Defensa de la rima

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Autor/a/es: Samuel Daniel
Editorial: Disbabelia, Colección de traducciones ignotas
Año: 2011
España
Idioma/s: Español e inglés
Nº de páginas: 181
ISBN: 978-84-8448-616-9

Por Sandra Díaz Cabral

Introducción

A lo largo de la historia se han producido infinidad de disputas en torno a la traducción de los poemas y su rima. Un destacado ejemplo es la que se dio en la Inglaterra isabelina, en el marco de la métrica silábico-acentual de la lengua vernácula, de raíces medievales, en contra de la métrica cuantitativa, de corte latinizante y helenizante, defendida por algunos humanistas. Esta representa la clara polémica entre lo antiguo, las actitudes renacentistas; y lo nuevo, lo gótico y medieval.
De esta polémica, personificada por Thomas Campion, con su obra Observations in the Art of English Poesie, y Samuel Daniel, con Defence of Ryme, ambas en abierta oposición, va a tratar principalmente el presente libro, Defensa de la rima.
Como principales rasgos distintivos entre ellos tenemos los siguientes:
  • Thomas Campion cree fundamental en la poesía el número, no como mero cómputo silábico, sino como expresión de la calidad de los sonidos largos o breves, es decir, la cantidad silábica. Además defiende que la rima no es más que una continua repetición de la figura retórica que denominamos similiter desinentia.
  • Samuel Daniel, sin embargo, niega la concepción de Thomas Campion de una rima vulgar y grosera deformada por la invasión de los bárbaros y la corrupción de la lengua latina, y la considera como una forma de expresión que proporciona alas al espíritu, si bien acepta que en ciertos conceptos lo más correcto es evadirse de utilizarla.

Resumen


El autor y la obra

Samuel Daniel nació en 1562 en Taunton, Somerset; y fue un poeta épico y lírico, dramaturgo, traductor, ensayista e historiador, fundamental componente de todas las listas canónicas de la literatura isabelina. Elogiado y respetado tanto por sus contemporáneos como por sus sucesores, también hubo de enfrentarse a la crítica y desprecio de otros literatos que pugnaban por sobrevivir en una sociedad literaria tan floreciente como competitiva. A pesar de la rivalidad presentada por la competencia y de su carácter discreto, sencillo y repleto de gravedad, Daniel consiguió la simpatía y el patrocinio de las principales casas de la época. A los 19 años, Daniel ingresó en Magdalen Hall, Oxford, donde estudió literatura y filosofía durante tres años sin llegar a graduarse. Allí conoció a diversos intelectuales, como el filósofo Giordano Bruno o el lexicógrafo y lingüista John Florio, que más tarde se convertiría en su cuñado y le enseñaría a hablar italiano.
Obras principales:
  • En 1585 Daniel da a la imprenta su primera publicación, la traducción de un diálogo de Paolo Giovio, bajo el título de The worthy tract of Paulus louius, contayning a discourse of rare inuentions, both militarie and amorous called Impresse.
  • En 1591 se publica una edición no autorizada de Astrophil and Stella, de Philip Sidney, en la que, por supuesta negligencia del impresor, se incluyen veintiocho sonetos de Daniel, error que este aprovecha para dedicar a la condesa de Pembroke las dos obras que publica en 1592, The Complaint of Rosamond y Delia. Esta última se trata de un libro de sonetos amorosos que están dirigidos a una dama llamada Delia, cuya verdadera identidad puede que no fuese más que un anagrama de Ladie, de Ideal, o de ambas al mismo tiempo; eso sin tener en cuenta que el propio nombre de Daniel tendría su anagrama en Delian.
Gracias a estas dos obras, el poeta recibe el favor de la condesa a quién se las dedica, por lo que es admitido en Wilton y se convierte en el tutor del primogénito de la familia, William Herbert, al que más tarde dedicará la Defensa da la rima. De este modo, bajo la protección de los nobles, Daniel fluctúa en el mundo literario y gana mayor contacto con los círculos intelectuales.
  • En 1594, Samuel Daniel publica Cleopatra.
  • En 1595, publica los cuatro primeros libros de su nueva obra poética, Civil Wars, un poema épico de contenido histórico que trata sobre la guerra de las Dos Rosas. Sin embargo no es hasta el año 1609 cuando la obra queda completa, alcanzando hasta ocho volúmenes.
  • En 1599, Daniel publica A Letter from Octavia to Marcus Antonius y Musophilus, que integra en The Poetical Essays (1599), junto con casi toda su producción anterior y un nuevo tomo de Civil Wars.
Musophiluses, junto con Delia, una de las más valiosas obras del poeta, y adopta la forma del diálogo en verso. Trata de Musophilo, el protagonista, un defensor de las letras y las artes que ha de enfrentarse a su antagonista, Philocosmos, que le advierte de que su estilo de vida solo le servirá para vivir a la par del hambre y la pobreza, y al margen de la buena vida ganada mediante un salario en un trabajo digno que le ofrezca bienes materiales y no solo placeres intelectuales. Este último personaje representa las propias dudas que tienen cabida dentro del propio pensamiento del autor.
  • En 1601, publica en folio sus obras completas hasta la época, algo totalmente inusual en un poeta.
  • En 1603, tras la muerte de Isabel y la llegada al trono de Jacobo I, Daniel siente la necesidad del apoyo de la nobleza, para lo que publica su obra A panegyric congratulatory, que tiene como fin agradar al rey y mostrarle las inclinaciones literarias que ambos tienen en común. Junto con este panegírico publica también una serie de epístolas en verso que dedica a diversos nobles bajo el título de Certaine epistles, lo que le garantiza el reconocimiento como legítimo introductor del género en la poesía inglesa.
  • En 1605, compone la Tragedia de Philotas para divertimento de la corte, obra que le acarrea ciertos problemas políticos y sociales debido a su semejanza con una obra previamente escrita por Robert Devereux, ejecutado unos años antes.
  • En 1613, publicó la primera parte de su obra en prosa Una historia de Inglaterra, que se puso a escribir junto con los últimos libros de Las guerras civiles tras retirarse al campo con motivo de sus problemas políticos y sociales, mencionados en el punto anterior.
  • En 1618, un año antes de su muerte, terminó su obra Una historia de Inglaterra.
  • En 1605, 1607 y 1611 se publicaron las recopilaciones, repletas de correcciones y ampliaciones, de sus obras poéticas, que recibieron el título de Certain small workes.

La vida literaria de Samuel Daniel se puede dividir, de este modo, en dos etapas fundamentales: La etapa del poeta y la etapa del historiador. Es cierto que se dan diversas diferencias entre ellas, sobre todo en los fines que persiguen, los temas que tratan y el estilo del que hacen gala; pero no hemos de olvidar que por mucho que difieran entre sí, ambas tienen un autor común, por lo que también comparten ciertas semejanzas y elementos comunes.
Daniel también tuvo épocas en las que no publicó ninguna nueva obra literaria, sin embargo no hemos de pensar por ello que estuviera inactivo, sino que en este tiempo se dedicaba a la revisión, corrección y reedición de las obras ya publicadas, rasgo característico del poeta.

La defensa de la rima

La obra maestra de Samuel Daniel tiene por título completo Defensa de la rima Contra un panfleto titulado Observaciones sobre el arte de la poesía inglesa, y se trata de un breve ensayo publicado en el año1603 como respuesta a “un reproche proferido contra la rima”, reproche que el autor adjudica a la obra publicada un año antes por Thomas Campion, Observations in the Art of English Poesy.
En este su opúsculo, Campion hace referencia a muy diversos aspectos referidos a la versificación, sin embargo, es la rima hacia la que va principalmente dirigida la crítica, en tanto se considera una base fundamental de la identidad del verso inglés de la época; y es la amenaza que supone este panfleto para la literatura inglesa lo que Daniel afirmó le empujó a publicar su obra. Lo cierto es que por esas fechas el verso acentual y rimado se había impuesto por completo, tanto en la teoría como en la práctica, y la reivindicación de una versificación cuantitativa resultaba de todo punto extemporánea, por lo que ni la rima ni la poesía corrían peligro alguno debido a los principios expuestos por Campion, sino que simplemente le sirvió a Daniel como excusa para publicar su obra y otorgarle un cierto parentesco con el diálogo renacentista, consiguiendo así el objetivo que andaba buscando, exponer su sólida opinión sobre la naturaleza y el valor de la cultura de su tiempo frente a la Antigüedad grecolatina y la Edad Media. De este modo, podemos apreciar en Defensa de la rima una estructura tripartita:
  • La primera parte trata de la oposición entre los versos rimado y clásico, y se abre con los habituales tópicos de modestia.
  • La segunda parte se centra en la cultura e historia de su época en comparación con los períodos grecolatino y medieval. En ella se ocupa de definir y elogiar el verso acentual y la rima y de diferenciarlos de la métrica cuantitativa.
  • La tercera y última parte contiene un grueso ataque contra Campion y sus propuestas, y en ella se encarga de rebatir sus planteamientos métricos y juzgar su arbitrariedad, incoherencia y falta de originalidad.
Estos razonamientos, junto con la defensa de la acción frente a la elocuencia insustancial, concluyen con un elogio a Inglaterra y una exhortación a los poetas a que perseveren en el uso de a rima.

Daniel, el Humanismo y la Edad Media

Samuel Daniel es un escritor plenamente renacentista, sin embargo se queda solo en su reivindicación del saber medieval. Esto es así porque los humanistas de la época, encargados de definir el Renacimiento, lo asocian no solo con el “renacer” mismo de la cultura y la ciencia, sino también con el rechazo de la Edad Media, que para ellos quedaría anticuada. El poeta, sin embargo, mantiene su propia visión de una realidad histórica a la que aleja de la claridad y del optimismo propio de los humanistas, defendiendo la cultura medieval ante la continua innovación. Argumenta esta visión basándose en los logros alcanzados por las naciones occidentales gracias a las estructuras sociales, políticas y jurídicas medievales, que son los cimientos sobre los que se apoyan las sociedades modernas. La tesis de Daniel es, pues, que no se puede entender la obra de los nuevos autores sin la de los precedentes, por lo que se observa necesariamente una linea basada en la causalidad que va construyendo hallazgos sobre las bases que los antiguos dejaron, y que se van transmitiendo de generación en generación. Como consecuencia de esto, argumenta también que, al ser el espíritu humano invariable a través del tiempo y las fronteras, habría que tener una razón de fuerza mayor para otorgarle la autoridad de la Antigüedad a algo. Esta defensa de la cultura medieval va estrechamente unida a la defensa del verso rimado, condenada por la mayor parte de los autores británicos de la época. Si bien Daniel se basa en la continuidad del conocimiento para defender esta cultura tildada, para defender el verso rimado se apoyará en la universalidad. Afirma así que “La rima es una melodía tan natural y universal que parece ser propia de todas las naciones del mundo”, además de ser más antigua que la versificación cuantitativa defendida por los humanistas y, por tanto, mejor adaptada al espíritu humano. El arte tiene su origen en la naturaleza y, en consecuencia, ha de acomodarse a las exigencias de esta, cuyas realizaciones o actuaciones denominaríamos costumbre; y es precisamente en esta costumbre en la que el poeta sustenta su defensa: “Que el uso de la rima en este reino se haya mantenido incuestionable durante tanto tiempo hace imaginar que ha llegado a ser tan natural que nunca podríamos haber tenido la menor ocurrencia de hacerla caer en desgracia”.
Que Samuel Daniel reivindique el pensamiento medieval por encima del clásico no impide que toda su obra esté repleta de citas en latín, lo que alude a un reconocimiento del valor de la poesía y la cultura clásicas.
Esta confrontación entre el medievalismo y el clasicismo, entre la rima y la métrica latina, forma parte de la búsqueda de la identidad de la cultura inglesa.

Ética, política e identidad

Samuel Daniel escribe su obra Defensa de la rima el año en que muere la reina Isabel y asciende Jacobo I al trono de Inglaterra. Muestra con ella al nuevo monarca y a los compatriotas la conveniencia de ceñirse a las leyes y principios tradicionales del pueblo inglés, y de ahí su insistencia en la naturaleza y la costumbre, y en las estructuras políticas y sociales medievales como origen de las modernas. La obra está escrita en un tono reflexivo y grave que pretende notoriamente sobrepasar del terreno de lo literario para adentrarse en una propuesta moral y social sobre la identidad inglesa. Diferencia además dos ámbitos, el de la palabra y el de la acción, defendiendo este último como principio para crear una sociedad duradera y placentera, pero sin dejar de lado en ningún momento el ámbito de la palabra, necesario para la educación que hará crecer esta sociedad.

Poética y versificación en el Renacimiento inglés

El Renacimiento en Inglaterra fue una época en que, basándose en las teorías platónicas, los intelectuales y humanistas defendieron la utilidad por encima de la belleza o la expresividad.
De este modo, la rima en los textos poéticos en el ámbito de la literatura quedaba en un segundo plano, pues era considerada como un recurso estilístico más que como una técnica útil para la escritura. Samuel Daniel se encarga en su obra Defensa de la rima de incitar al uso de la rima y terminar con la crítica que en la época existía hacia ella. Para esto era necesario aportar datos objetivos y comprobados que demostrasen su utilidad, por lo que expuso que la rima era un espléndido aliado mnemotécnico, y basó su teoría en tres puntos:
  • En la poesía rimada cada elemento ha de estar en su lugar, sin poder verse modificado sin afectar a la estructura completa del poema. Los versos son más cortos que las frases de cualquier escrito prosaico, lo que también ayuda a memorizarlos con mayor facilidad.
  • Utiliza un argumento de experiencia, alegando en que en la antigüedad los textos eran transmitidos de generación en generación basándose en la rima para facilitar su aprendizaje. Este era el caso, por ejemplo, de los refranes.
  • Por último, defiende que la rima de los textos poéticos ayuda indudablemente a la memoria, pues constituye la armonía que el oído pide y, por lo tanto, sale naturalmente del propio hombre.

La polémica sobre la rima

El término “rima” es polisémico, y ambiguo en ocasiones, por lo que se puede definir como el fenómeno eufónico que consiste en la repetición de sonidos al final del verso, pero también como la composición poética rimada en su totalidad. Una tercera asociación es la de modelo de versificación silabotónica. A la par de todas las definiciones, también se han dado numerosas polémicas sobre la rima. De este modo, diversos escritores y humanistas a lo largo de toda la historia han defendido firmes acusaciones contra ella, como era el hecho de que la rima alejase al poeta de su propósito inicial, haciendo que su obra perdiese el sentido al concentrarse en encontrar una palabra que rimase con la del verso anterior. Argumentaban también, como era el caso de Thomas Campion, el adversario de Daniel y contra el que este publica su Defensa de la rima, que esta obliga al poeta a decir algo que de otra manera no hubiera dicho, e incluso a expandir su texto con el único objetivo de hacerlo rimar. Se calificaba también a la rima de perniciosa, al convertir el proceso creativo en algo irracional y arbitrario, anulando el sentido común del poeta, que hacía entonces lo que las palabras demandaban, y no lo que él sentía.
Frente a todas estas acusaciones y temores, Samuel Daniel invierte los términos y argumenta que la rima, muy lejos de ser un obstáculo, es un útil instrumento que le sirve al poeta de estímulo y le ayuda a generar “un concepto más allá de lo esperado”. Su tesis es que, debido a la búsqueda de sonidos semejantes que exige la composición rimada, la imaginación del escritor se ve obligada a explorar nuevas sendas y alcanzar ideas que de otro modo no hubiera conseguido. Daniel defiende también que si la rima supone un mayor esfuerzo intelectual para su creador, entonces también será más valiosa. Así tenemos que el verso rimado facilita el trabajo de la memoria, complace al oído, estimula la imaginación y, debido a la complejidad de su composición, dota al texto de un valor añadido. Sin embargo, el punto que culmina la defensa de Daniel de la rima es su papel estructural en la construcción del texto, pues delimita y separa claramente unos versos de otros, alejando a cualquier composición literaria de la “tediosa fantasía musical sin cadencia” que genera la prosa. Expone también la evidente contradicción de la que muchos escritores, como Thomas Campion, hacen gala, al decir que la rima es una composición tan sencilla que “crea tantos poetas como moscas un caluroso verano”, y defender al mismo tiempo que, debido a su complejidad, aleja al poeta de su intención inicial.

La polémica sobre los metros clásicos

Ya en los tiempos de Samuel Daniel se defendía la literatura de la Edad Media como la cumbre de todo lo escrito y lo que quedase por escribir. Es por esto por lo que muchos escritores de la época defendían la cantidad y número de las composiciones antiguas frente a la nueva concepción que era la rima, que al contrario que los primeros no tenía ningún antecedente conocido y, al igual que había sido inventada más tarde, podía desaparecer sin suponer peligro alguno para la literatura. Así tenemos los siguientes conceptos:
  • Por metro se entendía el modelo cuantitativo de la versificación grecolatina.
  • Se consideraba ritmo a la versificación basada en el número de sílabas y a la disposición de los acentos que se usaban en las lenguas vulgares.
  • Se entendía por número el esquema acentual que de manera armónica seguían las sílabas de un verso, y que se podía tomar en muchas ocasiones como sinónimo de ritmo, aunque también del propio verso, siempre y cuando este observase la debida proporción melódica.
Daniel defiende, en su Defensa de la rima, no solo lo lingüístico y lo poético, la prosodia y la versificación, sino también su sistema métrico. Así, al definir el sistema métrico grecolatino se refiere a los metros latinos como simples números o números desnudos, y defiende que la rima no solo aporta, sin restar valor al verso, sino que es “una excelencia añadida a este trabajo de medida, y una armonía de lejos más feliz que cualquier proporción que la Antigüedad pudo alguna vez enseñarnos”. Se enfrenta, de este modo, a su adversario, Thomas Campion, que, años después de la rendición de muchos de los grandes escritores ingleses de introducir en la poesía inglesa una versificación cuantitativa, aún publicaba sus lamentos al respecto. Daniel tiene claro que “el acento es el señor principal y grave gobernador de los números”, y que solo una correcta disposición de los acentos en las posiciones silábicas adecuadas garantiza la composición de un buen verso, que la rima puede contribuir a mejorar, no siendo obligatoria.

Ideas poéticas de Daniel

Como ya sabemos, Samuel Daniel hace gala en sus escritos de un estilo sencillo, pulcro y natural, alejado de cualquier retórica, a la que consideraba un conjunto de complicaciones innecesarias. Cuando habla del modo en que deben disponerse las palabras en el verso, subraya que son la costumbre y la “observación contemporánea” las que debe dirigir al poeta, salvando “todas las reglas tiránicas de la vana retórica”. En cuanto a la confrontación que expone entre forma y contenido, se sitúa claramente, al igual que lo hizo del lado de la acción en la oposición entre esta y la palabra, del lado del contenido. Defiende que la forma no es más que el prescindible ornamento del verdadero objetivo por el cual un texto es escrito, su contenido, lo que quiere transmitir, su esencia; que siempre será la misma independientemente de como la adornemos, de su forma.

Conclusión

El Renacimiento fue una época de continua renovación en todos los sentidos, y el que aquí nos atañe es el literario. Caracterizando de antiguo a todo escrito medieval y subestimando y criticando, por tanto, la composición rimada, los intelectuales renacentistas optaron por la métrica latina y griega y la utilidad de la prosa frente al verso rimado. En clara oposición a estos ideales, Samuel Daniel, también intelectual renacentista, escribe y publica su obra maestra Defensa de la rima, cuyo contenido y objetivos se han intentado exponer y esclarecer en esta reseña. El principal “adversario” de Daniel, y contra cuyas teorías su obra fue escrita, es Thomas Campion que, tras haber desistido ilustres escritores de conseguir la adaptación de la métrica grecolatina a la prosa inglesa, insiste en ello publicando su obra Observations in the Art of English Poesie, de la cual también se ha tratado en el presente escrito con el fin de justificar algunos puntos de la obra de Daniel, oponiéndolos a esta.