Portada
Traducción y nacionalismo (La recepción del cine americano en españa a través del doblaje, 1928-1948)

Pulsa sobre la imagen para
      ampliarla o reducirla




Editorial Comares
1998
220 páginas.

Por Javier Gómez

Introducción


Al finalizar la época del cine mudo, empiezan a su vez, con la llegada del sonoro, los problemas para hacer llegar ese cine a todo un público más amplio, superando la barrera del idioma, lo que da inicio a la traducción cinematográfica, con sus diferentes modalidades. El autor en este libro se centra básicamente en las modalidades del doblaje y la subtitulación, dejando aparte otras como la narración, el voice-over...etc., debido a que son las más extendidas en los países de Europa Occidental, territorio al que se circunscribe este trabajo.

La preferencia por una modalidad u otra, siempre se ha venido explicando por un motivo económico (países como España, Francia, Italia, Alemania...encontraron rentable doblar, al contrario otros con mercados más reducidos prefirieron subtitular), pero este libro demuestra y explica que mucho más allá de esta fachada de motivos de rentabilidad económica existen otros de un peso también muy fuerte como son las políticas lingüísticas, educativas y sociales, relacionando muchos de estos conceptos y modalidades con la identidad nacional y cultural de los países, sobre cómo tuvo que modificar Hollywood sus técnicas de traducción y adaptación de películas para poder exportar sus películas a una Europa en otro nivel cinematográfico que nada tenía que ver con América.

También hace un análisis en la segunda parte (a partir del quinto capítulo), sobre la película Sangre y Arena (película sobre la cual también hay una tesis doctoral del mismo año de Maestro Cano Santiago, de la Universidad Complutense de Madrid), tratando aspectos como la censura, la explicitación, la falta de rigor, etc.

Pasaremos a hacer a continuación un breve resumen del libro.


COMENTARIO-RESUMEN 1ª PARTE


El objetivo de este libro es analizar los factores culturales y políticos que han influido en las estrategias de traducción cinematográfica en España. Para ello, se analiza la relación entre Hollywood y la industria cinematográfica española desde una perspectiva histórica y sociopolítica. Todo ello se centra en los años 30 y 40, etapa clave en la que los cines nacionales se modificaron y remodelaron debido a la llegada del cine sonoro. Las barreras lingüísticas que levantó el cine sonoro en estos años supusieron una amenaza para la industria cinematográfica americana.

En España, país con una fuerte tradición nacionalista, la importación de películas habladas en inglés encontró una gran resistencia tanto por parte del público como de sectores del Gobierno. Sin embargo, EEUU finalmente pudo comercializar sus películas gracias al doblaje. Parte del éxito de Hollywood también podría atribuirse a los beneficios económicos que proporcionó en España la industria del doblaje. Pero el doblaje también interesó a autoridades gubernamentales porque con él se defendía la supremacía y la homogeneidad de la cultura nacional, a través de la protección de la lengua española. Fue por tanto una solución de consenso.

Hasta ahora, la mayor parte de la literatura que existe respecto a la traducción cinematográfica elude las razones que han determinado que unos países hayan optado por el doblaje mientras otros lo han hecho por la subtitulación. En su lugar, plantean la superioridad de un modo de traducción frente a otro. Algunos observadores, sin embargo, han tratado de explicar este fenómeno en términos puramente económicos: puesto que el doblaje es mucho más costoso -unas 15 veces- que la subtitulación, sólo puede ser amortizado por los países europeos que cuentan con un mayor mercado (Francia, Italia, Alemania, Gran Bretaña y España), mientras que los más pequeños (Bélgica, Grecia, Portugal, Holanda y los países escandinavos) se ven obligados a subtitular. Sólo muy recientemente se ha cuestionado que los países europeos "dobladores" hicieran esta elección por motivos puramente económicos, y no políticos o nacionalistas.

Desde una perspectiva funcional y sistémica, la traducción no es una actividad aislada y debe examinarse dentro de un determinado contexto histórico y sociocultural. La descripción del contexto en el que se hace uso de la traducción tiene como objetivo descubrir las normas universales que gobiernan manifestaciones aparentemente dispares. Estas normas vienen determinadas por el hecho de que algunos sistemas culturales suelen ser fuertes y cerrados, y por tanto rechazan influencias extranjeras significativas, mientras que los sistemas débiles y abiertos aceptan productos extranjeros con mayor facilidad. Cuanto más fuerte o más "desarrollado" es el sistema de llegada, mayor es su capacidad para resistir intrusiones externas y relegar la traducción a una posición secundaria, de modo que los textos traducidos no afecten a las principales normas culturales del sistema de llegada.

Así, analizando la debilidad o fortaleza de un determinado sistema podemos descubrir "universales culturales" en el tipo de contacto que se da entre dos sistemas. Desde esta perspectiva, el doblaje permite que las películas extranjeras observen las normas lingüísticas de los países receptores en la medida en que esconde el carácter extranjero de los diálogos originales, de tal modo que éstos pueden ser en cierto sentido reapropiados y rearticulados dentro del aparato estatal nacional. La subtitulación, por el contrario, retiene el original, como un texto bilingüe. De ahí es posible deducir que la elección doblaje/subtitulación haya dependido, en gran medida, del modo en que el Estado ha construido la cultura nacional, ha controlado las influencias extranjeras en la nación y, especialmente, del modo en que ha reaccionado ante lo que ha constituido la principal amenaza a la cultura cinematográfica: la invasión de películas americanas.

COMENTARIO-RESUMEN 2ª PARTE


En esta segunda parte se dedica al análisis empírico y descriptivo de la primera traducción para doblaje que se hizo en 1948 se hizo de la película estadounidense Blood and Sand (de Rouben Mamoulian, 1941).
Se trata de un guión censurado, y de los pocos que se conservan completos.

La película analizada, sin embargo, tiene un gran valor desde el punto de vista semiótico, ya que en ella y en el contexto de su producción hay muchas razones para pensar que fue un claro exponente de las estrategias empleadas por Hollywood para conquistar el mercado hispano (2º más importante después del habla inglesa), como la de desarrollar temas que gustan en culturas o lenguas habladas por un gran número de espectadores, como el toreo en el mundo hispano.

El guión que se hizo para esta película, fue en su día revisada por la institución censora de entonces, lo que analiza el autor, pero en este caso no prestando atención a las estructuras lingüísticas, si no al texto como acto comunicativo.
En dicha película, el toreo sale mal parado, falso y superficial, la película no deja resquicios al destino ineludible de todo toreo: el fracaso y la autodestrucción.

Hace un análisis detalladamente, de los temas que el traductor censura y de las estrategias que emplea, como, debido a que gran parte de los enunciados de la versión original están relacionados con la muerte (tema al que se hacen muchas alusiones al tratarse de una película de toreo), el traductor pone gran empeño para suavizarlo.

También, en varias ocasiones, el traductor interviene guiado por un sentimiento claramente cristiano; aunque resalta que el tema principal que orienta la actuación del traductor en esta película es, claramente, mejorar la imagen del torero, figura encumbrada durante el franquismo.

Resumiendo, en este punto del libro el autor recoge los ejemplos más significativos y que le llevan a concluir que la autocensura ciertamente es una norma central de traducción en esta película, suavizando hasta el punto de extinguir temas como el adulterio, la propagación de la doctrina católica, críticas al ejército español, y, sobre todo, la figura del torero desaparecido; aunque existen razones para pensar que la censura fue habitual durante la dictadura.

En el plano de la naturalización, el libro hace hincapié en elementos por ejemplo como la postura del traductor ante las palabras extranjeras (39 españolas en la versión original); también sobre las referencias culturales.

En el tema de la explicitación hay 33 casos más explícitos en la versión traducida que en la versión original, y explica los mecanismos de explicitación que emplea el traductor, como construir enunciados sintácticamente más completos suprimiendo elisiones, o enunciados más precisos desde el punto de vista semántico, expresando información que en la versión original es vaga o se sobreentiende, o sustituir pronombres o adverbios por nombres, etc.

Y, ya por último, analiza la falta de rigor, centrándose en la expresión en español, donde se producen numerosos errores que incluyen la sintaxis, la ortografía, la acentuación, puntuación...todo esto reflejado en las concordancias, conjugaciones, tiempos verbales, preposiciones, artículos, deícticos, etc.



Conclusión


Este libro intenta esbozar las normas y limitaciones que gobernaron la recepción del cine americano en España en el período de transición del mudo al sonoro. Leyéndole nos queda claro que el cine sonoro americano despertó numerosas críticas por parte de distintos sectores de la población española, como por ejemplo (la mayor parte) del estado bajo la dictadura de Franco, que como un fuerte sistema nacionalista quiso protegerse de las masivas importaciones de Hollywood mediante una prolífica legislación.

La resistencia tanto estatal como de miembros de la industria cinematográfica española tuvo una triple vertiente:
-Lingüística: la lengua se consideraba un importante símbolo de hegemonía.
-Cultural: el cine se veía como un importante vehículo de transmisión de ideas, costumbres y valores
-Económica: ya que el cine americano ponía en peligro la consolidación de la industria cinematográfica española.

A estas tres vertientes el Estado encontró como solución el doblaje (impuesto por ley y posteriormente favorecido pro encima de otras modalidades de traducción), añadiendo además, que el doblaje neutralizó buena parte del nacionalismo del cine americano, lo que le convirtió en un arma utilísima al servicio del franquismo; así mismo, la imposición obligatoria del doblaje estuvo claramente relacionada con la planificación lingüística de finales de los años treinta y comienzos de los cuarenta, coincidiendo España con los otros cuatro países “dobladores” (Francia, Alemania, Italia y, en menor medida, Gran Bretaña) en concederle a la lengua un papel esencial (según Danan).

Pero, además, con el doblaje también se pretendía despojar al cine americano de la lengua como vehículo de transmisión de ideas y valores, aunque este objetivo solo fue cumplido parcialmente, ya que el cine tiene un gran poder en la imagen, y también porque el doblaje (según Danan), aumentó la tolerancia del cine español hacia las importaciones extranjeras. Aunque ciertamente actuó como “filtro cultural” (según la expresión de Whitman-Linsen), una parte de la manipulación en el doblaje se ejerció a través de la censura, otra, esta menos conocida, se canalizó a través de las estrategias de traducción (a las que dedica la segunda parte del libro analizando la traducción para doblaje de Blood and Sand). Por decirlo de otra forma, a través del doblaje España rearticuló y se reapropió de Blood and Sand, hizo de ella sin duda una película más española, pero, sobre todo más “franquistamente” española que la de Mamoulian. Y esto lo consiguió dignificando una “tradición” y una fiesta (la de los toros) que el franquismo erigió en símbolo de una nación.

El doblaje (según Lambert), funciona como una producción en la lengua de llegada escondiendo la naturaleza extranjera de una película. Por eso fue una herramienta utilísima para un Gobierno xenófobo. La subtitulación, por el contrario, hubiese expuesto a la población española a un código lingüístico ajeno y al mismo tiempo hubiese ofrecido la posibilidad de contrastar la traducción con el original, ya que la subtitulación (según Lambert) es una forma extrema de traducción orientada hacia la lengua de partida en la que el original no desaparece.

Como en otros países europeos (según Danan), el doblaje fue una afirmación de la supremacía de la lengua nacional y de la inviolabilidad del poder político, económico y cultural de la España de posguerra. Es por lo tanto, también en España, una norma de traducción unida al nacionalismo.

Por todo esto se puede sacar otra conclusión: la traducción no es un fenómeno que deba estudiarse aisladamente. Al contrario, sólo puede entenderse si se analiza dentro de un contexto social y cultural más amplio que en última instancia es el que determina sus estrategias. La traducción no es simplemente un proceso de conversión lingüística sino que está condicionada, en gran medida, por las necesidades funcionales de la cultura receptora, y no simplemente por las exigencias que imponen los textos importados.