La traducción condicionada de los nombres propios

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Autor: Javier Franco Aixelá
Lugar de publicación: Salamanca
Editorial: Almar
Año de publicación: 2000
282 pp.
ISBN: 84-7455-062-9

Por Natalia Herráez Gómez

­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­Introducción


El mundo de la traducción es muy complejo, como demuestran las numerosas obras creadas y destinadas a intentar clarificar el hecho de cómo se debe traducir y solucionar los problemas con los que el traductor profesional se encuentra al realizar su trabajo.

Muy pocos dudan de la importantísima función que cumple la traducción dentro de nuestra sociedad, ya que constituye un puente de unión que ha permitido la transmisión de conocimientos entre diferentes culturas a lo largo de la historia.

El indudable interés que suscitó (y aún suscita) esta cuestión dio paso a que el estudio del ámbito traductológico pasara a ser una disciplina autónoma a la que se dedicaron muchos estudiosos que se fueron englobando en corrientes o escuelas de pensamiento según sus ideales sobre esta materia y que aportaron datos relevantes en la evolución de la teoría de la traducción.

Con el paso del tiempo los estudiosos han llegado a la conclusión de que la traducción es un proceso no mecánico de transferencia eminentemente humano en el que es muy difícil establecer unas normas concretas que deban seguirse siempre. Es por ello que la traducción automática nunca conseguirá dar resultados completamente buenos desde el punto de vista comunicativo, a pesar de que las investigaciones intenten mejorar los sistemas informáticos destinados a la traducción; sin embargo los medios informáticos representan una herramienta muy útil para los profesionales de la traducción. Podemos afirmar entonces que no existen unas normas concretas válidas en todo caso, tampoco existe un único tipo de traducción correcta a seguir como modelo.

Resumen


Establecer una definición para el nombre propio (NP) no es una tarea sencilla, ha adquirido varias interpretaciones según el autor y el momento de su formulación. Franco Aixelá da una definición más general que se adecua al estudio que se propone realizar, tomando como base otras definiciones anteriores y concluye que NP es aquella palabra o expresión que se emplea para designar y diferenciar habitualmente a un ente concreto de otros de su especie.

A pesar de que se han formulado criterios como el de la imposibilidad de la traducción de los NP, motivado a la puesta en duda de la carga semántica de los mismos, diversos han sido los métodos que han utilizado los profesionales al enfrentarse a la traducción de los NP.

La traducción, primordialmente, es una operación entre textos de diferentes lenguas, es un ejercicio condicionado por las circunstancias comunicativas tanto por las que afectan al texto en lengua original como por las que influyen en el posterior texto traducido a lengua meta. El traductor tendrá en cuenta el contexto para tomar decisiones en lo que respecta a la traducción; si el contexto es diferente, las decisiones tomadas variarán y la traducción será distinta aunque el traductor sea el mismo. El mismo problema se plantea en el caso de los NP, pues el modo de traducirlos está inevitablemente condicionado por el contexto en el que aparezcan, idea que Franco Aixelá refleja en el título de la presente obra, La traducción condicionada de los nombres propios.

En este estudio el autor pretende hacer un detallado análisis descriptivo del comportamiento de los traductores y de los motivos que les impulsan a actuar como lo hacen, es decir, de los métodos que se han llevado a cabo para solucionar el problema que plantea la traducción de los NP, desde una perspectiva más cultural que formal.

Franco Aixelá analiza en esta obra un corpus de más de 10.000 nombres traducidos desde 1925 hasta finales del siglo XX obtenidos de unas cincuenta traducciones que previamente seleccionadas mediante un particular y cuidado proceso por el cual pretende obtener unos resultados objetivos. Su intención no es establecer unas normas concretas para traducir los nombres propios, sino describir las tendencias generales a la hora de su traducción, las decisiones que otros traductores han empleado con más frecuencia.

Comentario


La historia de la teoría y la práctica de la traducción está llena de conflictos motivados por los pensamientos tan opuestos que surgieron y que dieron lugar a las corrientes y escuelas de traducción.

Para traducir, lo más adecuado es concretar el contexto en el que se encuentra el texto en lengua original, así como la situación contextual en la que se desarrollará la traducción. Es necesario descubrir la finalidad comunicativa y el tipo de receptor al que va dirigido. El interés que este tema suscita es evidente, siempre han existido dudas traductológicas, como es el caso del objeto de estudio de Franco Aixelá, los nombres propios.

Al hablar la traducción de los nombres propios se tiende a considerar que es un ámbito con unas normas ya establecidas, pero en realidad no las hay y son verdaderamente difíciles de concretar. Podemos decir que solo existen tendencias en el empleo de estrategias, muy diferentes dependiendo del traductor y el momento en el que se hayan traducido.

Las estrategias de traducción desde una perspectiva cultural se clasifican según Franco Aixelá en dos polos, la conservación y la sustitución. El autor deja en un segundo plano los aspectos morfosintácticos y espaciales para dedicarse al carácter cultural de los nombres propios.

En cuanto a las estrategias de conservación cultural de los mismos, el traductor puede optar por seis estrategias distintas:

La repetición es la reproducción exacta de la grafía del NP original. Es el método más conservador que existe y el más utilizado por aquellos que consideran que los NP no se traducen.

La adaptación puede ser ortográfica, si solo se realizan pequeños cambios en la grafía del término original. Se suele emplear al encontrarnos con NP de grafía distinta a la latina para adaptarlos, pero si se hace entre idiomas que comparten la misma grafía, como es el caso de la traducción del inglés al castellano, lo más probable es que estemos ante una errata tipográfica o repetición fallida. También existe la posibilidad de hacer una adaptación terminológica, la sustitución del significante original del NP por otro reconocido de igual significado en la lengua meta («London» → «Londres»). Es frecuente cuando el término en LO posee una versión oficial distinta en la LM.

Mediante la transferencia semántica se logra transmitir de forma parcial o total el contenido semántico del significante («Neverland» → «País de Nunca Jamás») al término traducido (cada uno de sus elementos tiene su propio significado en la LM, pero el significado en conjunto es parecido).

Por último nos encontramos con las glosas, aclaraciones añadidas a la traducción al considerar el propio traductor que las estrategias que ha utilizado anteriormente son insuficientes. Las glosas extratextuales son ajenas al cuerpo del texto y su intención es explicativa; se añaden como nota de pie de página, al final del texto, entre corchetes como comentario o glosario. Esta estrategia no tiene mucha aceptación si consideramos que la mejor traducción es aquella que no parece una traducción, pues con estas aclaraciones se evidencia que sí lo es. Las glosas intratextuales son aclaraciones de los NP que forman parte del texto; por pretender pasar inadvertidas son más aceptadas que las extratextuales («Hilton» → «hotel Hilton»).

Mediante las estrategias de sustitución cultural, el traductor neutraliza el carácter cultural o exotismo que posee el NP en LO, por ser inaceptable en la LM. Para realizar la sustitución existen varias posibilidades:

Con la neutralización limitada se pretende sustituir el NP por otro referente que aún se considere exótico. En la neutralización absoluta el referente por el que se sustituye es más general, no se le atribuye a una cultura concreta y en la naturalización, el nuevo referente es propio de la cultura de llegada. La naturalización se solía emplear en el caso de los antropónimos cuya etimología era común en ambos idiomas.

Si nos centramos en la carga connotativa que un NP pueda tener en LO y se pretende atenuar o aumentar, la estrategia que se utilizará será la de adaptación ideológica, muy empleada con un carácter censor.

Otra posibilidad es la creación autónoma de un NP cuando no existía en el texto original. Es una técnica poco empleada, comienza con la repetición de un NP seguida de la nueva creación.

En último lugar, aunque no por ello menos empleada, está la estrategia de la omisión. Consiste en suprimir el NP original y se suele aplicar en dos casos: cuando los NP son opacos o redundantes en una traducción, por lo tanto, innecesarios, y cuando se pretende hacer una condensación con motivo de la complejidad del texto original. Son una solución sencilla para los traductores, por ello la suelen emplear con frecuencia en las situaciones explicadas anteriormente.

Como se ha podido comprobar, las técnicas posibles son numerosas pero, ¿cuál o cuáles debemos utilizar en cada momento? ¿Cómo sabemos cuál será la más adecuada para cada contexto? Los traductores tienen que tomar decisiones constantemente y los procedimientos que siguen para elegir una u otra estrategia pueden ser realmente complejos.

Franco Aixelá toma la clasificación de los condicionantes de estas decisiones de Koller para explicar el porqué del comportamiento de los traductores a lo largo de la historia; alcanzan un total de trece condicionantes agrupados en tres bloques: las variables macrotextuales, las microtextuales y de la naturaleza de los nombres propios.

Dentro de las variables macrotextuales se tienen en cuenta condicionantes como la historicidad, el propósito de la traducción, el lector tipo, las convenciones genéricas, el iniciador, las condiciones del traductor y la canonización.

El factor histórico hace referencia al carácter cambiante de las condiciones de recepción de los textos. Es inevitable que el traductor esté sujeto al contexto histórico en el que vive, en cada época existen unas normas socioculturales que el traductor no puede ignorar si quiere que su trabajo sea aceptado por cultura receptora que está acostumbrada a cierto tipo de composiciones a las que otorga verosimilitud.

El traductor tiene también que enfocar su trabajo al receptor, a un lector tipo, que se puede clasificar según el grupo cultural al que pertenezca, su edad y sus intereses, y es del propio lector y de sus necesidades de las que dependerá el propósito de la traducción. La actividad traductora está también determinada por convenciones normativas según los tipos de texto a traducir, tales como el grado de formalidad, la estructura interna de la composición, etc.

Como no podía ser de otra manera, el iniciador y las condiciones laborales del traductor son también factores condicionantes. En el caso del iniciador o editor se debe al hecho de que es el encargado de marcar las pautas al traductor y quien revisa el trabajo final. En numerosas ocasiones el profesional tiene un tiempo reducido para terminar las traducciones e incluso sin tiempo para revisarlas, lo que explica algunos errores traductológicos, aunque es cierto que muchos otros se pueden relacionar con la falta de formación de los traductores.

La influencia que han tenido los textos canónicos en la formación de los traductores e intérpretes es también un factor esencial a señalar, recordemos que se han tomado como modelos a seguir durante mucho tiempo. Un fenómeno interesante es el caso de las traducciones a partir de los grandes clásicos literarios. Su canonización impulsó y sigue impulsando a los traductores a la realización de retraducciones, en cada época se suele realizar una conforme a las normas que se van imponiendo según las tendencias que, como se ha dicho, son cambiantes en el tiempo.

La influencia de las variables microtextuales en la toma de decisiones se relacionan con el condicionante del grado de explicitud que en el original se hace de los NP, esto es, el tratamiento que se le de al NP, sea implícito o explícito, influye en la manera de traducirlos. Por ejemplo, en el caso de que un NP sea opaco, se puede optar por la explicación de sus rasgos para que al lector le resulte fácil de entender. Otro condicionante es el mayor o menor grado de relevancia del NP, que hará que el traductor lo conserve o lo omita, respectivamente. Las estrategias deben ayudar también al buen funcionamiento de los mecanismos de coherencia y cohesión fundamentales en los textos.

En cuanto a la naturaleza de los nombres propios hay que hacer referencia al grado de semantización y opacidad de los NP, según el cual podemos distinguir entre NP convencionales, si no hacen referencia a la naturaleza del referente, y NP expresivos, que se caracterizan por tener carga semántica y, por tanto, siguiendo un criterio descontextualizado, mayor será la posibilidad de que se traduzcan con respecto a los convencionales que, al no tener ese contenido, carecen de material que traducir por sí mismos. Por el contrario, si nos encontramos los NP dentro de un contexto determinado, ambos tipos se podrán traducir.

Por otro lado, existen contactos entre los idiomas (en el caso de este estudio el inglés y el castellano) que dan lugar a equivalentes “oficiales” en LM de algunos NP en LO. Con el adjetivo “oficiales” se pretende hacer una distinción entre los equivalentes aceptados culturalmente, que pueden ser traducidos de otra manera pero con el riesgo de ser rechazados por la sociedad de llegada, y los que han sido prefijados, como es el caso de los NP institucionales («UNO» → «ONU») que cuentan con el respaldo de su carácter histórico.

Según criterios ideológicos, el traductor traduce o no, e incluso omite los NP, según sea el valor que representen en la cultura de llegada. En este aspecto existe el riesgo de que el traductor refleje su propia ideología, sea de manera consciente, con una intención manipuladora, o inconsciente.

El estudio de Franco Aixelá pretende buscar regularidades en el comportamiento de los traductores al traducir los NP. Encontrar automatismos en este ámbito es imposible dado que cada profesional actúa de forma diferente al tomar decisiones y los condicionantes influyen de manera diferente según el contexto.

Para el análisis, Franco Aixelá estudió más de 10.000 nombres traducidos desde 1925 hasta finales del siglo XX obtenidos de unas cincuenta traducciones que previamente seleccionó. A pesar de que esta selección constituye una parte muy reducida del corpus estudiable (debido al hecho de que es imposible abarcarlo todo), son ejemplos de los tipos textuales más representativos. Para elegir las traducciones con un criterio lo más objetivo posible y obtener resultados más cercanos a la realidad general, el autor escogió textos en lengua original al azar, en este caso en inglés, pertenecientes a los tipos textuales más destacados: la literatura infantil, novela canónica, novela negra, novela rosa, poesía, ensayo y periodismo; posteriormente buscó las traducciones que se elaboraron en castellano a partir de los originales en inglés.

Este cuidado es especialmente importante para la obtención de resultados lo más objetivos posibles. Aunque no sean realmente exactos, se acercan bastante a la realidad de las estrategias más empleadas a lo largo de la historia de la traducción de los NP y el estudio nos sirve como guía en cuanto a los problemas que se nos puedan presentar como traductores profesionales.

El nuevo corpus seleccionado es lo suficientemente abierto y numeroso como para poder extraer regularidades a partir del análisis comparativo; el autor nos las muestra mediante porcentajes que reflejan su mayor o menor empleo. No pretende establecer unas normas sobre cómo se deben traducir los nombres propios, sino describir las tendencias generales a la hora de su traducción.

La metodología que emplea está ordenada y abarca los condicionantes macrotextuales, a los que otorga mayor relevancia que a los microtextuales, y de la naturaleza de los nombres propios. A continuación se procede a hacer una síntesis de las conclusiones a las que llega el investigador con respecto a las traducciones de cada uno de los tipos textuales que ha decidido estudiar.

LA TRADUCCIÓN DE NP EN LA LITERATURA INFANTIL
En cuanto a la dicotomía conservación-sustitución hay que tener en cuenta el receptor. Si es para un público adulto predomina la conservación de los NP, si es infantil, la sustitución mediante la naturalización o la “españolización”, hecho comprensible debido al menor nivel de conocimiento cultural que poseen los niños. La conservación predomina en las traducciones más cercanas a la actualidad. La manipulación del TO es más abundante en las traducciones destinadas a un público infantil y el propósito imperante del traductor en este tipo de traducciones es la comprensibilidad del texto, mientras que las destinadas a adultos son más elaboradas. El iniciador no ejerce mucha influencia y la inmensa mayoría de los textos pertenecientes a este género no son canónicos.

Si hablamos sobre los condicionantes relativos a la naturaleza de los NP, podemos ver que se suelen respetar las traducciones prefijadas de los mismos, su carga informativa es relevante, por ello se suele optar por la traducción lingüística de su contenido semántico. El factor ideológico tiene escasa incidencia.

Las estrategias preferidas en cuanto a la traducción de literatura infantil son la repetición, la traducción lingüística y la adaptación terminológica.

LA TRADUCCIÓN DE NP EN LA NOVELA CANÓNICA
Claramente predomina la conservación debido al hecho de que es un tipo textual de alto rango cultural, aunque el porcentaje de su empleo es menor que el registrado en los años veinte, fenómeno que explica la relación existente entre la frecuencia del empleo de las estrategias y la época en la que se realizan. El lector tipo suele ser un adulto culto, es por ello que domina la conservación. El propósito de la traducción y el iniciador tienen mucha influencia sobre el resultado final. El carácter canónico de estas novelas aumenta su importancia cultural y fomenta la creación de retraducciones a partir del original y con ello la mayor conservación de los NP. Se pretende que las traducciones de textos canónicos sean aceptadas en el momento histórico que se realizan.

En el caso de las traducciones prefijadas, se tiende a respetar la norma, es decir, a poner el NP traducido en la versión oficial de la lengua de llegada; si existen traducciones previas (no totalmente oficiales o aceptadas) se tendrá en cuenta el grado de integración que tienen en la lengua de llegada. En cuanto a la carga semántica, los NP se suelen traducir, pero ante la duda se prefiere la estrategia de la conservación.

La adaptación ideológica se lleva a cabo para evitar connotaciones comprometidas y generalizar y la omisión se emplea con normalidad.

LA TRADUCCIÓN DE NP EN LA NOVELA NEGRA
Es sencillo ambos polos de estrategias de traducción. Si el texto es muy complejo la estrategia predominante es la de sustitución por condensación, mientras que la conservación se realiza con intención de dignificar el género generalmente, mediante la repetición. La tendencia del empleo de este último recurso frente a la sustitución ha ido aumentando a lo largo de la historia, tal y como reflejan las obras estudiadas. El iniciador no parece ser un factor de gran importancia; sí lo es el interés que tiene el lector tipo que obliga al trasvase más fiel de la información del original.

Este género textual se ha expandido por todo el mundo, ha alcanzado grados de canonización elevados y se han retraducido numerosas obras. La mayor parte de NP que aparecen son convencionales y se tratan mediante la traducción prefijada o la neutralización limitada; la traducción lingüística se emplea con aquellos que tienen carga informativa sin traducción prefijada. No hay conflictividad excesiva en cuanto al aspecto ideológico.

Si hablamos de sustitución, el comportamiento más común es la omisión, seguido de la naturalización y la neutralización.

LA TRADUCCIÓN DE NP EN LA NOVELA ROSA
A pesar de ser uno de los géneros más importantes no solo de nuestro país, sino de muchos otros, no suele ser analizado en los estudios literarios y traductológicos. Es el tipo textual “anticanónico” por excelencia, las características que lo definen son su sencillez terminológica y estructural, brevedad, finalidad de entretener y dirigido a un público mayoritariamente femenino con necesidades prácticamente iguales.

Predomina la conservación con ausencia casi total de la sustitución, por la sencillez de la que se caracteriza. Solo se emplea la omisión para desespecificar y condensar. Se respeta la norma de los NP con traducción prefijada, si no la tienen es común el empleo de la traducción lingüística. Se repiten cuando son transparentes para los receptores, en el caso contrario se neutralizan u omiten. Si en otros géneros se podían dar casos de glosas en un mínimo porcentaje por la mala aceptación que generalmente tienen, en este género no hay necesidad de emplearlas y, de hecho, no se emplean.

LA TRADUCCIÓN DE NP EN LA POESÍA
La poesía es probablemente el género canónico que más problemas presente en la traducción y, especialmente, en la traducción de NP, pues pueden llegar a tener connotaciones muy distintas y es imprescindible conocer cómo funcionan en el poema en cuestión para poder traducirlos. Su aparición en este tipo de composiciones no es abundante, por lo que el corpus de estudio de Franco Aixelá no es muy extenso.

Predomina la conservación porque el lector tipo suele ser el mismo, los receptores están acostumbrados a las complejidades de la literatura canónica. El traductor tiene especial cuidado en la conservación de la forma y del contenido denotativo. Los NP convencionales se suelen repetir y los expresivos se traducen lingüísticamente.

La técnica de sustitución no es frecuente, así como los casos de omisión, glosas, adaptaciones ideológicas, creaciones autónomas o neutralizaciones.

LA TRADUCCIÓN DE NP EN EL ENSAYO
Es, junto al periodismo, el género más habitual en la actualidad. Su propósito es el mismo en el TO y en el TM: El traslado de la información se hace de manera que sea atractiva, útil y comprensible para el lector. Se emplean estrategias de conservación y de sustitución (en casos metalingüísticos). El iniciador no influye mucho aunque puede establecer las condiciones de trabajo del traductor y se encarga de la revisión. El grado de canonización no es lo suficientemente condicionante en estos casos. Una vez más se respetan las traducciones prefijadas y en el campo de la naturaleza de los NP, la repetición, la adaptación terminológica y la traducción lingüística son las estrategias más representativas. Las demás presentan unos porcentajes bajos o están en desuso, como es el caso de la adaptación ortográfica.

LA TRADUCCIÓN DE NP EN EL PERIODISMO
En primer lugar es importante destacar las diferencias entre el periodismo anglosajón y el español, pues el primero se caracteriza por una mayor brevedad y amenidad. En el caso de este apartado, los textos empleados por Franco Aixelá no son tan variados como para representar a todo el género, ya que toma textos en inglés de la revista Time y sus respectivas traducciones al castellano en el periódico El País.

La traducción varía dependiendo de lo que se le encargue al traductor. Lógicamente se empleará la conservación cuando se tenga que reproducir con fidelidad el TO, y la sustitución cuando se aleje de él.

El factor histórico revela el mayor empleo de la naturalización en el pasado. Los receptores suelen ser los mismos en la revista anglosajona que en el periódico español, al menos en los textos analizados, lo que explica la tendencia a la conservación; lo mismo ocurre con el propósito. El editor tiene un papel más relevante que el que tenía en otros géneros, él es el que establece las normas y las pautas de la traducción, además de revisarla posteriormente.

Frecuentemente, los principales periódicos han creado manuales de estilo propios que aclaran sus preferencias en cuanto al estilo (Manual de estilo de El País). Se suele respetar la traducción prefijada de los NP y se emplea, como en otros géneros, la traducción lingüística cuando no la tienen.

Conclusión


Como se ha podido comprobar en este detallado análisis, no existen normas establecidas para traducir los NP debido a la gran cantidad de condicionantes que interactúan. Lo que sí queda claro es que los NP pueden traducirse a través de una amplia gama de estrategias, de las cuales, la más frecuente es la repetición.

La tendencia de adaptar los NP a las necesidades del lector impera sobre la adaptación. Franco Aixelá llega a la conclusión de que no hay estrategias concretas ligadas a cada uno de los géneros o tipos textuales.

Con respecto al tratamiento de los NP en la época antigua podemos destacar que las estrategias predominantes fueron la naturalización, la adaptación ortográfica y la traducción lingüística; en la moderna se emplea la traducción lingüística con mayor frecuencia que las otras dos. Los factores condicionantes del lector tipo y el propósito van íntimamente relacionados.

La intervención del iniciador es muy grande en el proceso traductológico, sus funciones van desde la elección de los criterios o normas para traducir, hasta la revisión final del texto traducido.

La canonización de los textos tiene que ver con las convenciones literarias que han existido a lo largo de la historia y con un grupo de lectores tipo con grandes conocimientos literarios y culturales. De ella dependen las retraducciones que se puedan hacer.

Desde una perspectiva descontextualizada, la traducción de los NP dependerá de su propia naturaleza, según sea su carga semántica y si existen o no traducciones prefijadas, oficiales en la cultura de llegada. En el caso de tener traducción oficial se respeta por defecto, al igual que los NP expresivos; si son convencionales no opacos o novedosos (convencionales o expresivos) se suelen tratar mediante repetición.

Las glosas nunca han sido aceptadas por evidenciar que un texto era una traducción. Aunque pretendan pasar inadvertidas, rompen la cadena textual. Por estos motivos se suelen evitar.

La adaptación ortográfica está principalmente motivada por errores en la escritura de los NP por parte del traductor y de la editorial.

La opacidad y el grado de relevancia determinan si se traduce o no un NP, también si se omite. La tendencia a la conservación es imperante, pero en sustitución destacan: la omisión, por falta de relevancia o condensación, y la neutralización para solucionar los problemas de la opacidad. Las estrategias que han permanecido como minoritarias son la naturalización, la adaptación ideológica y la creación autónoma.

Para terminar, queda en nuestra mente la imposibilidad del establecimiento de reglas totalmente válidas para traducir los NP, hecho que facilitaría enormemente la labor del traductor e intérprete si pudiera realizarse. Sin embargo, no cabe duda de que las tendencias extraídas por Javier Franco Aixelá son de gran utilidad en la actividad traductora.