Cómo hacer cosas con palabras (How to Do Things with Words)

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Autor: John Langshaw Austi
Compilado por J.L. UrmsonEd: Paidós
Número de páginas: 219
Año: 1982
Idioma: Español
ISBN: 8475091415 ISBN-13: 9788475091419

Por Paula Carazo Sanz

Introducción


El libro,como hacer cosas con palabras, contiene ideas expuestas por John Langshaw Austin -una figura clave en el mundo filosófico contemporáneo- en sus clases y en una serie de conferencias ofrecidas en la Universidad de Harvard: el William James Lectures. Se trata, de una recopilación de notas, realizada por J.O. Urmson, en la que se exponen las últimas e incompletas reflexiones de Austin sobre temas de filosofía del lenguaje a los que contribuyó de manera original con su análisis denominado "expresiones realizativas" (performative utterances), la noción de fuerza ilocucionaria y, en general, con su teoría de los actos lingüísticos. Las ideas de Austin sobre la importancia del lenguaje ordinario, el carácter cooperativo de la investigación filosófica, y la necesidad de una ciencia del lenguaje "liberada" definitivamente del yugo de la filosofía, hacen -entre otras cosas- que esta obra no sólo posea atracción especial para todos aquellos interesados en la reflexión filosófica sobre el lenguaje, sino también en la comunicación, la semántica, la lingüística e incluso la filosofía del derecho."

Resumen


El libro contiene una serie de ideas expuestas por el profesor Austin en sus clases en la Universidad de Harvard, en Oxford y está compuesto por doce conferencias, que constituyen el núcleo de su teoría y las ideas que tanta fama le han dado en el mundo de la filosofía y la lingüística.

Como hacer cosas con palabrasataca los temas del lenguaje relacionándolos con la filosofía, así Austin comienza cuestionándose sobre la función del lenguaje y critica la idea de que con las oraciones sólo se pueden decir hechos que son verdaderos o falsos.

En contraste con esta visión común, Austin pensó que las frases con valores de verdad son sólo una pequeña parte del abanico de expresiones.

Después de la presentación de varios tipos de oraciones donde afirma que no son ni verdaderas ni falsas, se vuelve, a uno de estos tipos de oraciones, a los que Austin llama enunciados performativos o simplemente "performativos". Poseen dos características:

- Las oraciones performativas no se utilizan para descripciones; por lo que no son ni verdaderas, ni falsas, puesto que no tienen valor de verdad.
- Llevan a cabo un tipo de acción.La acción que se realiza cuando un "enunciado performativo" se emite, pertenece a lo que luego Austin llamó acto de habla. Ejemplo: - "Yo a este hombre como mi legítimo esposo", que se utiliza en el marco de una ceremonia de matrimonio. No se utiliza la sentencia para describir; es más, se utiliza para realizar la misma.Tras copiosos intentos por hallar más características de los performativos, y tras haberse topado con abundantes dificultades, Austin se detiene en las condiciones necesarias para llevar a cabo estos actos. Las cosas que ocurren por las que pudieran salir mal, la clase de verbos que sirven para estas expresiones "verbos realizativos": que deben cumplir ciertas normas.A lo largo de las conferencias va abordando su planteamiento de manera algo rebuscada, al punto que al encontrarse con dificultades inesperadas en su desarrollo, decide “comenzar de nuevo”.

La primera conferencia advierte que no todas las proposiciones son descriptivas, y afirmar lo contrario es la falacia "descriptiva". Existe también lo que él llama, realizativos, que indican que emitir la expresión es realizar algo. Luego incide en que las circunstancias deben ser las apropiadas, y en el carácter de nulidad que se puede desprender de los actos.

En la segunda, expone la "teoría de los infortunios", es decir, la manera de usar las palabras y los resultados que obtienen, ya que no siempre son los acertados. De esa manera “infortunada” de utilizar las palabras provienen los desaciertos y abusos, tales como malas apelaciones, malas ejecuciones, actos insinceros, malas aplicaciones, actos inconclusos. Este tipo de resultados se pueden combinar y superponer.

En la tercera se ocupa de casos de infortunios, como aquellos en que no había procedimiento; o en los que el procedimiento era defectuoso; o donde se habían dado circunstancias inapropiadas u otros problemas.

En la cuarta, trata las relaciones entre una expresión realizativa y los enunciados que son verdaderos o falsos. Para que una expresión sea afortunada tiene que cumplir ciertas condiciones, además de tener en cuenta la implicación y la presuposición. Con todo ello, concluye que la expresión constatativa es verdadera o falsa, mientras que la realizativa es afortunada o desafortunada.

En la quinta, se ocupa de la distinción de los realizativos. No resulta fácil aventurar una diferencia que discrimine entre ellos y los constatativos. Si acaso, en que son afortunados o desafortunados. Señala que encontró tremendas dificultades para hallar algún criterio de distinción.

En la sexta conferencia aborda los realizativos explícitos en contraste con los realizativos primarios, de los cuales proceden los primeros. Los primarios serían del ejemplo de: "estaré allí ", mientras que el realizativo explícito debe cumplir ciertas normas: "le prometo que estaré allí". Propone unos tests para examinar si algo es un realizativo explícito o no.

En la séptima, desarrolla algunos tests para los realizativos, como:

a) ¿Tiene sentido preguntar ¿fue realmente así?

b) ¿Podría estar realizando la acción sin emitir el realizativo?

c) ¿Podría estar haciéndolo deliberadamente?

Los distingue así de las frases rituales o convencionales y de los casos en que se unen acción y palabra, los que llama expositivos. Señala también los comportativos y los judicativos.

En la conferencia octava trata de clarificar las definiciones anteriormente reseñadas e introduce las distinciones entre acto locucionario: acto que equivale a expresar cierta oración con un cierto sentido y referencia; acto ilocucionario: informar, ordenar, etc., que tienen cierta fuerza convencional; y acto perlocucionario: los que producimos o logramos porque decimos algo.

En la novena sigue en esta línea, y distingue tres sentidos en los cuales aun en los actos ilocucionarios pueden presentarse efectos y reclamar respuestas.

En la décima examina varios usos de las preposiciones: “en” y “por”. Y luego se fija en los elementos perlocucionarios: “al” y “porque”.

En la undécima conferencia se pregunta por el fundamento de las primeras distinciones. Ve que no hay conflicto entre los diversos actos o, incluso, entre los constatativos y los realizativos. Señala que lo que hay que estudiar no es la oración, sino el enunciado. Indica la importancia de los propósitos de la emisión, contando qué tipo de acto estamos realizando.

En la última, recapitula sobre lo logrado hasta el momento e indica varios principios de lo que debe ser un realizativo, así como otros más generales. Como que verdad y falsedad no son nombres de relaciones, sino que apuntan apreciaciones; que lo normativo y valorativo tiene que ser eliminado como dicotomía. Indica cinco clases generales de verbos: judicativos, ejercitativos (votar, ordenar, instar), compromisorios (que comprometen), comportativos (elogiar, felicitar) y expositivos (argüir, conceder). Luego define cada uno de ellos y los compara entre sí.

Conclusión


Básicamente, la importancia de Austin es haber aportado una teoría sobre los actos lingüísticos y contribuir a la filosofía del lenguaje con la noción de fuerza ilocucionaria (es decir, que el hecho de decir ciertas palabras puede implicar el llevar a cabo un acto, más allá de lo que efectivamente se esté diciendo –por ejemplo, cuando una advertencia es una amenaza velada, o una pregunta es un pedido, o una recomendación es una orden).

Opinión


Un libro interesante para aquellos que estudien lingüística, filosofía, pragmática, análisis del discurso o simplemente estén interesados en el lenguaje y lo que el hombre hace con él. Algo arduo de seguir fuera de una cursada académica que nos ordene un poco las ideas del autor.