Translation and gender
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Autor: Louise von Flotow
Editor: St. Jerome Publishing
Año de publicación: 1997
Idioma: Inglés
ISBN: 978-1-900650-05-2

Se trata de una obra escrita por Louise von Flotow, profesora y directora de la Escuela de Traducción e Interpretación de la Universidad de Ottawa. Su autora posee la doble nacionalidad canadiense y alemana por lo que sus estudios sobre traducción se centran en el inglés, el francés y el alemán que son sus idiomas de trabajo y sobre los que posee un gran conocimiento así como de su cultura. Su campo de trabajo incluye la traducción audiovisual, la traducción literaria y el estudio de las influencias políticas e ideológicas en la traducción sobre todo en lo que se refiere a la traducción y el género, tema principal de esta obra que pasaremos a desarrollar a continuación.

Como bien es sabido, en los años 60 apareció el movimiento feminista que continua hasta nuestros días. Estos grupos de mujeres reivindican la valoración de la mujer, de su trabajo y también dentro de la perspectiva lingüística que es la que nos ocupa, una adaptación de las lenguas al género femenino.

Este movimiento considera que la figura de la mujer ha sido devaluada durante muchísimos años y está buscando la manera de devolverle al género femenino el valor que nunca debió perder.


Por todos es conocido que existen diferencias entre ambos géneros, femenino y masculino, de hecho, las feministas afirman que nuestro lenguaje es patriarcal, ha sido creado por hombres y responde a sus necesidades, sin embargo no es suficiente ni adecuado para las mentes femeninas. Por ello, durante la era del feminismo” se han llegado a crear códigos, nuevas lenguas, adaptadas al pensamiento femenino, a partir de las lenguas ya existentes. Sin embargo la elaboración de estas lenguas ha quedado como una labor meramente reivindicativa y poco útil, como era su propósito en primera instancia. Se llegaron a escribir libros en estos nuevos idiomas feministas y a la hora de traducirlos a otras lenguas (el movimiento feminista se desarrolló principalmente en torno a Francia, Alemania, Canadá y Estados Unidos) se dieron cuenta de lo complicado que era traducir términos inventados a otras lenguas, sobre todo cuando estos términos se hacen a partir de palabras o partes de palabras de la lengua patriarcal existente anterior que difiere a su vez de la lengua patriarcal de la que procede la lengua de destino, cambiando del mismo modo los referentes culturales o los sonidos, con los que se jugó en la creación de nuevas palabras, etc. En conclusión el lenguaje que se creó en un principio como lenguaje de unión entre mujeres acabó por provocar más diferencias. Además se trataba de un lenguaje elitista que solo podían entender aquellas mujeres conocedoras del movimiento feminista y de la labor que éste estaba llevando a cabo, mientras que las mujeres de a pie muchas veces no conocerían ni si quiera la existencia de este nuevo idioma y mucho menos podrían entenderlo.

Uno de los objetivos de este movimiento feminista fue el de recuperar los textos escritos por mujeres que en muchas ocasiones habían sido ignorados o traducidos por hombres a una lengua patriarcal. Muchas de estas traducciones llevadas a cabo por hombres en los siglos anteriores omitían parte de ellos o ignoraban partes que no consideraban interesantes, y todo desde una perspectiva masculina. Al revisar los textos originales y las traducción se dieron cuenta, por ejemplo, que en la traducción al inglés de Le deuxiéme sexe de Simone de Beauvoir, llevada a cabo por un hombre, se omiten todas las referencias a mujeres ilustres que aparecen en el original junto con sus títulos y logros, por lo que referencias posteriores dentro de esa misma obra quedan inconexas y dan una imagen de desequilibrada de su autora original, lo que hace que sus ideas y su prestigio decaiga en la sociedad de destino, en este caso la inglesa, que no conoció realmente la ideas de Beauvoir hasta que sus traducciones fueron revisadas por las traductoras feministas.

Otro proyecto, un tanto descabellado, fue la traducción feminista o más bien neutral de la Biblia. Con ella se pretende hacer desparecer el género de la Biblia, no dar por hecho que Dios es un hombre, ni tampoco una mujer sino un ser neutro, sin sexo. Lo que provocó esta reacción es la continua referencia a Dios como Él, Señor y otros nombres, siempre en género masculino así como la referencia a la humanidad como hombres, excluyendo por tanto, desde el punto de vista feminista, a las mujeres que también son participantes de esta religión y merecen ser nombradas. Para ello sustituyeron estos nombres por Dios, siendo enormemente redundantes en muchos casos, u otras expresiones, en este caso inglesas, que no dejan lugar a dilucidar el sexo del sujeto como the one o mankind en lugar de hombre.


Un punto interesante es el de la traducción de los poemas de Safo de Lesbos, conocida poetisa griega por obras en las que aparece comúnmente el amor homosexual con claras referencias al acto sexual. Estos hechos no fueron bien vistos durante mucho tiempo por lo que dichos pasajes fueron eliminados de sus obras o neutralizados. Otro gran problema a la hora de dar traducción a estos poemas es que se conservan incompletos, faltan estrofas, partes de algunos versos, etc. y en este libro vemos ejemplos de las diferentes traducciones que se les ha dado. Algunos dejan de traducir las partes que faltan, otros se inventan lo que falta, y ahí se ven las diferencias entre las traducciones feministas y las que han hecho algunos hombres a lo largo de la historia. Estas diferencias provocan un falso conocimiento de esta poetisa y una mala difusión de sus ideales que desde luego concuerdan más con la visión feminista que con la patriarcal, según la cual han sido traducidos en tantísimas ocasiones.


La mayor dificultad en cuanto al género en lo que se refiere a su traducción viene dado por la diferencia entre las distintas lenguas y sus géneros, mientras en inglés a pesar de la existencia de dos géneros, masculino y femenino, podemos leer grandes fragmentos referidos a un personaje sin llegar a saber si se trata de un hombre o una mujer, esto se debe a la falta de flexión de género en los adjetivos que siendo invariables, hacen referencia por tanto del mismo modo a un personaje femenino o masculino. Por otro lado, el francés presenta dos géneros que se reflejan en pronombres tanto como en artículos, nombres o adjetivos de forma muy marcada. Por último el alemán es una lengua que posee tres géneros, masculino, femenino y neutro. La mayor dificultad surge al traducir de una de estas lenguas con el género tan marcado como el francés o el alemán al inglés donde para reflejar el género femenino tiene que recurrir al pronombre she o introducir largas frases explicativas o notas a pie de página, para que el nuevo lector pueda captar todo el sentido del texto en su esencia. Asimismo resulta del mismo complicado transmitir la neutralidad del inglés a textos franceses o alemanes donde es casi imprescindible marcar el género en la mayoría de las palabras.

Del mismo modo, este tipo de traducciones han recibido numerosas críticas. Por ejemplo, la traducción de libros escritos por mujeres de otras culturas del tercer mundo como la india o diferentes culturas africanas no han podido ser traducidas en su esencia ya que el público de destino no conoce el contexto cultural en el que han sido escritas. Los traductores y traductoras de dichas obras han hecho una mera adaptación de ellas que responde más a las expectativas del nuevo público sobre dichas obras y las realidades que en ellas se expresan que a la finalidad con la que sus autoras originales las escribieron. Por otro lado, muchos piensan que el movimiento feminista ha llegado demasiado lejos y acaba por ser algo inútil como en el ejemplo de la traducción de la Biblia y se considera que es primero la sociedad la que debe cambiar a favor del género femenino y en ese caso llevar a cabo los cambios pertinentes en el lenguaje. Pero por muchos intentos que se hagan de crear un lenguaje feminista y llevar a cabo traducciones feministas, esto no va a hacer que la sociedad cambie su visión con respecto a la mujer y, por tanto, no se llegaran a conseguir los objetivos fundamentales del movimiento feminista.
Estos son solo algunos de los puntos más interesantes dentro del libro Translation and gender de Louise von Flotow, aunque sin duda hay muchos más. Se trata de un tema candente, además de curioso, cuando hace no demasiado tiempo hemos estado escuchando debates sobre la función del género en el discurso sobre todo después de escuchar en boca de una ministra el ya famoso “miembros y miembras”. En este libro vemos diversas teorías, conocemos mejor el mundo del feminismo y su importancia dentro del mundo de la traducción a través de ilustrativos ejemplos. Además esta obra incluye un glosario de términos referidos tanto a la traducción como al feminismo así como los que relacionan ambos campos.