Traducción, Lenguaje y Cognición

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Autores: Pamela Faber Benítez/Catalina Jiménez Hurtado
Editorial Comares
Colección Interlingua

Por Silvia Bordonaba

Introducción


Este libro desarrolla conceptos relacionados con la lingüística, la pragmática y el proceso de información. Trata la noción de texto, sus tipos y funciones, desde la capacidad traductora.

Resumen


Capítulo I

Introducción al Estudio del Lenguaje


En la introducción se describen conceptos básicos sobre la naturaleza del lenguaje y la lingüística.

La comunicación se lleva a cabo casi siempre a través de signos, que pueden ser acústicos, visuales, táctiles, olfativos o gustativos. Por otra parte, la relación entre el elemento sensible y lo que comunica hace que se clasifiquen en icónicos, símbolos e indicios.

El lenguaje es la capacidad que tienen los seres humanos para relacionarse y los hace diferentes al resto de los animales por una serie de propiedades:
Arbitrariedad. El carácter simbólicamente ilimitado del lenguaje hace que la relación entre las palabras y la realidad sea arbitraria. Así, no es necesario un símbolo para cada una de las distintas realidades.

Dualidad o doble articulación. Toda lengua se estructura en dos niveles. Por un lado tenemos las unidades mínimas con significado y por otro el sistema fonético, unidades que no poseen significado por ellas mismas pero que permiten muchas combinaciones.

Desplazamiento. Los mensajes lingüísticos pueden referirse a cosas remotas en el espacio y el tiempo.
Transmisión cultural. El aprendizaje de una lengua conlleva inevitablemente la adquisición de una cultura, de una visión del mundo característica.

Productividad y creatividad. Los hablantes de una lengua pueden construir y comprender una cantidad indefinida de enunciados.
En el siguiente punto se nos recuerdan las diferentes funciones del lenguaje, las enunciadas por Jakobson (1960), que son la representativa, la expresiva, la conativa, la fática, la metalingüística y la poética.

Capítulo II

Semántica


Es el capítulo más extenso, ocupa casi la mitad del libro y está lleno de conceptos nuevos y complejos, ya que pertenecen sobre todo al campo de la neurolingüística.

Se plantea el problema de la semántica y de que aún no existe una teoría que logre explicar los procesos y los usos. Después comienza a hablar de la estructura del cerebro, histórica y funcionalmente, y lo relaciona con el lenguaje, su adquisición, comprensión, utilización. Trata las áreas de Broca y de Wernicke y los problemas en el lenguaje cuando hay daños en estas, pero sin descartar que haya otras zonas en el cerebro que también participen en el acto de la comunicación. Los ejemplos y esquemas son muy variados y representativos, por ejemplo, a la hora de entender las explicaciones de los procesos que se creen lleva a cabo el cerebro en el momento de una traducción o una interpretación.

En cuanto a los conceptos psicolingüísticos, es importante la estructura de la memoria. A pesar de tener algunas nociones, no se sabe con certeza dónde está. Hay varios tipos: memoria sensorial, de corto plazo, de trabajo y de largo plazo. La categorización es también básica, pues todo lo que percibimos lo incluimos enseguida en una categoría. Pero tampoco ahí se ponen de acuerdo porque hay varias teorías de su estructura, como la de los rasgos o las de los prototipos (Rosch, 1973 y 1977).

El siguiente apartado desarrolla conceptos lingüísticos. Es interesante leer el hecho de que estamos continuamente traduciendo desde lo que hay en nuestra cabeza a un medio imperfecto de comunicación para que nos entiendan.

Explican también que el lexicón mental está dividido en áreas de significado o campos y no por orden alfabético. Los componentes de este lexicón se conciben interrelacionados en una red compleja. Las relaciones léxicas que se dan son la hiperonimia-hiponimia, la meronimia, la sinonimia y la antonimia. Tenemos la homonimia y la polisemia, además de la metáfora y la metonimia, como otros fenómenos del léxico.

Más adelante se llega a la conclusión de que no existe todavía un diccionario adecuado al uso de un traductor que realmente pueda ayudar a este en el difícil proceso de traslación.

El apartado que cierra este bloque trata del acceso léxico que tienen los hablantes de una lengua y especialmente los traductores e intérpretes. Estos deben tener muy claras todas las características y connotaciones de un término. Gile (1995) señala los problemas de comprensión y producción léxicos en la interpretación, que pueden ser por una mala recepción o desconocimiento del elemento léxico. También propone el Modelo Gravitacional de Disponibilidad Léxica, en el que los términos se agrupan en dos zonas (activa y pasiva) según la frecuencia de uso que se hace de ellos.

Capítulo III

Sociolingüística


El tercer capítulo trata el enfoque sociológico de la lingüística, una visión que tener en cuenta por los que se dedican a la traducción.

La variación es el concepto clave en la sociolingüística. Se puede dar tanto una variación por el usuario como por el uso, así lo expuso Gregory (1967). La variación según el usuario incluye el idiolecto, la variación temporal, la variación geográfica, la social y la estándar/no-estándar. Según el uso hay tres parámetros básicos: campo del discurso, modo y tenor.
Por último, se habla del argot, un tipo de uso lingüístico que no tiene una función referencial sino expresiva. Para estudiar este lenguaje se pueden distinguir los niveles de comportamiento tabú, el lenguaje tabú y su uso y las restricciones sociales. Las palabras tabú no suelen tener correspondencia entre lenguas, pero como su función es expresiva, la traducción se hará más bien según el grado de intensidad que tenga la expresión.

Capítulo IV

Lingüística del Texto


Aquí se intenta transmitir lo más importante en cuanto al texto y su relación, por supuesto, con la traducción.
Se distinguen tres etapas en la lingüística textual: la transfrástica, que se ocupa solamente de la coherencia interoracional; la comunicativo-pragmática, en la que el texto se analiza según su función comunicativa, y la cognitiva, que se centra en los procesos cognitivos implicados en la recepción y producción textual.

Se intenta encontrar una definición de texto: «Una unidad completa de comunicación lingüísticamente estructurada para conseguir un fin específico». Pero también es, según Brown y Yule (1983:199), «what hearers and readers treat as texts» y, siguiendo a Heinemann y Viehweger (1991:126), se podría considerar el resultado de una acción lingüística realizada por personas en su rol de agentes sociales.

Para que a una unidad se la pueda considerar coherente, informativa, podemos analizarla con los siete criterios de textualidad de Beaugrande y Dressler (1981), que deberán aparecer en mayor o menor medida dentro del texto. Estos son la cohesión, la coherencia, la intencionalidad, la aceptabilidad, la informatividad, la situacionalidad y la intertextualidad. Es probable que también se les añada el criterio de culturalidad.

Se nos habla de la construcción de textos, donde aparecen los planteamientos cognitivos, una serie de fases (planificación, ideación, desarrollo, expresión y síntesis gramatical) previas a las realizaciones lingüísticas. Además, también es necesario tener en cuenta el concepto de perspectiva, algo muy importante en la traducción.

Van Dijk y Kintsch (1983) desarrollaron conjuntamente una teoría de la representación textual, que más adelante completaron con el concepto de estrategia, a partir de la cual pueden darse los supuestos constructivista, interpretativo, activo, presupositivo, estratégico, funcional, comunicativo, pragmático, de interacción y situativo.

Más adelante aparece el estudio de las macroestructuras, es decir, de las jerarquías de las unidades de sentido dentro de un texto. Esta jerarquía puede ser más o menos compleja según el autor lo haya construido. La macroestructura es la estructura del contenido, lo que hace que la acción progrese, lo que nos ofrece constantemente información nueva y relevante. Van Dijk (1980) estableció tres macro-reglas:
  • Regla de selección: Seleccione aquellas proposiciones que son relevantes para la interpretación del texto.
  • Regla de generalización: Tome una proposición general que englobe el sentido de todas, más específicas.
  • Regla de construcción: Cree una nueva macroproposición a partir de lo que se dice y lo que no se dice, pues se comunica más de lo que en un principio se muestra.

La distinción entre los conceptos de tema y rema y sus distintas conexiones ya la conocemos, pero ahora se añade la relación de estas con las ideas de tópico y foco respectivamente. En el tópico se analizan los distintos procedimientos de progresión temática mientras que la información focalizada se refiere siempre a la más relevante, nueva.

En el siguiente apartado hay un término que no debemos confundir: superestructura. Se trata del esquema formal del texto, a diferencia del de contenido, que es la macroestructura. Esta superestructura intenta analizar los tipos textuales y crear un patrón de clasificación universal. Werlich (1982:39) fue el que organizó los tipos de texto de esta manera:
  • Descriptivos, dibujan objetos, personas o situaciones con palabras y han de ser objetivos.
  • Narrativos, reconstrucciones verbales del desarrollo de un evento real o ficticio del pasado que se presenta relacionado con algún evento del presente narrado.
  • Explicativos, justifican un acontecimiento, fundamentan o contrarrestan un conocimiento, motivan un deseo u orden, relacionan un acontecimiento con otro y establecen distintas formas de relaciones de dependencia entre estos.
  • Argumentativos, donde el emisor propone una relación concreta entre conceptos.
  • Instructivos, indican al receptor lo que tiene que hacer en una situación dada.

Finalmente, se muestran unos modelos de la situación comunicativa y de las funciones y también unos modelos que se han pretendido multidimensionales, pero que no acaban de dejar el concepto de función como fundamental.

Capítulo V

La pragmática de la traducción


En este capítulo se nos presenta la importancia de la pragmática y el conocimiento que debe tenerse sobre la cultura de los países que hablan esa otra lengua.

Hay fórmulas que se han adquirido por el único hecho de pertenecer a una cultura u otra, por verlo y vivirlo y, por lo tanto, nos sale de manera natural. También hemos aprendido cómo conseguir unos propósitos y unos efectos en el receptor de una manera que no dañe nuestra imagen pública. Pero esta comunicación a veces puede fallar, puede ocurrir que nosotros hayamos dado por verdaderas unas premisas que realmente no existen en esa situación con ese receptor y dar pie a malentendidos o a una incomprensión por parte del otro. Citando a las autoras, «la pragmática, ampliamente entendida, se ocupa de recoger, comprender, realizar, sistematizar y explicar todos estos fenómenos con los factores y mecanismos que forman parte de la encrucijada establecida por la comunicación». En el caso de la traducción, la pragmática ayudará a contrastar las dos culturas implicadas.

En el siguiente apartado se tratan los actos de habla, las definiciones de Austin y Searle. Se describe el uso del lenguaje como un juego, los hablantes jugamos cuando hablamos, y este juego tiene una serie de reglas que se diferencian de las de otras comunidades de hablantes.

Austin y Searle decían que el lenguaje es una forma de actuar y lo fundamental es el propósito con que se ha producido el enunciado. Así, Austin hace una conocida clasificación de los actos de habla:
  • Actos locutivos, que expresan significado.
  • Actos ilocutivos, que codifican fuerza ilocutiva.
  • Actos perlocutivos, que producen efectos.

Seguimos a Searle, para el que los actos de habla son las unidades mínimas de comunicación, aunque cualquier significado pueda analizarse en términos de proposición y fuerza ilocutiva. Él distingue cinco tipos: asertivos o constatativos, directivos, compromisivos, expresivos y declarativos. Estos se rigen por una serie de reglas de contenido proposicional, preparatorias, de sinceridad y esenciales que crean una tipología de situaciones comunicativas.

Cuando nos comunicamos, damos por hechas una serie de presuposiciones que pueden ser de dos tipos. Primero tenemos las presuposiciones semánticas, que se dan entre los enunciados y las proposiciones; las presuposiciones pragmáticas relacionan el hablante con el enunciado. Se espera que estas últimas sean conocidas por el interlocutor de la misma manera que lo son para el hablante. Pero «la mayoría de las expresiones lingüísticas aparentemente simples, para ser comprendidas, requieren una serie de mecanismos lógicos y conclusiones denominadas implicaturas».

Más adelante se recuerda a Grice y a su principio de cooperación: las máximas de cantidad, de calidad, de relación y de modo.
El último punto habla de la importancia del conocimiento de las fórmulas de cortesía en cada una de las lenguas de trabajo. Esto es fundamental para saber cómo traducir y dice mucho del aprendizaje del traductor.

Capítulo VI

El proceso de la traducción


En este último capítulo nos habla del proceso de traducir, que necesita una serie de conocimientos enciclopédicos previos para comprender el texto y otros que adquirimos cuando lo recibimos. También presenta la traducción automática y cómo han evolucionado los programas informáticos que llevan a cabo este tipo de traducción.

En la primera parte, titulada Procesamiento de la información, se apoya en Dik (1990:11) para dividir el conocimiento necesario a largo plazo y a corto plazo. Además también cita a Wilss (1996:125) y utiliza su esquema representativo de la interacción entre el conocimiento y las destrezas que debe poseer el traductor experto.

En cuanto a la traducción automática, expone primero los distintos niveles de conocimientos básicos (fonológico, morfológico, sintáctico y semántico) que debería tener un sistema de TA para realizar una traducción suficientemente útil y comprensible. De estos niveles de conocimiento se desprenden los pasos necesarios para el proceso de análisis: análisis morfológico, sintáctico, semántico, integración del discurso y análisis pragmático. Después explica tres métodos de TA, del más antiguo al más reciente, desde un sistema básico de traducción palabra por palabra, pasando por la arquitectura de transferencia, hasta uno que crea una interlingua a partir de la cual se pueden generar traducciones en más idiomas con menos módulos.

Comentario


Consideramos que este libro es muy interesante y completo ya que trata algunos temas a los que, como estudiantes de letras, no estamos tan acostumbrados. Es el caso de la neurolingüística que, a pesar de formar parte de la lingüística, no se suele estudiar o se hace sin apenas profundizar. Por otra parte, también había muchos conceptos que nos eran familiares gracias a las clases de lingüística y de teoría de la traducción. Además, los nombres de algunos de los autores en los que se apoya el texto también son conocidos.

Otro punto positivo que debemos agregar es la manera de explicar, bastante clara y fácil de comprender, con numerosos ejemplos y esquemas. A esto hay que sumarle los ejercicios preparados al final de cada bloque, adecuados para poner en práctica lo explicado y afianzar los conceptos. Se puede deducir que es un libro pensado para que lo lean estudiantes de traducción e interpretación, a los que se les suele hacer referencia, directa o indirectamente.

Conclusión


El interés de las autoras se centra en hacer ver lo importante que es conocerse, saber cómo funciona nuestra mente en el momento del habla y de la traducción, para así poder crear mejores métodos de aprendizaje de esta destreza.

Es también importante la función de la pragmática, de la situación comunicativa, y saber trasladar las intenciones de los emisores a otras lenguas, lo que se dice pero no se dice, y que transmita la misma (o casi) intención.

Otra capacidad requerida sería la de ser capaz de elegir un término u otro, conociendo sus connotaciones y demás factores (histórico, geográfico, social) que influyan en su concepción. Solo de esta manera se podrán transmitir los mensajes con éxito.

El texto pide en numerosas ocasiones y de una forma casi siempre explícita que se desarrollen más las ideas, que se estudien más los temas tratados, pues falta todavía una gran cantidad de información. Aboga por la investigación y la búsqueda de soluciones y de consenso a la hora de nombrar y clasificar.

Bibliografía


BEAUGRANDE, R. DE y W. DRESSLER (1981). Introduction to Text Linguistics. Londres: Longman.
BROWN, G. y G. YULE (1983). Discourse analysis. Cambridge: Cambridge University Press.
DIJK, T.A. VAN (1980). Macrostructures. An interdisciplinary study of global structures in discourse, interaction and cognition. Hillsdale NJ: Erlbaum.
DIJK, T.A. VAN y W. KINTSCH (1983). Strategies of discourse comprehension. New York: Academic Press.
DIK, S.C. (1990). «Relational reasoning in functional logic». En J.C. CONNOLLY y S.C. DIK (eds.): 273-288.
GILE, D. (1995). Basic concepts and models for interpreter and translator traia