LA CONTRIBUCIÓN DE ESPAÑA A LA TEORÍA DE LA TRADUCCIÓN

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Autor/a/es: Nelson Cartagena
Editorial: Iberoamericana
Año: 2009
País: España
Idioma/s: Castellano, catalán antiguo, castellano antiguo y francés
Nº de páginas: 272
ISBN: 978-84-8489-426-1

Por Jorge Iglesias Herrero

Introducción


Maimónides, aparte de ser una de las mayores figuras literarias de la Edad Media, ha sido uno de los nombres más importantes en la teoría de la traducción, dejándolo claro en la carta que envía desde El Cairo en 1199 a las consultas de Samuel Tibbon: “quien traduzca de una lengua a otra […] palabra por palabra, estará dando un sentido incierto y confuso. El traductor debe hacer que el pensamiento llegue claro a la lengua de destino, lo que obliga, en ocasiones, a variar la estructura del texto”.

Este método es seguido por Honein Ben Isaac con los libros de Galeno y por su hijo Isaac con los de Aristóteles.
Sin embargo, todas estas reflexiones no influyeron en las traducciones españolas medievales ni en las de épocas posteriores, debido a que entre los siglos IX y XIII los traductores de Ripoll, Tarazona, Toledo, Córdoba, etc. solo vieron en la traducción la praxis, así como la intelectualización del romance, y aunque no se conservan ya restos de las operaciones y de la metodología necesaria para llegar a ese resultado, el análisis de su obra lo puede reconstruir, y así lo hace G.Bossong en sus tesis de doctorado eligiendo tres obras en árabe, que son “Los cánones de Alba Ten”, “El libro de Açafeha”, y el “Libro de Alcora”. Las diferencias encontradas entre las primeras y últimas comparaciones que se realizaron de estas obras, nos dan como resultado una intelectualización del romance y nos muestran el gran papel que jugaba el árabe en dicho proceso.

El proceso de vernaculización, continúa en el S XIV. En este momento, encontramos traducciones de tema agrario y médico principalmente. Los traductores de esta época, traducen textos especializados de gran valor, la mayor parte de ellos del latín al castellano, aunque también hay algunos al catalán. Todos ellos son letrados al servicio de la monarquía, aunque, la mayor parte, traducen los textos por decisión propia. Tienen un conocimiento básico del tema a traducir, así como de la lengua base y de la lengua meta, y la mayoría, excepto Corretger, usan la Traducción “Ad Sensum”.

En el S XV, se traducen grandes obras tanto retóricas como filosóficas, la mayoría de estas del latín, hacia el castellano y catalán. Se trata, en la mayor parte de los casos, de Traductores dependientes de mecenas o casas reales, como Antón Zorita, Enrique de Villena o Juan de Mena, o altos dignatarios como el Obispo de Burgos; todos ellos ejecutaron, por tanto, la mayoría de sus obras por encargo de sus benefactores.

La mayoría de estas traducciones van destinadas a sus mecenas, siendo su finalidad el deleite de ellos, así como un conocimiento público mayor. Estas traducciones se llevan a cabo siguiendo las reglas de Dolet. Tienen un conocimiento tanto del tema como de las lenguas que va a traducir, y siguen con el modelo de traducción Ad Sensum, aunque algunos defienden ciertas traducciones “palabra por palabra”. No obstante, existen ciertas posturas acerca de la disputa entre una traducción literal y una traducción Ad Sensum. Pedro Díaz de Toledo, por ejemplo, defiende el uso de ambas según parezca, sin embargo, la fidelidad con el texto original ha de primar, tal y como dice Tostado, aunque para ello haya que dar giros que se apartan de este.

Refiriéndonos a la cuarta regla de Dolet (naturalidad en la expresión), este exhorta el uso de palabras en la lengua meta. Cartagena está de acuerdo en la mayor parte, aunque defiende el uso de préstamos en ciertos aspectos, como los textos científicos, ya que para él, todas las lenguas se nutren y amplían de vocablos extranjeros.

Sin embargo, Bruni lo ve de otra forma pues piensa que las lenguas han de mantener su esencia y no dejarse contaminar por otras con sus préstamos. Dolet, aborrece los préstamos pues cree y defiende el desarrollo interno de cada lengua. Sin embargo, contra todos estos argumentos, Cartagena se defiende diciendo que hay algunos vocablos que no pueden ser reproducidos en otras lenguas y que necesitan de su vocablo en la lengua original. La posición que refleja Dolet es la propia de la época en la que impera el pensamiento de que la lengua ha de cultivarse y desarrollarse por sus propios medios.

En cuanto a la quinta regla de Dolet, llegamos al principal foco de enfrentamiento entre la Edad Media y el Renacimiento y Humanismo: los textos tienen que ser de lectura agradable. Contraponiéndose a esta idea, hay traductores, como Pedro González, que defienden que las traducciones al castellano no pueden alcanzar la belleza que tienen en su lengua original.

En resumen, del siglo XV se pueden sacar unas conclusiones claras acerca de los traductores de la época:
1. Influencia del humanismo italiano, reflejado en la vernaculizacion del castellano como lengua meta
2. Los traductores pertenecen a un alto estatus social, tratándose de importantes letrados o de protegidos por la realeza
3. Aunque estén bajo el sombrero de la monarquía, sus traducciones no tienen ningún tipo de influencia por parte de esta.
4. Según las reglas de E.Dolet, la traducción de la época atiende a las siguientes características:
- predominio de la traducción ad sensum
-necesidad de conocer el tema que se va a traducir
-naturalidad del texto en la lengua meta
-conocimiento y control sobre las lenguas a traducir


Resumen


Guillem corretger.

La información contenida en Contreras (1984: 70-72) permite conocer los aspectos biográficos más relevantes de Guillem Corretger. Fue un gran cirujano con honores de Alfonso III y Jaime II. Su “Libro de cirugía los meylors” rompe con la disputa entre medicina teórica y medicina práctica, y se trata, además, del texto científico en Catalán más antiguo.

Berenguer Sarriera.

Fue alcalde de Gerona, donde ejerció como notable cirujano. Miembro de una familia ligada con la corona catalanoaragonesa, tradujo “Regimen sanitatis ad regem Aragonum”, entre los años 1308 y 1310, siendo este una de sus traducciones más importantes, y en la que incluye un prologo con referencias a la intervención que le realizo al Rey Jaume II, en la cual, a parte, apunta unas notas marginales para aclarar términos.

Jaume Conesa

Nació en Montblanc y murió en Barcelona en 1390 a los 70 años de edad. Estuvo vinculado a la realeza como miembro de cancillería, y posteriormente como secretario y pronotario de Pedro el Ceremonioso. Comienza a traducir al catalán “Historia destructionis Troiane” en 1367 bajo el titulo en catalán de “Històries troianes”

Ferrer Sayol

Residió durante el s XIV en Barcelona, y estuvo ligado a familia real, más concretamente siendo pronotario en 1356 de la reina doña Leonor de Sicilia, y obteniendo el título de “escrivà de ració”. Tradujo al español y al catalán el tratado Opus Agriculturae, obra de Rutilio Tauro Emiliano Paladio. De dicha traducción, escribe un prologo con una alta crítica hacia las traducciones que se habían hecho de dicha obra en lengua romance, lo que indica el comienzo del análisis de las traducciones anteriores y sus criticas para mejorarlas.

Pedro López de Ayala

Nació en 1332 en vitoria y murió en Calahorra en 1407. Fue político, diplomático y militar, así como literato. Apoyó la rebelión de enrique Trastamara, y como recompensa a su lealtad es nombrado alcalde mayor de Vitoria y Toledo. Además, sirvió en armas durante la batalla de Aljubarrota, y como consecuencia vivió un largo cautiverio. En 1398, es nombrado Canciller mayor del reino. En cuanto a su obra literaria cabe destacar “Rimado de Palacio”, que constituye una fuerte crítica a la sociedad de su época. Hablando de sus traducciones, hemos de fijarnos en las que realizo de autores contemporáneos como Guido de Colonne y Boccaccio, así como autores clásicos como Tito Livio, Boecio y San Isidoro. De entre las obras que tradujo destacan “De summo bono”, “Destructiones Troiane”, y las primeras décadas de la obra de Tito Livio “Ab urbe condita”.

Pedro de Toledo

Schiff nos da una referencia acerca de los posibles datos que compusieron el pasado de Pedro de Toledo. Según este, Pedro de Toledo procedía de una familia judía, y se le puede atribuir la autoría de del libro publicado alrededor de 1433 “De causa ob quam angeli in diversis locis simul ese non possunt”. De entre sus traducciones más importantes cabe destacar el libro de Maimonides “More, el Moysen de Egipto”. Aunque era un gran conocedor del árabe, Pedro de Toledo, se decanto por traducir el libro al romance tomando como referencia la versión traducida al hebreo de Jehuda Charisi. Dicha traducción la llevo a cabo en dos partes. La primera la finalizo en Zafra en 1419, y la segunda y última en Sevilla en 1432.

Enrique de Villena

Nació en 1384 en Cuenca y falleció en 1424 en Madrid. Perteneció a la familia real de Castilla, pues fue criado y educado por Enrique II y Enrique III. Se trato de un hombre de gran cultura, erudito en numerosos temas, entre ellos la magia. Como escritor tenemos que mencionar sus obras médicas, como “Tratado de la Lepra”, “Libro de la Peste” y “Tratado de la Alquimia”. En cuanto a la magia, escribió “Tratado del aojamiento o fascinologia”. Sin embargo, muchas de sus obras se han perdido debido a que tras su muerte, su biblioteca fue quemada. Como traductor, sentó las bases para los traductores renacentistas, traduciendo algunas de las obras más importantes de la literatura, como “La Eneida” de Virgilio, “La Divina comedia” de Dante, o “Los Doce Trabajos de Hércules”, traducción ordenada por Don Pedro, Conde de Castilla.

Alfonso de Cartagena

Hijo del Rabino Salomon Levi, nació en Burgos en 1384. Estudio teología y derecho en la universidad de Salamanca. Tuvo fama de ser un gran orador y, además, obtuvo numerosos éxitos gracias a su carrera eclesiástica, llegando a ser obispo de Burgos por concesión del papa Eugenio IV. Además, fundó una escuela en la que se formaron importantes latinistas, y ejerció como diplomático exitosamente, como por ejemplo en la pugna entre Alberto I y Ladislao III. En torno a su literatura, hay que destacar que escribió tanto el Latín como en Español, como “Anacephaelosis o De concordia”. Como traductor, al servicio de Juan II de Castilla, hay que reseñar su trabajo con la obra de Seneca “Tractados y Tragedias”, y la desaparecida traducción de “Las éticas” de Aristóteles partidas en diez libros. Por otro lado, hemos de centrarnos en sus ideales y principios sobre la traduccion, reflejados en los prólogos de la traduccion de la Ética, y que le ganaron polémicas con Leonardo Bruni.

Juan de Mena

Nació en Córdoba en 1411. Consiguió el grado de Magister artium por la universidad de Salamanca, y en 1443, sirvió a Juan II como “secretario de cartas latinas”, y como regidor de la ciudad de Córdoba. Un año después, se convirtió en cronista oficial del reino. Podemos clasificar su obra poética en dos estilos. El primero, se compone de dos fases, una amorosa y otra doctrinal, con empleo de la copla de pie quebrado y el verso octosílabo. Su segundo estilo va en la línea de la poesía culta, siendo sus obras cimeras “Coronación del Marqués de Santillana” y “Las Cincuenta”. A parte, también escribió en prosa, destacando “Comentario a la coronación” u “Homero romançado”. Juan de Mena, además, será recordado por crear un lenguaje poético que difiere del de la lengua vulgar. Murió en Torrelaguna en 1456.

Antón Zorita

Los datos bibliográficos acerca de Antón Zorita no están claros del todo. Se cree que pudo nacer a finales del s XIV y que debió morir a mediados del s XV, pues en 1441 finaliza, con suma dificultad, su traduccion. Fue miembro del equipo de colaboradores al servicio del Marqués de Santillana, y seguramente, lo conocían muy bien. En cuanto a la teoría de la traduccion, cabe destacar la dedicatoria, finalidad y descripción de los receptores de la obra en castellano.

Pedro de Chinchilla

Lo que sabemos acerca de él es lo que nos ha revelado en sus obras y traducciones. Fue fiel servidor de la casa de los Condes de Benavente, tal y como dice en el prologo de “Sana Doctrina”, de 1467, obra encargada por Don Rodrigo Alfonso Pimentel. En 14666, todavía bajo el mandato de Don Rodrigo Alfonso, escribe Carta sobre la religión a don Rodrigo Alfonso Pimentel. En cuanto a traducciones, hay que destacar la que llevó a cabo en 1443 por orden de don Alfonso Pimentel, tercer conde de Benavente, “Historia Troyana” de Guido delle Colonne, en cuyo prólogo, explica que, pese a su ineptitud y como servicio al conde, traduce la obra, pues ansía conocer los secretos de los antiguos señores que sirvieron en armas.

Alonso Fernández de Madrigal, El Tostado

Alonso de Madrigal, también conocido como el Tostado o el Abulense, nació en Madrigal de las altas Torres entre 1400 y1410. Obtuvo los grados de magister artium, magister theologiae y baccaulereus tras realizar los estudios de teología, derecho y artes. Además, gracias a sus profundos conocimientos de filosofía moral, llegó a ser rector del Colegio San Bartolomé de la universidad. Tuvo fama de tener gran memoria, y en 1443, viajó a Siena por encargo del rey Juan II para defender 21 tesis, de las cuales tres, que trataban acerca de la fecha de la muerte de Cristo, así del perdón de los pecados, enfurecieron al papa Eugenio IV, quien pide su refutación. Esta, no será llevada a cabo, pero crea en El Tostado la aparición de su obra Defensorium trium propositionum, como respuesta. En 1444, es nombrado miembro del Consejo Real, y posteriormente, se convierte en Obispo de Ávila. Su actividad literaria, extensísima pese a su corta vida, comienza alrededor de 1432 con “Postilla brevis”, un comentario sobre el pentateuco. A parte de esta obra, son dignas de mención “Las cinco figuratas paradoxas”, que él mismo tradujo después al latín con el nombre de “Paradoxae quinque”; “Breviloquio de amor e amiçiçia”, “De sanctissima trinitate”, “De reformatione ecclesiae” y “De origine e distinctione iurisdictionum”.
Como traductor, acometió numerosos proyectos, en los que, además, dejó claras sus ideas y reflexiones sobre la traduccion. Dichas reflexiones se encuentran en el prólogo-dedicatoria que escribió de la traduccion por encargo del Marqués de Santillana de “Chronici canones”. En dicho prologo explica que adjunto algunas glosas para el mejor entendimiento de la traduccion, así como de las dificultades a la hora de traducir el libro, e incluso la dificultad que tendrán los lectores para comprenderlo, así como explicaciones de por qué no se tradujo en metros en griego y en latín.

Iñigo López de Mendoza

Iñigo López de Mendoza nació en Carrión de los Condes en 1398, y murió en 1458 en Guadalajara. De noble linaje estuvo emparentado con grandes literatos del momento como Pedro López de Ayala, Fernán Pérez de Guzmán o Gómez Manrique. Tuvo la oportunidad de acceder a los clásicos del humanismo italiano y a la poesía trovadora, de manos de Enrique de Villena. No obstante, y como recompensa por su fidelidad, el rey Juan II de Castilla le concede el título de Marqués de Santillana y de conde del Real de Manzanares por sus servicios militares. Se retira a Guadalajara en 1455, para continuar con su fecunda obra literaria. Dicha obra refleja su formación italiana, sobre todo en su poema culmen: “La comedieta de Ponza”. En prosa, toca numerosos palos, como la moral o la política. De estos escritos sobresalen “La lamentación de España”, “Proemio al condestable don Pedro de Portugal”, “Glosas a los Proverbios”, o “Refranes que dicen las viejas tras el fuego”.

Pedro González de Mendoza

Nació y murió en Guadalajara entre los años 1428 y 1495. Fue el quinto hijo del Marqués de Santillana. Estudió retórica, historia y latín, y desde 1446 se doctoró en derecho civil y eclesiástico en Salamanca. Se convirtió en uno de los más importantes consejeros de los Reyes Católicos sirvió a Enrique IV y a Juan II. En 1482 se le concede el obispado de Toledo, y renuncia a todos sus cargos, excepto al de obispo de Sigüenza. En cuanto a su obra, aportó numerosos escritos acerca de la arquitectura. M. Schiff, basándose en pruebas encontradas en el prólogo que precede a “La Iliada”, le atribuye la traducción de dicha obra.

Pedro Díaz de Toledo

Se trata de un escritor español del s.XV. Fue capellán del Marqués de Santillana. Vivió en Guadalajara, amparado por la protección y el respeto del Marqués. Hablando de sus traducciones, hay que destacar especialmente la que hizo, así como su prólogo de la obra de Platón “Fedón”, y de “Axiocus”, cuyo prólogo es muy relevante, pues en él, después de que el Marqués de Santillana recibiera numerosos títulos, lo llama simplemente Señor de la Vega. Por otra parte, a Pedro Díaz de Toledo, también se le atribuye la traducción de la “Genealogia Deorum”, escrita por Boccaccio. Además, también tradujo a Séneca.
Como homenaje póstumo al Marqués de Santillana, escribe “Diálogo o razonamiento sobre la muerte del Marqués de Santillana”.

Ferran Valentí

Se trata de un humanista y jurisconsulto de Mallorca, que murió en 1476, y del que no se tiene constancia de la fecha de su nacimiento. Se cree que puede ser el mismo Ferdinandus Valentinus del que se guardan algunos códices y epístolas latinas, así como el mismo Fernando de Valencia que escribió “Historia de la literatura española”.
Ferrán Valentí estuvo relacionado con importantes humanistas italianos, como Bruni, Beccadelli o Lorenzo Valla. Escribió prosas y epístolas en latín, así como obras en catalán, y una traducción de las “Paradox” de Cicerón, en cuyo prólogo habla de Bruni, ya muerto en aquel momento, y hace un recuento de los traductores y escritores de la lengua vulgar, además de una breve explicación del porqué de su forma de traducir.

Carlos, Príncipe de Viana

Hijo de Juan de Aragón y de Blanca I de Navarra, nació en Peñafiel en el año 1421, y murió en Barcelona en 1461. Recibió el título de Príncipe de Viana en el año 1423.
Tuvo una encarnizada lucha con su padre para defender sus derechos, pero al final fue su progenitor quien se alzó victorioso, teniendo Carlos que emigrar a Nápoles. Sin embargo, y pese a las luchas y los problemas que tuvo, nunca dejo de lado su afición musical y a la literatura. Tradujo y comentó la obra de Aristóteles “Ética”, y publicó, junto con su traducción, “Crónica de los reyes de Navarra”. A parte, hemos de destacar otras obras como “Tratado de los milagros del famoso Santuario de San Miguel Excelsis, y Epístola literatia”.


Conclusión


Las reglas de E. Dolet, marcan la pauta acerca de las características de las traducciones y traductores de entre el siglo XII y el siglo XV. Se trata de autores pertenecientes a un alto estatus social, lo que los permitió el acceso a la cultura y el contacto con los grandes literatos de la época, lo que los formó intelectualmente. En la mayoría de ellos se nota la influencia del humanismo italiano, y su conocimiento de las materias, así como el de las lenguas que se van a traducir.