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Ed. Visor Libros
206 páginas
2008
Autor: Diego de Juan García

Presentación




Nuevas pautas de traducción literaria reúne una serie de intervenciones y reflexiones de los participantes en los Encuentros de Traductores y Escritores de Castrillo de los Polvazares. Se trata de un más allá en la investigación de la traducción literaria.
Cada experto desarrolla sus teorías, sus preocupaciones, sus experiencias y los problemas con los que se han encontrado a lo largo de su carrera al enfrentarse antes los textos poéticos.
Hace referencia, a su vez, a grandes autores, obras, teóricos y movimientos surgidos a lo largo de la historia de la traducción.
En definitiva, la intención es plasmar las diferentes opiniones sobre el asunto con la intención de que el lector resulte inquietado a la hora de volver a enfrentarse ante una traducción de tal calibre.

Resumen



TRADUCIR: TRES ASEDIOS. JORDI DOCE
El traductor divide su testimonio en dos partes: teoría y práctica.
En cuanto a la teoría comienza exponiendo que escribir poemas es ya sinónimo de traducirlos. Divide la traducción en filológica, que se ciñe a la gramática, a la perfección, al calco; y libre, que desahoga al traductor y le permite un mayor juego. Menciona la existencia del hurto, el plagio y la imitación de las traducciones, aunque en parte se deba a que todo texto es la traducción de otro que lo antecede, incluso si no existe. Al no existir una comunicación ideal tampoco existe la traducción ideal, debido a la falibilidad del ser humano, la escasa voluntad del resto de comunicarse y la acústica del aire o de la estancia. Esto deriva en una dicotomía entre conocimiento y comunicación: si no hay comunicación no hay conocimiento, y si no se traslada un conocimiento no hay comunicación. A esta dicotomía es a lo que podríamos llamar hoy en día “traducción”. El traductor no es un poeta por traducir poesía, sino que se va a haciendo a medida que avanza en su trabajo. Según la tradición idealista alemana el enriquecimiento de la lengua propia viene dado a través de las estructuras y códigos de la lengua del poema original. De esta forma, nos acercamos a la lengua ideal, prebabélica. Para una buena traducción es necesario plasmar el estilo del original.
En la práctica plasma otro tipo de ideas. Afirma que en las versiones es necesario buscar el propio “yo” e intentar asimilar y comprender el “yo” del autor. Es decir, es necesario buscar la esencia que lo caracteriza. El ejercicio de la traducción es un desafío a la razón. Debemos tratar de imaginar cómo serían los poemas de haber nacido el autor en el país y las situaciones del traductor. A veces, incluso estamos obligados a crear un nuevo espacio, una nueva realidad donde ubicar el texto. No se debe caer en la literalidad de los versos ni romper la rítmica y la música que produce su lectura. Una traducción “suena” cuando no encontramos otra alternativa, cuando es así porque no puede ser de otro modo.

LA LENGUA BÍFIDA DE LA TRADUCCIÓN. AMELIA GAMONEDA
La hija de Antonio Gamoneda considera que la traducción es un género literario más. Es en la poesía donde se entremezclan los significados y las cualidades físicas de la lengua. Existen tres niveles en la traducción de una poesía: el de competencia lingüística, el de competencia perceptiva y analítica y el de competencia poética.
A la hora de traducir poesía se necesitan tres tipos de experto: un conocedor de las lenguas de origen y destino, un crítico literario y un poeta. Por ello, defiende la teoría de que un traductor de poesía ha de ser, por encima de todo, un buen poeta. Considera que el artista no es el productor de una obra de arte, sino su producto.
Ante el dilema de la autoría se posiciona de forma relativa. La autoría de unos versos traducidos por un traductor al que consideramos poeta dependería del tiempo transcurrido entre el original y la versión
El traductor-poeta trata de crear un mundo poético propio, a veces distinto del original, pero marca una serie de isomorfismos en los que se escuda. La idea de autoría y originalidad de un texto está vinculada a la forma de expresar su contenido, pues este ha de ser el mismo tanto para el original como para la versión.
El traductor adquiere un saber analítico de la lengua que va más allá de una gramática. Las traducciones son distintas porque cada traductor tiene su propio criterio. Incluso el mismo traductor adquiere diferentes posturas para traducir según sea un autor u otro, o distintas épocas.
En la lectura analítica se mezclan: aventura, pues hay riegos, dificultades; creatividad, lo que el analista concibe no está escrito en ningun sitio; y juego, debido a la aleatoriedad, la combinación fortuita.
Resulta imprescindible no atropellar la rítmica original, ya que se rompería con su magia y su musicalidad, algo innegable en el mundo poético.
El placer de la traducción viene dado por el riesgo, el desafío y demás tipos de tensión.
La intención final es la de mejorar el original.
Dos lenguas distintas implican dos tipos de razonamiento distintos. Esto, a su vez, implica un tipo de experiencia de extrañeza. La extrañeza conlleva la experiencia de extrañamiento, es decir, un alejamiento de los propios modos usuales de percepción lingüística y de lectura. La poesía posee en su propia naturaleza ese extrañamiento.
El traductor de poesía es un trasgresor porque hace que las dos lenguas se arañen y de esa forma mane el sentido.

TRADUCIR EN EL SIGLO XXI: NUEVOS RETOS DE LA INVESTIGACIÓN TRADUCTOLÓGICA. MARÍA DEL CARMEN ÁFRICA VIDAL CLARAMONTE.
En un primer momento la traducción buscaba la Equivalencia absoluta, la sustitución perfecta de un término por otro. Se trataba, en definitiva, de una ciencia más.
De ahí se pasó a utilizar el texto como unidad de traducción, y, por ello, la definición de traducción se hace relativa.
Pronto la cultura comienza a desbancar al texto en sí, y acaba convirtiéndose en unidad de traducción. A partir de los 80, se incluyen cuestiones más amplias como el contexto y la historia. Durante los 80 y los 90 hubo dos grandes cambios: la importancia del texto origen pasó al texto meta y los factores culturales comenzaron a ser tomados en consideración.
No hay palabras aisladas, o, al menos, no se pueden tomar así, sino que debemos considerarlas un conjunto y tratar de buscar una nueva versión como tal.
Los años 90 trajeron consigo el “giro cultural de la traducción”. Este movimiento supuso una mayor importancia del contexto socio-político, la ideología y la manipulación en el mundo de la traducción.
Las teorías de la traducción en el siglo XXI no se plantean como prioridad la equivalencia ni la consecución de un criterio absoluto para alcanzar un buen texto meta. Incide más en problemas reales que preocupan a la sociedad. Es por ello que la traducción se entiende como un poema ético.

LA TRADUCCIÓN DE LA FORMA LITERARIA. HELENA CORTÉS GABAUDAN.
En el siglo que nos toca vivir la traducción está viviendo un auge en cuanto a su consideración. Este avance comenzó en cuanto los expertos comenzaron a tomárselo más como un arte que como una ciencia.
Resulta absurdo diferenciar entre Traducción y Filología en el terreno de la traducción literaria.
El buen traductor no aprende tanto en la universidad como a través del ejercicio de lectura, el conocimiento de mundo, y, en definitiva, de la cultura.
Sostiene que el traductor no debe llegar a considerarse tan artista como lo sería el autor del original.
Al traducir un texto se hacen dos cosas: se interpreta su contenido y se interpreta su forma estética.

REVISANDO CRITERIOS EN LA TRADUCCIÓN DE TEXTOS POEMÁTICOS. LUIS MARTÍNEZ DE MERLO.
Cuando hablamos de textos poemáticos no lo utilizamos como sinónimo de textos poéticos, sino que realmente de lo que hablamos es de aquellos textos escritos en verso.
Un buen traductor trata de conservar el valor estético del original. Hemos de ser realistas y buscar buenos resultados, no arriesgarnos ante la posibilidad de error y abandonar el proyecto si no encontramos un buen rumbo.

TRADUCCIÓN COMPONIBLE. UN ALEGATO A FAVOR DE LA LITERARIEDAD. VÍCTOR ANDRÉS FERRETTI.
Traducir no significa solamente trasladar semántica a otro idioma, sino también instaurar una dinámica estética, que es alo que llama Ferretti literariedad.
Es preferible que un traductor no haya captado la intencionalidad de un texto, para conservar la literariedad.
Dos textos son componibles si resultan concordables consigo mismos. Es decir, si reúnen coherencia semántica y conciliación de operaciones literarias.
La maestría de un idioma respecto a la traducción es cuestión de capacidad de reflexión sociolingüística.
Lo difícil no es traducir un texto literario a una lengua extranjera, lo difícil es no arrebatarle alguna diferencia.

APUNTES PARA UN CUADERNO DE TRADUCCIÓN: SOBRE TEXTOS DE F. HÖLDERLIN. JAVIER GÓMEZ MONTERO.
El autor del artículo, que coincide con el editor del libro, muestra aquí los problemas con los que se encontró al enfrentarse a textos de F.Hölderlin.
Principalmente, fueron dos los problemas que se le presentaron a la hora de traducir. Por un lado, contrastar dos tradiciones literarias tan específicas y divergentes como son la poesía española y alemana. Por el otro, mantener en castellano el efecto de extrañamiento que la poesía hímnica de Hölderlin produce hoy en día al lector alemán.
Le fue necesario abordar al mismo tiempo la dimensión lingüística, la rítmica y la estructural del poema, buscar un registro estilístico equivalente, y recurrir a palabras con fuerte carga semántica.

LAS DOS ORILLAS DEL MAR (SOBRE LA TRADUCCIÓN DE POESÍA). CLARA JANÉS.
Lo que distingue a la prosa de la poesía es su forma, la cual está al servicio de una sustancia.
En la lírica clásica se concreta en metro y rima, sin que tengan influencia en el significado. La rima juega con los fonemas, que no tienen significado.
La poesía se dirige a la emoción, y no a la razón.
Se hablaba de una buena traducción si no parecí ser tal, o si eran idénticas al original. Sin embargo, las lenguas apuntan a la misma realidad pero no del mismo modo.
Actualmente, en España el panorama de la traducción poética está ampliando sus horizontes.

¿POR QUÉ HE TRADUCIDO? ANTONIO COLINAS.
La traducción rigurosamente literal, filológica, suele matar el espíritu del poema, acaba con su poesía. La traducción más libre, sin embargo, suele apresar ese espíritu, pero no es fiel a lo que el autor dijo.
La traducción de la poesía nos lleva a valorar la métrica, el ritmo y la rima. La rima deberíamos obviarla, aunque hay poema en los que es posible e incluso necesario mantenerla. El ritmo es la característica esencial, imprescindible, de la creación poética.


Comentario




Me ha producido una gran satisfacción saber de dónde provenía la creación del libro. Hace ya unos años, viviendo yo por tierras leonesas y cercanas a Castrillo de los Polvazares, que es donde se produjo este encuentro, oí algo sobre el evento. De hecho, podría decirse que fue mi primera idea sobre traducción, ya que tuvimos que hacer un pequeño y simple trabajo sobre el tema. Por eso al leer la introducción vino a mi cabeza todo aquello que para mi era tan desconocido.
Evidentemente, nuestras investigaciones por aquel entonces no fueron mucho más allá. Así que ha sido reconfortante volver a encontrarme en situación años más tarde. A medida que he ido leyendo cada teoría me iba dando cuenta de todo lo que me queda por aprender. Además, creo que he hecho una buena elección, pues pretendo seguir la rama literaria.
En definitiva, este libro me ha servido para ir haciéndome a la idea de cómo están las cosas actualmente en lo que en un futuro quisiera trabajar, y también para ir abriendo mente y tomando un punto de vista diferente a la hora de enfrentarme a una traducción.

Conclusiones




Al ser un libro compuesto por varias teorías y muy diferentes entre ellas me veo obligado a nombrar lo que más me ha interesado o sorprendido de cada una de ellas.
Me han sorprendido la cantidad de puntos de vista existentes en la actualidad, y más tan diferentes dentro de teóricos salidos por decirlo así de “una misma escuela”.
Si tuviera que remarcar una conclusión sería que la traducción no consiste en trasladar de forma exacta unas palabras de un idioma a otro, sino que todo va englobado en un contexto social, cultural, temporal, etc. que hay que tener en cuenta, a veces incluso por encima de la propia semántica. Traducir es adaptar.
Cada traductor, además, tiene un propio estilo que suele salir a la luz a la hora de demostrar la originalidad pertinente para que no se trate de un plagio.
El cambio a través del cual se ha empezado a tomar en consideración la cultura viene de no hace mucho tiempo, y es actualmente cuando la traducción está comenzando a abrir puertas e ir más allá que las ciencias, como antes era considerada.
Ante la traducción de poemas nunca se debe romper la musicalidad, aunque tampoco es recomendable olvidarse del estilo propio.
Lo difícil es adaptar la ideología de un autor original para que resulte tangible y comprensible a la hora de plasmarlo en la lengua meta.