La traducción audiovisual

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Autor: Miguel Ángel Bernal Merino
Editor: Universidad de Alicante, Servicio de Publicaciones
Año de publicación: 2002
País: España
Idioma: Español
ISBN: 8479086750 / ISBN-13: 9788479086756

Por Álvaro Alonso

Introducción


El objetivo de este libro es ofrecernos un viaje por la traducción audiovisual desde sus rasgos más generales hasta los más particulares. Además de estudiar este recorrido, se ofrece una visión genérica sobre el fenómeno de la traducción audiovisual en España. El libro se divide en diferentes puntos para un mejor desarrollo de esta modalidad de traducción.

Las necesidades en el campo de la traducción son muy variadas, tan variadas como cada una de las actividades realizadas por el hombre por lo que es una realidad omnipresente pero a la vez invisible. Una de esas variedades de traducción es la que se necesita en textos de naturaleza audiovisual, es decir, textos cuya forma final es parte de un producto que utiliza el canal lingüístico, el acústico y el visual. Este tipo de traducción está en auge en España debido a que la mayor parte de productos visuales que se consumen en nuestro país provienen del extranjero. Sin embargo, nos encontramos muchos problemas a la hora de hacer una buena traducción y esto lleva a un resultado mediocre con un producto que no tendrá salidas en el mercado. Por ejemplo, la traducción no deberá parecer artificial ni desconocida para la lengua de llegada, además de que tiene que encontrar un punto medio para no traicionar al autor ni descontentar al espectador. Pero un obstáculo más grande aún es el humor, que a veces representa un serio problema. Por otra parte la traducción audiovisual se divide en cuatro tipos –doblaje, subtitulación, voz superpuesta e interpretación simultánea- y aparece en los guiones de películas, de documentales y en guiones para aplicaciones informáticas. Estos textos suelen tener un carácter más bien coloquial, formados por una traducción que se ve afectada por la quinésica, el espacio-tiempo y por elementos supraoracionales. Es realizada por un especialista que debe ser formado en lingüística, literatura, investigación, redacción y cultura e historia.
A continuación comentamos cada uno de los capítulos del libro.

Resumen


1. LA TRADUCCIÓN FILOLÓGICA

Antes de abordar el tema de la traducción filológica, se proponen algunas observaciones sobre la lengua y la traducción deduciendo que nadie habla una variedad estándar. Además de esto, se plantea el problema de la traducción desde su imposibilidad, pues denominar algo en una lengua es único, es decir, no se puede pretender trasvasarlo a otra y seguir manteniendo la misma fuerza y sentimiento con el que se expresa. Para solucionar esto se tiende a parafrasear pero esto puede alterar el mensaje. En lo referente a los estudios traductológicos, Miguel Ángel Bernal enumera los cuatro conceptos que les ralentizan. Estos conceptos son los siguientes: La traducción libre, que no existe y menos en el terreno de lo audiovisual; la traducción literal, que no da veracidad al texto, no es literal y sí muy simplista; la traducción automática todavía por perfeccionar, y lo “intraducible”, elemento que él no cree que existe ya que piensa en expresiones argóticas y modismos que siempre tienen correspondencia.

Por otra parte habla de traducción filológica y la describe como la traducción que estudia el contexto sociocultural que rodea a una obra y busca posibles similitudes entre dos culturas. Sin embargo, aparecen ciertos problemas que deben de solucionarse como la univocidad de la palabra y la necesidad de una equivalencia directa. Muchas veces al traducir una palabra, encontramos varios posibles significados con los que hay que tener cuidado puesto que si están fuera de contexto, pueden ser mal interpretados. Respecto al problema de la equivalencia, un análisis filológico nos ayudará a vencer esta barrera. Por último, en una traducción, el autor nos hace saber que los participantes que intervienen en ella son los lectores, editores, traductores y lexicógrafos. Todos ellos deberán juzgar su verosimilitud a la original y no la veracidad que exprese el texto.

2. UNA TEORÍA DEL SIGNIFICADO PARA LA TRADUCCIÓN

En este capítulo se intenta dar una definición del concepto de significado enfocada hacia la traducción puesto que siempre nos movemos en diferentes grados de subjetividad. Para ello, se aclara el concepto de ítem lingüístico o unidad comunicativa y no lingüística que no obedece a criterios de forma, cualidad o tamaño sino a la información. Antes de empezar con el significado, Miguel Ángel Bernal prefiere introducirnos con el acto de la comunicación, al decir que es aquello en lo que solemos reparar cuando falla.

La comunicación es de gran importancia sobre todo en la traducción audiovisual al utilizar tres canales para transmitir contenidos (lingüístico, visual y auditivo). Así, el hombre puede utilizar a la vez cuatro sistemas comunicativos diferentes: el físico-instintivo, el acústico, el verbal o lingüístico y el grafico o escrito. Vistos estos, se puede deducir que la comunicación se caracteriza por ser ambigua, multicanal, redundante, diferenciadora, derivativa, creativa recicladora y muchos más adjetivos que ayudan a entender el concepto de significado. Después de buscar en varios diccionarios la palabra significado, hay que comentar que aunque no coincidan unas con otras, no quiere decir que estén equivocadas porque la lengua humana en sí es incapaz de dar cuanta con precisión matemática de lo que pretende describir.

En resumen, el significado de un ítem lingüístico no es algo concreto, sino algo ambiguo. En lo que se refiere a la traducción audiovisual, hay que buscar cuatro tipos de significados para hacer un trasvase completo: el significado léxico, el del contexto que rodea al texto, el significado de la intención en relación al receptor y en relación al espectador. Por último, este capítulo finaliza con la idea de que existe equivalencia en la traducción si se conocen perfectamente todos aquellos problemas lingüísticos que pudieran plantear problemas (sociolectos, idiolectos).

3. LA TRADUCCIÓN AUDIOVISUAL

Traducir un texto en este campo conlleva que hay unas características y una problemática especiales, ya que si no está bien construido, no lo entenderemos y lo traduciremos mal. Si a este texto le ponemos imágenes, estamos añadiendo un nuevo canal informativo a la ecuación: los signos paralingüísticos pertenecientes a la quinésica y la prosémica propia de cada cultura.

Por último, la prosodia entra al incluir el sonido a toda esta ecuación. Esta ecuación hay que resolverla decodificando en primer lugar el mensaje sin que los códigos estén en conflicto con el objetivo de que no existan contradicciones. Los textos que portan estas características son en mayor medida los guiones de películas para cine o televisión, teleseries, juegos, aplicaciones multimedia o documentales. Estos guiones audiovisuales no siempre son realizados por especialistas por lo que podemos encontrar traducciones con muchos defectos que son un verdadero problema al que hay que encontrar solución para lograr una buena traducción. Estos defectos de traducción suelen ser mayoritariamente los siguientes: Los extranjerismos y falsos amigos que suelen ser traducido palabra por palabra; la falta entre la coherencia sonora y coherencia visual y la falta de sincronización labial cuando tenemos la sensación de que lo que dice el actor no corresponde con el movimiento de sus labios. Dejando de lado esto, el autor nos habla de los diferentes tipos de traducción audiovisual, dividiéndolos según la forma final de recepción por parte del espectador.

Los tipos de traducción audiovisual son el doblaje, la subtitulación, la voz superpuesta, el subtitulado en proyección y la interpretación simultánea. Todas estas, al pertenecer a la traducción audiovisual, se diferencias de otras modalidades de traducción debido a que el texto está subordinado a la imagen, el registro tiende a ser coloquial y se tratan aspectos lingüísticos como acentos, dialectos y argots así como también aspectos culturales que en otras modalidades no aparecen.

Para finalizar el capítulo, se hace un estudio sobre el proceso del doblaje o resonorización de un producto audiovisual para adaptarlo a otro mercado lingüístico. En este punto se destaca la fragilidad en cambiar las voces que están en sincronía con la imagen y, en particular, con los labios del actor. También la importancia que tiene un desconocido profesional a la vista del público: el ajustador.

4. ORALIDAD Y TRADUCCIÓN AUDIOVISUAL

A modo de introducción, se dice que la palabra hablada es una gran olvidada para la traductología, por ello, este capítulo tratará de arrojar luz sobre la traducción de la palabra hablada como búsqueda de equivalencias entre la oralidad de dos culturas distintas.

Para empezar, se establece la idea de la pérdida de importancia de lo oral a partir de la invención de la escritura, así como la idea de que el lenguaje se considera como un fenómeno oral pero en cierta medida subordinado a lo escrito. Los textos escritos llevan tantas limitaciones que nos arriesgamos a perder información e incluso a ser malinterpretado. Después de dar ejemplos de oralidad y habla viva recorriendo a la literatura española, el autor se centra en la oralidad con relación a la traducción audiovisual. Aquí se deja claro que la traducción hay que proyectarla pensando en el público meta para hacerla más comprensible, en nuestro caso sería el español medio y no ninguna de sus variantes. Por supuesto que la traducción tiene que ser fiel a la original, pero no sólo en palabras sino también en cuanto al conocimiento de factores sociales y culturales.

Por otra parte la oralidad en la traducción audiovisual presenta muchas complicaciones y curiosidades, como es la traducción de lo canónico. En este sentido, el autor nos dice que si una expresión se traduce de una forma determinada, puede que se acabe implantando esa traducción por el uso, incluso si está mal traducido. Esto sucede con algunas palabras provenientes del español latinoamericano que han cogido palabras americanas. Por otro lado, en cuanto a la oralidad, es difícil traducirla bien debido a lo coloquial de los guiones que se caracterizan por tener una incidencia directa sobre el significado del mensaje. En otro apartado, se estudian las dificultades de la traducción audiovisual que no pertenecen al terreno lingüístico, sino al socio-cultural. Las más importantes son las siguientes: las alusiones culturales a un personaje o lugar; alusiones históricas; la intertextualidad, que es casi una obligación en los guiones; el distanciamiento de la lengua estándar debido al uso de la variante lírica, el uso de frases hechas, variantes históricas, regionales, idiolectos concretos personales y por último el uso de onomatopeyas e interjecciones.

Como conclusión de este apartado se puede decir que el material con el que trabajan los traductores tiene un carácter oral que se pierde si se opta por traducir siguiendo las reglas ortográficas y gramaticales de la lengua. Además, el traductor puede usar todas las técnicas que quiera para plasmar las variaciones de la normativa tradicional, de este modo favorece tanto al lector, como al escritor del original o al editor.

5. LA TRADUCCIÓN DEL HUMOR AUDIOVISUAL

Nos encontramos ante el último punto del estudio de Miguel Ángel Bernal donde se va a estudiar el humor en esta modalidad de traducción desde la perspectiva de ayudar al traductor a analizar y resolver los problemas con los que se va a encontrar en la cultura meta, sin olvidar la origen. Para ello se empieza con una definición de humor buscada en diferentes diccionarios y concluyendo al decir que el humor no es privativo de ninguna raza, país o sexo ni tampoco es fijo, pues puede ser verde, chabacano, cruel, inocente… El humor es complicado de traducir porque en muchos casos, para validar una broma en otro país, hay que presentarlo de forma diferente. Por esta razón, muchos profesionales prefieren realizar una traducción explicativa mediante paráfrasis en vez de una con equivalentes de palabras.

A continuación, se procede a establecer unos criterios para traducir el humor porque como mucha gente piensa, no hay que restarle importancia frente a otros campos como al económico o jurídico. Para ello, se establecen unos criterios de clasificación que son los siguientes: El contenido, donde el humor es evidente por su fondo y no por su forma; la forma, donde el efecto humorístico proviene de juegos lingüísticos como homofonías; y por último la intención, que puede ser debida a los personajes o al mismo guionista.

Siguiendo con el estudio, se ponen de manifiesto dos tipos de humor. El primero, el humor cultural, que se apoya en datos privativos de la cultura de origen, y el segundo, el humor visual, que viene propiciado por la imagen que refuerza el texto haciendo incluso, incomprensible el chiste o broma si esta faltara. Por último hay que destacar el papel que los humoristas tienen en este campo, ya que después de hacer una traducción, muchas empresas contratan a humoristas conocidos para dar su toque particular. Estos suelen cambiar las traducciones hechas por los profesionales para adoptarlas ellos mismos. Sucede por ejemplo, con Florentino Fernández en Austin Powers, La espía que me achuchó.

6. ZANABLANCA, DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA

Esto lo podíamos definir como un suplemento del libro donde se presentan, prácticamente, una serie de traducciones con las mismas características y dificultades que las recogidas en los capítulos anteriores. Básicamente es un estudio que profundiza en las traducciones de los nombres propios de algunos dibujos animados así como su modo de hablar.

Conclusión


La traducción ofrece un espectro de soluciones bastante más amplio de lo que tradicionalmente se ha entendido como viable. Hoy, los textos audiovisuales nos exigen más que nunca flexibilizar nuestro acercamiento a esta actividad, así como dar soluciones más precisas y más cercanas a la naturaleza de los textos. Miguel Ángel Bernal ha planteado esta investigación para facilitar la labor del traductor basándose en la teoría de la traducción filológica, que exige al profesional una formación fuerte en lingüística, literatura, sociología e historia para ayudar a analizar más rápidamente los textos y encontrar soluciones más precisas, de modo que los textos tengan el mismo significado en las dos culturas, la meta y la origen.