La traducción cinematográfica. El doblaje.

La traduccion cinematografica.jpg

Autor/a/es: CHAVES GARCÍA, María José
Editorial: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Huelva
Año: 1999
Huelva
Idioma/s: Castellano
Nº de páginas: 209
ISBN: 84-95089-47-5

Por Ana Galindo

Introducción


En la actualidad es prácticamente imposible abstraerse de las nuevas tecnologías que van evolucionando en base a nuestras necesidades. Una de ellas es el medio audiovisual, con el que convivimos a diario todos nosotros. En los últimos años, este medio se ha desarrollado de tal forma que prácticamente en cualquier sitio podemos obtener información de cualquier parte del mundo, principalmente a través de Internet y la televisión que nos ofrecen reportajes, películas o noticias, entre otros. Pero, para que esa información sea entendida por todos nosotros, es necesario acabar con las barreras lingüísticas.

Resumen


El libro de Mª José Chaves aborda un tema en el que no se ha investigado hasta hace muy pocos años. Se trata del doblaje, una técnica audiovisual aplicada a productos cinematográficos y televisivos, que consiste en sustituir los diálogos que pronuncian los actores por otros diálogos en otro idioma.

Estamos ante uno de los primeros trabajos sobre este ámbito de la traducción y que pone de manifiesto la gran importancia que tiene el papel del traductor en esta actividad.

La autora presenta la transición del cine mudo al sonoro, así como los problemas que esté último entrañó en un principio. Después se centra en el proceso del doblaje (técnicas utilizadas, fases, personas que intervienen) y termina aportando soluciones para que este trabajo sea más fácil y eficaz.

Comentario


Gracias al cine conocemos otros lugares, aprendemos historias del pasado y del presente e incluso «podemos ver» lo que pasará en el futuro.

Hay géneros para todos los gustos: Humorístico, dramático, histórico, suspense, ciencia ficción…Sin embargo, las películas no siempre han estado a la altura de lo que exige el público o han podido llegar a todos los países, y esto se debe a las barreras lingüísticas. A continuación veremos cómo ha evolucionado el cine, los problemas que han tenido lugar en este campo y las posibles soluciones.

Del cine mudo al cine sonoro.

Antes de que existiera el cine actual predominaba un cine «sin voz», es decir, sin sonido, lo que habitualmente conocemos como «cine mudo». Fue a finales de los años 20 cuando se le añadió la palabra, la música y los ruidos. No obstante, hay que señalar que en realidad las proyecciones cinematográficas rara vez se hacían en silencio absoluto, normalmente iban acompañadas por música de piano o de toda una orquesta, así como de sonidos y ruidos realizados en la propia sala mientras tenía lugar la proyección. Además, a veces se añadía un comentario hecho desde la sala por una especie de comentarista o narrador que interpretaba libremente los intertítulos que el público, analfabeto o desconocedor de la lengua extranjera en la que estaban escritos, no podía leer. Pero el impulso de los intertítulos se dio en la segunda mitad del siglo XX.

Los intertítulos son fragmentos de texto que aparecían en la pantalla, realizados habitualmente sobre cartón pintado, pero también con técnicas de imprenta o letras recortadas sobre fondo de terciopelo negro. Al principio se utilizaban para resumir diálogos y después para presentar una escena con una o dos frases.

La difusión de películas más allá de las fronteras era fácil, pues bastaba con remplazar los intertítulos por otros en la lengua del país de difusión. El problema vendría más tarde.

El paso definitivo hacia el cine sonoro se produjo en torno a 1930. Muchos autores establecen el inicio de este en 1927 con la producción de la Warner Bros titulada The Jazz Singer.

La transición al sonido resultó económicamente difícil para los productores y, al mismo tiempo, supondrá un serio problema para los actores, ya que la técnica interpretativa de las películas mudas a la que los actores habían estado acostumbrados era muy particular. Dicha técnica consistía en un expresionismo exagerado para compensar la falta de palabra.

Partidarios y detractores del cine hablado.

Como ocurre con cualquier elemento innovador, el nuevo cine generó incertidumbre tanto en los implicados en el mundo cinematográfico como el público. Así, se dieron diversas posturas: Unos pensaban que el futuro estaba en el sonido, otros veían el cine sonoro y hablado como una amenaza a la expresión artística.

La Escuela Francesa se decantó por el cine «silencioso», de manera que en París se reservaron durante algún tiempo salas para la proyección de películas mudas. Pero la industria cinematográfica estimó que el film sonoro era todo un avance del que se obtendrían muchos beneficios. Además, había que adaptarse a las exigencias del público y acabar con el conservadurismo de críticos y cineastas.

No obstante, había un ambiente general de rechazo hacia el cine sonoro, y esto lo vemos en opiniones como la de Louis Lumière, quien en 1931 consideró en una entrevista que el sincronismo entre el sonido y la imagen era imposible. Y añadió: «La voz pierde su tono natural en el altavoz y, así como el ojo si puede soportar la irrealidad de un cuerpo agrandado, no ocurre lo mismo con el oído, el cual no se presta a este tipo de fantasías».

Por otro lado, los realizadores eran conscientes del desarrollo técnico que exigía este nuevo reto y de las limitaciones materiales a las que, a partir de entonces, debían enfrentarse, y de ahí que opinaran que el cine hablado no tenía futuro y que terminaría desapareciendo por completo. Hay excepciones, como David-Wark Griffith o Chaplin.

En cuanto a los artistas, veían el nuevo film como una seria amenaza para su supervivencia. De hecho, la carrera de muchos actores terminó con la introducción de la voz, pues no estaban preparados para ello. Además, las voces de los actores debían ser radiofónicas, es decir, ni demasiado graves ni demasiado agudas. Y hay que tener en cuenta que en esa época no disponían de aparatos para modificar las voces o sonidos.

Quienes sí se vieron favorecidos con la llegada de este tipo de cine fueron los actores de teatro, pues ya estaban acostumbrados a interpretar papeles hablados y empezaron a incorporarse a este nuevo medio.

Problemas del film sonoro.

Con el desarrollo del cine hablado surgieron una serie de necesidades a las que había que adaptarse con rapidez, sin que proporcionasen, en un principio, ningún beneficio económico, lo que preocupó tanto a productores como actores.

Los problemas fundamentales que impedían llevar a cabo el proceso fílmico eran el equipamiento de las salas y la barrera de las lenguas.

La adaptación de las salas para la producción del nuevo cine no se dio del mismo modo en todos los países. Así, en Estados Unidos las salas se equiparon rápido con los medios necesarios para proyectar sus películas sonoras, mientras que en Europa los esfuerzos de adaptación fueron lentos y, en ocasiones, improductivos.

Además, el material requerido era al principio muy costoso y no todos los técnicos estaban preparados para utilizarlo. Todo esto creó una inestabilidad en el mundo del cine, que terminó con numerosas quejas por parte del público.

Por lo que respecta al segundo problema, la barrera de las lenguas supone una gran dificultad a la hora de exportar películas, algo que con el cine mudo no ocurría. Se empezó a creer que la llegada del sonido era la separación de las culturas debido a la diferencia de lenguas. Sin embargo, el valor documental del cine aumentó, ya que una película hablada es más fácilmente identificable con un país concreto. El silencio apenas permitía reconocer sus orígenes.

De este modo las barreras lingüísticas se hacen evidentes y será necesario encontrar soluciones de traducción si se quiere exportar las películas. Pero traducir cine hablado no iba a ser una actividad fácil.

Primeras soluciones al problema de las barreras lingüísticas.

Con la llegada del sonido, Hollywood se da cuenta de que su supremacía se puede limitar al mundo angloparlante debido a las diferencias de idioma.

Louis B. Mayer, de la compañía productora y distribuidora Metro Goldwin Mayer, no consideró la diversidad de lenguas un problema, es más, creía que el inglés se convertiría en la lengua universal del cine. Por ello, las primeras películas habladas se exportaron en versión inglesa, sin traducir. Y pronto, tras las protestas que tuvieron lugar en París e incluso en Londres, donde a los espectadores les costaba entender el acento americano, se demostró que B. Mayer estaba equivocado.

Finalmente, y dada la reacción por parte del público, se proponen algunos métodos para intentar solventar el problema lingüístico:

- Subtitulación: Es la técnica que consiste en mostrar en la pantalla lo que dice cada personaje a través de texto que puede aparecer en diferentes partes de la pantalla (normalmente en la parte inferior).

Hasta 1930, momento en el que se amplía el número de lenguas utilizadas en la subtitulación, las versiones subtituladas solo se hacían en francés, alemán y español. Por otra parte, al principio los subtítulos aparecían en una pantalla y la película en otra, algo que resultaba muy incómodo. También hay que tener en cuenta que en los años 30 muchas personas no sabían leer, excluyendo de este modo a un sector importante del público.

Pero el mayor problema surgió cuando las películas empezaban a incluir canciones y numerosas escenas de diálogo. Todo ello llevó a protestas del público manifestadas con silbidos y gritos. De ahí que estas primeras versiones subtituladas tuvieran muy mala prensa.

- Adaptaciones: «Consistían en un retoque burdo de la versión original con el fin de suprimir la abundancia de diálogos extranjeros. A veces, se traducían los diálogos para dejar solo aquellas réplicas que fueran esenciales, las cuales se traducían en un cartón que, por unos instantes, remplazaba en la pantalla a la imagen, oyéndose simultáneamente, sin embargo, las palabras originales. En otros casos, se suprimían por completo los diálogos, conservándose como únicos elementos sonoros, la música y los ruidos, y se introducían cartones que iban explicando la acción».

Como podemos ver según la explicación de Mª José Chaves, se trata de una solución muy rudimentaria o como afirma la autora «artística y comercialmente indefendible».

Por ello era necesario buscar soluciones más apropiadas.

- Los primeros doblajes: Los primeros doblajes se empezaron a probar a finales de los años 20 y presentaban una calidad muy deficiente, ya que no se daba una sincronía perfecta entre gestos y voz.

Ante esta situación, el público se siente una vez más defraudado, engañado y rechaza esta nueva modalidad de traducción. De hecho, con la llegada del sonido, los espectadores comienzan a cuestionarse la veracidad del cine.

- Las versiones múltiples: Aparecen en 1930. «Se trataba de un procedimiento aparentemente muy simple: El plató estaba atestado de actores de todas las nacionalidades que esperaban para intervenir en su propia lengua. El director hacía repetir cada escena en cada lengua, obteniendo así, a partir del mismo guión tantas versiones como deseaba». Este proceso se caracteriza por una gran desorganización y el público percibe fácilmente la falta de calidad y autenticidad. Además, el proceso empieza a resultar muy costoso debido a la gran cantidad de actores que intervienen y a la larga duración de los rodajes.

- El «Dubbing»: Se corresponde con lo que llamamos hoy en día «postsincronización» y consiste en grabar en el estudio, tras el rodaje de una película, diálogos en lengua original en sincronía con la imagen.

Con el «Dubbing» y el doblaje nació una nueva práctica traductiva. El doblaje traerá la universalidad que se había perdido con la llegada del sonido.

El lenguaje del cine y su traducción.

El lenguaje del cine tiene un carácter visual, ya que se compone de imágenes que luego se amplían con sonido. Por lo tanto, en las películas nos encontramos con un tipo de comunicación multicanal y multicódigo: Consta de dos canales, el visual y el acústico, y cuatro códigos, los códigos tecnológicos de base, los de la serie visual, los relativos a la banda sonora y los relacionados con fenómenos de orden sintáctico (la organización de la secuencia, el montaje, etc.).

Pero todo este lenguaje tiene que ser traducido si se quiere que el film llegue a un público lo más numeroso posible. Para ello debemos considerar lo primero cuales son los elementos que componen el lenguaje del cine:

- Elementos no verbales: Imagen (planos, secuencias, puesta en escena, movimientos, iluminación) y sonido (ruido, acompañamiento musical).

- Elementos verbales: Imagen (textos escritos, genéricos) y sonido (textos orales, diálogos, ruidos de la voz).

Todos estos elementos tienen que ser traducidos, pues cualquier modificación en cualquiera de los niveles puede afectar al sentido global de la película. La traducción se puede realizar por el canal visual a través de insertos y subtítulos o por el canal acústico con la voz off y el doblaje.

Cabe decir que, debido a la censura, en algunas películas tenemos situaciones realmente absurdas. Así como en otras, la modificación del original es necesaria debido a las diferencias culturales.

Tipos de traducción audiovisual.

- El doblaje: Es el método más extendido y más caro. «Consiste en reemplazar la banda de los diálogos originales por otra banda en la que esos diálogos aparecen traducidos a la lengua término y en sincronía con la imagen» (Mª José Chaves)

- Interpretación simultánea: Cuando no se dispone de tiempo o presupuesto, el traductor resume la película o la traduce en el momento de su emisión. Es un método de muy poca calidad, pues casi siempre se sintetizan los diálogos y no se escucha bien.

- Narración: Es un método similar al doblaje, aunque la sincronía no es exacta. Puede realizarse en directo, pero siempre está preparada de antemano.

- Comentario libre: El comentarista explica la película que ya ha visto previamente. Es la forma más libre. Puede estar preparado o realizarlo en directo.

- Subtitulado: «El subtitulado consiste en traducir lo más fielmente posible un diálogo de una película a una lengua más o menos desconocida para el público» (L. Marleau)

La traducción de los diálogos aparece en la pantalla con distintos formatos y en distintas partes (superior o inferior).

El proceso de traducción en doblaje.

Dado que el doblaje es el método más extendido y con más éxito, conviene explicar detenidamente en qué consiste, cuáles son sus fases y quiénes intervienen en ellas.

El doblaje es una modalidad de traducción condicionada por la imagen, lo que implica una continua adaptación imagen – sonido. Es decir, los movimientos de labios, expresiones de la cara y la gesticulación en general deben coincidir exactamente con el diálogo traducido, de manera que el público sienta que el mensaje traducido lo está pronunciando el actor original.

El traductor tiene que conseguir que el texto traducido produzca en los receptores de la cultura meta el mismo efecto que produjo el texto original en los receptores iniciales. Al traducir en doblaje hay que llegar a un compromiso entre fidelidad al sentido y sincronía. Hay que respetar la fonética visual, es decir, los enunciados tienen que ser equivalentes en forma, pero también conservar el sentido.

Teniendo en cuenta las nociones básicas anteriores, se puede desarrollar ya el proceso de traducción en doblaje.

Para empezar, un autor crea un texto fílmico en su lengua original (lengua de partida), en un determinado contexto sociocultural y en una situación espacio-temporal. El primer destinatario de ese texto es el traductor, quien pasará el texto fílmico inicial a uno en la lengua, contexto y situación espacio-temporal de llegada, generando así el texto meta, cuyo destinatario será por fin el público receptor.

Vamos a centrarnos en el proceso de doblaje como tal:

- Traducción: No puede ser una simple transposición literal de una lengua a otra, ya que cada lengua tiene su propia densidad (un japonés puede emitir el mismo mensaje que un español utilizando muchas menos palabras). Además, las situaciones dramáticas dan lugar, según los idiomas, a diferentes formas de hablar. Así, el traductor deberá estar siempre al corriente de la lengua actual, tanto de la lengua original como la lengua meta.

- Adaptación - ajuste: Se podría considerar la fase más importante, pues con ella se consigue un sincronismo perfecto que es lo que da credibilidad a la película. Consiste en sustituir aquellas palabras que no coincidan con el movimiento de los labios del actor por otras que sí lo hagan. Por ejemplo: Las sílabas que contengan letras de pronunciación bilabial (b, m, p) deben corresponder siempre con otras palabras en la lengua meta que también contengan letras bilabiales, ya que el movimiento de los labios en este caso es muy característico. De esta fase se encarga el ajustador, aunque Mª José Chaves considera que esta función le corresponde al traductor.

- Producción: Durante la producción se establece el presupuesto de la película, se reparten los papeles, se prepara el calendario y se elige al director, a los técnicos y las salas.

- Dirección – interpretación: El director es el responsable último del resultado de la película. Se encarga de elegir a los actores que más se ajustan a los distintos papeles y de dirigirlos. Tiene que tener conocimientos de todo lo visto anteriormente, además de conocer el funcionamiento del los equipos empleados en el rodaje.

- Mezclas: Podríamos denominar a esta fase «remate final», ya que en ella se conjugan todos los trabajos técnicos, artísticos y de traducción. El técnico mezcla la banda de la imagen con la del sonido doblado y con el «soundtrack».

Técnicas de traducción.

Por último, y como no podía faltar, Mª José Chaves hace referencia a las principales técnicas que emplea el traductor en doblaje:

- Traducción literal: Como su nombre indica, es una traducción muy similar en forma y sentido que se da sobre todo entre lenguas muy próximas morfológica y sintácticamente.

- Traducción sintética: Con este tipo de traducción se suprimen algunas palabras del texto original al pasarlo a la lengua meta con el fin de hacer más comprensible el texto traducido.

- Ampliación: Es lo contrario de la traducción sintética. Se basa en añadir elementos en el texto meta que no estaban en el original.

- Modulación: Es la técnica de traducción que consiste en variar la forma del mensaje mediante un cambio semántico o de perspectiva.

- Trasposición: Es el procedimiento por el cual se sustituye una clase de palabra por otra sin que el sentido del mensaje se vea alterado.

- Equivalencia: Consiste en la búsqueda de una palabra o frase en la lengua meta que tenga el mismo significado que en la lengua origen. Se suele utilizar con refranes, dichos o expresiones.

- Adaptación: Se trata de remplazar una realidad sociocultural de la lengua de partida por otra propia de la lengua de llegada. Por ejemplo: En España hablamos de «Martes 13» como un día de mala suerte y el resto de los países lo consideran «Viernes 13».

- Compensación: En ocasiones el traductor no puede encontrar una traducción exacta y natural de algún término o expresión, por ello incluye dichos elementos en otra parte de la oración o del texto (y quizás cambiando la categoría gramatical) para obtener una traducción natural y correcta, es decir, compensa lo suprimido.

Conclusión


Estamos ante un libro muy útil e interesante y hemos de tener en cuenta que en el momento que fue escrito apenas había estudios sobre la traducción cinematográfica, lo que le da aún más mérito.

Mª José Chaves nos introduce en el mundo del doblaje y nos hace ver la importancia que este tiene en nuestras vidas, pues no solo nos permite conocer otras culturas e historias en películas, sino también documentales, reportajes o entrevistas.

Cuando vemos una película doblada pocas veces nos paramos a pensar en el largo proceso que ha habido para hacernos creer que las voces de los actores son de verdad las suyas y no las de un actor de doblaje.

Así, considero que La Traducción Cinematográfica. El doblaje es una gran obra que puede leer todo el mundo, no solo los especialistas en traducción y cine. Por último, cabe decir que la autora pone de manifiesto el importante papel del traductor en este ámbito, que hasta hace poco tiempo ha estado desprestigiado.


Referencias bibliográficas


Como complemento al tema tratado tenemos las siguientes obras:

AGOST, Rosa, 1999: Traducción y doblaje: palabras, voces e imágenes, Barcelona, Ariel.

BERNAL MERINO, Miguel Ángel, 2002: La traducción audiovisual, Alicante, Publicaciones de la Universidad de Alicante.

CHAUME, Frederic, 2004: Cine y traducción, Madrid, Cátedra.

DÍAZ CINTAS, Jorge, 2003: Teoría y práctica de la subtitulación: inglés-español (+1 DVD), Barcelona, Ariel.

LORENZO, Lourdes y PEREIRA, Ana María (eds.), 2000: Traducción Subordinada (I) El Doblaje (inglés-español/galego), Vigo, Servizo de Publicacións de la Universidade de Vigo.


Y artículos en la web:
http://blogs.formulatv.com/centralperk/esa-voz-me-suena-el-doblaje-espanol/
(14, Abril, 2010)
http://cine.suite101.net/article.cfm/voz_e_interpretacion_en_el_cine_doblado
(16, Abril, 2010)
http://www.bambalinasteatro.com.ar/doblaje1.htm
(16, Abril, 2010)