Hacia una traducción de calidad. Técnicas de revisión y corrección de errores.

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Autor/a/es: CÁMARA AGUILERA, Elvira
Editorial: Grupo Editorial Universitario
Año: 1999
Granada
Idioma/s: Castellano
Nº de páginas: 169
ISBN: 9788495276056

Por Denisa Mustea

Introducción


La obra de Elvira Cámara Aguilera resulta interesante por su contenido de corrección de errores en el traspaso de la lengua inglesa a la española dentro del campo de la traducción, muy útilmente explicado mediante ejemplos ilustrados del libro de Jonathan Livinston Seagull.

Resumen


La autora desarrolla un estudio del libro de Jonathan Livinston Seagull traducido al español explicando conceptos delicados con gran sencillez, los funcionamientos de la traducción española desde un punto de vista investigador, los mecanismos que produce un texto literario y entre otras cosas las herramientas para juzgar la calidad de una traducción.

Nos encontramos con opiniones relevantes sugeridas por grandes autores como Nida, Lefevre o Newmark que nos ayudan a construir una base sólida en la que asentar los conocimientos de los problemas y dificultades del traducir, ofreciendo sus propias teorías y aportaciones teóricas acerca de la traducción. Entre los muchos aportes de esta obra está una clara clasificación y definición de los diferentes tipos de traducción como la literaria o la científica-técnica para hacernos posible delimitar los aspectos relativos a la traductología; otros asuntos planteados son la equivalencia de medidas cuando constituyen un elemento textológico esencial o la procedencia o improcedencia de los nombres propios.

Comentario


El libro contiene abundantes notas a pie de página para no privar al lector de contar con citas en versión original y no traduce los nombres propios de diccionarios especializados ya que la explicación quedará aclarada en su posterior estudio.

La autora dedica 3 capítulos del libro a la obra Juan Salvador Gaviota de Bach analizando su contenido, el impacto que produjo sobre lectores muy diversos e internacionales y la perduración de esta peculiar obra en listas de best seller durante 20 años.

La primera aparición del libro fue en 1970 con el autor reflejado en el protagonista como un ser distinto que se aparta de su entorno para dedicarse a las técnicas de volar - una vía de crecimiento y perfección personal. La autora relata lo que supuso el epílogo escrito por R.Bach como edición especial al cumplir el libro 20 años aclarando el contenido del libro y respondiendo a todos los interrogantes. Jonathan Livinston Seagull encarna un modelo de vida con fe en lo positivo y creencia en la libertad del hombre en términos absolutos ya que define “volar” como libertad. Para el autor la celebración de 20 años del libro es una demostración que el tiempo no es una barrera ni el límite de una idea y la clave de su éxito fue la sinceridad. A opinión de Wagner, como la gente está cansada de leer sobre sexo, violencia y sangre han visto en este libro una historia de esperanza y amor. Elvira C.A analiza la relación entre Jonathan L.S y Richard B. para averiguar que hay de autobiográfico en el relato llegando a la conclusión de que el autor se identifica con el protagonista a pesar de no considerarse “creador” de la obra ya que establece como extraño origen de la misma una voz que le dictó la historia. Escoge la gaviota como instrumento para manifestar unas inquietudes que personalmente intenta llevar a la práctica y al sentir pasión por el vuelo lleva a cabo la narración a través de un personaje que vuela.

El cuarto capítulo está dedicado a un análisis del modo textual debido a que la obra que sirve de ejemplos está compuesta de texto y fotografía. Resulta ser un modo textual complejo con manifestación textual en la que intervienen varios códigos tales como combinaciones simbólicas construidas con imagen, sonido y grafía. El texto y la imagen son dos formas de comunicación que se complementan: si ante un texto la asimilación de información se lleva a cabo a través de un amplio proceso mental, para una imagen interviene la vista acelerando y aclarando la asimilación aunque el inconveniente es que ésta ayuda a encauzar el mensaje y mutila la libertad original creadora del receptor.

Las aportaciones teóricas acerca de la traducción se plasman en el capítulo 5 definiendo la traducción como un agente generador de comunicación entre diferentes lenguas y culturas y dentro de la misma lengua. Octavio Paz da su teoría: aprender a hablar es aprender a traducir.

La traducción ha existido siempre como actividad pero actualmente ha adquirido un carácter disciplinario que permite desarrollar diferentes teorías . Para Elvira las más significativas, pretendiendo acercarse a la disciplina desde punto de vista didáctico e ilustrarlo a través de la traducción al castellano del libro de Bach, son:

▪ la traducción comunicativa, cuyo máximo representante es Newmark: el traductor intenta producir en los lectores de la lengua meta el mismo efecto que produce el texto original en los lectores de la lengua original.

▪ la traducción semántica cuyo máximo representante es Nida: el traductor intenta reproducir en las limitaciones sintácticas y semánticas de la lengua meta el significado más exacto transmitido por el autor.

Una centra su atención entorno al lector y la otra entorno al autor.

También habla de traducción equivalente formal ( orientada hacia la LO, transmite lo máximo en cuanto a contenido y forma del mensaje original ) y de traducción de equivalencia dinámica ( en la que la atención se dirige a la respuesta del autor ). Schleiermacher afirma que sólo existen dos vías al traducir: una acerca el lector al autor mediante la creación de un texto enfocado desde el punto de vista del autor, otra acerca el autor al lector planteando traducir desde el punto de vista del lector ; no existe un punto intermedio y la mezcla de ambos procedimientos llevará a la inteligibilidad del texto final. Tampoco se muestra partidario de la traducción literal ya que resultará extraño el nuevo texto. Newmark a su vez sostiene que el traductor debe ser fiel al artista y se define como literalista; el traductor no tiene derecho de modificar el texto ni siquiera para mejorarlo ya que la personalidad del autor es más importante que cualquier norma de la lengua. Nida manifiesta que debe darse prioridad al significado- la traducción literal rompe el principio básico de toda comunicación y sobrecarga el mensaje.

El capítulo 6 hace referencia a la que sería una buena traducción. Según Elvira Cámara tratar de juzgar una traducción es arriesgado hasta dentro de la disciplina por el peligro de caer en la subjetividad del criterio individual y olvidarse de los factores que han determinado el resultado. Es Sager quién establece dos grupos de factores que inciden en el texto traducido:

▪ factores situacionales:

factor coste ( responsable de la calidad de la traducción) /

factor texto-mensaje (todo texto contiene un mensaje para el público) /

factor equivalencia (permite mejorar un texto en su traducción) / factor autor ( implica el estilo del autor y la editorial y del traductor)/

factor lector (debe considerarse la existencia de un lector primario que determina la forma, el contenido y la intención y uno secundario al que no va dirigido el texto expresamente) /

factor conocimiento (el lector y el escritor pueden tener conocimiento de la traducción y modificarla o ser ajenos al proceso y ser los mediadores que establecen las bases).

▪ factores textuales:

mensaje autónomo (pensado para audiencia monolingüe) /

mensaje dependiente (una traducción debe tener dependencia de otros textos) /

mensaje independiente ( mensajes vinculados dentro del proceso comunicativo) /

mensaje derivado (transformación de un mensaje en otro tipo de texto con funciones diferentes) .

Lefevre afirma que de nada sirve la teoría de la traducción si nos olvidamos de su fin último: trasladar el texto a aquellos que no pueden acceder a su forma original.

Susan Bassnett define traducción como “art”, ”craft” o “ science” apoyándose más en el concepto de arte ya que e la traducción abunda el arte frente a la ciencia sobretodo en la literaria.

Para Newmark una buena traducción s aquella que cumple su cometido; en un texto literario considera que existe una empatía entre traductor y autor hasta el punto que el primero debe abstenerse de realizar la traducción sin esa actitud. Toda traducción siempre puede ser mejorada y una manera de medir el éxito de una traducción es a través de la respuesta de la audiencia.

Para Nida una buena traducción es la que pude ser entendida correctamente por un lector medio; esto se consigue buscando un paralelismo en el contenido que no se corresponderá en la estructura.

Según Tobin el éxito de una traducción literaria se encuentra en la creación de un texto nuevo.

Para Sáez Hermosilla, una traducción es un acto de recreación en la que no se busca sólo la utilidad del lector o la captación fácil del mensaje sino también la captación de la forma.

Según Bang, el traductor al igual que el autor es creador por tanto la traducción es propia creación con la implicación de conocer el significado específico de palabras y frases y el significado simbólico que el autor ha querido transmitir.

Para García Yebra, dominar dos idiomas es imposible ya que es difícil conocer absolutamente la propia – el único requisito es que el traductor debe ser maestro en su propia lengua y poseer gran intuición.

Valero Garus considera necesario que el traductor se sienta cercano al autor y comulgue con él.

Después de todas estas opiniones y teorías de diferentes autores, la autora del libro que estamos comentando ha dedicado el capítulo 7 a establecer las diferencias entre la traducción literaria y la científica-técnica. Lefevre destaca la relatividad de la literatura defendiéndola como un sistema artificial formado por los textos y las personas que los produce y los lee; destaca dentro del campo de la literatura refracciones cuya función es afianzar la posición dominante de determinadas poéticas. La crítica y la traducción constituyen las principales refracciones. La autora del libro apunta que toda traducción contiene un grado de manipulación al estar al servicio de unos intereses culturales del autor o del traductor.

Volviendo al objetivo de éste capítulo, la traducción literaria se caracteriza por centrar la atención en la forma y en el valor estético mientras que la traducción científica- técnica centra su atención en el contenido y el valor pragmático. La literaria destaca frente cualquier otro tipo de traducción por su dificultad ya que el autor representa un mundo en su imaginación que debe ser captado por el traductor aunque ocupa un rango inferior frente a la traducción científica por que la lingüística la ha excluido de su campo alegando que no pertenece a la lengua sino al habla (que no es objeto de estudio teórico).

Los textos científicos técnicos son receptivos al aceptar préstamos de otras lenguas mientras que en los textos literarios predomina la función poética sobre cualquier otra función.

Conclusión


En conclusión, el libro sirve para tener una base sobre la traducción y ampliar conocimientos con las significativas teorías de conocidos autores que poseen competencia en el campo de esta.