El actor de doblaje

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Autor/a/es: DOTÚ, Javier
Editorial: JD Ediciones
Año: 1999
Idioma/s: Castellano
Nº de páginas: 79
ISBN: 84-89185-02-6

Por Sara Lerena

Introducción


El tema tratado en este libro es el doblaje y más concretamente la profesión de actor de doblaje; su historia, cómo surge y dónde, a raíz de qué, cómo se llega a ser actor de doblaje, qué supone y en qué consiste doblar una película. Javier Dotú, quien nos cuenta, desde su propia experiencia, todo lo relacionado con el doblaje y sobre todo con el que se hace y se ha hecho en España. Todas las películas extranjeras que se emiten en España están dobladas (a diferencia de lo que se hace en la mayoría de los países europeos) y según Dotú, el doblaje que se hace en España es el mejor del mundo. Otra cosa que Dotú nos quiere aclarar es, que para este cometido, para doblar una película, hay que ser actor. No basta con traducir; hay que interpretar, ponerle sentimiento y en definitiva, meterse en el personaje, ser el propio actor pero sin aparecer en pantalla (solo en los créditos).

Resumen


El libro comienza con la historia del doblaje, desde sus inicios hasta la actualidad. Podemos decir que el cine se considera el séptimo arte tras la música, la danza, el teatro… y la profesión de actor permite estar en las dos orillas; desde la que se observa y desde la que se es observado con la consiguiente posible autocrítica (lo cual siempre es beneficioso).

El doblaje es hijo del cine sonoro (este es hijo del cine con sonidos y este, del cine a secas) y por ello, explicaremos la historia del cine y de aquí ya pasaremos a hablar de la del doblaje. Este surge de una necesidad del cine por llegar a todo el mercado y no solo a EEUU, donde se crea.

El cine nace en 1895 gracias al invento de Edison, el kinetógrafo (1889). En España, el cine llega por primera vez el 15 de Mayo de 1896. Era un lienzo en blanco sobre el que se emitía la película con un proyector. El problema que tenía era que el proyector hacia mucho ruido y no dejaba escuchar bien la película por lo que se aisló en una cabina. Más tarde, se añade al cine un piano con su respectivo pianista para darle cierto acompañamiento musical a la proyección, la cual era muda. Pasado el tiempo, se incluye la figura del explicador/narrador al cual se le considera el precedente del moderno actor de doblaje. Sobre este personaje cae una lluvia de insultos, críticas… por parte de los espectadores que no creían propicios los comentarios, anotaciones, chascarrillos, pareados… para los que los explicadores estaban contratados. En adelante van surgiendo nuevos elementos que se incorporan a la película muda como efectos sala o la lectura por parte de los narradores/explicadores de subtítulos o entretítulos (letreros) que aparecerán a partir de ahora en pantalla. Pero todo esto se ve eclipsado por la creación de El Cantor de Jazz, la primera película que incorpora sonido. Esta película supone un boom en la industria cinematográfica al incorporar música, voz e imagen (todo sincrónicamente). Se crea en EEUU, en Hollywood para ser más exactos, pero los norteamericanos tienen un problema, el inglés.

En todo el mundo no se habla inglés y si quieren una difusión más allá de Norteamérica y Reino Unido necesitan hacer algo. Así surgen las dobles versiones, para no perder los dos mercados que más les interesan: el europeo y el sudamericano. Las dobles versiones consistían en grabar la versión original con los verdaderos actores en inglés y luego, manteniendo los mismos decorados y el montaje, hacer las demás versiones en los diferentes idiomas con personas normales que los hablasen. El problema resultó ser que las dobles versiones eran muy caras y que la gente quería ver en las películas a los actores famosos y no a cualquieras por muy bien que hablasen su lengua. Así surge el doblaje. Por tanto, debemos dejar claro que el doblaje es un invento fruto de un afán comercial de la industria cinematográfica norteamericana por no perder un importante mercado que empezaba a debilitarse.

Las películas empiezan a doblarse al español en 1931 y es en este momento cuando tiene lugar la primera elección de actores/actrices de doblaje españoles mediante una prueba que consistía en leer un artículo de periódico y en recitar una poesía. Una vez escogidos los actores, se habilitaba una sala de proyección y se procedía a ensayar el doblaje de la película. Estos aprendían su papel como si de una obra de teatro se tratara; con las pausas, los suspiros, los carraspeos y los tonos convenientes que eran imitados en nuestra lengua de los ya realizados por los actores y actrices de la versión original. Y todo esto, bajo la supervisión de un director de prestigio (Luis Buñuel) completando así el recién nacido séptimo arte, con arte y artistas. Una vez ensayado en España, todo el equipo se trasladaba a París para grabar pues aquí todavía no habían surgido estudios que pudieran asumir técnicamente la aventura del doblaje. Tres años más tarde (1934/1935), la industria del doblaje empieza a afianzarse en España y aparecen varios estudios.

Desgraciadamente, en la actualidad, el doblaje ha perdido buena parte de su esencia y a menudo, también buena parte de su calidad debido a varias razones:

  • Ÿ Antes se grababa sobre la película virgen por lo que había que ensayar mucho más para que la primera toma fuese la buena.
  • Ÿ Al llegar el magnético, cada repetición ya no es tan costosa y esto genera una progresiva pérdida de la concentración.
  • Ÿ Las televisiones (que son los principales clientes) no exigen calidad.
  • Ÿ Los estudios exigen la mayor rapidez posible en el doblaje de películas (para conseguir una determinada rentabilidad) lo que supone una pérdida de calidad.
Ahora nos preguntaremos, ¿qué hay que hacer para dedicarse al doblaje?. La respuesta es simple. Debemos matricularnos en una escuela de doblaje y seguir unos cursos con los que saldremos bien formados. Pero antes que nada, tenemos que plantearnos si poseemos:

- Un conocimiento de las propias aptitudes dramáticas.

- Un conocimiento y control de la propia voz.

- Un conocimiento y control de la dicción.

- Un conocimiento y control de la velocidad a la que uno puede hablar.

Todo esto se puede conseguir con la práctica pero obviamente no todo el mundo puede dedicarse a ello. Hay que tener algo innato para ser actor y también, por tanto, para dedicarse al doblaje. Dotú sobre todo nos aconseja humildad para esta profesión. Humildad en el sentido de acatamiento de la película en versión original. Tenemos que ser conscientes de que el importante es el personaje que aparece en pantalla y a él debemos imitar y cuanto mayor sea nuestro mimetismo, mejor será nuestra interpretación.

Respecto al curso de preparación, podemos decir que dura seis meses y se divide en dos partes. En la primera, trabajan las aptitudes hacia el doblaje (dura dos meses con cuatro horas semanales) y la segunda, está orientada a adecuar la voz al micrófono y a la imagen de pantalla (dura cuatro meses con seis horas semanales). El principal objetivo del curso es que los participantes quiten el miedo al ridículo. Para ello, se trabaja con grupos de 10-15 personas pero nunca superiores a 20 y se realizan, siempre en grupo, ejercicios en progresiva dificultad. Esto se debe a que los actores de doblaje siempre trabajan con un grupo de profesionales a su alrededor (técnicos de sonido, de imagen…) y su trabajo, su interpretación debe ser espontánea pero esto no siempre se consigue y así, con este curso, se pretende que los futuros actores se quiten el miedo, la timidez, los nervios porque deben hacer de la espontaneidad algo espontáneo valga la redundancia. De este modo se comienza con una presentación individual (nombre, edad…) delante del grupo (esto siempre) para seguir con un chiste. Más adelante, un fragmento en prosa, luego una charla de un tema a libre elección (con la que se pretende la integración cada vez mayor en el grupo y ver la orientación de cada uno según la elección del tema), a continuación la lectura a primera vista de un párrafo y más tarde esto mismo pero incluyendo factores (risa, llanto…) con lo que se tomará el take patrón de cada uno (unidad de medida en el cine, rapidez que se toma para medir un texto que suele ser 30-40 segundos). También se lee poesía y se hacen diálogos en verso. Por último, en la segunda parte del curso, se va a una sala de doblaje para ensayar ante el micrófono. Se trata de encontrar la voz microfónica, conseguir una voz integrada a la imagen, adecuarse al grupo de profesionales y tener un sonido de referencia. Posteriormente, se pasa a grabar anuncios y spots publicitarios para finalmente acabar con los takes; primero individuales (de una línea, de dos, de cuatro o cinco con pausas, risas, llantos…) y luego takes con diálogo, takes con dos o más personajes y para completar el curso y la formación, se hacen ya mini-secuencias (tres o cuatro takes).

Comentario


El doblaje es una modalidad de traducción audiovisual junto con la subtitulación, las voces superpuestas (voice-over), la interpretación simultánea y la narración. De todas estas, la subtitulación y el doblaje son las más conocidas en España; las voces superpuestas solo se usan en ciertos documentales y entrevistas al igual que la interpretación simultánea, utilizada únicamente en algunas películas de festivales cinematográficos.

El doblaje, tema sobre el que trata el libro, no solo se usa para trasladar a otro idioma los diálogos de las películas y series de televisión en versión original sino también para sustituir, en el mismo idioma, con el mismo o diferente actor, diálogos con un audio defectuoso, deficiencias en el registro de la voz, en canciones… por una voz más apropiada.

En relación al doblaje hay un gran debate. Hay gente que lo defiende alegando que ver una película o una serie debe ser un momento de diversión y relajo pues supone un mayor esfuerzo ver las versiones originales y tener que estar leyendo los subtítulos lo que supone una distracción y una pérdida de la concentración en la imagen. Por otro lado, sus detractores (que son principalmente los países donde no se realiza esta práctica), opinan que las bandas de sonido originales están más cercanas a lo que ha creado el director y que el doblaje hace que las películas sean menos auténticas. Además, dentro de nuestro país, también hay disparidad de opiniones. Algunos creen que aunque nuestros actores de doblaje son notables (algo reconocido), también lo son nuestros atrasos lingüísticos y nuestra incapacidad para apreciar los matices expresivos de un actor extranjero. Y otros, por su lado, sostienen que lo que tenemos son malas traducciones al español de las películas y series originales a pesar de que nuestros actores de doblaje sean excelentes. También hay que decir que la preferencia de cada país por el subtitulado o el doblaje es consecuencia directa de las decisiones tomadas en los años 20-30 con la llegada del cine sonoro. Algunos países, en esta época, escogieron el doblaje como forma principal de reproducción pública por razones políticas ligadas al nacionalismo (como forma de fortalecimiento de la identidad y de cierto control sobre la información). Este es el caso de España, Estados Unidos, Alemania e Italia.
En España, durante el gobierno de Franco, se promulgó una ley en el año 1941 (a imitación de la Ley de Defensa del Idioma de su amigo Mussolini): “Queda prohibida la proyección cinematográfica en otro idioma que no sea el español, salvo autorización que concederá el Sindicato Nacional del Espectáculo, de acuerdo con el Ministerio de Industria y Comercio y siempre que las películas en cuestión hayan sido previamente dobladas. El doblaje deberá realizarse en estudios españoles que radiquen en territorio nacional y por persona española”.
Aunque afortunadamente aquellos años de censura quedaron atrás, en España se siguen doblando las películas foráneas; como consecuencia de que el público ya está educado de esta forma pero también, por supuesto, por la presión de las compañías multinacionales norteamericanas que no están dispuestas a prescindir del beneficioso regalo franquista de que sus actores hablen en español. Actualmente, solo en las grandes ciudades españolas (casi exclusivamente en Madrid y Barcelona), se pueden ver en algunas salas películas en versión original.

Conclusión


El libro de Dotú resulta muy interesante pues aporta gran información sobre un mundo, el del doblaje, en buena parte desconocido. Por otro lado, provoca dudas sobre esta técnica.
El escuchar un película o una serie en la lengua original hace que uno acostumbre el oído a otros idiomas, lo que permitirá aprenderlos con mayor facilidad. Así, en los países donde no se dobla (Portugal, Holanda…) la gente suele tener una mayor capacidad para aprender otras lenguas.
Pero a su vez, se comprende a la gente que va al cine o está en su casa y quiere ver en la televisión una serie extranjera (House, Perdidos…) y su único objetivo es relajarse y disfrutar. Se entiende que no deseen hacer el esfuerzo que supone estar leyendo subtítulos. Como en casi todas las cosas de la vida, quizá la solución estaría en encontrar el punto medio. Con los adelantos que existen hoy en día, debería existir la posibilidad de que la gente pudiera elegir entre ver la versión original subtitulada o la doblada aunque, por cuestiones de rentabilidad, las proyecciones de películas subtituladas en las salas comerciales estarían avocadas al fracaso.