Los Límites de Babel. Ensayos sobre la comunicación entre lenguas y culturas

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Madrid: Iberoamericana
2010
162 p.
ISBN: 978-84-8489-513-8

Por Adriana Herrero García

Comentario


El libro Los Límites de Babel, está formado por cuatro ensayos, cada uno de los cuales trata el papel del mediador intercultural e interlingüístico, a través de varias épocas de la historia, en las que se ha dado un “choque” de culturas y lenguas, como lo son la colonización de América, la presencia islámica en la Península Ibérica o la emigración de españoles a Alemania, para finalizar reflexionando sobre la situación que vivimos hoy, haciendo especial hincapié en el papel que el intérprete juega en este mundo cada día más globalizado, pero en cierto modo cada vez más aislado, por la lucha en la que las civilizaciones se encuentran inmersas por no perder los rasgos propios de su cultura.

El objetivo del libro, que se irá desgranando en los sucesivos ensayos queda claramente marcado desde el principio: “este volumen está dedicado específicamente a uno de los elementos que está presente en las migraciones, aunque con frecuencia se pase por alto, el de cómo se entienden personas de diferentes culturas y que, a menudo, no tienen una lengua en común” (Baigorri, 17).

El primer ensayo se centra en la colonización de América y como poco a poco fue posible el entendimiento, primero gracias a los gestos y luego a la traducción, cosa que no fue fácil -y he aquí el primer punto interesante, que se tratará a lo largo de todo el libro-, por las diferencias culturales entre unos y otros: cuando uno intenta comunicarse con otro y no conoce la palabra, recurre a una similar, un significado parecido, cosa imposible en algunos casos, pues ¿cómo explicar a los nativos la noción de rey y estado o de Dios mismo?

El segundo continúa reflexionando sobre cómo afectan las diferencias culturales a la comunicación y aporta un concepto crucial: “los espacios fronterizos”. Continúa analizando la conquista de América, para terminar proporcionándonos un listado de actuales espacios fronterizos, demostrándonos así que el estudio de la historia, puede aportarnos luz en la actualidad.

El tercer ensayo se centra en el caso concreto de la emigración de españoles a Alemania, sacando unas conclusiones que son aplicables a muchos casos hoy en día. Los intérpretes allí, no sólo debían traducir de un idioma a otro, sino en muchos casos hacer de trabajadores sociales, pues los inmigrantes que allí se encontraban no tenían conocimientos básicos del idioma ni para poder defenderse en el trabajo ni para entender qué les decía el médico que debían hacer por una simple tos. También explica las diferentes políticas llevadas por el gobierno alemán para la integración de inmigrantes en su país. Esto es útil pues no nos resulta extraño: esta misma situación la vivimos hoy en día en España, por lo que creo que este capítulo nos proporciona, a través de la historia una nueva perspectiva a una situación actual y contribuye a darnos empatía para realizar mejor nuestro trabajo.

El cuarto ensayo se centra más en la actualidad y reflexiona qué características tiene un intérprete en base a lo observado a través de la historia. Por otro lado también aborda la situación de este en la actualidad, en la que una gran parte del mundo puede hacerse comprender en otro idioma, y subraya el papel de intérprete como mediador, una persona que no solo traduce palabras, sino que ha de comprender culturas para intentar acercarlas, pues: “Mientras exista la barrera de la comunicación, necesitaremos el concurso de intermediarios, de mediadores capaces de navegar entre sus pares de lenguas y de ser mutatis mutandis los alfaqueques de nuestros días, rescatadores (…) de quienes son cautivos del desconocimiento y de la ignorancia” (Baigorri, 152). No se basa ya en un intento de dominar al “otro” para comerciar, conquistar… sino de comprender al “otro” para crecer nosotros mismos.

El libro va dirigido a diferentes grupos de personas y estudiosos, como intérpretes, traductores, historiadores, sociólogos… aunque al no utilizar un lenguaje muy técnico permite, a cualquier persona interesada en saber cómo ha sido el devenir de la comunicación entre civilizaciones y culturas, disfrutarlo.

Conclusión


El libro es realmente interesante desde el punto de vista de la traducción, pues nos permite ver la trayectoria de esta a lo largo de los siglos, como ha ido cambiando el papel del mediador, mientras que otras características que podríamos denominar intrínsecas, se mantienen, “si bien los perfiles fueron desde luego muy variopintos, coinciden muchos de ellos en el hecho de ser gentes con espíritu emprendedor y perspicaz” (Alonso, 55). Sitúa al intérprete en la historia, pero también le confiere la importancia que merece, y que en muchas ocasiones no es y no ha sido reconocida.

Por otro lado, he de decir, que en ocasiones el libro me ha parecido demasiado reiterativo, no me parece que los cuatro ensayos se integren uno con otro adecuadamente. Especialmente en los ensayos primero y segundo, he tenido la sensación de estar leyendo lo mismo, pero escrito con otras palabras y sin aportar ninguna información útil que completase lo anterior.

Los ejemplos extraídos de periódicos, diarios o textos de la época dan fluidez a la narración, pues la teoría que nos expone se completa con ejemplos reales al alcance de todos, confiriendo verosimilitud a la lectura y permitiéndonos una mayor comprensión de esta.

Sin lugar a dudas se recomienda la lectura de este libro a cualquier traductor o estudiante de traducción, no sólo porque satisface la curiosidad de ver como se empezó a institucionalizar nuestro trabajo, para dar lugar, a que en este momento unos nos encontremos estudiando esta carrera y otros impartiéndola, sino porque saber de dónde venimos, como hemos evolucionado y como hemos llegado al punto donde estamos, nos ayudará a no ser sólo traductores de un idioma A a otro B, sino también mediadores, que tratan de acercar dos culturas, para formar un panorama más rico y mayor.