Lecciones de teoría y práctica de la traducción

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Autores: Leandro Félix Fernández & Emilio Ortega Arjonilla (Coords)
Editor: Universidad de Málaga. Servicio de Publicaciones
Año: 1997
ISBN: 84-7496-627-2

Por Elena Mª Muro Pérez

Este libro está basado en las I Jornadas Internacionales de Traducción e Interpretación de la Universidad de Málaga de abril de 1996, donde muchos profesores invitados hablaron de los temas que iremos desarrollando poco a poco. Como adelanto, estas jornadas trataron sobre la reflexión teórica lingüística, traductológica y didáctica de la traducción y la didáctica lingüística de la traducción.

Luis Alonso Schökel, del Instituto Pontificio Bíblico de Roma (Italia) habla sobre el factor estilístico en la traducción, y considera que el estilo supone libertad, y ésta supone dominio. El dominio, a su vez, depende del conocimiento que tengamos del léxico y la gramática de una lengua. No comprenderemos el estilo de la misma si desconocemos sus recursos y procedimientos estilísticos usuales, por lo que tampoco el sentido del texto. Esto quiere decir que estilo y sentido van de la mano, así que el traductor no puede centrarse tan solo en aclarar la información y dejar de lado la expresión, la interpelación y belleza.

Algunos recursos de estilo o estilemas que encontramos en abundancia en el Nuevo Testamento y desde la que se basa el autor del libro son:

- La posición. En nuestro idioma, aunque cambiemos la colocación de palabras en una frase, el significado de ésta puede seguir manteniendo el original.

- Género literario. A partir de proverbios o refranes podemos llegar a la conclusión de que hay géneros que requieren su propio estilo. Por ejemplo, esos refranes necesitan de imágenes, brevedad (escasez de artículos), concisión, etc.

- Imagen. “Debemos traducir con imaginación un texto que se escribió con imaginación”, de esta forma, traducir será más sencillo y gozoso.

- Paralelismo e imagen. Mediante elementos sinonímicos o antitéticos o correlativos. Nuestra imaginación, como los autores de textos (bíblicos por ejemplo), saltará o rellenará el espacio y tiempo intermedios que se planteen en cualquier tipo de texto.

- Repetición y contraste. Las traducciones de estos estilemas desde proverbios bíblicos no respetan la rima, el ritmo… Es decir, el estilo del original.

- Sonoridad. Gran dificultad debido a la divergencia de los sistemas fonéticos.

- Estilo alejandrino. Requiere una gran elaboración, riqueza de vocabulario, muchas paradojas… Por lo que existen traducciones que recrean mucho el texto original y otras que lo reducen, para que lo entiendan personas de escasa cultura.

El traductor traduce la Biblia por intuición del estilema original y mediante el dominio del estilema propio de su lengua, y también por “universales de estilo”. Esto constituye un análisis estilístico comparado. Pero lo decisivo es descubrir la función estructural de la obra. Todo esto requiere un conocimiento amplio y vivo de su propia literatura y de sus recursos de estilo.

Con respecto al ritmo, no se debe emprender la traducción poética en verso sin conocer la métrica de la lengua original y más aún la de su propia lengua.

La traducción lúdica, llevada a cabo por Albert Bensoussan de la Universidad de Rennes 2 (Francia), supone una transgresión radical del texto. La necesidad de transmitir el fondo y la forma hace que el traductor tenga que afrontar un riesgo mayor (que de lo normal), donde invierte todo su ser.

Si el ludismo es un elemento notable en la comedia y del teatro latinoamericanos (Mario Vargas Llosa, Guillermo Cabrera Infante, entre otros) muy marcado por los aspectos grotescos o truculentos de nuestra sociedad, que dificultan sobremanera la traducción. Así, en obras en prosa se gira en torno a juegos sobre lenguaje, frases como “Abaja el Ajab y baja lea jabá” o “Non Lana anal non” y en canciones, como “ ...buvuz y cup mu surputt y purdu…”. También es un obstáculo el juego de trabalenguas, como los de Cabrera Infante: Tres tristes tigres o “En Cacarajícara hay una jícara que el que la desencacajicare buen desencacajicador de jícaras será”.

El traductor de textos lúdicos es menos “traidor”, tal y como se concebía en los primeros siglos de vida de la traducción, cuanto más conserve la risa y el juego del texto original. Además, el ludismo favorece su creatividad, ya que exige la misma transposición que la del autor.

Del doblaje en España se encargó Enrique Brasó Gómez de Alia, director de cine y de doblaje. Durante años hubo una gran apreciación por el doblaje, debido a su rigor y calidad. Pero con el “boom” del vídeo pasó a ser un caos en todos los sentidos. Por suerte hoy en día, los equipos están muy especializados y contratan a traductores fijos. Un traductor experimentado facilita la labor del adaptador ajustando la medida de las frases, ve la cinta previamente, e incluso se lee el libro en cuestión previamente, lo que aporta a su trabajo fidelidad y calidad, pero esto no es muy frecuente, debido a la falta de tiempo, dinero mal pagado y falta de interés.

Después, el director de doblaje ajusta y adapta la traducción según la medida (longitud y número de sílabas de la palabra o frase), la sintonía de la voz con el gesto de la boca y el ajuste de las labiales y terminaciones correspondientes (problemas con palabras como “life”, “home” o “pas” para traducir al español). Otro problema es el de frases donde se alude al idioma en que está hecha la película (“habla mal el francés”), por lo que es general usar “idioma” (“habla mal mi idioma”).

Más adelante, se lleva a cabo la producción de las unidades de doblaje. Aquí se hace el reparto de papeles, donde lo esencial es la adecuación a la voz y forma del actor original.

Finalmente, los actores llegan a la sala de doblaje, y allí el director les explica la película y los personajes, en cada unidad de doblaje dirige la interpretación, vigila la sincronía, los tonos y el ritmo de los actores que están doblando.

Peter Bush, de la Universidad de Middlesex de Londres (Inglaterra), nos habla de cómo formar a traductores literarios. Alude que el título del texto es muy importante, ya que nos puede (y digo “puede” porque hay títulos muy ambiguos) situar en su lectura antes de comenzarla. Los traductores deben ser sensatos a la difusión histórica y coetánea de las palabras fuera del texto, pues su interpretación será clave en la traducción del título; además de escritores creativos e imaginativos. Pero estas relaciones no serán iguales en todos los sitios y estarán condicionadas por las dimensiones del mercado de la traducción literaria.

La traducción de textos literarios requiere subjetividad y una naturaleza colectiva del lenguaje, así como poder comunicar lo que parece imposible. El traductor debe contar con:

- Sensibilidad como lector y ser escritor de los matices de las cambiantes culturas.

- Saber identificar las ambigüedades y buscar y encontrar soluciones.

- Capacidad de defensa de su propia interpretación.

- Afán de colaboración y compromiso.

- Ser responsable ante el texto original.

La edición es una parte esencial para la publicidad. Puede haber versiones muy diferentes (más o menos informales) que quieran decir lo mismo, pero la calidad, el acercamiento al sentido del texto original o el léxico y la sintaxis varían.

Robert Dengler Gassin, de la Universidad de Salamanca, va a tratar de la traducción dramática. Existe una anomalía, una fuente de conflictos con respecto a la reflexión del traductor, y es la adaptación de la traducción en sentido estricto.

Todas las modificaciones afectan, pues pueden reducir, incluso eliminar los problemas que nos daría una traducción literal. Además, se debe dar la adaptación y transposición de acontecimientos históricos entre las lenguas para que el resultado sea lo más natural.

Cada tipo de género (tragedia griega o drama mitológico) cuenta con unas características fijas. El traductor tendrá que tener muy en cuenta la intención del autor (limitación). Además de que deberá adaptar la traducción al destinatario. Hoy en día, el traductor cuenta con más libertad al traducir, esto está relacionado con la mentalidad y censura social. Así es que existe una enorme rigidez a la hora de traducir.

Para concluir este punto, cabe decir que la traducción teatral cuenta también con una cuestión técnica, de habilidad y de arte, donde interviene tanto lo individual como lo colectivo.

De la Universidad de Rennes 2 de Francia viene Françoise Dubosquet Lairys. Habla sobre dos puntos extremos: Tradición y fidelidad. Como veíamos antes, la traducción está condicionada por la sociedad a la que va destinada, y estará aún más sometida en cuanto al teatro, debido a lo coyuntural e históricamente, a las reglas de aceptabilidad. La “hegemonía discursiva” de Marc Angenot, alude a los temas dominantes que interesan a una sociedad. Haremos alusión a tres factores importantes:

- El texto original. Se define mediante el teatro de Antonio Gala. Su realismo poético cuenta con un teatro muy escrito, de la palabra. Aprovecha cada momento para dar a conocer a partir del arte, lo cotidiano.

- La cultura de recepción. La palabra es testigo del presente y memoria colectiva de la historia. El francés, de historia centralista, comparado con el español, es más uniforme, lo que le aleja de la pluralidad del segundo.

- La traducción. Es el encuentro entre dos culturas, la francesa y la española, que vienen de las mismas raíces, el latín y el griego. En cuanto al teatro, se ha de buscar el justo tono y encontrar el equilibrio entre la cultura origen y de destino. Para lo que es necesario dominar ambos idiomas y conocer el contexto.

Por ejemplo, en el texto de Cementerio de los Pájaros de Antonio Gala, se habla sobre la libertad de 1982 en España. Aquí, el traductor no tiene que adaptar, sino traducir, reforzando el tema y respetando la reflexión, y ser fiel a los personajes, pero cada uno tiene un vocabulario y expresión distintos. Por ejemplo la polisemia del español de “ser y estar” con el francés “être” en la frase “No están todos lo que son y no son todos los que están”, cuya traducción sería: “Tous ceux qui y sont ne le sont pas et tous ceux qui le sont n’y sont pas”; interjecciones como: “¡Hombre!” sería, según la circunstancia: “Quoi!”, “bah!”, “sans blague!”; o diminutivos tales a “Los listillos de la política” por “les petits malins de la politique”. También presentan complicaciones las metáforas, refranes o dichos. En las canciones populares habrá que mantener la coherencia y la identidad. Por ejemplo, no es lo mismo decir en español “El momento de oro” y “Moment d’or” en francés, pues no hay la misma poeticidad ni intensidad.

Joan Foncuberta i Gel de la Universidad Autónoma de Barcelona habla sobre la experiencia de traducir. Ve al traductor como alguien que tiene algo que decir acerca de su trabajo. El traductor se queda con lo que según él, mejor explica su labor. El teórico, en cambio, escoge ejemplos para justificar sus argumentos.

El papel de las disciplinas más clásicas (filología) es muy importante. Nos fijaremos ahora en Günter Grass, con su obra Ein weites Feld. Es un escritor comprometido con su tiempo y su país. Su interés por la traducción de sus obras se resume en tres actuaciones:

1.Reuniones. Grass se relaciona con traductores como Umberto Eco o André Gide, y junto con su “Lektor”, examinan la obra en profundidad. Los traductores son sus mejores lectores y sus críticos más agudos.

2.Dossiers. Los proporciona la editorial a los traductores, y son imprescindibles para conseguir un buen resultado.

3.Consultas. Es el proceso de traducción. La editorial y la secretaria de Grass y el “Lektor” responden a todas las dudas.



La novela nombrada anteriormente, Ein weites Feld, de 1996, trata desde una visión pesimista la reunificación alemana a partir de Theodore Fontane (Fonty), el protagonista. Grass pretende poner fin a la leyenda oficial de una Alemania lograda.

El principal problema es cómo transmitir la compleja información que se da en el libro, pues tengamos en cuenta que costó redactarlo cinco años y que va dirigido a un público alemán. Pero las notas a pie de página no son la solución, porque doblaríamos la extensión del libro y el lector tendría que interrumpir constantemente su lectura.

El primer dilema es el título, en 1996 en España se tradujo como Un vasto campo y por Una amplia cuestión o Una cuestión problemática, en francés por Une longue histoire.

Los nombres propios aluden al público de la misma cultura, con lo que resultan mucho más cercanos que para el público extranjero. La solución es añadir una fecha y una pequeña explicación en forma de aposición al nombre.

Para comprender las alusiones y citas tendremos que tener capacidad de asociación cultural ya que cuando se hable de “uniformes negros”, tendremos que asociarlo a las camisas negras de los fascistas italianos.

En cuanto a los elementos culturales, unos no precisan de explicación, pues pueden entresacarse del contexto (por ejemplo la marca de coches “Trabis”), pero otros, como los 100 marcos a los que tenían derecho la población de la DDR después de abrir el muro de Berlín, sí que necesitan ser explicados entre paréntesis y mediante traducción de la palabra.



Valentín García Yebra, de la Real Academia Española de la Lengua habla sobre la traducción palabra por palabra, la cual se ha censurado mucho a lo largo de la historia. San Jerónimo nos habla en su obra de Cicerón, que en De optimo genere oratorum pretende conservar las figuras retóricas usando palabras acomodadas al uso romano. El traductor no debía limitarse a conservar las ideas, las figuras y el orden de la exposición, sino que tenía que traducir verbum pro verbo. Cicerón nunca pretendió dar normas sobre la actividad de traducir.

Otra persona importante a quien alude San Jerónimo dentro de este aspecto es Horacio, que aconseja a los poetas (no a los traductores) que, al tratar temas ya expuestos, no los reproduzcan palabra por palabra, como lo haría un traductor fiel. Además, el propio San Jerónimo, en su epístola a Pamaquio se proclama contra ese tipo de traducción.

Ante todo tendremos que tener claros los conceptos “traducción literal” y “traducción palabra por palabra”. El de la primera es muy impreciso, simplemente habría que mirar las simples y pobres definiciones que vienen en los diccionarios en general.

Para Valentín García Yebra la traducción literal está situada entre la traducción libre y la de palabra por palabra. Considera que el sentido del original no se puede expresar nunca con libertad. La buena traducción palabra por palabra es aconsejable cuanto más próximas estén las lenguas implicadas. Debe hacerse al menos mentalmente, ya que se trata de un análisis de la estructura léxica, morfológica y sintáctica del texto original. Por ejemplo:

“Das Verhältnis von Theorie und Praxis ist hier ebenso eng und selbstverständlich –und ebenso problematisch- wie anderswo

Que puede ser traducido casi palabra por palabra, y digo “casi” porque las dos últimas palabras corresponden a cuatro en nuestro idioma:

“La relación de teoría y práctica es aquí tan estrecha y evidente –y tan problemática- como en cualquier otra parte”.

Los significados del texto se subordinan a la designación, y ésta a su vez, al sentido. Con lo que se debe traducir primero el sentido; después la designación; y por último los significados. Por ejemplo, la frase “Le vainqueur de léna mourut á Sainte-Hélène”, se traduciría significado por significado por “El vencedor de Jena murió en Santa Helena”, y constituiría la famosa traducción “palabra por palabra”.

José Ibero, de la Universidad de Angers (Francia), habla sobre la traducción como vía de aprendizaje de una lengua extranjera y de que se conciba la traducción pedagógica como aprendizaje de una lengua extranjera, que viene siendo un pariente lejano de la traducción.

La investigación de la interlengua (vía de acceso a la adquisición de lenguas extranjeras) se orienta en el estudio de estructuras de lengua asimiladas sin problema. Para explicar esto, el Dr. Ibero estudió el proceso de adquisición de unos estudiantes universitarios franceses del español. Clasificó sus errores de tipo gramatical y después analizó los resultados.

Los problemas de concordancia aparecen con mucha irregularidad durante el año, mientras que los casos de progresión son casi nulos. Así es que, que sólo haya un 70% de matriculados, hace ver la ineficacia de la enseñanza clásica, basada en reglas gramaticales.

Los estudiantes aluden a que los errores son cometidos por distracciones (“étourderies”). Un problema típico es la concordancia de géneros. Además, el número de errores aumentará si el vocablo muestra dificultades particulares de traducción. Al igual que ocurre con las palabras que deben concordarse (“recommenceé” por “recomenzada” o “volver a empezar”), o la grafía (“eé” en “recommenceé”). Otros problemas son que un francés relaciona la terminación -o del español al masculino (“aquello niño”); y la consonancia entre palabras (artículo “el”, pronombre “él” y forma pronominal complemento “lo”).

José Ibero busca soluciones en la reflexión sobre los modos de cómo un francés y un español asimilan las variantes morfológicas en sus lenguas. Esto puede ser debido a la relación que se puede dar entre la lengua oral y la escrita: El español asimila la morfología por la pronunciación y el oído, al contrario que el francés.

La solución a este tema tiene que ser mucho más global y no tan particular como hemos visto. La investigación debería proponerse experimentar los métodos propuestos. Aún así, queda mucho para encontrar el remedio adecuado.

Juan de Dios Luque Durán, de la Universidad de Granada, nos habla de la teoría lingüística y de los problemas culturales a los que se expone la traducción. Sobre las relaciones entre el lenguaje y la cultura podemos nombrar a Karl Vossler, Benedetto Croce y Leo Spitzer, que son los representantes de la lingüística idealista. Beben de Humboldt y consideran que el lenguaje es un arte, y quien habla, un artista creador. Este artista no parte de cero y tiene que amoldarse a unos códigos. Vossler, en su libro Espíritu y cultura del lenguaje, se posiciona en un extremo, diciendo que cada lengua sólo puede entenderse si se pone en relación con la historia, la cultura y la ideología de sus hablantes.

La lingüística norteamericana creada por Franz Boas, se clasifica en: El estructuralismo antimentalista y el estructuralismo antropológico. Las observaciones del primero de basan en un “juego de formas”, de donde se sacan conclusiones sobre la estructura y el funcionamiento de las lenguas. Y el segundo, cuyo jefe es discípulo de Boas, Edward Sapir, dice que las lenguas deben ser descritas de acuerdo con sus propias categorías. Nida, discípulo de Sapir, aportó las claves concretas para corregir el hecho de que las lenguas indígenas tuviesen unas claves culturales erróneas que remitían a un mundo desconocido para los indígenas, a través de teorizar sobre las implicaciones culturales de codificación textual.

Los modelos de la escuela americana de lingüística cognitiva estudian cómo la mente humana, con ayuda del lenguaje, estructura el pensamiento, categoriza y razona. Cada lengua tiende a representar las cosas que tienen mayor importancia para la economía o la supervivencia de la misma. Por ejemplo, un esquimal tendrá más términos para referirse a “nieve” que un nepalí. Por lo que lengua y cultura forman todo un homogéneo, que sufre una retroalimentación continua.

La riqueza o la pobreza léxica de las lenguas y los problemas de traducción se ven reflejados en la terminología, las nomenclaturas y el léxico común. Además, las lenguas están formadas por un vocabulario autóctono cuyas correspondencias con las otras lenguas plantea problemas. Estos provienen de:

- La diferencia entre “sustancia” y “forma”: “La lengua es una forma y no una sustancia”, dijo Saussure. En galés “verde” es “gwyrdd” o “glas”, “azul” también es “glas” y “gris” es “glas o “llwyd”. En inglés existen dobletes designativos: “Cow”/”beef”, “sheep”/”mutton”, en cambio, nosotros carecemos de esto.

- Connotaciones culturales. Hay elementos de nuestro entorno que reciben una diferente valoración según el entorno lingüístico-cultural. Por ejemplo, nosotros tenemos un concepto general para “vestirnos” o “ponernos ropa”, pero en Japón hay muchos verbos para esto: “Hameru” (“ponerse los guantes”), “haoru” (“la chaqueta”) o “kiru” (“vestirse” en general).

- Distorsiones ideológicas. Los diferentes ámbitos de un país (religión, política) son lentes que distorsionan las realidades determinadas y los conceptos codificados. Así, “democracia”, “comunismo”, “vaticanista”, “feminismo”... no son vistos de la misma manera en todos los países.

- Palabras y nociones particulares de las lenguas. En todas las sociedades existen características culturales propias. Éstas son denominadas por términos que no existen ni pueden ser traducidos. Como “cus cus”, “sushi” o “dacha”.

Llama mucho la atención a los investigadores la visión del mundo y la psicología de los hablantes de una nación, que se representa en su lenguaje y en su léxico. Wierzbicka manifiesta que determinadas palabras pueden ser indicadores fidedignos de una psicología nacional, que están muy cargadas de contenido, como las rusas: “Dusha” (“alma”), “sud’ba” (“destino”) y “tonhka” (“anhelo”).

Fernando A. Navarro y Francisco Hernández, del Servicio de Traducción Médica (PSDÜ) de F. Holffmann-La Roche de Basilea (Suiza) tratan de la forma más antigua de la traducción científica, la traducción médica. El lenguaje médico actual se caracteriza por: Su gran riqueza y su variedad de campos. Existen varias decenas de especialidades médicas, con su lenguaje determinado.

Las traducciones médicas van dirigidas a dos “consumidores”: Las editoriales médicas y la industria farmacéutica. Con respecto a las primeras, España encabeza la publicación mundial de traducciones de libros científicos, además de que muchas de las principales revistas médicas publican una edición en español. Al referirnos a la segunda es mejor hablar de “traducción médico-farmacéutica”. Lleva a cabo un proceso desde que el medicamento se crea hasta que llega al cliente. Otros clientes son los organismos internacionales, las universidades, grandes hospitales y centros de investigación, los medios de comunicación o servicios particulares.

El idioma utilizado por excelencia es el inglés. No es posible ser un traductor médico sin conocerlo, ya que es el idioma de partida de más del 90% de las traducciones y, si no conoce el inglés, el traductor médico no podrá aclarar esas dudas de un texto escrito en francés, alemán o italiano. Como es lógico, también se traduce de otras lenguas.

La traducción médica cuenta con contenidos muy especializados y vehicula principalmente mensajes de carácter informativo. Esto determina que este tipo de traducción sea veraz, precisa y clara. Cuenta con una sencillez gramatical a la que se le suma una enorme libertad, donde el traductor puede permitirse la modificación o cambio de palabras, tiempos verbales… Pero a su vez y como ya sabemos, debe conservar íntegros los conceptos e ideas fundamentales del original, incluso aumentar su claridad.

El lenguaje médico pretende ser internacional. Procede de lenguas clásicas o neologismos. Pero en la práctica, la terminología grecolatina constituye un problema de traducción, donde la experiencia demuestra que no hay concordancia entre los idiomas que traducen términos directamente (del griego “ántrax” se traduce el inglés “anthrax” o “ántrax”, cuando lo correcto es “carbuco”). Otro problema son las desinencias de adjetivación, como la terminación inglesa en –al (“viral”/”vírico”, “bacterial”/”bacteriano”). Además, el lenguaje médico debería carecer de sinónimos, pues son abundantes, como “anthrax”, que puede denominarse igualmente por “Siberian ulcer”o “malignant edema”, entre otros. Los antropónimos o epónimos (términos donde el significado se asocia al nombre propio de una persona) plantean que no siempre hay una unanimidad entre los distintos idiomas en el momento de atribuirlos, como la “enfermedad de Refsun” es “heredopatía atáxica polineuritiforme”.

Las siglas médicas varían de un idioma a otro, como ocurre con “velocidad de sedimentación globular”, que en español es VSG, en francés VS o en alemán BSG. Las siglas se deben traducir como se traduce el resto del texto.

Otra complicación es la existencia de que un mismo término cuente con un nombre equivalente, un sinónimo o una sigla: “idiopathic thrombocytopenic purpura” es “purpura hemorrhagica” o IPT. Para evitar esto, se han creado nomenclaturas normalizadas internacionales, para unificar una disciplina determinada en todos los idiomas. Las nomenclaturas normalizadas no son invariables y no siempre coindicen entre centros oficiales.

Las traducciones médicas van dirigidas al público en general, al médico general o al médico especialista. El registro del lenguaje más adecuado es el lenguaje médico culto.

Para resolver los problemas terminológicos podemos fijarnos en cuatro estrategias:

- Diccionarios médicos bilingües o multilingües. Es rápido, cómodo y sencillo, pero es la menos recomendable, pues están llenos de errores.

- Pareja de diccionarios monolingües: Uno en el idioma de partida y el otro en el de llegada. en España no disponemos de una obra fiable de este tipo.

- Estudio a fondo de libros y artículos médicos publicados tanto en la lengua de partida como en la de llegada. Exige más tiempo, pero el resultado es mejor. Además, el traductor puede crear su propio fichero terminológico.

- Consultar a un médico especialista. Es la mejor forma, pero el traductor se suele sentir cohibido.

Las traducciones pueden realizarse por un traductor profesional sin formación médica, que ofrece textos fluidos y frescos, pero suele haber errores de comprensión. El médico de dedicación ocasional a la traducción suele comprender el contenido y estar familiarizado con la terminología, pero su lectura suele ser torpe, pesada e incómoda. La colaboración entre médico y traductor consiste en que la traducción se encargue a un traductor profesional y que un médico la revise, pero se complica, se retrasa y se encarece el proceso de traducción. Pero el traductor médico ideal debería ser un médico que escriba bien o un traductor especializado en este tipo de traducción. El médico especialista dispondría de conocimientos de idiomas, lingüísticos y de redacción, así como el dominio del propio idioma.

La especialización se puede llevar a cabo de tres formas: Continuar la carrera de Medicina, asistir a un curso en la Universidad de especialización en traducción médica o adquirir la experiencia necesaria en el propio mercado laboral. Otra alternativa es la de la adquisición de experiencia como traductor autónomo.

Para acabar con este apartado cabe enumerar cuatro ideas básicas sobre la traducción médica:

- Es una salida profesional con futuro.

- Es una modalidad compleja, que exige una formación adecuada y una dedicación exclusiva.

- Es una salida profesional natural para los traductores.

- Sólo mediante un adecuada preparación de varios años, el traductor profesional puede competir ventajosamente con médicos especialistas en un mercado laboral.

Agatha Orzeszeck, de la Universidad Autónoma de Barcelona, afirma que la cultura siempre ha estado ligada con la traducción. El número de ejemplares publicados de las traducciones de (por ejemplo) La insoportable levedad del ser de Kundera, es mucho mayor al de todas sus ediciones en checo, lo que nos hace ver que el número de lectores de traducciones resulta muy superior al de los “lectores originales”.

La traducción es un vehículo de transmisión intercultural que permite a millones de personas conocer obras escritas en lenguas desconocidas para ellas. Con lo que las traducciones no sólo son representaciones, sino substitutos del original.

Tanto el traductor como el lector necesitan de conocimientos de la nueva realidad en la que están trabajando, esto son, conocimientos culturales. Nos encontramos aquí con el concepto de traducibilidad: Cuanto más lejana es la cultura cuyas obras nos proponemos traducir, más intraducibles podrían hacérsenos.

En cuanto a la utilidad de las notas a pie de página, se considera que cuanto más se aleja la obra de la propia literatura en el tiempo, mayor es la necesidad de explicarla con notas.

Si limitásemos la importancia de la traducción literaria a su papel de “una realidad diferente”, éste se distinguiría poco del que desempeña otro texto cualquiera, que pretende informar de la vida en otros aspectos, por ejemplo: Libros de viajes, guías, manuales… La traducción literaria debe ser fiel al texto original tanto en el contenido como en la forma.

Patricia Roberts, de la Universidad de Middlesex de Londres (Inglaterra), nos habla de la práctica en la enseñanza de la traducción desde una expresión pluralista.

Dentro de los aspectos pedagógicos se encuentran las características de la traducción teórica y práctica de la actualidad. Las tradiciones liberales británicas del sistema educativo y de la naturaleza empírica de sus instituciones culturales y profesionales hacen ver que gracias a la libertad existente, el trabajo ejercido es mejor que en cualquier otro país europeo.

El aprendizaje de la traducción ha sido tradicionalmente reducido al uso “práctico” como herramienta heurística para la enseñanza de la competencia de la lengua extranjera, e incluso como técnica práctica o formación.

Lo que busca hoy en día la traducción es una creciente teoría y construcción teórica, que incluye focos de transferencia intercultural e ideológica del lenguaje y el discurso en la historia y la práctica de traducción.

Sobre perspectivas teóricas nombraremos a Eugene Nida, padre del “universalismo”, que es la posición de búsqueda de una expresión científica a la traducción, empezando por una teoría de equivalencia dinámica.

El mayor cambio en el estudio sistemático de la traducción viene de mano de Bassnett & Lefevere, que consideran un estudio de transferencia intercultural y recepción, y del “poder de la forma” de traducción sobre la cultura, denominado como “giro cultural”. Aún más reciente es la crítica radical de Lawrence Venuti sobre el lenguaje y la subjetividad y la relación de la traducción con la formación de la identidad cultural que ha culminado en su concepto de traducción “resistiva”.

Barbara Godard, Elzbieta Tabakowska y Bakhtin consideran la labor del traductor como adopción y empleo de una variedad de métodos determinados.

El llamado “texto virtual” de Neubert y Shreve trata de que la práctica de traducción es útil si se siguen los siete parámetros de textualidad: Intencionalidad, aceptabilidad, situación, información, coherencia, cohesión e intertextualidad.

El taller de traducción lleva a cabo una breve exposición del marco práctico y teórico que hace deslumbrar esta expresión pluralista. Primero, los aspectos prácticos tratan de dos horas por la noche en que los materiales se dan por adelantado, y otros textos se emiten después del comienzo de la traducción.

La dimensión teórica concierne la traducción feminista, con Elzbieta Tabakowska, cuyo texto fue ejemplo del discurso literario y de la herramienta heurística para explicar las construcciones teóricas usadas en disciplinas que tratan de teoría feminista. Así, esta mujer propone “Una contribución de la lingüística [a la equivalencia pragmática] puede proporcionar una descripción de los marcadores lingüísticos que realzan la interpretación polifónica de las expresiones, y que señala al homólogo en el objetivo del lenguaje”.

Si nos fijamos en La función Delta de Rosa Montero, hay un discurso enfático que demuestra la frustración de Lucía, celosa, desconfiada, incapaz de actuar percibiendo los verdaderos factores de las circunstancias.

De este modo, es posible el uso de una expresión pluralista de la enseñanza tanto práctica, como teórica, donde las diferentes perspectivas teóricas actúan como complemento de otra. El resultado no sólo es una evaluación crítica de la traducción, sino también un examen crítico de muchas formas de traducción.

Henri Zinglé, de la Universidad de Nice Sophia-Antipolis de Francia, nos habla de la ingeniería lingüística y de la traducción basándose en el estudio llevado a cabo sobre la ZStation.

El camino hacia la “sociedad de la información” implica el desarrollo de las redes de comunicación y de la tecnología de la información, al igual que de los métodos de tratamiento del lenguaje natural.

Uno de los mayores retos de la ingeniería lingüística es el desarrollo de herramientas que se puedan reutilizar y que sean de software, generados gracias al tratamiento del lenguaje natural, de gramáticas, de diccionarios electrónicos, de repertorios tecnológicos y de corpus.

La ZStation (Zinglé, 1994) se creó en un taller de software que permite a los lingüistas que no saben mucho sobre informática desarrollar recursos lingüísticos y recoger estas aplicaciones en una obra propia. La concepción de este sistema se basa en el nivel interlingüístico, que trata de una descripción de conceptos y de relaciones entre los mismos; y el nivel intralingüístico, para describir los conocimientos lingüísticos de una lengua.

Los recursos lingüísticos utilizados son:

- Ontologías. Constituyen una descripción de conceptos sobre la forma de relaciones conceptuales.

- Diccionarios. Constituyen una descripción de lemas y de elementos semánticos, morfológicos y sintácticos.

- Diccionarios de formas. Derivan de los anteriores, y se utilizan en un proceso de análisis.

- Gramáticas flexionales. Definen los conjuntos morfosintácticos y asocia a los nombres prototipos morfológicos.

- Gramáticas sintagmáticas. Explicitan las condiciones gramaticales que aparecen en elementos sintáctico-semánticos.

- Micro-gramáticas de especificación. Definen los símbolos sea cual sea la información morfosintáctica.

La extracción terminológica y fraseológica que se lleva a cabo ofrece un amplio abanico de posibilidades:

- Extracción de unitérminos y pluritérminos.

- Creación de nuevos diccionarios. Selecciona los textos en función del corpus, define un nuevo nombre de diccionario e indica un diccionario de formas y de base.

- Incremento de diccionarios. Examina documentos y modifica diccionarios específicos.

- Creación de glosarios multilingües. Se eligen las lenguas y se decide con cuál se realizará el glosario.

- Análisis y generación de neologismos.

- Generación léxica. Propone unidades léxicas según su semántica y la categoría morfosintáctica que se desea.

- Extracción fraseológica. Sin importar la gramática del término, se construye la gramática contextual óptima del mismo.

- Análisis textual. Permite seleccionar un corpus y crear términos parecidos a las de las lenguas de los documentos.

Los desarrollos dados en materia de traducción de la ZStation se basan en una estrategia que se centra en un proceso de análisis. El objeto de análisis no produce tanto una representación gramatical del texto, sino una representación de su contenido.

La traducción es vista como la combinación de dos procesos: La representación de información textual es más compleja que la representación de información que contienen los enunciados limitados. Por ejemplo:

Donner ----------------------------------------- < être généreux >

Donner sa vie ---------------------------------- < se sacrifier >

Donner le máximum -------------------------- < faire des efforts >

Aunque el desarrollo de recursos lingüísticos aún está en juego, existe un gran campo de experimentación para la ingeniería lingüística. Sin embargo, se teme esta labor, ya que la elaboración de lingüísticas ya dadas cuesta mucho tiempo y crea competencias. Pero se podría motivar el desarrollo de actividades que requieran colaboración internacional dentro de la red.