han sido marcados. La estructuración de contenidos que debe dominar el traductor jurídico debe permitirle expresar textualmente los contenidos teóricos así como las variedades del lenguaje jurídico. Un traductor jurídico debe mantener un nivel de precisión y fidelidad muy elevados.
  • Traducción económica y administrativa (E. MONZÓ)
En este tipo de traducciones requieren de una reeducación y una desculturación. La primera consiste en el acercamiento de conocimientos al individuo, mientras que la segunda en el desaprendizaje para llegar a la construcción de esos conocimientos.
La familiarización con diversos campos a través de temas reales es básica así como el realizar trabajos en equipo para contrastar información en el caso de los estudiantes.
  • El corpus lingüístico electrónico (A. ALCINA)
Consiste en una colección de textos seleccionados según criterios previamente establecidos con el fin de extraer datos objetivos sobre el funcionamiento de una lengua. Nos permite abordar el lenguaje desde un punto de vista empírico. A la hora de elaborarlo se debe tener en cuenta las lenguas implicadas, el tamaño del corpus así como los géneros implicados.

- En el segundo se proponen aplicaciones pedagógicas sobre la materia que giran en torno al concepto del género. (I. GARCÍA, P. EZPELETA, C.BELTRÁN)

El género se entiende como un concepto semiótico, porque representa un signo para cada cultura, es por que ello que resulta difícil establecer los límites entre varios géneros; sobre todo en los ámbitos de especialidad. Es el medio de socialización del traductor. Un traductor debe tener la capacidad de revisar y corregir textos (traducciones y originales), redactarlos en un idioma no materno, adaptarlos para determinados usos y componer documentos a partir de un esquema de información dado. El género pone en contacto los elementos del texto y del contexto; sirve como vía para acceder a las comunidades y grupos sociales a los que el traductor no pertenece y a los que ha de tener acceso. Se define a partir de una serie de propiedades externas; lo que condiciona las características internas. El traductor debe ser capaz de reconocer, comprender y reproducir todo tipo de géneros. Si un género es identificado erróneamente se producirá una interpretación incorrecta. La actitud del productor del texto debe respetarse así como la intencionalidad del mismo al adaptarlo a la lengua de llegada. A la hora de comenzar a traducir se deben tener en cuenta la extensión, tono, presentación del texto y registro. Un buen traductor debe conocer el contexto en el que se inscribe un género y la relación con otros géneros y así establecer grados de paralelismo que pueda aplicar en su traducción. El proceso de traducción escrita se inicia cuando existe la necesidad de un texto en una situación comunicativa determinada. El texto de partida se concibe como fuente de información de la que se nutre el traductor; la cual se ha de procesar y textualizar según las normas del género meta. Cuando estos conceptos se trasladan a la enseñanza se debe tener en cuenta otro tipo de aspectos como son la selección de materiales. Para ello se requiere adecuarse a los objetivos de aprendizaje y tener acceso al entorno educativo donde se utiliza el género.

En cuanto a las fuentes de información tienen que ser fácilmente accesibles para los alumnos y se deben emplear textos prototipo que cumplan la misma finalidad.

Conclusión


Un traductor de géneros debe aprender de manera autónoma y en contacto con la realidad, desarrollar comportamientos estratégicos y tomar decisiones en función de condicionamientos externos. Cuando se produce un alejamiento entre las convenciones de una lengua y cultura respecto de otra lengua y cultura surgen problemas de la traducción. El género es idóneo para explicar y analizar el texto en sus múltiples dimensiones y perspectivas. Contribuye a una resolución más rápida y eficaz de los problemas de traducción, ya que estos pueden predecirse en función del género al que pertenece el texto que se va a traducir.

El traductor especializado tiene que desarrollar una competencia cultural y necesita acelerar el proceso normal de socialización; el aprendizaje debe realizarse con unos medios diferentes de los utilizados por individuos que forman parte de la especialidad. El género es la herramienta a través de la cual el traductor consigue sumergirse en las culturas en las que trabaja. Desarrolla un proceso de aprendizaje consciente, selectivo y manipulador, extrae de manera deliberada los rasgos de la cultura que le son útiles.

Este libro que gira en torno a la competencia en géneros propone ideas que resultan muy útiles para cualquier traductor. Nos hace ver que la clave para una buena traducción radica en los recursos que se tiene sobre el tema a tratar e incide en la importancia de la documentación sobre éste. Aporta información aplicable para cualquier tipo de texto e introduce sistemas de organización de información que se convierten en herramientas fundamentales para un traductor. En definitiva, este libro es recomendable tanto para estudiantes de traducción como profesores de la materia por sus explicaciones teóricas y aplicaciones pedagógicas.