Translation studies

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Autora: Susan Bassnett
Editorial: ROUTLEDGE
Año de publicación: 2002
Lugar de publicación: Londres
Páginas:168 pp
IBSN: 0415065283


Por: María Fjodorova

Introducción


Aunque los estudios de traducción abarcan una amplia temática, se pueden dividir en cuatro categorías de interés general. Dos de ellas están orientadas a la producción de textos y están centradas en los aspectos funcionales del TM en relación con el TO. Las otras dos categorías están orientadas al proceso de traducción y están centradas en el análisis que tiene lugar durante la traducción.

La primera categoría implica a la historia de la traducción y es una parte importante de la historia de la literatura. Esta categoría incluye un área de investigación de la teoría de traducción en diferentes épocas. En las cuatro categorías existe una estrecha relación entre la teoría y la práctica de la traducción.

Resumen


La primera acción que llevar a cabo es examinar el proceso de traducción. Aunque la traducción tiene como la actividad central la actividad lingüística, dicha actividad pertenece más a la semiótica, la ciencia que estudia sistemas de signos o estructuras, procesos de signos y funciones de signos. La traducción implica siempre la transferencia del “significado” que contiene una serie de signos lingüísticos a otra serie de signos lingüísticos a través del competente uso del vocabulario y gramática. El proceso también implica una serie entera de criterios extralingüísticos.


La lengua es una guía de la realidad social y el ser humano está a merced de la lengua que se ha convertido en el medio de expresión de su sociedad. La experiencia, según Edward Sapir, lingüista estadounidense, está determinada por las costumbres de la lengua de la comunidad, y cada estructura separada representa una realidad separada. Dos lenguas nunca pueden ser suficientemente similares para representar una misma realidad social. Los mundos en los que viven las distintas sociedades son distintos. Cada lengua tiene su contexto cultural y cada cultura tiene en su centro la estructura de la lengua natural.

Por eso una lengua es el corazón dentro del cuerpo de la cultura, y la lengua y la cultura interaccionan entre ellos. De la misma manera que el cirujano, haciendo una operación de corazón, no puede eliminar el cuerpo que rodea el corazón, así tampoco el traductor puede tratar el texto aislándolo de la cultura.

Tipos de traducción
En ninguno de los tres tipos de traducción definidos por Jakobson (intralingual, interlingual e intersemiótica) se dan equivalentes exactos en traducción; ni tan siquiera entre dos evidentes sinónimos evidentes. Jakobson muestra cómo la traducción intralingual a menudo tiene que recurrir a una combinación de unidades de código para poder interpretar completamente el significado de la unidad singular. No existen dos equivalentes completos porque cada palabra contiene dentro si misma una serie de asociaciones no transferibles y connotaciones. Cuando el traductor tiene que traducir términos culturales, tiene que recurrir a una combinación de unidades para encontrar un equivalente aproximado. Sin embargo, el traductor tiene que tener en cuenta otros criterios, tales como la función estilística, el contexto social, la posición social de los hablantes y su estatus, a la hora de traducir; tiene que tener en cuenta también el uso particular de una palabra determinada en la frase y su relación estructural a otras frases del texto, así como el texto entero y el contexto cultural de la frase. Los traductores no sólo han de buscar la transmisión del significado, sino también el estilo y la forma del texto. A la hora de traducir se hace hincapié en el lector de la traducción y el traductor tiene que tratar el TO en el modo que la versión del TM corresponda a la versión del TO. La naturaleza de esta correspondencia puede variar considerablemente, pero el principio es constante.


El intento de imponer el sistema de valores de la cultura del TO a la cultura del TM es peligroso y el traductor debe estar influido por las enseñanzas que indican que hay que determinar la intención original de un autor basándose en un texto independiente. Es obvio que el traductor no es el autor del TO, sin embargo, como el autor del TM, tiene una clara responsabilidad moral frente a los lectores del TM.

Problemas de equivalencia
Es muy difícil traducir los modismos y la substitución de un modismo en una lengua por otro en otra lengua no se hace basándose en los elementos lingüísticos de la frase, ni en la imagen correspondiente o similar que contiene la frase, sino en la función del modismo. Tampoco una metáfora en una lengua puede tener un equivalente en otra lengua, por eso hay que reproducir una metáfora, creando un “equivalente” en otra lengua. Popovic distingue cuatro tipos de equivalencia:

- Equivalencia lingüística
- Equivalencia paradigmática
- Equivalencia estilística
- Equivalencia textual

El problema de equivalencia es el problema más difícil al que los traductores se han enfrentado. En un intento de resolver este problema, Neubert dice que el traductor tiene que considerar una categoría semiótica, que comprende un componente sintáctico, semántico y pragmático. Estos componentes están organizados en una relación jerárquica, donde la equivalencia semántica tiene la prioridad sobre la equivalencia sintáctica, la equivalencia pragmática condiciona y modifica los dos otros elementos.


Se indaga sobre la equivalencia en dos líneas de desarrollo de los estudios de traducción. La primera en torno a los problemas especiales de semántica y transferencia del contenido semántico del TO al TM. La segunda en torno a la cuestión de los textos literarios.


La equivalencia en traducción no se puede conseguir buscando la equivalencia entre los significados de palabras, porque esta equivalencia no puede tener lugar entre dos versiones del TM de un mismo texto.

Pérdida, ganancia e intraducibilidad
Eugene Nida nos da mucha información sobre las pérdidas en traducción, y en particular cuando el traductor se enfrenta a dificultades de términos o conceptos del TO que no existen en el TM. A la hora de traducir el traductor intenta encontrar un equivalente que puede sustituir el término del TO por el término del TM, aunque el significado de este “equivalente” puede perder o ganar el significado con respecto a palabra encontrada para este contexto en el TM. Por eso se ha hablado mucho de intraducibilidad.


Según Catford hay dos tipos de intraducibilidad: la intraducibilidad lingüística y la cultural. En el nivel lingüístico la intraducibilidad se produce cuando no se encuentra un sucedáneo léxico o sintáctico en el TM para un término en el TO. A la hora de traducir, el traductor tiene que tener en cuenta las reglas de estructura de la lengua a la que él traduce.
Mounin piensa que gracias a los desarrollos en la lingüística contemporánea podemos aceptar que:

- La experiencia personal en su singularidad es intraducible.
- En teoría dos unidades básicas de cualquier dos lenguas (p.ej. fonemas, monemas, etc.) no son siempre comparables.
- La comunicación es posible cuando se considera las situaciones del hablante y del público o del autor y traductor respectivamente.

Es tarea del traductor encontrar una solución para todos los problemas que surgen a la hora de traducir. Como todos los procesos semióticos, la traducción tiene también su dimensión pragmática. La teoría de traducción tiene que ser normativa, para instruir a los traductores sobre una solución óptima. El traductor elige una de las posibles soluciones de traducción que tiene un máximo efecto con un mínimo esfuerzo.

Ciencia y “actividad secundaria”
El propósito de la teoría de traducción es lograr un entendimiento del proceso del acto de traducción y no, como piensan muchos, proporcionar una serie de normas para llevar a cabo una traducción perfecta.


De lo dicho anteriormente podemos concluir que no existe aún la ciencia de la traducción, sino los estudios de traducción. Es una disciplina seria que investiga el proceso de traducción y ayuda a aclarar la cuestión de equivalencia y a examinar lo que constituye el “significado” dentro de este proceso. Sin embargo, la teoría y práctica de la traducción están estrechamente unidas y no entran en conflicto. El mejor entendimiento del proceso de traducción puede sólo ayudar en la producción, y desde que el producto es el resultado del sistema complejo de descodificación y codificación a nivel semántico, sintáctico y pragmático, no se debería evaluar el proceso como una interpretación jerárquica actualizada de lo que denominamos “creatividad”.

Historia de la teoría de traducción
La historia de traducción es muy antigua. Podemos observar en ella ciertas pautas básicas que se dan entre los diferentes períodos de las culturas europea y estadounidense y considerar cómo ha variado el papel y la función de la traducción. Por ejemplo, la distinción entre la traducción palabra por palabra y sentido por sentido que establecieron los romanos, todavía sigue siendo hoy tema de debate. La persecución de los traductores de la Biblia durante muchos siglos y los autores romanos son un hecho importante del desarrollo del capitalismo y del declive del feudalismo.


La primera traducción completa de la Biblia al inglés la hizo Wycliffite Bible, entre 1380 y 1384. Después de Wycliffite, William Tyndale tradujo el Nuevo Testamento (1494-1536). La historia de la traducción de la Biblia en el siglo XVI está conectada estrechamente con la aparición del protestantismo en Europa. Muchos traductores de la Biblia, como Martín Lutero, prestaban mucha atención e importancia a la relación entre el estilo y el significado.

En los tiempos de los romanos aparece por vez primera un tema importante, la función de la traducción, como factor determinado en el proceso de traducción. Se percibe la traducción como una acción que tiene un objetivo moral y didáctico con un claro papel político. El concepto de traducción como un ejercicio escrito pensado para mejorar el estilo oratorio fue un componente importante en el sistema educativo medieval. Algunos teóricos dieron relevancia a la cuestión de la precisión en la traducción. Según ellos la precisión depende de la habilidad del traductor de leer y entender el original.

Etienne Dolet (1509-46), el humanista francés, insiste en que el traductor tiene que:

- evitar las traducciones palabra por palabra

- intentar comprender el “espíritu” del original

- evitar la traducción demasiado libre, basándola en una investigación de estudiantes de otras versiones y glosas.

La doctrina platónica de la inspiración divina de la poesía tiene claramente repercusiones para el traductor, en lo que se considera posible recrear el “espíritu” y el “tono” del original en otro contexto cultural. El traductor, por esto, está intentando conseguir la “transmigración” del texto original que está acercando en dos niveles, tanto a nivel técnico como a nivel metafísico, con responsabilidad y deberes con respecto al autor y al lector.

En la época del Renacimiento la traducción se convierte en un asunto del Estado y de la religión.

El poeta británico, John Denham (1615-69), crea una teoría de traducción en la que está de acuerdo que el traductor y el autor tienen el mismo estatus pero operan en dos claramente diferentes contextos: contexto social y contexto temporal. Según este, el deber del traductor es extraer lo que el autor piensa y reproducirlo o recrearlo en el texto de la lengua de llegada.

John Dryden (1631-1700), otro poeta británico, se enfrentó a los problemas de traducción formulando tres tipos básicos:

- Metafrasear, o traducir palabra por palabra, frase por frase, de una lengua a otra;

- Parafrasear, o traducir de manera libre, el punto de vista de Cicerón, la traducción sentido por sentido;

- Imitación, donde el traductor puede abandonar el texto del original, si le parece adecuado.

De estos tres tipos Denham elige el segundo, diciendo que para traducir la poesía el traductor tiene que ser poeta y un experto en dos lenguas, así como tiene que entender dos aspectos: las características y el “espíritu” del autor del texto original.

Al final del siglo XVIII, Alexander Fraser Tytler, publicó el ensayo Los principios de traducción (1971), fue el primer estudio sistemático en inglés de los procesos de traducción. Tytler fijó tres principios básicos de traducción:

- La traducción debería dar una transcripción completa de la idea de la obra original.

- El estilo y el modo de la traducción debe ser del mismo carácter con los del texto original.

- La traducción debe tener todas las facilidades de la composición original.

Según Tytler el traductor no puede utilizar los mismos colores que el original, sin embargo, tiene que dar a la traducción la misma fuerza y el mismo efecto.

Muchas discusiones de la teoría de la traducción en la primera mitad del siglo XX tienen en cuenta conceptos victorianos, como la literalidad, el arcaísmo y la pedantería; sin embargo, podemos observar que en cada época predominan diferentes aspectos, y que la función y el papel del traductor han cambiado radicalmente.

Problemas específicos de la traducción literal
Se puede ver cada unidad literaria desde la frase individual hasta un texto completo en relación al sistema de conceptos. En particular, podemos ver las obras individuales, géneros literarios y toda literatura en general como sistemas relacionados, y la literatura como un sistema dentro de un gran sistema de la cultura humana.

El error principal de los traductores es entender que un texto literario está compuesto por una compleja serie de sistemas existentes en una relación dialéctica con otras series más allá de sus fronteras, lo que les lleva a menudo a centrarse en aspectos particulares de un texto a expensas de otros textos.

El traductor es ante todo un lector y luego un escritor, y en el proceso de lectura, ella o él, tiene que tomar una posición.

En el siglo XX se reevalúa el papel del lector. Se considera al lector no como consumidor sino como productor del texto. El lector, entonces, traduce o descodifica el texto según una serie diferente de sistemas y se disuelve la idea de una lectura “correcta”. Al mismo tiempo, Kristeva destaca la noción de intertextualidad que considera que todos los textos están conectados con otros textos, ya que ningún texto puede ser completamente libre de aquellos textos que lo preceden y lo rodean. Este hecho es también muy importante para los estudiantes de traducción. Como sugiere Paz, todos los textos son traducciones de traducciones de traducciones y no se puede separar al lector del traductor.

Poesía y traducción
La poesía es el género más difícil de traducir. El problema más grave cuando se traduce un texto muy lejano en el tiempo no es únicamente que el autor del poema y sus contemporáneos están muertos, sino que el significado del poema en su contexto también está muerto. Muchas traducciones de poesía utilizan el TO como el punto de partida para construir el nuevo poema, con su propio sistema de significado. Estas traducciones basan en la interpretación del texto original del traductor. Entre la traducción y el texto original, por ejemplo un texto clásico, hay un gran abismo entre las culturas del TO y TM y también entre el tiempo y espacio.

Todas las traducciones reflejan las lecturas del traductor, sus interpretaciones y su selección de determinados criterios del concepto de la función tanto de la traducción como del texto original. Sin embargo, algunos traductores modernizan la lengua de la traducción de la antigua obra, otros mantienen la lengua arcaica del original. El éxito o el fracaso de cualquiera de estos dos tratamientos de obras originales determina al lector de la traducción. Sin embargo, las variaciones en métodos de traducción destacan el hecho de que no existe un modo correcto de traducción de un poema, así como tampoco existe un modo correcto de escribir un poema.

A la hora de traducir un poema hay que considerar muchos criterios y el traductor intenta combinar su propia lectura pragmática con dictados del sistema cultural del TM. Hay que determinar cuidadosamente el concepto de traducción y considerar la función de la misma.

Traducción de la prosa
Aunque se sigue debatiendo mucho sobre las cuestiones que rodean la traducción de poesía, se ha dedicado poco tiempo a estudiar los problemas específicos en la traducción de la prosa literaria. Una de las explicaciones puede ser el elevado estatus que tiene la poesía. Este hecho probablemente se debe a la expansión de la nación errónea que una novela está estructurada de manera más fácil que un poema y por consiguiente es más fácil de traducir. Una y otra vez los traductores de novelas intentan crear textos legibles meta, evitando un efecto forzado que puede venir de estructuras sintácticas demasiado cercanas al TO, pero fracasan al considerar que las frases individuales forman parte de la estructura total del texto.

Según Hilaire Belloc, escritor anglo-francés, el traductor debe considerar la obra como una unidad y traducir en secciones preguntándose antes de cada sección ¿cuál es el sentido completo que hay que traducir?” El traductor tiene que traducir el modismo por el modismo y la intención por la intención. Belloc también advierte sobre los falsos amigos y dice que el traductor no debe adornar el texto. También opina que el traductor tiene una responsabilidad moral con respecto al texto original, pero que tiene derecho a cambiar el texto de manera considerable a la hora de traducir para proporcionar al lector del TM un texto cuyas normas estilísticas e idiomáticas corresponden a las normas del TM.

Traducción de textos dramáticos
Una rápida mirada puede mostrar que los textos dramáticos no se pueden traducir del mismo modo que los textos en prosa. El texto dramático se lee de diferente manera. Se lee como algo incompleto, lo que representa para el traductor un problema: traducirlo como un texto puramente literario o intentar traducirlo según su función como un elemento en otro.

La relación entre el diálogo y la situación extralingüística es intensa y recíproca. La situación a menudo proporciona el diálogo con su sujeto principal. Además, sea cual sea el sujeto principal, la situación interfiere en el diálogo, afecta el modo en el que se extiende y lo cambia. En este sentido, el diálogo progresivamente ilumina la situación y a menudo la modifica o incluso transforma. El sentido real de las unidades individuales del significado depende mucho más de la situación extralingüística que del contexto lingüístico. Y el diálogo está caracterizado por el ritmo, tono y sonoridad. La traducción de los textos dramáticos determina también los gestos del actor, sus trajes, el decorado, etc., que son las señales de la situación social. El traductor se enfrenta así a los criterios de representatividad, que no aparecen en la traducción de otros géneros. La diferencia consiste en la presentación de la obra en un teatro, lo que no tiene nada que ver con el texto escrito que no van a presentar. Por consiguiente, la tarea del traductor es determinar las estructuras que hacen el texto para presentarlo en la escena, y traducirlo en la lengua meta, aunque haya que cambiar considerablemente las estructuras lingüísticas y estilísticas al considerar al público del TM. En otras épocas la literalidad y la fidelidad lingüística eran los criterios principales para la traducción de textos dramáticos. Sin embargo, actualmente el traductor considera principalmente la función de la obra teatral y se permite hacer cambios tanto en los gestos de dos diferentes culturas como en las estructuras de dos textos, el TO y el TM.

Conclusión



Este libro es muy útil tanto para estudiantes de la traducción como para las personas que están trabajando e investigando en este campo. El libro nos proporciona muchos ejemplos de traducciones de obras clásicas que nos ayudan a aprender y entender mejor el proceso de traducción. Con ejemplos el libro combina la teoría de la traducción y la práctica, aspectos muy importantes que no se pueden disociar. Aunque este libro no abarca todos los campos de la traducción (como, por ejemplo, la traducción de películas, la interpretación o la traducción automática), se plantea muchas cuestiones surgidas a lo largo de la historia de la traducción.