Competencia textual para la traducción


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Autor/a/es: Isabel García Izquierdo
Editorial: Tirant Lo Blanch
Año: 2011
País: España
Idioma/s: Español
Nº de páginas: 173
ISBN: 987-84-9985-953-8


Por Irune Buela Fresno

Introducción


La traducción es una actividad compleja que necesita ser estudiada y analizada de diferentes perspectivas. Para llevar a cabo esta actividad no basta con el conocimiento de diferentes lenguas, hace falta conocimientos específicos. Aquí es donde juegan sus cartas la Lingüística aplicada a la traducción y la Traductología. El traductor debe prestar mucha atención y poner los cinco sentidos para hacer un trabajo digno, puesto que puede haber malentendidos. Es necesario conocer el punto de vista y la intención del autor de la obra que se va a traducir. Así como su cultura, su ideología, su estatus social, etc. El libro de Isabel García Izquierdo refleja los diferentes problemas a los que va a tener que hacer frente el traductor y las múltiples maneras de interpretar el texto.


CAPITULO 1. Las competencias del traductor.

1.1 .El traductor frente al EES.
En 1999, los responsables europeos de la Educación Superior firmaron la llamada “Declaración de Bolonia”. Esta declaración se encuentra dentro del “Espacio Europeo de Educación Superior” y con ella se pretende imponer un mismo plan académico dentro de la educación superior europea.
El objetivo primordial es conseguir una “Europa del conocimiento” que favorezca el crecimiento y la cohesión social mediante la educación de los ciudadanos. Para ello, es fundamental llevar a cabo una renovación metodológica. Este nuevo marco ha de cumplir dos requisitos:
a) De contenido formativo. Los títulos deben diseñarse en función de resultados de aprendizaje y competencias.
b) De proceso y calidad de los resultados. Debe garantizarse y/o acreditarse que la docencia impartida en el titulo es de calidad y se corresponde con la propuesta publica.

1.2 . La formación en competencias.
Las competencias se dividen en dos grupos. Por un lado tenemos las competencias generales, que son comunes a casi todas las titulaciones universitarias y son las que preparan al estudiante para vivir en sociedad; y por otro las especificas, que son las propias de la disciplina en que se forma el estudiante.

1.3 . La competencia traductora.
Para la adquisición de la competencia traductora son necesarias siete subcompetencias:
  1. 1. Subcompetencia comunicativa textual. Convenciones textuales en las lenguas de trabajo.
  2. 2. Subcompetencia cultural. Conocimientos sobre mitos, precepciones, creencias, etc.
  3. 3. Subcompetencia temática. Conocimientos básicos de diferentes campos temáticos.
  4. 4. Subcompetencia instrumental profesional. Uso de fuentes documentales de todo tipo, manejo de aplicaciones informáticas útiles, así como conocimientos básicos para la gestión del ejercicio profesional y conocimientos deontológicos.
  5. 5. Subcompetencia psico-fisiológica. Referida a la conciencia de ser traductor, la confianza en si mismo, las capacidades de atención y memoria, etc.
  6. 6. Subcompetencia interpersonal. Capacidad para interrelacionarse.
  7. 7. Subcompetencia estratégica. Comprende los procedimientos que se aplican a la organización y realización del trabajo, a la identificación y resolución de problemas y a la autoevaluación y revisión.

CAPITULO 2. Adquisición de la (sub)competencia comunicativa y textual.
2.1 El genero textual: un concepto poliédrico e integrador.
El género se convierte en una categoría fundamental para la correcta adquisición de algunas subcompetencias.
En I. García Izquierdo (2002), se proponía la siguiente definición del género: “Forma convencionalizada de texto que posee una función especifica en la cultura en la que se inscribe y refleja un propósito del emisor previsible por parte del receptor”.
Como se recoge en el trabajo de Aragonés, desde la perspectiva del grupo GENTT (equipo de investigación dirigido por I. García Izquierdo), el género es una herramienta multifacética muy útil para la traducción, ya que permite: la familiarización del traductor con los hábitos y convenciones de la comunidad profesional o discursiva; asegura la contextualización del texto, destacando los propósitos comunicativos y la manera de expresarse; sirve de herramienta didáctica para la enseñanza de la traducción; permite resolver problemas sociales y pragmáticos garantizando así la aceptación de la adaptabilidad de la traducción en las comunidades discursivas de la lengua de llegada; impone estrategias de lectura por parte de los receptores; revela la correlación entre elementos formales y comunicativos, permitiendo la comprensión de textos; desvela las intenciones de los autores; facilita la toma de decisiones del traductor; sirve de “instrumento de transmisión de contenidos a través de medios discursivos”; sirve como espacio de socialización del estudiante traductor; sirve de herramienta sociopragmática para aclarar la relación entre participantes; facilita la categorización de textos para elaborar bases de conocimientos.

2.2 La (sub)competencia comunicativa y textual a través del género.
En el trabajo de Montalt, Ezpeleta y García Izquierdo, se pone de manifiesto la correspondencia que existe entre las diferentes características del género textual en cada una de sus tres vertientes.
a) Desde el punto de vista comunicativo, en el análisis del genero textual se tiene en consideración el espacio de comunicación y las relaciones que se establecen entre los participantes, así como las acciones llevadas a cabo por estos en dicho espacio comunicativo.
b) Desde el punto de vista formal, en el análisis del género textual se consideran los elementos convencionales relacionados con las expectativas de los lectores.
c) Desde el punto de vista cognitivo, en el análisis del género textual se consideran los modos en que cada comunidad entiende, organiza y transforma la realidad que le rodea.

CAPITULO 3. Gemológico de análisis textual.
3.1 La selección del género.
El género nos permite analizar los textos proporcionándonos una perspectiva multidimensional. I. García Izquierdo proponía un modelo de análisis que comenzaba y terminaba en el género, que se convertía así en el depositario de todos los aspectos de análisis fundamentales para el traductor quien, a partir de esta interfaz entre el texto origen y el texto meta, producirá un texto en la lengua meta.
Si revisamos algunos trabajos, podemos observar como los términos de género y de tipo textual se confunden constantemente.
A partir de los años 70, con la irrupción de los Enfoques textuales de lingüística, se destaca la necesidad de establecer tipologías textuales. En el ámbito de la Traductología, uno de los trabajos más destacados será el de B.Hatim e I.Mason. Estos autores critican los diferentes enfoques propuestos para clasificar los textos porque recurren a categorías excesivamente amplias y no pueden dar cuenta de la multifuncionalidad de los textos. Por ello, proponen los siguientes tipos textuales fundamentales:
a) Textos argumentativos, cuyo foco textual es la valoración de las relaciones entre diversos conceptos.
b) Textos expositivos, cuyo foco contextual es, o bien la descomposición de unos conceptos dados, o bien su composición a partir de sus elementos constituyentes.
c) Textos exhortativos o instructivos, cuyo foco esta en la formación de conductas futuras.

3.2 Vertiente cognitiva del género.
Desde la perspectiva de los géneros, es necesario tener en cuenta las consideraciones cognitivas. Desde el ángulo cognitivo, los textos en la comunicación no son objetos estáticos, sino que tienen como propiedad particular el carácter procesual. Por ello, es necesario analizar la coherencia.
T.A.Dijk hablaba de la coherencia como propiedad más significativa que define la naturaleza textual de una secuencia de oraciones expresada por un discurso. Diferenciaba dos tipos: la coherencia local, definidas por las relaciones entre oraciones de una secuencia textual; y la coherencia global, definida en términos de operaciones sobre partes completas de oraciones.
También íntimamente relacionada con el género y su interpretación encontramos una categoría que refiere al modo en que se vehicula la ideología, a la que algunos autores denominan “discurso”. Según Hatim y Mason, a la hora de analizar la idolología desde la perspectiva de un autor hay que distinguir entre: la ideología del traducir, según el contexto social, y la traducción de la idolología, independientemente de la situación cultural hegemónica. Por tanto, es un factor determinante en la traducción que necesita una buena interpretación por parte del traductor.

3.3 Vertiente formal del género.
Encontramos varios aspectos formales que entran en juego en la caracterización de los géneros.
Por una parte tenemos la cohesión dentro de la cual podemos diferenciar dos grandes grupos: la cohesión gramatical y la cohesión léxica. La gramatical contiene a la deixis, que puede manifestarse en forma de anáfora o de catáfora; la elipsis, que consiste en la eliminación de elementos en la oración que se sobrentienden, y los conectores, tanto las conjunciones coordinantes y subordinantes, como los conectores del discurso. En la léxica nos encontramos con la recurrencia o reiteración de elementos léxicos, componentes oracionales y otros elementos lingüísticos; los campos semánticos, y la selección de la terminología y fraseología especifica.
Por otra parte está la macorestructura, la cual deberá de ser reconocida por el traductor, con su organización en secuencias retoricas, para aprehender la significación global.
Y por ultimo, nos encontramos con la intertextualidad. En opinión de Carbonell, este parámetro condiciona de manera determinante la traducción, ya que un texto siempre esta relacionado con otros similares; la “equivalencia” se ha de entender como una relación de adecuación intertextual.

3.4 Vertiente comunicativa del género.
Como apunta R.Hasan, el texto está tan íntimamente relacionado con su contexto que un concepto no puede ser enunciado sin el otro.
La noción de contexto será fundamental en el desarrollo textual. Halliday y Hasan marcarán de manera más evidente la concepción del contexto en el ámbito de lingüística aplicada a la traducción. Para ellos la adecuación del texto es fundamental para que este sea totalmente coherente. Estos autores entienden el contexto como los diferentes factores que tienen relevancia para el significado expresado y que afectan a las elecciones lingüísticas que los hablantes o escritores realizan.
La lengua, utilizada en diferentes contextos, varía. Esto dará lugar a los distintos dialectos, que se distinguirán entre geográficos, temporales, sociales, estándares e idiolectos. La repercusión que tienen los diferentes dialectos en la traducción es evidente ya que su uso posee implicaciones sociales, ideológicas, funcionales y personales que el traductor deberá decidir si mantenerlos o suprimirlos dependiendo de cada caso.
En los años 60-70 emerge un nuevo paradigma en los estudios lingüísticos. El estudio de los actos de habla dará comienzo con la teoría de J.L.Austin. Este filósofo del lenguaje, propone cuatro tipos diferentes de actos de habla: locucionario, proposicional, ilocucional y perlocutivo. Cada uno de los actos del habla posee una funcionalidad que deberá de ser tenida en cuenta en la traducción.


Conclusión


Para hacer una traducción correcta y acorde con el texto original es necesario conocer todos los factores que condicionaron al autor de la obra. Informarse sobre la cultura y la ideología de este y prestar mucha atención. Hay mil y una maneras de traducir un mismo texto, pero es necesario conocer la intención del autor y tratar de ceñirse a ella. Para realizar una traducción correcta no basta con conocer las lenguas a la perfección y ser capaz de traducir toda la obra completa palabra por palabra; sino que es necesario saber interpretar las ideas originales para no perder la esencia de la obra original.