Gramática y Traducción

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Autores: Pilar Elena y Josse de Kock (Eds)
J.M. Bustos Gisbert, J. De Kock, N. Delbecque, P. Elena, P. Goethals, M. R. Martín Ruano, J. Rey, M. Tricás y J. J. Zaro.
Editorial: Ediciones Universidad Salamanca
Año de publicación: 2006
País: España
Idioma: español, con fragmentos ejemplificativos en otros idiomas como son: inglés, francés y alemán.
ISBN: 84- 7800- 501- 3

Por María Esteban Cervero

Introducción


El principal objetivo de este volumen es ofrecer algunos ejemplos sobre las posibilidades de estudio y de aplicación que ofrece la relación entre gramática y traducción en un entorno textual.

La temporalidad en la secuencia textual

En este apartado, José M. Bustos Gisbert, de la Universidad de Salamanca se dispone a hacer un análisis de diferentes tipos de textos. Los textos que analiza son de cuatro tipos: narrativos, descriptivos, expositivos e instructivos. Dentro de cada texto lo que el autor busca es encontrar su función, analizar la estructura del contenido y posteriormente analizar la estructura formal. A parte de esto, también analiza las veces que aparecen los tiempos verbales en los textos.
Dentro de las secuencias narrativas, destaca que el 84,33% lo ocupan tres tiempos verbales: el perfecto simple, el presente de indicativo y el pretérito imperfecto de indicativo. El imperativo y el condicional compuesto son formas verbales que casi desaparecen en las secuencias narrativas. El uso del presente de indicativo se encuentra por debajo de la media. Por otro lado, el uso del imperfecto de indicativo supera la media global y el perfecto simple es el tiempo verbal distintivo de las secuencias narrativas en tanto que es el más frecuente en las mismas.
En las secuencias narrativas que poseen de 0 a 100 palabras se produce un descenso del imperfecto de indicativo y el uso del futuro simple y del pretérito perfecto son muy altos. En las secuencias narrativas de 101 a 200 palabras, se puede observar una mayor complejidad por el uso del imperfecto. En las secuencias narrativas de 201 a 400 palabras hay una tendencia a la temporalidad y el uso del presente está por encima de la media, lo que conlleva un descenso en el uso del imperfecto. En las secuencias de 401 a 700 palabras, se observan datos similares a la anterior, aunque la politemporalidad es mayor y se refuerza el uso del presente de indicativo. En las secuencias de más de 700 palabras, la politemporalidad aumenta y el presente de indicativo pierde importancia.
Dentro de las secuencias descriptivas, se pueden destacar varios tiempos preponderantes, como son: el presente de indicativo y el imperfecto de indicativo. El perfecto simple es la tercera opción. El resto de tiempos tienen un uso limitado y desaparece el uso del futuro perfecto de indicativo, el pretérito perfecto de subjuntivo y el condicional compuesto.
En las secuencias de 0 a 100 palabras, la politemporalidad es baja. Aumenta el uso del presente de indicativo acompañado del pretérito perfecto de indicativo, que conllevan un descenso del imperfecto y del perfecto simple. En las secuencias de 101 a 200 palabras, la politemporalidad es mayor. El uso del presente desciende y se eleva el del imperfecto, el del perfecto simple y el del imperfecto de subjuntivo. En las secuencias de 201 a 400 palabras, la politemporalidad es limitada. La variación temporal es mucho más baja en el texto descriptivo que en el narrativo. Aumenta la frecuencia del imperfecto y también la del perfecto simple. En las secuencias de 401 a 700 palabras, excepto en la primera de las cuatro secuencias, donde se acumulan siete tiempos distintos, la politemporalidad es muy baja. Se observa una mayor frecuencia del perfecto simple que conlleva un descenso en el uso del imperfecto de indicativo. El presente es la formalización temporal predilecta. En las secuencias de más de 700 palabras, la politemporalidad es algo más elevada. Aumenta el uso del pluscuamperfecto de indicativo.
Dentro de las secuencias expositivas, se puede destacar que las secuencias más frecuentes tienen una extensión inferior a 100 palabras y la monosecuencialidad es escasa. El presente de indicativo domina en la exposición. El presente de subjuntivo es el segundo tiempo más usado. Mientras que el futuro simple, el pretérito perfecto, el imperfecto y el perfecto simple, tienen un uso limitado. El único tiempo que desaparece es el futuro perfecto.
En las secuencias de 0 a 100 palabras, la politemporalidad es estable. Se combina el presente de indicativo con el futuro simple. Aumenta la frecuencia del presente de subjuntivo. En las secuencias de 101 a 200, la politemporalidad es algo mayor que en la anterior. Se combinan futuro simple, presente y presente de subjuntivo. En las secuencias de 201 a 400, la politemporalidad sigue sin sufrir un aumento espectacular. El futuro simple desciende. En las secuencias de 401 a 700 palabras, la temporalidad sigue estable. El presente de indicativo monopoliza la expresión y el futuro desaparece. El presente de subjuntivo desciende a la mitad y se produce un crecimiento del imperfecto. En las secuencias de más de 700 palabras, la politemporalidad es alo más dispersa y existe una tendencia a reducir el futuro y el presente de subjuntivo.
Las secuencias instructivas componen el grupo más reducido. Aparecen tres tiempos prioritarios: el presente de indicativo, el presente de subjuntivo y el futuro imperfecto. El presente es el tiempo verbal más utilizado, seguido del presente de subjuntivo. Desaparecen el futuro perfecto, el pluscuamperfecto, el pluscuamperfecto de subjuntivo y el condicional compuesto.
En las secuencias de 0 a 100 palabras la politemporalidad es limitada, y se destaca el uso del imperativo. En las secuencias de 101 a 200 palabras, la politemporalidad se mantiene estable. En las secuencias de 201 a 4000 la politemporalidad es estable y se produce un aumento mínimo del perfecto simple. En las secuencias de 401 a 700 palabras, la politemporalidad sigue estable, y destaca el uso del condicional simple. Solo hay una secuencia de más de 700 palabras, en la que solo se usan cuatro formas verbales distintas y se observa una reducción del uso del presente de subjuntivo.

Las construcciones pasivas españolas e inglesas en dos traducciones

Este capítulo del libro consta básicamente de dos partes, en la primera se realizará un análisis de la traducción en inglés de un texto español y en la segunda parte se hará lo mismo pero a la inversa. Se tratará de observar cómo actúan dos traductores acreditados en estas situaciones.
Se afirma que el uso de la construcción pasiva es poco frecuente en español. Ya en el Cantar del Mio Cid la pasiva con ser se usa menos que en latín. El inglés y el francés las emplean mucho más. Hay que evitar la traducción de pasivas inglesas por castellanas. Pero muchas veces, la pasiva ordinaria o la refleja son convenientes e imprescindibles.
En varios ejemplos el traductor sustituye la construcción adjetiva por un verbo intransitivo. Con las construcciones pronominales pocas veces la construcción pronominal se convierte en adjetiva. En otros casos, se emplea un verbo intransitivo con el mismo regente, un adjetivo o un sustantivo con be o con otro verbo intransitivo.
De igual modo que las construcciones adjetivas y pronominales del español sufren las más variadas transformaciones al traducirse, las pasivas inglesas que no corresponden a una pasiva en español tienen orígenes diversos; son, en gran parte, de la misma índole gramatical que las traducciones inglesas no pasivas de construcciones adjetivas y sobre todo pronominales en español. Están en lugar de verbos intransitivos, de sustantivos con un complemento determinativo o provienen de inversiones actanciales; en más de una ocasión son fruto de la inserción de un adjetivo verbal ausente en español.
Las construcciones pasivas en español que corresponden a pasivas en inglés son adjetivas en un 73%. Las que no son traducción de una construcción pasiva, por el contrario, solo son adjetivas en un 46%. Cuando hay complementos de agente de más o de menos en una traducción, son el resultado de modificaciones morfosintácticas, libres o bien obligatorias, consecuencia de la transformación de activas en pasivas e inversamente.
El español y el inglés difieren por el tipo de construcciones utilizadas y por el lugar en el que aparecen.
La gramática normativa, nuestro punto de partida, acierta cuando pone en guardia contra el empleo de construcciones pasivas adjetivas, allí donde resultan corrientes en inglés, pero queda claro que en numerosos contextos y circunstancias no hay ningún inconveniente en utilizar en español una construcción pasiva, sea esta cual sea, sin que en inglés haya necesariamente una.

Estudio comparativo francés-español: valores y usos de los presentativos il y a/hay

En este capítulo aparecen nueve apartados, que trataran diferentes aspectos.
El primero tratará de los paradigmas construccionales del francés y del español. Dentro de este apartado se puede destacar que al inventariar los paradigmas construccionales del francés, no basta tener en cuenta la alternancia sujeto-verbo/ verbo-sujeto, sino que hace falta incluir las cláusulas formadas a base de la combinación de una forma verbal flexionada de 3ª persona singular con los morfemas pronominales il, ce y on. Del lado del francés se pueden aducir varios indicios para afirmar que la servidumbre sujetal coincide fundamentalmente con el necesario relleno de la posición verbal. El que la anteposición sea la posición canónica se desprende en primer lugar de su elevada frecuencia: es algo superior al 66% mientras que en español apenas alcanza el 50%. En francés la normalidad es que el sujeto preceda al verbo. De ahí que la inversión de este orden sea sentida como marcada y solo sea posible en contextos específicos como la interrogación o el imperativo con apóstrofe. En español, en cambio, es omnipresente la posposición: con notable estabilidad caracteriza más o menos la cuarta parte de cualquier tipo de discurso, hablado o escrito.
El francés difícilmente admite que el verbo encabece la oración. Sin embargo, también tiene la necesidad de modular la perspectiva funcional de la oración.
En el segundo apartado se tratará de las presentativas francesas introducidas por il. Dentro de esto, se puede destacar que las construcciones impersonales propiamente dichas se caracterizan por la presencia del morfema il, que no varía ni en género ni en número, no tiene valor de representante y no puede ser sustituido por un nombre. El constituyente representacional se denomina « secuencia». Al haberlo, sigue al verbo; puede ser nominal o pronominal o tomar la forma de una cláusula [de+ infinitivo] o [que + subordinada flexionada]. En francés, las impersonales no personalizables forman un conjunto más heterogéneo y son dos veces más frecuentes que en español.
Dentro del tercer apartado: los presentativos hay e il y a: correspondencia parcial se puede destacar que junto con los verbos meteorológicos, el presentativos il y a representa la fórmula impersonal por excelencia. No cabe duda de que el predicado hay, seguido del régimen nominal, es la traducción no marcada de il y a. tanto hay como il ya expresan una forma de cuantificación de la entidad que introducen. La cuantificación se hace en función del espacio donde la entidad viene situada. Para examinar como opera, se habla del locus y del locatum. El locus designa el espacio natural o el marco sociofísico que sirve de ámbito o soporte; y el locatum designa la entidad cuya densidad o dispersión se quiere señalar. Ahora bien, la idea es que en el presentativos francés il y a el locus es un participante central mientras que en el presentativos español hay es más bien periférico, o sea, que opera a modo de circunstante o satélite.
En el cuarto apartado: la cuantificación de un locatum, se puede destacar que tanto il y a como hay, se trata de una cuantificación relativa. El uso de hay resulta ser mucho más restringido que el de il y a. el esquema presentativos il y a/hay permite invocar actividades, estados y categorías convirtiéndolos en espacios simbólicos que funcionan como punto de referencia inmediato para la persona o entidad presentada.
Dentro del quinto capítulo: el marco relacional de {il y a/hay}+ locatum+locum, podemos destacar que la mayor parte de las veces el área de aplicabilidad se expresa bajo forma de un locativo que se encuentra en posición final de enunciado, tras el locatum. En francés, surge así una relación de dependencia entre el locatum y el locus sin que se pueda prejuzgar de la dirección de esta dependencia: el locus puede concebirse más bien como afectado o, al revés, como afectante. Con il y a, el francés puede construir como participante cualquier ámbito/ soporte afectado o afectante, sin que suponga necesariamente la existencia de contacto entre locatum y locus.
La estrategia más empleada para dar estatus argumental al locus consiste en convertirlo en sujeto de una construcción pasiva pronominal.
En el capítulo seis: [il y a- locus- locatum] vs. [locus- hay- locatum], podemos destacar que la anteposición inmediata del locus al locatum sugiere que el locatum entra en una relación de dependencia directa con respecto al locus. En vez de hay, se acude a menudo a un verbo léxico. Esto permite integrar el locus en la estructura argumental y perfilar de manera más precisa su relación con el locatum. Pero a menudo se opta por estrechar la relación entre locus y locatum convirtiendo el locus en sujeto preverbal y perfilando una relación de parte-todo en al que el todo, el locus, se interpreta, por extensión metonímica, como la fuente de la que emana la parte representada por el locatum, convertida por su parte en objeto.
En el capitulo siete: del esquema [locus- il y a- locatum] a un locus [+- argumental], acabamos de ver que la contrapartida española del esquema [il y a- locus- locatum] es el esquema [locus- hay- locatum]. Significa que en español este esquema ya no queda disponible o no sirve como traducción para el presentativos francés con el locus en posición inicial [locus- il y a- locatum]. Cuando el locus remite directa o indirectamente a entidades animadas, es fácil que se perciba como argumental. Entonce se convierte en sujeto de una construcción atributiva transitiva con tener o intransitiva con estar.
Dentro del capítulo ocho: impersonales personalizables: atribución, valoración y cuantificación de existencia y movimiento, se destaca que en las estructuras impersonal «personalizable» y personal del francés, contrariamente a lo que este paralelismo podría sugerir, el cambio de construcción y de orden entraña un sensible cambio de significación.
En el nivel discursivo-informativo hay una diferencia fundamental entre el esquema sintáctico Sujeto-Verbo habitual y la construcción impersonal. La función más importante del esquema impersonal es la de «destematizar» el agente para integrarlo a la información, detrás del verbo.
Para terminar, en el capítulo nueve: el presentativo il y a en estructuras hendidas (truncadas), se destaca que la fórmula canónica para introducir estructuras hendidas es el presentativo c’est/ce son «(eso) es/son»: introduce el constituyente enfocado, a su vez seguido de una seudo-relativa.
De manera general, el uso de estructuras hendidas es mucho menos frecuente en español.

Lingüística textual, gramática contrastiva y traducción: la transferencia de la temporalidad (alemán-español)

En esta parte del libro, escrita por Pilar Elena, de la Universidad de Salamanca se pueden destacar varios puntos, a mi parecer, los más importantes.
En la narración en el pasado frente a una única forma del alemán (Präteritum) se dan dos planos diferentes en español que exigen también diferentes formas verbales: el primer plano se expresa a través de un pretérito perfecto simple y el segundo plano utilizando un pretérito imperfecto. Por otro lado, en las secuencias descriptivas, también Präteritum en alemán, la forma temporal en español es el pretérito imperfecto. Aunque en alemán aparece el Präteritum como la forma verbal del texto literario para todas las secuencias, su significado deja de ser neutro, en cuanto a la expresión temporal, en las secuencias narrativas, porque sitúa de hecho los acontecimientos en el pasado.
El estudio de los tipos de secuencias, sus características y combinaciones desde la perspectiva de la contrastividad entre textos de dos lenguas diferentes puede ser útil para la práctica y la enseñanza de la traducción.
La clase de texto determina las enunciaciones (monológica/dialógica) y las secuencias (narrativas/descriptivas), y éstas a su vez los elementos correspondientes a niveles inferiores, como se ha demostrado en el estudio comparado de las formas verbales de pasado. Pero para llegar a l conocimiento de una clase de texto es imprescindible empezar por el conocimiento de las microestructuras que se hallan en las secuencias.
Por último, la precisión de rasgos, que permitan definir con claridad las secuencias y clasificar los elementos pertinentes desde el punto de vista de la contrastividad y de la traducción (lo que redundaría a favor de la adquisición o perfeccionamiento de la competencia contrastiva del traductor), se podría alcanzar con una investigación centrada en estudios secuenciales sistemáticos.

Acercamientos al semantismo de ya que: la lexicografía, un análisis simiótico, un análisis empírico y un análisis de textos traducidos

En respuesta a la pregunta de ñeque medida los distintos acercamientos contribuyen a la descripción semántica de la conjunción ya que, hemos podido ver que los diccionarios, aunque hay evidentes diferencias cualitativas, ofrecen los elementos necesarios para describir el semantismo. Sin embargo, enumeran los distintos matices como si fueran rasgos más o menos independientes, no comparan sistemáticamente las distintas conjunciones del mismo campo semántico y se centran claramente en los casos más llamativos o los ‘efectos especiales’ de ya que.
La conclusión es más bien negativa cuando se evalúa el comentario cuantitativo. Es cierto que se encuentran algunos casos que son muy interesantes desde el punto de vista de la traductología o incluso desde un punto de vista lingüístico, pero su presencia no permite explicar por qué es más frecuente en este texto que en otros tipos de texto. Es, sin embargo, evidente que el análisis cuantitativo y descriptivo constituye una parte ineludible del estudio, aunque sólo sea para enfatizar la relatividad de su alcance explicativo.
La conclusión es más positiva cuando también tomamos en consideración el comentario cualitativo: se puede que aquí el examen de textos traducidos aporta datos nuevos, gracias a la presencia del texto fuente, que es un indicio independiente para el investigador, y el punto de partida obligatorio para el traductor.
Para finalizar, se puede hacer una última observación que tiene que ver con la contribución del examen de textos traducidos a la lingüística contrastiva. Mientras que la lingüística contrastiva describe las relaciones entre dos o más lenguas desde fuera, y las describe de forma estática, el proceso de la traducción es esencialmente dinámico y lleva inherente una dirección concreta. La consecuencia, es, en el caso de ya que, que los resultados de una investigación de textos traducidos del español al neerlandés son muy distintos de los resultados de una investigación de textos traducidos del neerlandés al español.

Gramática, ideología y traducción: problemas de la transferencia asociados al género gramatical

En esta parte del libro, María Rosario Martín Ruano de la Universidad de Salamanca nos habla del género en la traducción desde perspectivas diferentes. Se tratan tres temas en concretos:
1.El género: gramática, semántica, cultura e ideología
2.El género: un problema cara a la traducción
3.El género gramatical: un constructor sociolingüístico en perpetuo cambio y traducción.
1. El primer apartado se centra especialmente en un aspecto que presenta un problema a la hora de enfrentarse a la realidad de los textos: la calificación gramatical del género. La última versión de la RAE rechaza la base semántica del género y se inclina por considerarlo como un accidente que clasifica los sustantivos en dos categorías combinatorias diferentes sin que los términos masculino o femenino prejuzguen ningún tipo de sentido concreto. Cuando asociaciones culturales emergen en los textos a los que nos enfrentamos, el género adquiere un carácter significativo, que contribuye en la creación de sentido.
Como explica Cameron, el inglés ha desarrollado otro sist4ema, que recibe el nombre de «género natural». Así, salvo las palabras estrictamente masculinas o femeninas cuyo género se determina porque hacen referencia a un ser animado sexuado, los sustantivos son o neutros o de género común variable.
En nuestra lengua son muchos los ejemplos en los que se observa una asimetría valorativa entre vocablos masculinos y femeninos que poseen significados diferentes como: golfo/golfa, verdulero/verdulera
2. En el segundo apartado, habla de que ante ese tipo de anisomorfismo que tiene la raíz en el hecho de que los sustantivos son por lo general neutros en la lengua inglesa mientras que en español llevan marca de género, en ocasiones la estrategia empleada en la traducción pasa por transposiciones o perífrasis que eluden un compromiso en este sentido, y apuestan por formulaciones sin marcas de género.
Los traductores han de saber que están expuestos ala influencia del discurso hegemónico, con sus virtudes y sus defectos. El discurso del poder, el predominante, tiene, en efecto, un inmenso potencial imantador, cegador incluso.
En la mayoría de las ocasiones la mirada heredada lleva a una desambiguación discriminatoria en las traducciones que bien invisibiliza a las mujeres, bien recupera interesadamente lo femenino para posiciones devaluadas. No obstante, es preciso advertir de que las cegueras a las que abocan los prejuicios pueden sorprender hasta a quienes los denuncian.
La existencia de una ideología de la traducción explica que, en igualdad de condiciones, las traducciones muestren un grado de conservadurismo mayor que los originales.
3. En el tercer y último apartado, se afirma que en muchos casos, han sido las instituciones públicas, ya que dependientes de la administración central, de organismos autonómicos o de instancias locales, las que han avalado esta misión de reforma lingüística.
El ámbito de las profesiones y cargos de responsabilidad ofrece sobradas muestras de lo que ocurre. Por un lado las instancias más reformadoras abogan por una feminización sin reservas. Por otro lado, los términos que llevan marcas de género a menudo topan con el rechazo social, incluido el de las mujeres.
Las soluciones propuestas como alternativas a este refugio del sexismo lingüístico han sido, como decíamos anteriormente, la utilización de dobletes y el uso de nombres colectivos omnicomprehensivos.

La traducción de algunas relaciones concesivas y causales entre el francés y el español y desde una perspectiva contrastiva.

Estas páginas tienen como propósito comparara, desde una perspectiva traductora, algunas estrategias que el francés y el castellano ponen en funcionamiento para formular causas, explicaciones y justificaciones, y para presentar obstáculos e inconvenientes a pensamientos y acciones, es decir, para expresar argumentaciones causales y concesivas.
Contrastar textos originales con aquellas construcciones que un traductor ha elaborado para reproducir el mismo espacio mental con otros medios lingüísticos es un instrumento muy útil para profundizar en las capacidades semántico-pragmáticas de los signos y determinar el alcance preciso de cada acto comunicativo. La traducción es, por consiguiente, además de un acto interpretativo, un instrumento contrastivo, que pone en relación recursos lingüísticos en contraste y, sobre todo, puede aportar material útil para mejorar la calidad de las traducciones, tanto manuales como automáticas, entre ambas lenguas.

Problemas de traducción del estilo indirecto libre en la novela inglesa clásica

En este último apartado del libro de Juan Jesús Zaro, de la Universidad de Málaga, podemos llegar a una serie de conclusiones del análisis del estilo indirecto libre en la novela inglesa.
El EIL es una forma narrativa básica en la novela europea moderna para expresar la polifonía de voces narrativas y, además, el precedente directo de otras plenamente utilizadas hoy en día. En consecuencia, no puede describirse con exactitud el papel de la traducción en la difusión del recurso ni los procedimientos de traducción seguidos por los traductores.
Los procedimientos de traducción empleados, confirman la tendencia de los traductores a no trasladar miméticamente el EIL al español, al menos en el caso de las primeras traducciones. Este hecho podría indicar que los traductores simplemente desconocían esta forma narrativa o que se resistían a reproducirla por considerarla una forma extraña y quizá excesivamente sofisticada dentro de las convenciones narrativas de la novela de la época.
La reproducción mimética del EIL en español efectuada en las retraducciones más recientes de novelas clásicas inglesas tampoco está exenta de problemas. Quizá el EIL siga siendo un problema porque no fue en su día una forma aceptada por la literatura española, a pesar de que sus posteriores evoluciones como el monólogo interior sean plenamente familiares al lector español de hoy.

Conclusión


Traducir es un proceso cognitivo durante el cual el traductor tiene que activar conocimientos de muy diversa índole. El conocimiento en profundidad de un texto es algo muy importante para un traductor, que debe seguir el famoso lema «se traducen textos, no palabras». Las investigaciones de este tipo ayudan a la reflexión sobre la traducción, y en mi caso, este libro me ha hecho reflexionar llegando a la conclusión de que para ser un buen traductor hay que ser primeramente un investigador que llegue a conocer el lenguaje en todos los aspectos profundamente.