HIJOS DE BABEL. Reflexiones sobre el oficio de traductor en el siglo XXI


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Autores: ARNAU Juan, BORNAS Marina, CABALLERO Paula, CARPINTERO Rafael, MERCEDES Cebrián, FARRÉ Xavier, IRIARTE Eduardo, LÓPEZ-VEGA Martín, MOGA Eduardo, PARADELA David, PÉREZ DE VILLAR Amelia, SANGUINETTI Pablo, SESMA Lucía, VÍAS MAHOU Berta (Javier Jiménez)
Editorial: Fórcola
Año: 2013
Idioma: Castellano
Nº de páginas: 170
ISBN: 978-84-15174-73-8

Por Lucía Calvo Redondo

Introducción

En el prólogo, Javier Jiménez habla del mito de la Torre de Babel: gracias a los traductores el mundo se mueve, hay comunicación. Sin la traducción cada cultura viviría aislada del mundo y sólo existirían mentes cerradas.
Jiménez hace en esta introducción breves comentarios sobre lo que van a tratar los siguientes catorce autores en sus respectivos ensayos.

ENSAYOS

David Paradela López: “La retraducción como caso particular de reedición.”

David Paradela López escribe sobre la retraducción refiriéndose a ella como “un caso particular de reedición”. Hace referencia a este hecho ya que el objeto de la retraducción es básicamente el mejorar la edición anterior. Con el tiempo el lenguaje cambia y en la mayoría de los casos se debe hacer una mejora de la traducción anterior pues ya no se utilizan los mismos vocablos que décadas pasadas y se pretende que el lector actual pueda leer y comprender.
El hacer una traducción o retraducción permite al traductor cambiar totalmente el formato del texto original. El traductor tiene total libertad a la hora de volver a crear una obra traducida siempre y cuando conserve el sentido de la misma. A la hora de traducir o reeditar cada traductor es libre (se puede tomar ayuda de otras traducciones o se puede reeditar sin ningún tipo de fuente). Puede añadirse información adicional al texto para los lectores.
Paradela termina su considerando que en las críticas debería dejarse claro lo que se está criticando pues no es lo mismo una versión original que una primera traducción, una reedición o una retraducción.

Mercedes Cebrián: “La traducción explicada a los anglosajones.”

Esta segunda traductora trata su ensayo sobre la traducción del inglés. Menciona, para poder explicar su punto de vista, a dos traductores y sus opiniones. Los traductores mencionados son: Aaron Fuller y Aaron Alexander.
Cebrián destaca del primer autor, Aaron Fuller, los siguientes aspectos:
- Los traductores cuya lengua materna es el castellano y la lengua en la que están especializados para traducir es el inglés lograrán un mejor resultado cuando la lengua meta sea su lengua nativa.
- Los traductores a lo largo de la historia nunca han sido debidamente reconocidos por su trabajo.
- El autor entiende el lenguaje.
El segundo autor destacado, Aaron Alexander, considera lo siguiente:
- Ese mismo traductor de lengua nativa castellana, si se dispusiese a traducir al inglés el resultado sería peor ya que no conoce a la perfección la lengua ni su cultura.
- Este autor no entiende el lenguaje.
La traductora, que en su dialecto no se utilizan algunos sustantivos demasiado conocidos, sabe que debe traducir en un castellano estándar. Al hacer esto no está siendo infiel al autor, simplemente se está encargando de respetar el sentido de la obra, explica. Al referirse a esta fidelidad, nombra a Umberto Eco, quien habla de una “negociación” con el autor.
La autora del ensayo termina dejando claro que no se puede ser totalmente fiel al autor pues los idiomas y culturas no son iguales en los distintos países.

Amelia Pérez de Villar: “Pescar el múrice: mi reino sí es de este mundo.”

Esta traductora habla en su ensayo sobre las definiciones de “traducción”, pero en su opinión ninguna de ellas es correcta. Para ella lo importante es la función que la traducción tiene en la comunicación: “sin traducción, sin traducciones, esto es Babel” (Cebrián, 2013: 6). Para que una traducción sea lo más parecido a perfecta, el traductor debe ser un experto en la materia que trata el texto.
Las “personas de letras” creen que las traducciones con que sean un texto correcto en la lengua meta es suficiente porque los tecnicismos pueden buscarse perfectamente en un diccionario. Lo que quiere decir es que no hace falta ser bilingüe al cien por cien para poder realizar una traducción comprensible.
Se pregunta si el traductor se comporta como un autor: ella misma responde con un “depende”, aunque el resultado debe ser inteligible y correcto. No obstante, deja constante que el buen traductor debe dudar y rectificar al traducir. Considera que el traductor realmente es fiel al texto original pues en el plano léxico la traducción siempre será literal: “si somos literales, supuestamente para no traicionar al original, traicionamos a la lengua de llegada, a la nuestra” (Cebrián, 2013: 43). Hay que traducir con calma.

Xavier Farré: “Fidelidades y traiciones: ¿hay una Europa centroriental de la traducción?

Comienza su ensayo afirmando que no existe la fidelidad en la traducción: “no, no existe la fidelidad, es una ilusión que nos hemos creado que estamos ante el mismo texto” (Farré, 2013: 50).
Farré centra principalmente su ensayo en el ámbito de la poesía y nombra a un autor: Tomas Venclova, quien estudió:
- La escuela de occidente de traducción literal con el sacrificio de elementos formales del poema.
- La escuela de oriente, que buscaba la armonía de componentes rítmicos, fonéticos, gramáticos…
A continuación nombra a otro traductor de poesía, Barnczak, quien considera que la fidelidad en la traducción debe salvar el sentido más importante del texto original en el texto meta.
El siguiente traductor al que comenta es Czerniawski, quien considera la fidelidad de la traducción como un resultado parecido, con similitud y semejanza, conseguido a partir de unas reglas, “pero el propio autor dice que hay contradicciones”. (Farré, 2013: 57)
La última traductora a la que alude es Marguerite Yourcenar, quien tradujo una poesía al francés, en prosa, ya que este tipo de poesía es la propia de su lengua materna. Lo que quiere decir con esto es que hay que respetar la lengua propia, la lengua meta.
La conclusión que termina con el ensayo es que hay que respetar la tradición translingüística, la transnacional y la transcultural.

Eduardo Moga: “Azares y perplejidades de la traducción”.

En cuanto a la traducción, Eduardo Moga comenta que “el traductor ha de ser intuitivo casi tanto como racional” (Moga, 2013: 65), debe dudar e investigar (ser un “architraductor”). También indica que debe traducirse a una lengua estándar, que asegura la perfecta comprensión del texto.
Menciona el vínculo que se crea entre el autor y el traductor: hará un mejor trabajo si “conoce” a la persona que ha escrito el texto original.
Por último da las pautas para, desde su punto de vista, ser un buen traductor:
- comprender el texto original, sin errar en su interpretación ni en los efectos que aspira a producir, y
- verter el texto persuasivamente al idioma de llegada. (Moga, 2013: 72)

Paula Caballero: ¿Por qué es importante traducir a los clásicos grecolatinos?

Esta traductora trata, en su ensayo, de contestar al título del mismo. Principalmente da dos respuestas:
- Por la importancia de leer a los clásicos: “un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir.”(Caballero, 2013: 73) Dice con palabras del traductor Italo Calvino (Tusquet, Barcelona, 1992). Y vuelve a mencionarlo: “toda lectura de un clásico es en realidad una relectura.” Pues el autor considera que permanece la esencia del clásico en la traducción.
- Para conocer por qué somos y actuamos así en sociedad.
A continuación propone la cuestión fundamental: ¿traducir retrospectivamente (para el original) o prospectivamente (para el lector)?, cuestión que incumbe a la fidelidad. La autora responde que se hace retrospectivamente en el caso de la traducción clásica. A esta traducción la llama “helenizante” y lo contrario sería una traducción “modernista”, término inventado por Fernández Galiano.
El traductor se convierte en lector, crítico e intérprete, y además es el creador de la obra traducida. Debe tener en cuenta las culturas tan lejanas y, para ayudar al lector sin perder esa fidelidad con el autor, sería propio escribir un prólogo y/o añadir pies de página a la lectura para que quien lea la traducción sea capaz de comprender al completo.
Termina diciendo que hay que trasladar la efectividad poética y estilística de cada uno de los autores en los textos traducidos: cuanta más erudición se tenga, mejor traducción se creará.

Rafael Carpintero: “La «localización» del traductor”.

Carpintero es un traductor literario que considera que para controlar ser buen traductor hay que controlar la Literatura y, para ello, se debe: leer lo máximo posible y leer en profundidad.
Menciona a Jauss, traductor que consideraba que estamos condicionados por nuestra cultura. Un buen traductor debe ser capaz de conservar el sentido del texto original en el texto de llegada.
La “localización” de la que habla el autor del ensayo es la que permite al traductor ser consciente de por qué traduce como traduce, de por qué toma unas decisiones y no otras. Consiste en conocer los orígenes culturales de cada uno, percibir elementos que condicionan la propia percepción de la realidad, lo que da lugar a la relativización y organización.
La traducción debe contener adecuación con el texto original y, para conseguirla, el traductor debe comparar los puntos de vista culturales entre el texto original y la lengua de llegada.
Una buena “localización” implica la buena adecuación entre los textos por:
- El traductor honesto sobre su capacidad personal para traducir
- El “conocimiento enciclopédico”, es decir, el conocimiento cultural general
Nombra a Ovidi Carbonell, quien clasificó las traducciones en:
- “sintéticas”, mezcla de lo propio y lo ajeno
- “híbridas” (preferida por Carpintero), unen lo que no es ajeno (lo familiar), el calor local y los estereotipos
Por último, añade que la traducción es una continua toma de decisiones y una “autolocalización” ayuda a tomarlas y a poder justificarlas.

Eduardo Iriarte: “La mirada poliédrica: la traducción literaria como disciplina creativa por derecho propio.”

El autor de este ensayo es un traductor y editor profesional. Comienza esta breve obra diciendo que traducir y crear son cosas parecidas aunque con una mínima diferencia: en uno existe mayor grado de libertad que en otro; pero lo importante es el último resultado. El traductor no debe perder la fidelidad de la obra, concepto explicado como un acto de perderle miedo al texto original sin perderle el respeto.
Comprender el texto original y al autor a la perfección es lo indispensable para crear una buena traducción. Cuando el traductor “conoce” al autor entonces ambos se convierten en uno.
Termina su ensayo con palabras de Javier Marías: “lo traduje, y por lo tanto lo reescribí”.

Juan Arnau: “Geografías de lo intraducible: biografía, identidad y posición.

Juan Arnau ha dividido su ensayo en cuatro partes: desfiladeros, secreto a voces, complicidad y disciplina: el núcleo intraducible y apéndice.
En la primera parte, desfiladeros, comenta que la geografía influye en el entendimiento de las personas, tanto por el idioma como por la cultura. Menciona una “biografía colectiva”, todo lo intraducible de cada lengua. El “habla” es el vehículo de pensamiento y un secreto que su propio hablante desconoce. Goethe dijo “aquel que no conoce una lengua extranjera no conoce la suya propia”. El planteamiento de lo intraducible consiste en cómo dar cuenta de la dicotomía secreto-revelación. Al traducir se plantea el añadir para conseguir una buena traducción. Wittgenstein distingue entre dos grados de imitación de una lengua a otra a la hora de traducir:
- Nuestra condición única (e intraducible, tema del escepticismo)
- Nuestra condición común (tema del reconocimiento)
A continuación alude a los idiomas, a quienes llama secretos a voces. Para él toda lengua se comporta como una jerga, como un lenguaje especial y familiar usado entre individuos de ciertas comunidades. Cada idioma es una pantalla hacia los demás y los traductores son quienes desvelan los secretos que esconden esas pantallas.
En su tercera parte, explica que lo intraducible es un secreto a voces, es algo gremial. Hace un símil de la lengua con la
Por último, en el apéndice, narra un relato en el que aparecen todo refranes y frases hechas del castellano para demostrar que cada lengua tiene sus secretos y, con el ejemplo del relato, demuestra la casi imposibilidad de traducir a otro idioma todas estas oraciones.

Martín López-Vega: “Sincronizar los relojes: traducción, traducción indirecta y versión.”

Principalmente se centra en el trabajo de la traducción poética. La traducción es decir lo mismo en otro idioma. Continúa explicando cómo traducir poemas dando las diferentes pautas a seguir para hacerlo correctamente, útiles para quienes estén interesados en este ámbito de la traducción. Menciona a Ricoeur: “primero conoce la cultura para poder entrarte en el texto que tienes que traducir.”
La traducción pone en juego la creatividad del traductor para tomar decisiones que salven la mayor cantidad de sentidos e intenciones del original (López-Vega, 2013: 117). La traducción “fiel” necesita “traicionar” al original para poder serlo, y la traducción “ideal” es la traducción perfecta, la que consigue plasmar el sentido. Pero el autor considera que ambas son inexistentes.
Después de esta explicación habla de la traducción indirecta, la cual no tiene ventajas sobre la directa, dice. Las versiones, como el autor llama a la indirecta, son de dos clases: cuando el traductor se ayuda del texto original (transcripciones) o cuando el traductor es capaz de llevar el estilo del poema original a su final traducción.

Lucía Sesma: “Louis Wolfson: el desafío de la traducción ante el fracaso del lenguaje.”

Louis Wolfson, esquizofrénico estudiante de idiomas escribió “Le Schizo et le langues”, obra que estuvo a punto de no ser publicada y en la cual habla del lenguaje esquizofrénico propio de su persona, un lenguaje inventado por él. La obra trata dos aspectos: la práctica simultánea de traducción que Wolfson narra y dimensión significativa del libro en el conjunto. Wolfson odiaba el inglés, su lengua nativa, así que traducía las palabras en un idioma totalmente inventado a partir de la mezcla de varios idiomas, siempre evitando parecidos con el inglés(tanto semánticos como fonéticos). Sesma lo defiende: “la lengua no es un simple modo de comunicación: es un vínculo con la realidad, una interpretación del mundo, un conjunto de subjetividades que pueden aflorar en un único golpe de voz.” (Sesma, 2013: 131)
Finaliza el ensayo tras mencionar más autores que inventaron sus propios lenguajes y diciendo que el traductor ama tanto los idiomas porque en su lengua nativa no son capaces de encontrar una palabra que describa un momento específico, pero igual otro idioma sí lo llega a conseguir.

Pablo Sanguinetti: “La doble invisibilidad del periodista-traductor.”

El autor de este ensayo actualmente trabaja en Berlín para una agencia de noticias internacionales, lo que se refleja en su ensayo perfectamente.
Explica que un periodista a quien conoce le dijo una vez que “la traducción no existe en el periodismo” y dedica este ensayo a demostrar tal afirmación.
A partir de aquí divide el ensayo en tres partes, comenzando por la titulada “dos fantasmas”: establece una comparación entre el cerebro y el periodista-traductor. El cerebro es quien “traduce” la realidad que está a nuestro alrededor mientras que el periodista-traductor “traduce” la realidad del mundo (además de interpretar la lengua original al ejercer su trabajo).
Continúa con la segunda parte: “¡no somos traductores!”: los periodistas-traductores actúan como periodistas principalmente. Un periodista corresponsal tiene que traducir sus fuentes de información para poder contar la noticia en su propio idioma. Su mayor problema es adaptar el texto periodístico original al texto periodístico de la lengua meta.
Por último: “un poder ilimitado”. Un texto periodístico traducido tiene más alcance que cualquier otro texto gracias a los medios de comunicación. Los textos se perciben como una realidad convirtiéndose el periodista-traductor en el órgano con el que vemos el mundo.

Berta Vías Mahou: “Escuela de traductores Benjamenta.”

La autora menciona a una poeta, Gertrud Kolmar, amante de la cocina que compara su afición con la literatura. Berta Vías considera que ocurre lo mismo con la traducción: dados unos ingredientes se crea una obra, un texto traducido.
También menciona a otro autor, Robert Welser, quien formaba parte del Instituto Benjamenta. Los miembros de tal instituto consideraban que el dar y ser solidarios era la vía hacia la felicidad del ser humano y creía que los traductores debían actuar así.
Vías habla de una hipotética Escuela de Traductores Benjamenta, donde los estudiantes leerían a ambos autores convirtiéndose así en traductores solidarios y correctos, no movidos por la avaricia y el dinero.

Marina Bornas: “la traducción audiovisual: el arte de pasar desapercibido.”

Pasar desapercibido, dice, es conseguir que el espectador de la traducción reaccione de la misma forma que el espectador del original.
Hay muchas modalidades de traducción audiovisual pero la autora se centra en el doblaje. El guion está escrito para ser locutado, por lo tanto, la traducción debe contar con naturalidad y espontaneidad. La regla de oro es: la imagen prevalece sobre el guion, forma parte del contexto.
También se debe tener cuidado con los “referentes culturales”, teniendo en cuenta el original pero haciendo que el espectador de la cultura de llegada tenga una misma reacción. Contamos con un condicionante: el espacio. Si con la imagen se llega a entender el concepto, se dejará en original; en cambio si no se da el caso, habrá que encontrar la sustitución más parecida en la lengua de llegada. A su vez hay que traducir teniendo en cuenta a cada personaje de forma individual pues cada uno tiene sus características propias y eso debe plasmarse en la traducción.
La figura del ajustador es muy importante: una vez terminada la traducción del guion marcará las acciones del personaje para acomodar el doblaje según convenga.
Las voice-cover, propia de documentales no necesitan ajustador pero el traductor debe consultar términos e información de tal manera que se consiga el mayor ajuste a la lengua original. A su vez, se debe tener en cuenta la longitud de los subtítulos para que el espectador llegue a leerlos sin problema.
Según la autora, para que la traducción dé buenos resultados: implicación en el argumento respetando al director/guionista; saber interpretar a los actores; pasión por el cine; trabajo en equipo.

CONCLUSIÓN

La obra que he reseñado en este documento la recomendaría a cualquier persona interesada en el mundo de la traducción y sobre todo a futuros traductores. Cada ensayo está escrito por distintos profesionales de este oficio, quienes consiguen que seamos capaces de mirar desde una nueva perspectiva nuestra pasión.
Como puede observarse en este trabajo, los autores coinciden constantemente en algunos aspectos de la traducción. Por ello, al haber leído las páginas de esta obra, me he dado cuenta de todo lo que hay que tener en cuenta para llegar a ser un buen traductor profesional y animo a todo interesado en esto a leerla.