Análisis textual aplicado a la traducción


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Autora: Isabel García Izquierdo
Editorial: Tirant Lo Blanch
Año: 2000
España
Idioma: Español
Nº de páginas: 277
ISBN: 84 – 8442 – 053 - 1

Por Cristina Naharro Ochoa


Introducción

Este libro trata sobre los parámetros de análisis textual que el traductor necesita y hace una revisión de ellos, así como de la lingüística, de la traductología y de la pragmática. Está dividido en ocho capítulos estrechamente relacionados. Todo el libro está enfocado hacia la lingüística aplicada a la traducción y a las características de los textos y sus rasgos.

Capítulo 1: La lingüística aplicada a la traducción. Caracterización

La traducción como acto de comunicación ya apenas se discute, pero la delimitación y descripción de la lingüística requieren atención, por ello, a esta materia se la denomina “Lingüística aplicada a la Traducción”. Se ha llegado a pensar que la traducción puede ser una rama de la lingüística, y por ello estudian la Lingüística aplicada y la Traductología en un conjunto.

I. La lingüística aplicada
La disciplina de la lingüística nace a raíz de crear segundas lenguas y cuenta con la puesta en práctica de la teoría de la enseñanza y aprendizaje de las lenguas.
Para R. Kaplan (1980), un lingüista implicado en las diferencias entre la Lingüística Pura y la Aplicada, el estudio de la Pura es científico y está limitado a la parte no teórica de la lengua. Sin embargo, el de la Aplicada es humanístico y los analistas resuelven los problemas que radican al usar el lenguaje. Esto no quiere decir que ambas no estén relacionadas, sino que la Lingüística Aplicada engloba todas las demás. Por otra parte, Eliasson propuso que la teoría, la historia y la descripción de una lengua debía ser la parte pura de la misma, y la práctica debía ser la aplicada. Por estos problemas de coherencia, los científicos, en especial Eliasson, proponen integrar teorías y descubrimientos de las disciplinas que tengan algo que ver con la experiencia humana.
Bugarski, otro científico, propuso distinguir diferentes tipos de teoría dependiendo de las investigaciones lingüísticas, y que, por este motivo, existiría la Lingüística Aplicada sin tener que estar ligada a la teoría, aunque en toda ciencia haya tanto partes prácticas como teóricas. Así, los límites entre la Lingüística Pura y la Aplicada son complicados de determinar y los científicos sugieren soluciones deslindando en la teoría y la práctica.

II. La lingüística contrastiva
Por otro lado, la lingüística contrastiva forma parte de la Aplicada y también aporta resultados importantes para el estudio de la traducción. Di Pietro dijo que la contrastiva era un método para determinar las diferencias entre dos lenguas. De otro modo, C. James afirmaba que es una rama de la lingüística, caracterizada por ser híbrida y que hace diferencia entre el estudio comparativo y en la lengua de manera aislada. Mientras el primero sólo hablaba de las diferencias entre las lenguas, James se centra en la importancia de las similitudes. T. P. Krzeskowski, coincidía con Di Pietro en que la contrastiva coincide tanto con la teórica como con la aplicada. Di Pietro dividía los estudios contrastivos en autónomos o generalizados por un lado, y por otro, en taxonómetros y operacionales.
Hay tres modelos diferentes de análisis contrastivo; el Análisis Contrastivo, Análisis de errores e Interlengua, que han evolucionado a lo largo del tiempo de manera paralela a las teorías lingüísticas contemporáneas, así que la historia de dicho análisis puede estudiarse a partir de ellos. No obstante, según Krzeszovski, no todos los modelos son igual de adecuados como fundamentos teóricos para dichos estudios, sino que revisa los diferentes enfoques utilizados en el análisis contrastivo desde su origen.

III. Traducción y traductología
Neubert & Shreve determinaron las dos direcciones generales que aparecen en los modelos sobre la traducción, y fueron enfatizar las características interactivas y comunicativas de la traducción, y enfatizar la naturaleza sistémica de las relaciones lingüísticas de la traducción.
Para definir lo que es la traductología, no hay un consenso concreto para denominar dicha disciplina y su estudio, sino que hay indicios de que el nacimiento de la ciencia de los estudios de traducción modernos nació en 1958, cuando se publicó Estilística comparada de Vinay y Barbelnet y que desde esa fecha los estudios de traducción se llevarán a cabo en el marco de la lingüística aplicada. Sin embargo, otros apuntaban a que había sido J.S. Holmes (1972) quien marcaría un hito a partir del cual se desarrollarían discusiones meta-teóricas sobre traducción, ya que establecía una distinción entre una rama pura y otra aplicada, Por otro lado, A. Hurtado (1994), matizó que dicha separación era muy radical para ambos tipos de estudio, bien fueran teóricos o descriptivos, pero también confirma la importancia de las consideraciones en la concepción de cualquier disciplina científica. Esta idea de que no hay diferencia entre ambos estudios también fue señalada por P. Newmark.

IV. La lingüística aplicada a la traducción
Está comprobado que estos estudios defienden la interrelación de la Lingüística Aplicada con otros ámbitos de lenguaje entre los que se encuentra la traducción, lo que significa que ésta última depende de la lingüística. Aunque, para el autor, hay una gran confusión entre la disciplina y el objeto que se estudia, es decir, entre la Traductología y la traducción de la misma. Ya que la primera es autónoma pero los problemas a los que debe enfrentarse un traductor sólo se pueden analizar desde una perspectiva lingüística.
C. James (1980) fue de los primeros que hizo distinción entre Análisis micro y macrolingüístico y que lo aplicó al campo contrastivo. Por un lado, el campo que se centra en el análisis del código, se pasó a denominar Análisis contrastivo microlingüístico y se centraba en los tres ámbitos lingüísticos: fonológico, léxico y sintáctico. Por otro lado, el que se orienta hacia la actualización del código lingüístico se llamó Análisis contrastivo macrolingüístico, también denominado lingüística humana.

Capítulo 2: Modelos para el análisis de la traducción

Se afirma que muchos autores tienen una concepción de lo que significa la palabra traducción que difiere de la concepción de análisis propuesta. Los modelos de la traducción no son teorías, sino hipótesis que describen el proceso y que tienen la ‹‹necesidad de proyectar el contexto pragmático y semiótico en el proyecto de traducción››. A. Hurtado proponía analizar la traducción mediante seis enfoques diferentes: estudios lingüísticos, específicos, socioculturales, psicolingüísticos, filosófico-hermenéuticos y textuales.
El primero estudia los aspectos lingüísticos de la traducción desde diferentes perspectivas y Hurtado distingue entre los estudios de la lingüística comparada tradicional, las estilísticas comparadas, las comparaciones gramaticales entre las lenguas y los enfoques semánticos y los semióticos. En los estudios específicos se incluyen los que analizan una rama concreta de la traducción sobre didáctica o pedagogía de la misma. En cuanto a los enfoques socioculturales, se incide en los aspectos que rodean a la traducción en las circunstancias culturales u sociales de la época y su importancia. Por otro lado, los psicolingüísticos son los que tienen que ver con los procesos mentales que realiza el traductor. Rosa Rabadán afirmaba que ‹‹el objeto empírico de estudio es una ‘caja negra’ que contiene los procesos mentales del traductor durante la transferencia››. Finalmente, los últimos hacen hincapié en los estudios filosóficos relacionados con la traducción y reivindican la traducción como operación textual.

Capítulo 3: El enfoque textual. El texto y sus características

No fue hasta los años 60-70 en los que se produjo una reacción relativa al objeto de estudio, es decir, no era necesario ya que la parte oracional fuera el punto de partida de la traducción. M. A. K. Halliday y R. Hasan definieron el texto como un término que se usaba en lingüística para referirse a algún pasaje, escrito o hablado, de cualquier tamaño y que tuviera sentido. También determinaron que el texto no era una unidad gramatical sino semántica. Por otro lado, el contexto tenía que estar relacionado con la cultura a la que pertenecía el texto y que éste, podía afectar a la estructura del propio texto.
Se determinaron siete normas de textualidad, de los cuales dos se centran en el propio texto: la cohesión y la coherencia, y muchos lingüistas decían que los mecanismos de cohesión son los que hacen posible la coherencia. Los otros cinco restantes son nociones centradas en el usuario y que dependen de los aspectos comunicativos, semióticos o pragmáticos. La estructura informativa de un texto es otra de las características que permiten determinar la correcta formación de las lenguas.

Capítulo 4: La configuración del contexto. Principales características contextuales

Hay ciertos actos comunicativos que carecen de sentido fuera del ámbito en el que se tratan, es decir, cuando no están en contexto, y esto no es más que uno de los principales postulados de la pragmática. La influencia de la cultura y la situación determinan en muchas ocasiones el tipo de texto que se va a tratar. Por eso se dice que la adecuación entre el contexto y el texto que se trata es necesaria para el entendimiento del mismo y la noción del contexto es esencial para poder así desarrollar la teoría textual y el estudio de la Lingüística aplicada a la traducción.
Para poder comprender la complejidad del contexto, B. Hatim e I. Mason proponen tres aspectos o dimensiones fundamentales: la comunicativa, la pragmática y la semiótica. En la dimensión comunicativa, el autor estudiará a partir del análisis de cada dialecto y centrándose en el registro de cada uno, por eso atiende a tres variables fundamentales: el campo, el modo y el tono o tenor. La pragmática se determina por el análisis de los textos de habla expresados y la cooperación entre los participantes. Y por último, en los aspectos semióticos, se destacan las nociones de género, la ideología y la intertextualidad, necesaria a la hora de interpretar textos relacionados con otros precedentes.

Capítulo 5: Análisis de los aspectos comunicativos

El registro de un texto depende del nivel de formalidad del mismo, sin embargo, éste cambiará tras las propuestas de los representantes de la lingüística funcional sistémica. En cada texto, hay una serie de pistas de contextualización relativas a situaciones, grupos sociales o conceptos que se basan en el conocimiento común y suplementan a la propia experiencia del traductor.
Halliday y Hasan introducen en 1976 el concepto de registro y lo sitúan en el ámbito de los léxico-gramatical, y, más adelante, lo situarán en el campo semántico. Por otra parte, A. Littlefair entiende el registro como una variedad lingüística que se había elegido por el escritor ya que decía que era adecuada para alcanzar su propósito. Hasan afirmaba que el registro era sólo uno de los tipos posibles de las variedades de la lengua, el otro eran los dialectos. Mientras que el registro hace referencia al uso, los dialectos hacen referencia a los usuarios, lo que procede del campo de la sociolingüística. Según Hasan, los registros presentan cambios en el significado y los dialectos son la realización de dichas significaciones. Sin embargo, la diferencia se encuentra a la hora de la práctica.
Como ya dije, las variables que componen el registro son tres: el campo, que hace referencia a las características semánticas del texto; el modo, que se refiere al papel que se asigna al texto en la situación comunicativa; y el tenor o tono que alude a las relaciones personales implicadas en el texto.
En cuanto a los dialectos, podemos diferenciar varios tipos: el geográfico, cuando la variación lingüística es debida a la diferente situación; el temporal, cuando ésta es debida a los cambios producidos a lo largo del tiempo; el social, que depende de las clases sociales; el estándar, que es el consensuado en una comunidad con valor funcional; y el idiolecto, que es el modo particular que tiene cada hablante de su lengua.

Capítulo 6: Caracterización de los aspectos pragmáticos

Según Beaugrande y Dressler creían que la intencionalidad de un texto está determinada en la forma de expresarse de los autores, es decir, a los aspectos pragmáticos en la caracterización de cualquier emisión. Por esto, la intencionalidad será un concepto fundamental para entender la coherencia del texto.
En 1962 se creó una teoría por J. L. Austin que se denominó Estudio de los actos de habla, de los cuales no podemos decir si son verdaderos o falsos y que desde el punto de vista sintáctico, el verbo tiene que ir en primera persona del singular del presente de indicativo. Se manifiestan varios tipos de actos: el acto de habla locucionario, que se refiere a la emisión de las palabras por parte del hablante; el acto de habla proposicional ó de tipo lógico; el acto de habla ilocucionario, en el que se reflejan ciertas expresiones de la lengua; y, el acto de habla perlocutivo o perlocucionario, referido a los actos que se producen en las consecuencias de los efectos de la comunicación.
Cada uno de estos actos posee una funcionalidad, y podemos distinguir entre los siguientes: máxima de la cantidad, en la que tu contribución se hace tan efectiva como sea necesaria; de la cualidad, en la que no se debe decir nada de lo que no estamos seguros del todo; de la manera, donde hay que ser claro y preciso; y de la relación, donde se es relevante.

Capítulo 7: Captación de los valores semióticos. Género. Discurso. Intertextualidad

La intertextualidad se refiere a la manera en la que la producción y recepción de un texto depende de lo que los que vayan a tratar con él sepan y que ésta se relaciona con la mayoría de las variables textuales, como la tipología, el género, el registro y el discurso. Cualquier tipología de los textos debe reflejar el estado de los hechos en la comunicación real, es decir, no se puede realizar un análisis del término sin hacer referencia a los estudios de J. Kristeva en 1969, donde intercala algunos conjuntos de signos. Así, no alude solo a la interacción entre textos sino entre el sistema textual y contextual de una cultura.
Se considera que el género es una categoría semiótica, es decir, da una importancia fundamental de la ideología en relación con el mismo. Para J. R. Martin, el registro y el género constituyen dos categorías relacionadas con el contexto y que se sitúan en dos planos de comunicación diferentes. Así, el registro corresponde según Halliday al contexto de la situación y el género al de la cultura.
Finalmente, relacionado con el género se encuentra el discurso, que se refiere al modo de comunicación de la ideología. En cuanto a Hatim y Mason, todos los rasgos culturales y textuales tienen gran parte de significación ideológica. Es así que la ideología está relacionada con la cultura y a la lengua.

Capítulo 8: La tipología textual y su interpretación

E. Werlich (1979) distingue cinco tipos de texto dependiendo de sus características dominantes.: narración, descripción, exposición, argumentación e instrucción, y que en su realización hay que tener en cuenta las perspectivas subjetivas y objetivas. Se valora la repercusión que el análisis de los tipos textuales tienen para la traducción desde el punto de vista pragmático, es decir, cómo se reflejan en ellos la sociedad y la cultura.
Hatim y Mason, basándose en los tipos de textos propuestos por Werlich, establecen los siguientes tipos: argumentativos, en el que se enfoca la valoración de la relaciones entre diversos conceptos; expositivos, en los que se descomponen o componen ciertos conceptos; y por último, los exhortativos, en el que se forman conductas futuras.