Arabismo y Traducción: Entrevistas con J.M. Fórneas, J. Cortés, M. Cruz Hernández, J. Vernet, L. Martínez, P. Martínez Montávez, M.L. Serrano


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Autor/a/es: Juan Pablo Arias Torres, Manuel C. Feria García y Salvador Peña Martín
Editorial: Consejo Superior De Investigaciones Científicas
Año: 2003
España
Idioma/s: Español
ISBN: 84-00-08212-5

Por Álvaro París Pajero

Introducción

Esta obra refleja el interés por los estudios de lenguas árabes. Para tal fin, los autores entrevistan a varias figuras importantes del arabismo que comparten edad, papel en el ámbito de la traducción académica árabe-español, método, así como la necesidad de seguir un criterio de autoridad que en la mayoría de los casos se trata de E. García Gómez. M. Cruz Hernández. Las entrevistas constan de dos fases: un cuestionario común y preguntas específicas.
En Arabismo Y Traducción se reproduce el testimonio de tales figuras.
No obstante, ha quedado incompleta debido a la exclusión de personajes de gran trascendencia que no comparten los rasgos necesarios ya mencionados.

José María Fórneas Besteiro:

Esta importante figura del arabismo realizó sus estudios universitarios en la Complutense de Madrid tras el traslado de su padre. Sus inicios en la universidad fueron duros, pues se incorporó tarde a las clases, que eran impartidas, entre otros, por García Gómez y demás discípulos de su escuela. A lo largo de su vida, tanto académica como no ha realizado numerosas salidas al extranjero (Tetuán, Instituto Arias Montano, El Cairo…). Todo esto, en suma, ha generado en él una concepción propia del ámbito del arabismo y la traducción, y esta se resume en los siguientes rasgos:
  • A la hora de realizar la traducción, hay que tener en cuenta los vaivenes políticos de España.
  • Los arabismos solamente han de ser usados cuando “viene al pelo”.
  • En cuanto a las transcripciones, él hace un vasto uso de ellas (pero por deformación profesional).
  • Es partidario de añadir notas y vocabulario final.
  • Gusto por las ediciones bilingües, pues las considera pedagógicas.
  • 3 pilares en la traducción: conocimiento de las lenguas original y meta y el tema tratado.
Siguiendo estos preceptos, elaboró su obra como traductor: Aparte de su tesis doctoral (sobre La Fahrasas, dirigida por García Gómez), La ciudad inicua (obra que quería convertir en su tesis), Escucha Rida, algunas obras traducidas en grupo como El Corán (Con Julio Cortés, proyecto que fue abandonado). También ha realizado traducciones fuera del ámbito académico (revisor de traducciones de Dáhresh). Más tarde entregó el resto de sus años a la docencia y la dirección.

Julio Cortés Soroa

Bilbaíno de nacimiento, Julio Cortés realizó sus estudios universitarios de Filología Semítica(pues procesaba gran interés hacia las lenguas orientales de la Biblia) en la Complutense, donde recibió lecciones de García Gómez, Cabanelas, Cantera… Los viajes a Tetuán le hicieron inclinarse más hacia el campo del árabe. Una vez terminada su tesis sobre la forma verbal IV, tema de gran originalidad, así como la carrera, permaneció en Beirut y Damasco. Finalmente terminó impartiendo docencia en la universidad de Carolina del Norte.
A lo largo de toda su trayectoria profesional, además de haber trabajado como profesor, ha realizado una importante labor traductológica. Inmediatamente tras su estancia en los países árabes ya mencionados, apenas tradujo de forma profesional, excepto el Corán, que se trataba inicialmente de un trabajo en colaboración con el profesor Fórneas. Según nos cuenta, ha sido su labor favorita pese al enorme esfuerzo de documentación, la cantidad de tiempo invertido y una curiosa multa de parte de la imprenta. Cuenta con dos ediciones.
Tras El Corán, dedicó cuarenta años de su vida a la elaboración de un diccionario de árabe español. En sus inicios, estaba pensado para ser un diccionario ideológico. Hay que reseñar que el arabista se encuentra inmerso en un trabajo sobre arabismos en siete lenguas.
Por último, es imprescindible mostrar la concepción que Julio Cortés tiene sobre la traducción y el arabismo:
  • Para el completo aprendizaje de una lengua, es preciso viajar a los países donde se habla.
  • Una buena traducción no puede aunar rima, belleza y fidelidad. Hay que decantarse por una. Él por fidelidad.
  • No da demasiada importancia al uso de arabismos.
  • Etc.

Miguel Cruz Hernández

Miguel Cruz es uno de los grandes especialistas en textos teológicos y filosóficos. Antes de entrar a la universidad, estaba dubitativo, no sabía si cursar Derecho O Filosofía. La Guerra Civil fue un factor decisivo que le impulsó a elegir Filosofía.
De entre las figuras más influyentes en su vida académica, cabe señalar a García Gómez y todos los discípulos de su escuela: D. Miguel Asín, Manuel Alonso, Carlos Quirós…
Pese a ser un enorme conocedor de Averroes, dedicó el tema de su tesis a Avicena. De hecho, a lo largo de su vida, ha traducido su metafísica, ha elaborado La Vida de Avicena en bilingüe. También ha traducido la Exposición de la República de Platón.
Según Miguel Cruz, actualmente hay un notable mayor interés en los textos filosófico-teológico, incluso muchas de las obras que se están perdiendo están siendo reeditadas (aunque él más favorable a las reproducciones). También es cierto que hay mayores fuentes de consulta.
El arabista nos advierte de dos cosas:

  • En este tipo de textos hay que tener en cuenta una tercera lengua, el latín.
  • El sentido de la escritura en el Islam no es el mismo que en el cristianismo o en el judaísmo. Hay que buscar una posición intermedia.

Juan Vernet Ginés

Natural de Barcelona, ciudad en la que realizó sus estudios superiores sin ningún tipo de bacas o ayudas. Trabajando en la Biblioteca del Ateneo de Barcelona, descubrió el Assaig d'història de les idees físiques i matemàtiques a la Catalunya medieval de Josep M. ª Millàs Vallicrosa, lo que decidirá su especialización hacia el arabismo.
En su formación y conocimiento del Islam, pesa su estancia en Marruecos.
Su vida laboral sigue dos direcciones, la de traductor y la de docente. Ambas direcciones se ven afectadas por su concepción sobre la traducción y el arabismo, que es la seguida en la Escuela de Arabistas Españoles.
Centrándonos en sus traducciones, conviene mencionar El Corán y Las Mil Y Una Noches. En ambas tuvo importancia la figura de Camila Pons, que ayudó al arabista catalán. No se vieron afectadas por la censura.
También ha trabajado sobre textos científicos.
Como docente, por otro lado, basaba sus clases en la traducción de los autores Al Ahran y Al Hurriya.

Leonor Martínez Martín

Leonor Martínez nació en Barcelona, donde cursó Filología Semítica. Curiosamente eligió esta licenciatura debido a un error en la elección de lengua. Sus profesores concedían gran importancia a la traducción de textos (antologías de Asín, García Gómez, periódicos, algunos cuentos…) y al comentario gramatical. Los alumnos tenían que aprender casi de memoria el vocabulario de tales textos. Amplió sus estudios en Marruecos gracias a las becas.
Su labor como traductora es ingente: Rubor de los párpados; Los extraordinarios hechos que rodearon la desaparición de Saíd, padre de calamidades; Antología de la poesía árabe contemporánea; Las mil y una noches; traducciones fuera del plano académico, colaboración en el suplemento literario Ketama…
Al igual que muchos arabistas, como algunos de los ya mencionados, han trabajado también como enseñantes.

Pedro Martínez Montávez

Nacido en Jaén pero se trasladó a Madrid. Allí realizó desde sus estudios primarios hasta los universitarios En la llamada Universidad Central). Se dedicó al mundo de las letras porque su familia así lo quería. Después de la estancia en diversos países árabes donde realizó su tesis doctoral, regresó a Madrid, a la Complutense. Consiguió la Cátedra en Sevilla donde se encargó, entre otras, de las asignaturas de lengua y literatura árabes de los primeros cursos, ya que sostenía que estas eran la clave de lo que vendría después a los alumnos.
Pedro Martínez, quien se interesaba enormemente por la poesía árabe, ha traducido varias obras de Kabbani, ha participado en varias antologías , en varias revistas (de hecho, llegó a dirigir su propia revista, la cual no conoció durante mucho tiempo el éxito porque se cerró a causa de problemas de varia índole, especialmente de tipo económico) etc. El modelo de poesía que tiene se corresponde con los poetas de la Generación de 27, con Antonio Machado, Joaquín Benito de Lucas y Fernando Quiñones. No toma en consideración ningún tipo de público al que destinar sus traducciones. El ensayo también es otra de sus pasiones.
Pedro Martínez es un amante de la libertad e independencia, así como que gusta de los desafíos intelectuales, y esto es lo que mueve sus actos.

Mª Luisa Serrano Moreno

Nacida en Málaga. Alumna sobresaliente. Entró en la Universidad de Granada. Se hallaba dubitativa a la hora de elegir la carrera que cursar. Por fin se decantó por el árabe, decisión de la que no se arrepiente.
La vida en la universidad era dura, pues al ser pocos alumnos contaban con escasa bibliografía, y, en muchos casos los profesores no eran brillantes. No obstante, los sistemas que utilizaron resultaron efectivos con ella.
Una vez licenciada, María Luisa estaba con la confusión típica de aquellos que terminan los estudios universitarios. Finalmente, aclaró sus ideas y se preparó para las oposiciones para la Escuela de Comercio. Una vez obtenida la cátedra, consagró toda su vida a la enseñanza. Apenas ha explotado su faceta traductora.
Esta arabista es más favorable a la docencia que a la investigación. La razón, como ella misma nos señala, no es otra que la irrelevancia sobre la que en muchos casos versa esta última.

Comentario

Arabismo Y Traducción aúna las reflexiones de distintos arabistas españoles acerca de la lengua y la cultura árabes enfocadas al ámbito de la traducción y la enseñanza, el cual está estrechamente vinculado con el Islam, y por consiguiente, en cierto modo, relacionado con las otras dos religiones monoteístas predominantes en la historia de la humanidad: cristianismo y judaísmo.
Teniendo esto en consideración, recomiendo esta obra tanto a docentes como discentes de este campo del saber, así como a cualquiera que muestre interés por él. No obstante, he de advertir a aquellos que se sumerjan en su lectura sin tener ningún conocimiento previo relativo al arabismo (como yo) de que van a verse obligados a recurrir a diversas fuentes de información.