TRADUCCIÓN Y CULTURA: "DE LA IDEOLOGÍA AL TEXTO"

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Autor/a/es: Ovidi Carbonell i Cortes
Editorial: Salamanca: Colegio de España
Año: 1999
País: España
Idioma/s: Español
Nº de páginas: 322
ISBN: 84-86405-86-5

Por Esther Cangas Casado

Introducción


Traducción y cultura: de la ideología al texto, es un libro que desarrolla, fundamentalmente, los aspectos teóricos más importantes de la Traductología, así como la evolución que ha sufrido la actividad traductora a lo largo de los siglos. A pesar de ser un libro eminentemente teórico, no descuida la vertiente práctica, y, para ello, proporciona diversos ejemplos tomados del inglés, del catalán e incluso del árabe.

Podemos distinguir dos partes principales: la primera es un apartado más bien introductorio, en el que se plantea la eterna pregunta sobre si se considera la traducción una ciencia o un arte, así como un esquema general de sus estudios; en la segunda parte, dividida en cuatro bloques, el autor aborda una visión amplia de su evolución y los diferentes estudios que se han realizado en torno a ella en los últimos años.


Resumen


PRIMERA PARTE: Introducción a la Traductología.

Carbonell resalta en este apartado el impulso considerable que los estudios de la traducción han sufrido en la segunda mitad del presente siglo, llegándose a considerar como disciplina independiente.

Un síntoma de los cambios importantes que estaba sufriendo la actividad traductológica fue el cambio de enfoque que otorgó mayor importancia a los factores extralingüísticos (la cultura, la ideología en la que se inscribían los textos), a diferencia de lo que sucedía en la perspectiva tradicional.

Como ya hemos señalado, Carbonell se plantea la siguiente cuestión: “La disciplina de la Traducción, ¿ciencia o arte?”. Apoyado en Eugene Nida, este autor afirma que la traducción es a la vez ciencia y arte, y defiende la existencia de estructuras profundas que son las que posibilitan la traducción. Otros, como los representantes de la <<Escuela de Leipzig>>, también emplean el nombre de << ciencia>>, y abogan por hacer de la traducción un estudio riguroso y científico.

SEGUNDA PARTE: Los estudios de Traducción, una materia interdisciplinar

En esta segunda parte, Carbonell estudiará el proceso de la traducción desde cuatro vertientes diferentes pero, a la vez, complementarias: desde el punto de vista de las teorías lingüísticas; desde la perspectiva de las disciplinas semiótica y etnolingüística; en tercer lugar abordará cuestiones ideológicas sobre la traducción y, por último, se centrará en las teorías desconstructivas.

  1. 1. Traducción y Lingüística
A lo largo de toda la Historia de la Traducción, ésta se ha definido de multitud de formas diferentes. Catford, por ejemplo, la definió como << la sustitución de material textual en una lengua (LO) por material textual equivalente en otra lengua (LT)>>. No obstante, esta definición trae consigo varios problemas, tales como el significado del término “equivalencia”, y si es posible la equivalencia entre dos textos (cuestión que aún hoy está sin resolver). Una cosa está clara, sin embargo, y es que tal y como afirman Salvador Peña y Mª José Hernández, la traducción no consiste en una mera sustitución de unas palabras o frases por otras, sino que es algo mucho más complejo.

Carbonell defiende, al igual que la alemana Christiane Nord, que la traducción es un proceso de comunicación intercultural que tiene como base el lenguaje: <<por medio de la traducción ponemos en comunicación dos culturas y dos mundos>>.

Un buen traductor deberá aproximarse todo lo posible al texto original, teniendo presente los propósitos y funciones para los que fue escrito.

En este punto, el autor pasa a tratar las diversas teorías del uso del lenguaje.

En la primera de ellas, <<Teorías lingüísticas tradicionales y su aplicación a la traducción>>, el profesor Carbonell nos ofrece una rápida visión de las tendencias teóricas más importantes en los estudios lingüísticos, tales como la gramática generativa de Chomsky (que entra en la traducción de la mano de Nida); el desarrollo de la lingüística estructural desde la publicación de Curso de lingüística general de Saussure; o la tendencia al universalismo.

A continuación, en <<Teorías del uso del lenguaje aplicadas a la traducción>>, Carbonell hace hincapié en que la lingüística actual ha ido ampliando su objeto de estudio hasta llegar al nivel del texto en su totalidad. La situación comunicativa en la que se produce el mensaje cobra cada vez más importancia, mientras que la búsqueda de universales o constantes pasará a un segundo plano. Será fundamental estudiar el lenguaje según los llamados factores extralingüísticos (el contexto social, la dimensión pragmática y semiótica del significado expresado).

En el siguiente apartado, el estudio de la traducción se enfoca desde la perspectiva de la pragmática y la sociolingüística. En lo que respecta a la pragmática, el profesor afirma que se trata de una disciplina encargada de <<explicar las funciones de los enunciados lingüísticos y de sus características en el proceso de comunicación>>. Dentro de ella, centrará su atención en los actos de habla, sus implicaturas (distinción entre lo que se dice y lo que se comunica), y la teoría de la relevancia (el contexto cobra una gran importancia en el proceso de inferencia). En lo referente a la sociolingüística, Ovidi Carbonell defiende que la traducción debe interesarse por dichas cuestiones, desde el momento en que gran parte de la adecuación del discurso depende de éstas. La sociología se divide en dos campos principales: la sociología del lenguaje, que estudia la sociedad en relación con el lenguaje (cuestiones como bilingüismo y diglosia, la normalización, etc.), y la lingüística social, que estudia la lengua en relación con la sociedad que la usa (la variación lingüística, los dialectos, registros, el argot, etc.). Asimismo, el autor hará un repaso de ello, centrándose en los niveles del lenguaje y en las variedades dependientes del uso y del usuario.

Seguidamente, la obra se centra en la organización del texto y en la importancia que tiene para la traducción el conseguir que el texto meta se constituya como un instrumento complejo y organizado. Las disciplinas encargadas de dicha materia serán la retórica, la estilística, el análisis del discurso y la lingüística textual. Gracias a los avances de la lingüística, la unidad de traducción ya no será la frase, sino el texto en su conjunto y el contexto en el que está inscrito. A la hora de traducir, el traductor deberá tener en cuenta aspectos como la cohesión y coherencia del texto, las operaciones retóricas y estilísticas, así como tipologías textuales y estrategias cognitivas.

  1. 2. La perspectiva antropológica de la traducción.
En este capítulo, Carbonell vuelve a insistir en la dependencia del texto con su entorno de producción, su contexto y cultura.

El profesor desarrollará aquí las teorías de Malinowski y Hymes, padres de la Etnolingüística; la <<Hipótesis de Sapir-Whorf>> y su debate sobre el relativismo lingüístico; la etnolingüística y traducción; y la función en la traducción.

Malinowski afirma que el lenguaje no tiene por qué ser siempre un instrumento del pensamiento: en la mayoría de las ocasiones lo utilizamos para relacionarnos con el resto de individuos de nuestra sociedad. <<El lenguaje se halla esencialmente enraizado en la realidad de la cultura, la vida tribal y las costumbres de un pueblo>>, lo que implica que los significados de las palabras y frases no son universales. Así, este autor acuña el término de contexto de situación. El estudio de cualquier lengua, dirá, debe realizarse junto al estudio de la cultura y el entorno del pueblo donde se habla.

En lo que se refiere al debate sobre el relativismo lingüístico, la llamada <<hipótesis de Sapir-Whorf>> (también denominado <<principio de la relatividad lingüística>>, defiende que el pensamiento humano está completamente interrelacionado con el lenguaje: la lengua no reproduce ideas, sino que las forma. Desde una perspectiva más radical, la traducción no sería posible debido a la falta de correspondencia entre ellas. Este punto de vista es insostenible hoy en día, pues en la práctica conseguimos traducir, y en mucho casos con bastante éxito, a pesar de las diferencias conceptuales. No obstante, la versión menos radical (el lenguaje influye en la percepción y pensamiento), tiene mucha aceptación en ámbitos como la lingüística, psicología y sectores de la traductología.

Desde un punto de vista etnológico, los traductores, al realizar su labor, deben tener en cuenta, más que la propia labor del mismo, las características culturales que rodean dicha comunicación, así como las diferencias con respecto al texto terminal. Para ello necesitarán estudiar diversos aspectos, tales como análisis contrastivos de carácter semiótico, retórico o estilístico, e incluso, en casos extremos, plantearnos el problema de la intraducibilidad. En este capítulo, Carbonell irá dedicando una breve explicación de cada uno de ellos.

Por último, respecto a la teoría funcional de la traducción, el autor aclara que, a pesar de ser un término polisémico, el concepto de función que más relevancia ha tenido en la traductología es aquél que ha de entenderse en el contexto extralingüístico, vinculado al lenguaje en uso. Dependiendo del autor, podemos encontrarnos unas clasificaciones en las funciones de las manifestaciones del habla u otras. Por ejemplo, el alemán Bühler, distinguirá sólo entre función representativa, función expresiva y función apelativa; mientras queJakobson ampliará las funciones primordiales del lenguaje a seis: función referencial, expresiva, conativa, fática, metalingüística y poética. Todas ellas pueden coexistir en un mismo mensaje. Dentro de este mismo apartado, el profesor Carbonell explicará brevemente la dicotomía señalada por Nida entre las dos orientaciones básicas de la traducción: la equivalencia formal (se centra en la forma y el contenido del mensaje del texto original, y el traductor trata de imitarlos en la medida de lo posible) y la equivalencia dinámica, que defiende que la relación entre el texto meta y su receptor debe ser la misma que entre el texto original y su receptor correspondiente. Tal y como indica Nord, uno de los principales representantes de la escuela funcionalista alemana, <<en la teoría funcional de la traducción toda equivalencia entre TO y TT está subordinada a los objetivos o escopos de la traducción>>, el principio dominante de toda traslación es su finalidad.

  1. 3. La traducción como manipulación: semiótica, ideología, apropiación y reescritura.
En este tercer epígrafe, el autor comienza abordando cuestiones semióticas generales, y afirma que, la Traductología, como ciencia multidisciplinar que es, coincide en gran parte con la <<semiótica aplicada>>, en tanto que estudia los fenómenos significantes, lenguajes, discursos, objetos de sentidos o los sistemas de significación actualizados, construidos en el texto.

El lenguaje es inmensamente diverso y dinámico, por lo que Carbonell procede a realizar un breve repaso a las diferentes conclusiones respecto a la cuestión del significado (ya que éste depende de su aplicación en cada circunstancia de uso) a las que llegan las diferentes filosofías del lenguaje:

- Ludwig Wittgenstein. Sesuele clasificar su filosofía en dos etapas distintas. En la primera de ellas establece un paralelo entre mundo del lenguaje y el mundo real: <<los límites de mi lenguaje son los límites de mi propio mundo>>.Muestra un gran interés por comprender la lógica del lenguaje, y sueña con un lenguaje ideal en el que cada signo se utilizara de forma inequívoca. En su segunda etapa presenta una concepción más relativista del lenguaje. Afirma la movilidad y diversidad del lenguaje y sus funciones. Existen diversos juegos del lenguaje que cambian según su uso en cada situación.

- Willard van Ornam Quine. Las conclusiones de Quine sobre el concepto del significado se resumen en que <<toda propiedad aparentemente absoluta es, en realidad, relativa>>. En todo lenguaje se establecen identidades y diferencias de significado con mucha menor precisión de lo que intuitivamente pensamos.

- Mijaíl Batjín. Para este filósofo, la significación no está en las palabras ni en la mente del emisor y del receptor, sino que es el efecto de la interacción entre ambos. Existe un polilingüismo fundamental oculto tras la aparente estandarización del lenguaje.

- Jurij Lotman. Pensador más destacado de la Escuela de Tartu, defiende que la concepción de cultura ha de estudiarse a través de los textos que la constituyen, pues ésta viene a ser un sistema integrado de signos que se definen por la relación que mantienen entre sí.

Un buen traductor debe <<traducir con conciencia semiótica>> y, para ello, es necesario realizar cuatro operaciones: identificación, información, explicación y transformación.

A la hora de traducir, las expectativas del receptor del TT, que pertenece a otra cultura que la del TO, obligan a una modificación del mensaje, cuya intención pragmática es, en el fondo, la misma: conseguir clientela. De ahí que se hable de la manipulación que tiene lugar al trasvasar un texto de una cultura a otra. Bajo esta premisa, muchas escuelas, como la de Tel-Aviv, desarrollaron estudios sobre la traducción de carácter polisistémico. Los estudios de la Escuela de la Manipulación, según J. S. Holmes (1972), consisten en <<una disciplina empírica>>, pero las relaciones que estudian, en lugar de ser interlingüísticas, son intertextuales. A partir de los años ochenta, los estudios se alejan del polisistema, y se va avanzando poco a poco hacia posturas más políticas, que unen aspectos de la traducción con la ideología, acercándose al pensamiento de filósofos como Michel Foucault, que vinculan la escritura a la expresión del discurso dominante. La traducción, como reescritura o interpretación, puede llegar a constituir una manipulación al servicio de un determinado tipo de discurso.

Estas cavilaciones llevan a Carbonell a concluir que la traducción es una manera de reescritura que se rige por unas normas determinadas y que conlleva un poder sin límite. Dicho poder, según el autor, se lleva a cabo mediante el uso de mecanismos de conexión del texto, implicaturas o asunciones pragmáticas, que pueden llegar a persuadir al receptor.

Seguidamente en la obra, el profesor repasa algunos de los aspectos que pueden englobarse dentro de este fenómeno de la reescritura, tales como la familiarización (invisibilidad del traductor), el extrañamiento, la normalización, el mecenazgo y la censura.


  1. 4. La desconstrucción de la traducción.
Una de las tendencias teóricas en el campo de la traducción que está teniendo más resonancia en la actualidad es la de la desconstrucción, que arranca de las reflexiones del filósofo francés Jacques Derrida.

La desconstrucción comienza como una crítica de los fundamentos de la filosofía tradicional. Dicha teoría denuncia que la mayoría de las teorías de la traducción siguen tratando de la transmisión de significados estables, de la fidelidad o equivalencia. La postura desconstructivista está tan lejos de la traducción literal como de la libre en su sentido tradicional. Los significados del original se multiplican, transformados y manipulados en el otro contexto en una constante actividad de negociación o compromiso, se descubren infinitas posibilidades en el espacio entre lenguas. De este modo avanzamos hacia un concepto esencialmente subversivo de la traducción.

En este último apartado de la obra, el autor aborda el tema de la traducción poscolonial, el último de los paradigmas teóricos contemporáneos de la traducción.

El término poscolonial no significa sólo posterior a la época, sino que implica también una reacción contra el discurso colonial, es decir, contra todo texto que apoya o justifica la supremacía de una cultura europea sobre otras. Carbonell presentará estas teorías cuyo objetivo primordial es la búsqueda de la objetividad en la actividad traductora, a través de revolucionarias estructuras que se manifiestan contra las teorías que primaban en la época del colonialismo.


Conclusión


En definitiva, Ovidi Carbonell nos quiere transmitir con esta obra que el mundo de la traducción es un mundo dispar donde coexisten diversas teorías sobre sus estudios, y nos ofrece por ello una visión global de los aspectos más relevantes de la Traductología. Un libro que diluye el viejo debate entre lingüística o cultura y que aborda el proceso traductor con una intención integradora y sistematizadora.

Traducción y cultura: de la ideología al texto, es una obra de fácil lectura que viene ilustrada por numerosos ejemplos. Por ello, resultará muy útil para que todos aquéllos interesados en este campo, consigan adentrarse en el complejo mundo de la traducción.